Kos Miriam, recuperando a las mujeres del Éxodo (Sh´mot), ausentes en el relato de la Hagadá

Una de las fortalezas mas grandes que tenemos como  pueblo, reside en nuestra capacidad de  utilizar la Tradición como una fuente renovadora  de  nuestra herencia, especialmente cuando la transmitimos de generación en generación. Los judíos  tenemos una relación viva con nuestro pasado. La historia judía, las tradiciones judías, y las memorias judías no se colocan en museos y bibliotecas para ser investigadas por  eruditos.  Ellas forman parte de la vida cotidiana de nuestra gente. Cuándo estudiamos nuestros textos sagrados, narramos una y otra vez nuestra historia,  celebramos nuestros éxitos  o lloramos nuestras pérdidas, procuramos establecer profundas conexiones personales con la tradición de nuestros ancestros. Así es como en cada una de las experiencias vitales que nos tocan atravesar ganamos una comprensión y una apreciación más profundas de la riqueza y  la fuerza que encierra la vida judía.

Miriam

Cada generación tiene la necesidad de  renovar el judaísmo según su visión y sus preocupaciones, y para transmitir auténticamente el  judaísmo a las jóvenes generaciones , es menester que sea  vivo e importante para nosotros mismos.

Cada generación hace preguntas nuevas y trae sus propias  preocupaciones y dilemas  al  momento de interpretar y comprender  nuestros textos, y las  tradiciones, normas, decretos, y preceptos que de ellos se desprenden. Este hecho, indudablemente genera una dinámica de diálogo permanente con la palabra escrita.

En la Torá leemos acerca de la muerte de Miriam, la hermana de Moshé, en el versículo 1 del capitulo 20 del libro de Bemidbar. El versículo que continúa inmediatamente nos enfrenta a la falta de agua para beber (Números 20:2).

La asociación de estos dos acontecimientos proporcionó la base sobre la que los sabios del Talmud construyeron un   hermoso MIDRASH acerca del abundante manantial   o pozo de  agua dulce que acompañó a  Miriam en el trayecto  con su pueblo a través del desierto.

Mientras Miriam vivió, esa  fuente de agua viva sostuvo a las personas, les dio fuerza y esperanza para seguir. El texto nos sugiere que esta fuente,   sin embargo, se secó  o se agotó con su muerte.

Este Midrash acentúa la importancia de Miriam durante  los cuarenta años en que nuestro Pueblo vagó por el  desierto y la presenta como una socia plena de  sus hermanos, Moshe y Aaron.

Su valor y su entusiasmo sostuvieron a nuestra gente. Su muerte constituyó un quebranto especialmente para sus dos hermanos. La  Torá subraya este punto diciéndonos que casi inmediatamente después de su muerte, Moses y Aaron son agobiados por el reclamo desafiante del Pueblo exigiendo agua para beber.

Recientemente, este Midrash ha tomado un significado nuevo. Vivimos en un tiempo en que  las mujeres estamos trabajando y acompañando  codo a codo a los hombres,  como nunca antes, aun   en tareas de liderazgo. En la búsqueda de maneras para  reconocer esta nueva realidad y reflejarla en una  tradición viva,  la historia de Miriam y del pozo de agua que la acompañó,  nos brinda la oportunidad  de reparar la omisión que hace la hagadá  del importante rol que han tenido las mujeres en el Éxodo.

En muchos Sedarim  de Pesaj contemporáneos se incorpora  una  nueva costumbre.  Colocamos sobre nuestras mesas del Seder una copa para agua, que representa la fuente de Miriam. Este acto simbólico nos proporciona la oportunidad de hablar acerca del significado de Miriam y del rol central que las mujeres desempeñaron en la historia del Éxodo, momento fundacional por excelencia de nuestro pueblo como tal y al que referimos en cada celebración.

Kos Miriam, la Copa de Miriam nos ayuda a revivir el relato recordándonos que personas reales y familias reales, experimentaron y protagonizaron ietziat mitzraim y la larga travesía por el desierto. Nos enseña acerca del poder imprescindible y vivificador de  tener líderes justos.

