PESAJ 2010 – REFLEXIONES

Nuestra historia como Pueblo está atravesada por la tensión entre dos polos: libertad y opresión, esclavitud y liberación.

Nos movemos constantemente entre estos extremos también como individuos.

Llega Pesaj.

En el hemisferio Norte comienza la primavera. Es tiempo de florecimiento. Es tiempo de asombro. Es tiempo de reinaugurarnos en nuestras preguntas y reflexiones respecto de nosotros mismos. Es un muy buen momento para pensar en los desafíos que tenemos por delante como individuos pertenecientes a un “colectivo” con el que compartimos herencia y destino.

Tenemos en estos ocho días de Pesaj, en los que conmemoramos nuestro nacimiento como Pueblo la oportunidad de mirarnos y comprender dónde está cada uno de nosotros, reconociendo que pertenecemos  a una comunidad integrada por individuos diversos, que en sus diferencias comparten la tensión que existe en el espacio que media entre estos dos polos: libertad y opresión, esclavitud y liberación.

Kenegued arba banim dibra Toraacerca de 4 hijos nos habla la Tora. Ejad jajam, Ejad Rasha, Ejad Tam, VeEjad Sheino iodea lishol. La tora hace alusión a 4 hijos: Sabio, Malvado, Simple,  y  el que no sabe cómo preguntar.

A través de las generaciones distintas interpretaciones han surgido respecto de esta porción de la Hagadá. Hoy, me  quiero detener en el cuarto hijo: en el que no sabe como preguntar, y me interpelo: ¿tengo yo algo que ver con este judío silencioso?  ¿Qué significa Sheeino iodea lishol?

No es seguramente porque no tiene la capacidad de preguntar. No es porque no sabe qué preguntar.

Tal vez sea, porque no cree que sepamos cómo contestar.

¿Porqué esa incredulidad? ¿Quién lo calla? ¿Qué pasó con las primeras preguntas que él formuló?

¿Qué sucedió con el entusiasmo la maravilla y el asombro con que preguntaba? 

Posiblemente ya no  cree en las respuestas que podría escuchar porque las  que  ha recibido a través del tiempo, no han sido auténticas, relevantes y significativas.

 Cada pregunta es una puerta que se abre hacia el asombro, el sentido de maravilla y la identificación positiva con nuestra historia, el deseo de pertenencia y la voluntad de continuidad.

 Porque las semillas del silencioso hijo se plantan temprano, nos cabe promover la pregunta. Pregunta quien es libre,  pero además  pregunta quien sabe que recibirá una respuesta relevante y significativa.  

Teníamos muchos asientos vacíos en nuestros sedarim después de la Shoa. Hace 25 años dejábamos una silla vacía, para nuestros hermanos de la Unión Soviética.  

Por la apatía y la asimilación, por la desilusión y la sensación de que todo es más de lo mismo, porque no supimos comprender sus preguntas o nos mostramos indiferentes a ellas, muchos, especialmente los más jóvenes, se han alejado de la Comunidad.  

Deberíamos dejar una silla vacía en nuestro Seder?  

Aunemos conocimiento e inspiración para comprender que cada judío en cualquier lugar del mundo, en cualquier punto en el que se encuentre en el espacio que media entre la libertad y la opresión, es parte de nuestra familia.  

Transmitamos en nuestros sedarim que nos  reunimos para celebrar y también para tender puentes sobre las diferencias y las distancias. Amplifiquemos nuestra capacidad de escucha. Demos lugar a las preguntas; seamos honestos con las respuestas y cuando no las tengamos intentemos construirlas junto con otros, aunque sean distintos a nosotros.

 Propongámonos salir de nuestros “mitzraim” y mitigar y curar las heridas y reparar las grietas producidas por no poder soportar el disenso interno. 

Esforcémonos por  presentarle a los jóvenes una Comunidad que los enorgullezca y a la que deseen pertenecer.  Son nuestros hijos, son nuestros jóvenes, son nuestros nietos, son nuestro futuro.  

El tiempo que recuerda nuestros días del esclavitud, tiene el potencial de ser nuestro día de liberación, sólo depende de cada uno de nosotros  y de nuestra disposición interna  para diseñar sueños y futuros escenarios en comunión con otros, a los que nos une el legado recibido.  

JAG PESAJ KASHER VESAMEAJ

LA PRESERVACIÓN DE LA MEMORIA EN LAS FUENTES JUDAICAS

La preservación de la memoria ha constituido uno de los imperativos esenciales dentro del judaísmo. Este ejercicio de la memoria es un mandato que se encuentra consignado en la Torá en el libro de Dvarim, Deuteronomio 32:7, donde dice:

Recuerda los días de antaño, comprended los años de generación y generación, pregunta a tu padre y él te habrá de narrar, tus ancianos, y ellos te habrán de decir.

