T´RUMA – DAR LO MEJOR DE CADA UNO…

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Parashat T´rumá se ocupa de la construcción del Mishkan, el lugar en el que desarrollarán los hijos de Israel el culto durante la travesía en el desierto.

El mandamiento de comenzar la construcción llega al término de una serie de eventos que van transformando al grupo de personas que fueron esclavizadas durante cientos de años, en un colectivo con objetivos y fines comunes.

Estos eventos relatan las experiencias compartidas que dieron forma al grupo: el Éxodo de Egipto, el cruce del Mar Rojo, la aceptación de la Torá y el pecado del becerro de oro. Son además relatos acerca del establecimiento y aceptación de un conjunto de leyes y normas éticas, que constituyen la base y cimientos de un sistema moral.
La mayor parte de la actividad que se describen en el texto hasta ese momento se concentran en manos de líderes –conductores – que señalan e indican el camino y motivan a las masas a participar en él.
No sólo estamos ante la presencia de un conjunto de personas pasivas, es evidente además, la restringida libertad de elección que los integrantes del colectivo que salió de Egipto tienen hasta ese momento.
Si bien en Sinaí no había derecho al voto o a la réplica y las cuestiones operativas estaban limitadas al quehacer del liderazgo dominante; en la construcción del Mishkan,- el Tabernáculo – encontramos un patrón diferente, ya que el pueblo es llamado a participar y a elegir de qué manera hacerlo.

Hablo Adonai a Moshé diciendo:
“Habla a los hijos de Israel y que tomen en mi nombre ofrenda, de todo hombre, a quien voluntariamente mueva su corazón habréis de tomar ofrenda para mi”: (Éxodo 25: 1-3).

A continuación la Torá enumera trece tipos diferentes de elementos con los que se puede contribuir para la construcción del Tabernáculo.
“Y esta es la ofrenda que habréis de tomar de ellos; oro y plata y cobre: Y púrpura violácea y púrpura escarlata y carmesí, y lino fino y pelo de cabra: Y pieles de carnero teñidas de rojo y pieles de tehashim y maderas acacias:
Aceite para el alumbrado, especias para el óleo de unción y para el incienso aromático: Piedras de onix y piedras de engaste para el efod y para el pectoral” (Éxodo 25: 4-7)

La gran variedad de materiales permite que todas las personas dentro de los Hijos de Israel, independientemente de su situación económica, participen en la construcción del lugar común de culto.
De esta manera el Mishkan constituye un espacio de unidad que no está destinado sólo a una clase social privilegiada por su alcurnia o su riqueza.
Es el espacio por excelencia para promover la movilización conjunta de los integrantes del colectivo para el logro del objetivo planteado en el siguiente versículo:
“Harán ellos , en mi nombre un santuario y yo residiré entre ellos.” (Éxodo 25:8).

No dice para que yo more, dice para residir entre ellos.
La construcción de Mishkan, no tiene que ver con un lugar para que Dios more, sino para que haya “presencia divina” dentro del Pueblo.
Los milagros que acompañaron a los Hijos de Israel hasta ese momento fueron efímeros y vinculados con situaciones o dificultades puntuales. La construcción del Mishkan no podía de ninguna manera estar vinculada con episodios milagrosos o mágicos.
El modelo que nos fue revelado para la construcción del Mishkan indica un principio fundamental en la consolidación de un colectivo. Es un modelo que privilegia la voluntad del individuo y del conjunto para llevar a cabo, a pesar de las diferencias o posiblemente nutrido en ellas, un noble ideal y colocarlo en el plano de lo real.

Dos elementos son fundantes de este modelo: la existencia de la libre elección, que no está influenciada por prácticas coercitivas y la movilización de todos y cada uno de una manera consistente con las habilidades, posibilidades y creencias de cada individuo.

Hoy, en este tiempo que nos toca transitar, no estamos convocados a tomar ofrenda para construir el tabernáculo.
Hoy somos todos convocados para cuidar, mantener y mejorar los que nos legaron, los que otros soñaron y levantaron para nosotros.
En el año 2018 para poder tener Shejina (presencia de lo divino) entre nosotros, deberíamos incluir algo de la dimensión espiritual que el Mishkan representa, en nuestros haceres y decires cotidianos.
Si queremos apuntar a un modelo comunitario sostenible y ponernos en contacto con la dimensión espiritual del Tabernáculo, no podemos seguir apostando a los “milagros que llegan de la mano de proyectos que se diseñan en otras latitudes”, ni tirar por la borda todo lo realizado a través de los años. Tendremos que asumir y aceptar que la responsabilidad y el compromiso interno de todos y cada uno de los miembros de la Comunidad, en su plural diversidad, son las claves para lograr la movilización en torno al logro de un ideal común.

Shabat Shalom Umeboraj! Jodesh Tov!