Vivimos en  tiempos de cambios  vertiginosos e increíbles. ¿Quién podría haber predicho las tragedias y triunfos que atravesó nuestro Pueblo durante el siglo pasado? Los descubrimientos de la ciencia, los cambios políticos y en la  economía de nuestro mundo constituyen nuevos  e inesperados desafíos   para todas las personas de bien que habitan nuestro planeta. Como judíos vivimos también en un período del crecimiento y de  creatividad extraordinarios que nos convoca a enfrentar  estos desafíos. Somos afortunados por poseer una herencia rica y profunda  que a menudo, y de  maneras sorprendentes, nos  ayuda a ligar nuestras preocupaciones  presentes con la fuente de  aguas vivas que emana de nuestros textos y de nuestra  la tradición.

¿CÓMO INCORPORAMOS LA COPA DE MIRIAM E EL SEDER DEL SEDER?

La copa de Miriam sigue a la segunda copa de vino, antes del lavado de  manos. (Colocamos sobre nuestras mesas una copa para Agua, que está desde el comienzo del Seder).

Una de las mujeres levanta la copa de Miriam y dice:

Invito primero a las  mujeres  de todas las  generaciones  y después a los hombres,  alrededor de nuestra mesa del Seder,  a llenar la copa de Miriam con  agua de sus propias copas.  Miriam fue un  oasis espiritual en el desierto, como el pozo que la acompañó era  fuente de sostenimiento y como el agua, representaba la vida. Ella encontraba a través de la danza, la palabra y el canto la manera de inspirar al pueblo hebreo dándoles fe y confianza para superar las dificultades del éxodo. Llenamos la copa de Miriam para honrar su papel en asegurar la supervivencia del Pueblo Judío. Como Miriam, las mujeres judías en todas las generaciones han sido esenciales para la continuidad de nuestro Pueblo. Encargadas de mantener las  tradiciones en el hogar, las mujeres transmitieron  canciones e historias, rituales y recetas, de madres a hijas, de generación en generación. Llenamos la copa de Miriam con agua de nuestras propias copas, para  que nuestras hijas puedan continuar delineando y transmitiendo  la fuerza y la sabiduría de nuestra herencia.”

Se puede continuar  recitando esta plegaria (de Susan Schnur):

Adonai, Bore haolam, Dios,  creador del universo, que nos sostienes con agua viva. Otórganos la bendición de poder, como hijos de Israel, en nuestra salida de  Mitzraim, ser cuidados, nutridos y sostenidos con vida en la jungla de la modernidad. Danos sabiduría  para comprender  que la travesía en si misma implica la promesa de redención.

Propongo que :

Cada Pesaj, en la noche del Seder, dediquemos la copa de Miriam a una mujer judía, relevante para la familia reunida y/o  que ha hecho contribuciones a la sociedad valorando su identidad judía y desde la lente del  judaísmo.

Este año, honramos a …

 

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Miriam. De Cánticos, Panderos y Liderazgo

