…y la vida continúa

La muerte se lleva todo lo que no fue, pero nosotros nos quedamos con lo que tuvimos. Rabbi Mario Rojzman

Hoy hace  22 años, 24 de enero de 1988, era un domingo de mucho calor, estábamos en el club, el día radiante, y de repente, un llamado por altoparlante, correr a informaciones pensando que era una pavada… y en medio del hermoso día de sol, la oscuridad y la desolación. Raul, mi hermano, mi hermanito…

Así, de golpe, sin que podamos siquiera despedirnos. Así de repente en un minuto, su corazón colapsó.

Cuando terminamos de enterrarlo un día después, el 25 de enero, pregunté, me pregunté ¿y ahora cómo se sigue?

Uno de los rabinos que nos acompañó en el doloroso tránsito de tener que enterrar al padre de un pequeño de 4 años, al  hijo, al hermano (MI HERMANO!), al  cuñado,  al sobrino, al  primo, al amigo…, me dijo:  se toma aire … y la vida continúa.

Lo mismo contestó la Baba (que tenía 88 años) cuando, juntando fuerza, unos días después, fuimos a contarle.

¿La vida continúa?.  Si,  pero de otra manera.

De repente me convertí en hija única… Pesada carga.  Por un largo tiempo para mis padres parecía  ser  “transparente”. Sólo había espacio en sus palabras en sus acciones para el hijo que ya no  estaba. Cuando ya había pasado mas de un año un día tuve que decirles a los gritos: ” ¡Tienen una hija! Yo estoy viva!”

…y la vida continúa. Tratando de conciliar el dolor, con la bronca. Tramitando el duelo. 

Dolor: 

Por la vida truncada.

Dolió mucho contarle a Ariel , nuestro hijo de 14 años, que regresó el 26 de enero de un campamento, y con el que Raul construyó un vínculo de complicidades de tal  magnitud, que hasta el día de hoy  es hincha River como su tío, siendo su padre de Boca!

Dolió explicarle a Danu que tenía menos de dos años.

Dolió desarmar el departamentito que había alquilado…

Dolió?

MENTIRA,  ME  DUELE;  ME SIGUE DOLIENDO SU AUSENCIA.

 Y la bronca:

Bronca, porque con el tiempo fui sabiendo lo poco que se cuidó, a los 36 años tenés una vida por delante, ¡carajo!.

Bronca porque hacía un mes, casi, que no lo veía  por esas cosas de estar siempre a mil, y no supe descifrar algunos indicios.

Bronca porque no me pude despedir.

BRONCA PORQUE NO ERA “SU TURNO”

Tramitando el Duelo:

De repente descubrí en mí condiciones que me permitían no sólo seguir adelante,  sino encontrar fortaleza en medio del dolor y la bronca. Los meses que siguieron fueron parte de la etapa de mayor creatividad en mi carrera profesional. Una sensibilidad distinta, tan a flor de piel, me permitió desarrollar proyectos educativos interesantes, con mis propios recursos, de un modo especial.

Entendí que es la resiliencia.

Sigo aferrada a la firme determinación de  continuar reconfigurando cada día el relato de mi vida, que cambió repentinamente hace 22 años. La muerte de mi hermano detonó la construcción de una nueva narrativa en mi historia personal.

Como bien dijo Mario Rojzman: “nos quedamos con lo que tuvimos”.

 Tuve una infancia y una adolescencia llena de guiños, peleas  y complicidades. Un compinche que iba al frente para allanar el camino. Un partidario de muchas de mis causas. Un antagonista en otras.

TUVE UN HERMANO, y hoy ya se lo puedo explicar a mi nieto cuando pregunta acerca de su foto.

…Y LA VIDA CONTINÚA!

A 15 años del atentado a la AMIA: Soñamos con que se haga Justicia, porque la Injusticia ya ha sido consumada

6040_116826359781_773224781_3020927_1879844_nCuando Caín mató a Abel,  Dios le dijo: Las sangres de tu hermano claman desde la tierra.

No la sangre

Las sangres, en plural.  

Interpretan  nuestros sabios: no fue sólo el clamor de la sangre de Abel el que se escuchó, sino el clamor de las sangres de toda su descendencia – que se malogró. 

 Hace 15 años, la AMIA y la sociedad argentina toda fueron brutalmente atacadas, ochenta y cinco personas asesinadas.

Sus sangres siguen clamando…Porque si ese día seguía, 85 vidas continuaban construyendo sus historias.

Nuestros abuelos y nuestros padres al llegar a estas tierras soñaron. Parte de sus sueños se cumplieron.

De ellos aprendimos que para encontrar justicia debemos batallar todos juntos,  la sociedad toda.

Ellos nos mostraron el camino.

Desde hace 15 años  y por la memoria de nuestros amigos y vecinos que ya no están, es que salimos a darle una batalla a la vida, sin dejar de exigir justicia.

Hay quienes eligen el guión del odio y de la devastación.

Quienes batallan por la vida tienen sueños.  

Creo que formo parte de ese grupo de ¿idealistas?, ¿perseguidores de utopías?, que seguimos soñando. 

Soñamos con la posibilidad de encontrar espacios en los que la solidaridad y el compromiso con el otro se pongan de manifiesto.

Soñamos que nuestros hijos y nietos puedan vivir en una sociedad en la que la justicia no sea una quimera, en que puede estar al alcance de la mano y ya no tengamos que “perseguirla” tanto. 

Soñamos  en que como parte del proceso de construcción de la memoria y la identidad podamos construir un lazo sólido entre pasado, presente y futuro. 

Soñamos que en nuestra Argentina podamos seguir luchando junto a  las democracias libres que acarician la  vida, la fraternidad y la paz,  contra los regímenes fundamentalistas que siembran el odio,  la muerte, y la destrucción. 

Soñamos con que sus crímenes no queden impunes porque son crímenes contra la humanidad para los cuales no puede haber perdón o compensaciones.

Soñamos con  que se haga Justicia, porque la Injusticia ya ha sido consumada

85 “Hasta luego” convertidos en “Hasta siempre”

Spot de homenaje a las 85 víctimas del Atentado a la AMIA.

Las despedidas que no fueron. El dolor de lo que nunca pudo decirse.
85 hasta luego convertidos en hasta siempre.
85 historias que no pudieron seguir su historia.
http://www.youtube.com/watch?v=Um8swY1BLuQ

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