En Isaías capítulo 54 versículo 13 leemos: 

“Y todos tus hijos serán enseñados por el Eterno; y se multiplicará la paz de tus hijos”

De acuerdo al texto cada nueva generación estará preparada para continuar con la tradición de la justicia. Comentan nuestros sabios refiriéndose al versículo de Isaías:

 No los llames tus hijos, sino tus constructores.

En nuestra tradición. Los hijos son los constructores. No son sólo nuestros hijos, nuestros alumnos, son forjadores de la memoria, son los arquitectos de aquello que nos trasciende, son los custodios de la identidad, son testimonio vivo contra el olvido, le dan voz y ponen en acción aquello que algunos pretenden olvidar.

En este día de conmemoración por la verdad, la justicia y la paz, seamos buenos transmisores de lo que como herencia compartimos, en este esfuerzo colectivo por construir un sociedad justa.

REFLEXIONES A 34 AÑOS DE UNA NUEVA CONMEMORACIÓN DEL GOLPE MILITAR

Uno de los más importantes valores de la tradición judía es honrar la memoria y preservarla del olvido a través de los tiempos.

Creemos necesario recordar, en el marco del pasado histórico reciente de nuestro país y en relación a los crímenes del terrorismo de estado vigente en los años de la dictadura militar, a quienes sufrieron en carne propia los vejámenes, la desaparición, y la muerte.

Lo hacemos porque tenemos un compromiso con la memoria, con la justicia y con la vida.

Porque creemos en una sociedad basada en el diálogo y la convivencia en la diversidad.

Porque debemos garantizar el respeto por los derechos de cada individuo. Porque tenemos la certeza de estar cumpliendo con los mandatos de la ética del judaísmo.

Rabán Shimón Ben Gamliel dijo:

“Sobre tres cosas se sostiene el mundo: La justicia, la verdad y la paz, según fue dicho: “Juzgad en vuestras puertas verdad y juicio de paz”.

En el Libro de Bereshit encontramos que después que el Todopoderoso hubo creado la tierra, su mandamiento fue el siguiente:

“Produzca la Tierra hierba verde… ( דשא en hebreo)”.

Con las 3 letras de la palabra “deshe” comienzan, respectivamente, las palabras din, shalom y emet (justicia, paz y verdad). En consecuencia, esto sugeriría que si este mundo recién creado deseaba perdurar, debía producir primero deshe: justicia, paz y verdad.

Estos son los fundamentos de la sociedad sin los cuales las buenas relaciones entre los hombres resultan imposibles.

 ¿ALGUNA VEZ TE PREGUNTASTE QUÉ PESO TIENE LA PALABRA DESAPARECIDO?

“Desaparecido. Extraña palabra. La usamos tan a menudo para cosas intrascendentes. Mi lápiz desapareció. ¿Alguien se llevó mi encendedor?, ha desaparecido. ¿Pero cuan ha menudo has dicho «Mi hijo ha  Desapa-recido», «Mi padre ha desaparecido», «Mi hija ha desaparecido», «Mi nieta ha desaparecido»? ¿Pueden imaginar ustedes el horror de tener que decir. «Es uno de los desaparecidos», o, peor aún, «La hicieron desaparecer»?

¿Qué significa ser un desaparecido? ¿Cómo ocurrió? ¿Quién supo de ello? ¿Quién hizo algo para ayudar? ¿Quién seleccionó a los que iban a desaparecer? ¿Hubo alguna razón para que ocurriera?

¿Siguieron las desapariciones una pauta determinada? ¿Cómo es vivir en una ciudad altamente sofisticada y cosmopolita como Buenos Aires y enterarse, en el colegio o en la universidad o en el trabajo, que el muchacho o la muchacha o el hombre o la mujer que hasta ayer se sentaban a tu lado desapareció anoche? ¿Cómo es entrar al dormitorio  de un ser querido y no encontrarlo, no hoy, no mañana, nunca? ¿Cómo es estar de duelo sin cadáver que enterrar? ¿Cómo ha de ser no tener ni la más leve noción de lo ocurrido a tu hijo o tu hija o hermano o hermana o amigo?