Hoy es Shabat Shira, así nombrado por los 19 versículos, dentro de la Parasha semanal –Beshalaj –miriam que contienen uno de los poemas más bellos de la Torá: Shirat Hayam, Cántico del Mar. Los versos posteriores a Shirat Hayam se denominan Shirat Miriam, Cántico de Miriam. Son en rigor sólo un estribillo del primer verso de Shirat Hayam, precedido por una introducción.
“Tomó Miriam, la profetisa, hermana de Aharón, el pandero en su mano, y salieron todas las mujeres en pos de ella con panderos y danzas. Cantó Miriam para ellas:
Entonad canción para Adonai, ya que él ha manifestado Su glorioso triunfo al caballo y a su jinete Él arrojó al mar” (Éxodo 15: 20-21).
Esto es todo lo que el texto nos dice acerca del cántico de Miriam. Si fue más extenso, si fue una repetición de la Shirá o Plegaria de Moshe… no lo sabemos.
La música es central para el pueblo judío. Nuestra liturgia es rica en melodías y cantilamos el texto del Pentateuco, los Profetas y los Escritos, para reforzar su sentido. Cuando escuchamos un nigun, una melodía sin palabras, nos concentramos en la oración o en el estudio.
La denominación para Cantor en hebreo es Jazan, que no significa cantante, ni proviene de la misma raíz. Significa visionario. Alguien que ve profundamente en el significado del texto y hace que esa profundidad sea accesible para cada uno de nosotros a través de la música. Miriam, además de ser considerada una profetisa, bien puede ser recordada como una Jazanit.
El hecho de que la Torá nos traiga la canción en una voz femenina permite interpretar que el liderazgo de Moshé no era suficiente; era necesario el liderazgo de Miriam a su lado.
Miriam toma la pandereta en la mano, la misma que la acompaña en su camino hasta convertirse en una líder, una líder que a través de la música y la alegría ejerce un liderazgo muy cercano a la gente, a su gente.
Moshe comienza su canción-plegaria en primera persona “Ashira” – “Cantaré”. Moshe es un líder distante, canta para el pueblo y ellos responden como en un eco. El estilo de liderazgo de Moshe es del que lleva la delantera y desea que se emulen sus acciones.
La canción de Miriam es diferente en su forma y en su contenido. Miriam se dirige a las mujeres, crea una conexión y una interacción con ellas. En su canción, “Shiru” – “cantad al Señor”, sencillamente anima a cada una de las mujeres a encontrar su canción singular y las habilidades especiales que están dentro de ella.
El estilo de Miriam, en consonancia con su personalidad en general, es conducir atrayendo a la gente a la acción. Ella es una facilitadora. Lo vimos cuando apoyó a su madre, cuando diligentemente estuvo cerca de la hija del Faraón para ofrecerle ayuda en la búsqueda de una nodriza para el bebé recogido del Nilo. De manera similar, ella llama y convoca a las mujeres para que canten, animándolas a expresarse.
En la Torá leemos acerca de la muerte de Miriam, la hermana de Moshe, en el versículo 1 del capitulo 20 del libro de Bemidbar. El versículo que continúa inmediatamente nos enfrenta a la falta de agua para beber (Números 20:2).
La asociación de estos dos acontecimientos proporcionó la base sobre la que los sabios del Talmud construyeron un hermoso MIDRASH acerca del abundante manantial o pozo de agua dulce que acompañó a Miriam en el trayecto con su pueblo a través del desierto.
Mientras Miriam vivió, esa fuente de agua viva sostuvo a las personas, les dio fuerza y esperanza para seguir. El texto nos sugiere que esta fuente, sin embargo, se secó con su muerte.

Miriam es una líder con los pies sobre la tierra. El agua de pozo no es como el agua de lluvia que llega como un regalo. El agua de pozo es agua para la que debemos laborar, trabajar duro y se necesita tener fe y confianza para cavar un pozo. Hay que tener visión, mirar la realidad superficial y comprender lo que está sucediendo por debajo de ella. Miriam, empodera a las personas para que manifiesten sus fortalezas a medida que el pozo genera agua.
Miriam representa un oasis espiritual en el desierto. Como el pozo que la acompañó era fuente de sostenimiento y como el agua, representaba la vida. Ella encontraba a través de la danza, la palabra y el canto la manera de inspirar al pueblo hebreo dándoles fe y confianza para superar las dificultades del éxodo.
La música es un lenguaje que conecta a las personas. Es un lenguaje más allá de las palabras y las divisiones, y la vivencia de cantar juntos, con el acompañamiento instrumental aumenta la fuerza de la experiencia. La música es un refugio en tiempos difíciles y una exteriorización de la alegría en tiempos de celebración.
En todas las épocas encontramos mujeres y hombres, que como Miriam toman un tambor, una pandereta y comienzan a balancearse, a bailar al compás y a relatarnos las memorias de nuestro Pueblo y de nuestros ancestros y así sus relatos e historias se transforman en canción, que al ser compartida es nuestra canción, nuestra historia, nuestra memoria.
Shabat Shalom Umeboraj!

 

 

 

 

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