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Miriam. De Cánticos, Panderos y Liderazgo

Hoy es Shabat Shira, así nombrado por los 19 versículos, dentro de la Parasha semanal –Beshalaj –miriam que contienen uno de los poemas más bellos de la Torá: Shirat Hayam, Cántico del Mar. Los versos posteriores a Shirat Hayam se denominan Shirat Miriam, Cántico de Miriam. Son en rigor sólo un estribillo del primer verso de Shirat Hayam, precedido por una introducción.
“Tomó Miriam, la profetisa, hermana de Aharón, el pandero en su mano, y salieron todas las mujeres en pos de ella con panderos y danzas. Cantó Miriam para ellas:
Entonad canción para Adonai, ya que él ha manifestado Su glorioso triunfo al caballo y a su jinete Él arrojó al mar” (Éxodo 15: 20-21).
Esto es todo lo que el texto nos dice acerca del cántico de Miriam. Si fue más extenso, si fue una repetición de la Shirá o Plegaria de Moshe… no lo sabemos.
La música es central para el pueblo judío. Nuestra liturgia es rica en melodías y cantilamos el texto del Pentateuco, los Profetas y los Escritos, para reforzar su sentido. Cuando escuchamos un nigun, una melodía sin palabras, nos concentramos en la oración o en el estudio.
La denominación para Cantor en hebreo es Jazan, que no significa cantante, ni proviene de la misma raíz. Significa visionario. Alguien que ve profundamente en el significado del texto y hace que esa profundidad sea accesible para cada uno de nosotros a través de la música. Miriam, además de ser considerada una profetisa, bien puede ser recordada como una Jazanit.
El hecho de que la Torá nos traiga la canción en una voz femenina permite interpretar que el liderazgo de Moshé no era suficiente; era necesario el liderazgo de Miriam a su lado.
Miriam toma la pandereta en la mano, la misma que la acompaña en su camino hasta convertirse en una líder, una líder que a través de la música y la alegría ejerce un liderazgo muy cercano a la gente, a su gente.
Moshe comienza su canción-plegaria en primera persona “Ashira” – “Cantaré”. Moshe es un líder distante, canta para el pueblo y ellos responden como en un eco. El estilo de liderazgo de Moshe es del que lleva la delantera y desea que se emulen sus acciones.
La canción de Miriam es diferente en su forma y en su contenido. Miriam se dirige a las mujeres, crea una conexión y una interacción con ellas. En su canción, “Shiru” – “cantad al Señor”, sencillamente anima a cada una de las mujeres a encontrar su canción singular y las habilidades especiales que están dentro de ella.
El estilo de Miriam, en consonancia con su personalidad en general, es conducir atrayendo a la gente a la acción. Ella es una facilitadora. Lo vimos cuando apoyó a su madre, cuando diligentemente estuvo cerca de la hija del Faraón para ofrecerle ayuda en la búsqueda de una nodriza para el bebé recogido del Nilo. De manera similar, ella llama y convoca a las mujeres para que canten, animándolas a expresarse.
En la Torá leemos acerca de la muerte de Miriam, la hermana de Moshe, en el versículo 1 del capitulo 20 del libro de Bemidbar. El versículo que continúa inmediatamente nos enfrenta a la falta de agua para beber (Números 20:2).
La asociación de estos dos acontecimientos proporcionó la base sobre la que los sabios del Talmud construyeron un hermoso MIDRASH acerca del abundante manantial o pozo de agua dulce que acompañó a Miriam en el trayecto con su pueblo a través del desierto.
Mientras Miriam vivió, esa fuente de agua viva sostuvo a las personas, les dio fuerza y esperanza para seguir. El texto nos sugiere que esta fuente, sin embargo, se secó con su muerte.

Miriam es una líder con los pies sobre la tierra. El agua de pozo no es como el agua de lluvia que llega como un regalo. El agua de pozo es agua para la que debemos laborar, trabajar duro y se necesita tener fe y confianza para cavar un pozo. Hay que tener visión, mirar la realidad superficial y comprender lo que está sucediendo por debajo de ella. Miriam, empodera a las personas para que manifiesten sus fortalezas a medida que el pozo genera agua.
Miriam representa un oasis espiritual en el desierto. Como el pozo que la acompañó era fuente de sostenimiento y como el agua, representaba la vida. Ella encontraba a través de la danza, la palabra y el canto la manera de inspirar al pueblo hebreo dándoles fe y confianza para superar las dificultades del éxodo.
La música es un lenguaje que conecta a las personas. Es un lenguaje más allá de las palabras y las divisiones, y la vivencia de cantar juntos, con el acompañamiento instrumental aumenta la fuerza de la experiencia. La música es un refugio en tiempos difíciles y una exteriorización de la alegría en tiempos de celebración.
En todas las épocas encontramos mujeres y hombres, que como Miriam toman un tambor, una pandereta y comienzan a balancearse, a bailar al compás y a relatarnos las memorias de nuestro Pueblo y de nuestros ancestros y así sus relatos e historias se transforman en canción, que al ser compartida es nuestra canción, nuestra historia, nuestra memoria.
Shabat Shalom Umeboraj!

 

 

 

 

¿Líderes fuertes?

Quien es fuerte? No es fuerte quien utiliza  la fuerza  y el poder como la utiliza el tirano, el dictador. 
Fuerte  es  el  que logra ser el creador de sus propios acontecimientos, sin dejar de mirar alrededor para no herir, ni lastimar. Fuerte es el lider que sabe que él solo no puede y se apoya en su equipo para generar los “acontecimientos”. Un fuerte liderazgo exige confiar y generar confianza  en aquellos que están por encima y por debajo del lider.  Quien no tiene cualidades personales que hacen al respeto y al cuidado del otro, no puede mantener por largo tiempo su liderazgo, a menos que lidere un reino de ceguera, de vanidades, de perversidad y de impunidad.

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