No puedo borrar el dolor, la ansiedad o la mirada escrutadora de esos ojos de padres y madres y abuelos y hermanos y hermanas y amigos que tras tantos años todavía aguardan una noticia del ser querido que les fuera salvajemente arrebatado por las fuerzas del mal en guisa de seres humanos. Oirán el llamado de esos seres queridos en sus corazones y en sus cuerpos hasta el día de su muerte, y quizás más allá de él. Y yo he de oír esos mismos gritos, como he de oír el maldito silencio de los millones que permanecieron insensibles a tanto sufrimiento, a tantas lágrimas, a tanta agonía, a tanto salvajismo. Estas son mis pesadillas. “

Marshall T. Meyer   
“El legado del autoritarismo: derechos humanos y antisemitismo en la Argentina contemporánea”,          
Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 1995.

NOMBRES DADOS…NOMBRES GANADOS. Betzalel, ” a la sombra de Dios”

Los capítulos referidos a la construcción del Tabernáculo, Mishkan, se destacan por contarse entre los pocos en que el Torá, Pentateuco,  coloca gran énfasis en la belleza externa – el arte, la artesanía, y estética.

Betzalel es el  arquitecto y  artesano magistral que, de acuerdo al relato del texto bíblico, fuera elegido por Dios para hacer el Tabernáculo, el arca, y las naves.  Betzalel Ben Uri.

Betzalel, arquitecto y constructor del Mishkán, es además poseedor de un nombre hebreo único. “A la Sombra de Dios”, tal es la traducción de su nombre, y es así como el Midrash se refiere a él. 

En “Tótem y Tabú”, Sigmund Freud escribió:  “El nombre de un ser humano es un componente principal de su persona, tal vez un pedazo de su alma.”  La aseveración de Freud nos lleva a analizar el nombre mismo de Betzalel, procurando descubrir un mensaje escondido.

El texto  lo  describe con la  capacidad de utilizar una gran variedad de habilidades asombrosas en términos de artes plásticas. El era un experto en  hacer hermosas tallas de madera , trabajar con una variedad de metales, piedras preciosas y semipreciosas, las telas , los cueros y las pieles, los petróleos y los perfumes .

Una habilidad adicional, con la que él y su ayudante Ohaliav  fueron agraciados, era la  de enseñar a los otros cómo llevar a cabo las tentativas artísticas asociadas con el Mishkan que había sido ordenado por Dios. Ambos tenían un don: sabían enseñar, sabían transmitir.

Se debe reconocer que cuando un artista puede trabajar expertamente en tantos medios diversos, necesita entender en gran profundidad las propiedades de cada sustancia y la materias individuales para llevar al máximo los efectos y las posibilidades estéticas que pueden contribuir a la tentativa artística.

Además de sensibilidades estéticas sumamente desarrolladas y habilidades extraordinarias es necesaria una  asociación  con la vista, con la destreza manual y con la técnica artística.   El conocimiento científico era también un requisito previo  imprescindible para la magistral  base de conocimiento del artista.

El Zohar ofrece una explicación del nombre de Betzalel que contradice la explicación del Midrash.   El Zohar sostiene que Betzalel, que traducido literalmente significa “a la sombra de Dios,” no es un nombre recibido por el artesano mayor al principio de los tiempos, sino más bien un título que se gana al completar su misión. 

Aplicando la explicación del Zohar a la presentación de Betzalel, leeríamos el versiculo como sigue:   “Ved, he dispuesto que el nombre de la persona que trabajará en este proyecto sagrado, cuando termine, deberá llamarse Betzalel… a la sombra de Dios.”

El final de la descripción de la tarea de Betzalel nos da una idea de cómo este artista y constructor se gana el “estado” de vivir “a la sombra de Dios.” 

La suposición que Betzalel no sólo poseyó las habilidades hasta aca descriptas, resuenan con la anécdota siguiente (relatada por Sra. Sylvia Hershkowitz, Directora del Museo de la UnivYeshiva University, en una conferencia titulada “La espiritualidad Creadora: la Educación judía y las Artes”, http://www.atid.org/publications/CreativeSpirituality.pdf).

Rav Kuk pasaba  algunos de los años de la primera Guerra Mundial en Londres. Visitó la Galería Nacional. Sobre la conclusión de su visita, él dijo, “Las pinturas que mas me gustaron son las  de Rembrandt. En mi opinión, Rembrandt era un tzadik (persona justa). Cuándo  vi por primera vez las pinturas de Rembrandt, ellas me recordaron   la postura Rabínica acerca de la creación de la luz. Cuándo Dios creó la luz,  la LUZ era tan fuerte y luminosa, que era posible ver de un confin in del mundo al otro. Y Dios temió que  la luz se utilice para el mal. ¿Qué hizo El? El escondió la luz para los justos en el Mundo por Venir (Breishit Rabba 3:6). Pero de vez en cuando, hay grandes hombres a quienes Dios bendice con una visión de esa luz escondida. Creo que Rembrandt era uno de ellos. Y la luz en sus pinturas es esa luz  que  Dios creó en Génesis  el  primer día” (Jewish Chronicle, 13 de septiembre de 1935).

