REFLEXIONES EN EL DÍA DEL MAESTRO 2010, SHABAT SHUBÁ 5771

“Decís: Estar con los niños nos cansa”. Tenéis razón.
Decís: “Porque tenemos que ponernos a su nivel.

Bajar, inclinarnos, hacernos pequeños.”
Os equivocáis. No es eso lo que nos cansa.
Es el hecho de tener que ponerse a la altura de sus sentimientos, de subir, estirarse, crecer, ponerse de puntillas, para evitar el dolor”.

Janusz Korczak “Como amar al niño”

 

 Según el Rabino Abraham Jeoshua Heschel, de bendita memoria:

 “El maestro es algo mas que un técnico. Es tanto el representante como el intérprete del patrimonio mas sagrado de la humanidad. El estudio es sagrado, una forma indispensable de purificación, así como de ennoblecimiento. El saber es como el cielo, no pertenece a ningún hombre en particular, y el estudio auténtico es la astronomía del espíritu. El sentido de la existencia se descubre en la experiencia de la educación. La terminación de la educación marca el comienzo de la desesperación.”

La intensidad de estas ideas, fueron formuladas hace ya mas de 50 años, en una conferencia pronunciada en la Casa Blanca, en Washington , el 28 de marzo de 1960.

 La relación entre educadores y aprendices ha adquirido múltiples formas y diseños en   nuestra tradición. El Zohar desde la mística,  los ve como el sol y la luna – ligados a la creación de nuestro mundo. Maimonides  compara esa relación con  la forma más elevada de amistad. El Chernobyl Rebbe, el Maor Aeynayim, percibe la  conexión entre maestro y alumno como el kiddushin (consagración del matrimonio) del marido y de la esposa. 

La primera palabra de la  Torah, (Pentateuco) es “B’reishit,” Este vocablo es interpretado  en el  Seder Raba De’Breishit como el acrónimo  de seis vocablos  que nos enfrentan  a mi entender  con el potencial  que en el momento actual tiene el hecho de transformar la educación y la enseñanza en un acto sagrado,  consagrado por el esfuerzo  por volver a encontrar momentos de santidad en nuestra tarea.

No hay B’reishit sin la presencia de seis cualidades de los actos de un artesano: 

  1. Bet – B’nia,  construcción
  2. Reish – R’kima,  bordado
  3. Alef – Amitzut, sostener firmemente, fortalecer, consolidar.
  4. Shin – Sharshut, Plantar, enraizar
  5. Yud – Y’etzivut, estabilizar, asentar
  6. Tav – T’micha, dar soporte, sostener

 De acuerdo a este pasaje exegético el Creador expresó a través de la palabra B’reishit:  yo construí, yo bordé, yo consolidé, yo plante, yo estabilice, yo mantuve, los cielos y la tierra.” 

Estas seis cualidades divinas deberían  orientarnos para hacer manifiesta la santidad implícita en cada acto educativo. Y es en este sentido que ante los desafíos que se nos presentan  como educadores en este espacio en el tiempo que nos toca habitar son muchas las preguntas que hoy quiero compartir:

  •  ¿Nuestros alumnos  salen con mas de lo que tenían cuando llegaron? Hemos logrado que crezcan por sobre lo que ya estaba disponible para ellos
  • ¿Tienen una mayor capacidad de adornar el ropaje de sus almas de nuevas maneras? ¿Tienen las herramientas para entretejer juntos partes de sí mismos que sentían previamente desconectadas? 
  • ¿Caminan con  la sensación de que son sostenidos por nosotros, sus maestros? ¿Se sienten acompañados por un socio leal en su transitar por el mundo?
  • ¿Tienen un sentido de la resistencia  que se ha enriquecido? 
  •  ¿Qué parte de nosotros mismos, como maestros, hemos plantado en los corazones de nuestros estudiantes? ¿Qué parte del mundo llaman “hogar”? 
  •   ¿En este mundo de incertidumbre y cambio permanente, ofrecemos a nuestros estudiantes un sentido de la estabilidad? ¿Los hemos ayudado a desarrollar  un sentido de seguridad y de libertad que les permite explorar el mundo? 
  •  ¿Saben que no importa cuan distante del punto de llegada se encuentren, ya que  nosotros, sus profesores los guiaremos y los ayudaremos a consolidar su independencia y a desarrollar sus potencialidades? 
  •  ¿Podremos los educadores incorporar estas demandas cuando estamos en  presencia de nuestros estudiantes? 
  •   ¿Hemos logrado crear las condiciones para que en cada uno de ellos germine la fe? 
  •  ¿Los estudiantes tienen la experiencia de los “momentos de B’reishit” del Genesis, de la Creación primera cuándo se encuentran con sus educadores? 

 “En el comienzo creó Dios los cielos y la tierra, empero la tierra estaba desordenada, la oscuridad sobre la faz del abismo y el viento de dios soplaba por sobre las aguas. Dijo Dios, haya luz y hubo luz, vio Dios que la luz era buena y estableció distinción entre la luz y entre las tinieblas. ”

Así se expresa el texto bíblico.

Es  en la relación dialéctica  entre la luz  y la oscuridad, en la unión del cielo y la tierra, que surge la shejina, la divina providencia, la misericordia y la piedad. Sin lugar a dudas  la relación del maestro y del estudiante incluye un elemento de santidad. 

El desafío que se nos plantea es que,  en el encuentro entre los alumnos y sus maestros, entre los maestros y sus alumnos se puedan recrear auténticos momentos de creación, que nos  permitan a ambos orientarnos  en la búsqueda de propósitos y sentidos.

Que cada acto educativo sea inspirador de un  vivir con intensidad y significatividad, en la plena convicción que habitamos un mundo que no está totalmente creado y que a cada uno de nosotros, maestros y aprendices, nos cabe una enorme responsabilidad en el proceso de creación continua y en la búsqueda de la “perdida” armonía inicial, del séptimo día de la creación.

FELIZ DÍA DEL MAESTRO

5771- Aspiraciones, deseos, compromisos

http://www.youtube.com/watch?v=jju0XR23Gbk