 La Torá nos dice que Betzalel no es solamente responsable de dirigir la construcción,  sino también de enseñar a las cuadrillas.  Podríamos preguntarnos qué papel juega la enseñanza en el nombramiento de un artesano.

En palabras de Robert Maynard Hutchins, ex-presidente de la Enciclopedia Británica, “El objetivo de la educación es preparar a los jóvenes para que se puedan educar a sí mismos por el resto de sus vidas.”  A Betzalel se le pide servir como maestro con el fin de que los israelitas puedan aprender tanto del arte de la construcción como de la responsabilidad del líder para con su comunidad.  Por medio de la inspiración que da a sus oyentes para que saquen el máximo provecho de sus propios nombres, Betzalel se gana el cargo de trabajar “a la sombra de Dios.”

Anne Bernay, en su obra “El Lenguaje de los Nombres”, afirma:  “Nuestro nombre es nuestro pasaporte adondequiera que necesitemos ir.”   

Las circunstancias que rodean la presentación de Betzalel permanecen confusas, aunque su nombre verdaderamente articula la misión de un líder. 

Mientras Betzalel hace méritos sacándole el máximo provecho a su nombre al trabajar “a la sombra de Dios”, su verdadera misión es enseñarle a otros a encontrar refugio y algun vestigio de  la presencia de Dios,  viviendo al máximo sus propios nombres. 

Hoy, luchando por alcanzar nuestro potencial y sacar el máximo provecho de nuestros nombres como judíos,  cada uno de nosotros puede, como Betzalel, ganarse un nombre y poner su saber y su potencial, tanto como su capacidad de transmitir y de hacer, al servicio de su comunidad.

Ki Tisá- Cuando un rostro se ilumina

Esta semana comenzaron las clases. Esta semana que hoy finaliza es la primera de unas muchas, esperamos,  en las que en cada jornada escolar, en cada espacio institucional tendremos la maravillosa oportunidad de recrear  la  magia que implica el encuentro entre alumnos, docentes, familia y escuela;  encuentro este  que  consagra el tiempo y el espacio en el que se desarrolla el acto educativo.

 En su libro “The Uses of Tradition” Jewish continuity in the modern Era”  Las aplicaciones de la tradición: Continuidad judía en la era moderna el  Dr. Jack Wertheimer,  nos cuenta que:

 La última vez que el escritor Franz Kafka visitó Berlín, se encontró en el parque con una pequeña niña que lloraba.  Cuando le preguntó que le pasaba, ella le contó que había perdido su muñeca.  Lleno de compasión, Kafka le respondió que no era así, que la muñeca sólo se había ido de viaje y, que de hecho, él la había conocido cuando estaba a punto de partir.  Le prometió a la niña que si volvía al día siguiente al parque, él le traería una carta de su muñeca.  Y así hizo Kafka durante varias semanas, llegando cada mañana al parque con una carta para su nueva amiga.

Pasó el tiempo y el escritor tuvo que volver a Praga, pero no sin antes comprarle otra muñeca a la niña.  Junto a la nueva muñeca, venía una carta en la que Kafka insistía que ésa era la muñeca que pertenecía a su amiga. 

Por supuesto que se veía diferente, pero esto no era de extrañar, ya que la muñeca había visto muchas cosas interesantes y vivido muchas experiencias nuevas en su largo viaje.  La vida había cambiado su apariencia.  

Una experiencia potente y significativa nos transforma y nos cambia tanto externa, como internamente. Estamos iniciando una experiencia de esta naturaleza, un nuevo ciclo lectivo.

La parasha que leemos este Shabat – Ki Tisa – nos cuenta, al finalizar,  que  la segunda vez que Moshe subió al Monte Sinaí por las Tablas de la Ley, esto es, después del episodio del becerro de oro, la intensidad de la vivencia de lo divino provocó que,  al bajar,  su rostro brillara permanentemente. 

Subió de una manera y bajó distinto, transformado por su experiencia,

Indudablemente, lo externo es solamente el reflejo de una realidad interna. 

Así esperamos que este año nos enriquezca,   a través de los aprendizajes y vivencias que podamos transitar.

Esperamos que cada acto educativo nos transforme, y nos ilumine como le ocurrió a Moshe en Sinai, para que podamos acercarnos cada vez mas a ser las personas que queremos ser, la Comunidad  a la que  queremos pertenecer y el país en el que elegimos habitar.

 Shabat Shalom Umeboraj!