A 15 años del atentado a la AMIA: Soñamos con que se haga Justicia, porque la Injusticia ya ha sido consumada

6040_116826359781_773224781_3020927_1879844_nCuando Caín mató a Abel,  Dios le dijo: Las sangres de tu hermano claman desde la tierra.

No la sangre

Las sangres, en plural.  

Interpretan  nuestros sabios: no fue sólo el clamor de la sangre de Abel el que se escuchó, sino el clamor de las sangres de toda su descendencia – que se malogró. 

 Hace 15 años, la AMIA y la sociedad argentina toda fueron brutalmente atacadas, ochenta y cinco personas asesinadas.

Sus sangres siguen clamando…Porque si ese día seguía, 85 vidas continuaban construyendo sus historias.

Nuestros abuelos y nuestros padres al llegar a estas tierras soñaron. Parte de sus sueños se cumplieron.

De ellos aprendimos que para encontrar justicia debemos batallar todos juntos,  la sociedad toda.

Ellos nos mostraron el camino.

Desde hace 15 años  y por la memoria de nuestros amigos y vecinos que ya no están, es que salimos a darle una batalla a la vida, sin dejar de exigir justicia.

Hay quienes eligen el guión del odio y de la devastación.

Quienes batallan por la vida tienen sueños.  

Creo que formo parte de ese grupo de ¿idealistas?, ¿perseguidores de utopías?, que seguimos soñando. 

Soñamos con la posibilidad de encontrar espacios en los que la solidaridad y el compromiso con el otro se pongan de manifiesto.

Soñamos que nuestros hijos y nietos puedan vivir en una sociedad en la que la justicia no sea una quimera, en que puede estar al alcance de la mano y ya no tengamos que “perseguirla” tanto. 

Soñamos  en que como parte del proceso de construcción de la memoria y la identidad podamos construir un lazo sólido entre pasado, presente y futuro. 

Soñamos que en nuestra Argentina podamos seguir luchando junto a  las democracias libres que acarician la  vida, la fraternidad y la paz,  contra los regímenes fundamentalistas que siembran el odio,  la muerte, y la destrucción. 

Soñamos con que sus crímenes no queden impunes porque son crímenes contra la humanidad para los cuales no puede haber perdón o compensaciones.

Soñamos con  que se haga Justicia, porque la Injusticia ya ha sido consumada

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85 “Hasta luego” convertidos en “Hasta siempre”

Spot de homenaje a las 85 víctimas del Atentado a la AMIA.

Las despedidas que no fueron. El dolor de lo que nunca pudo decirse.
85 hasta luego convertidos en hasta siempre.
85 historias que no pudieron seguir su historia.
http://www.youtube.com/watch?v=Um8swY1BLuQ

Me doblo (por un ratito nomás); pero no me rompo

Dice: Heinz Leymann “En las sociedades de nuestro mundo occidental altamente industrializado, el lugar de trabajo constituye el último campo de batalla en el que una persona puede matar a otra sin ningún riesgo de llegar a ser procesada ante un tribunal” 
Deberíamos poder leer:
“En las sociedades de nuestro mundo occidental altamente industrializado, el lugar de trabajo constituye el último campo de batalla en el que una persona, o un grupo de personas intenta matar a otra sin ningún riesgo de llegar a ser procesada ante un tribunal” 
Ciertamente pueden seguir intentando;  pero quienes tenemos ideales y convicciones, un nombre y un prestigio amasado   a través de muchos años de formación,  de trabajo comprometido, de experiencias acumuladas  y sabemos con certeza cuánto valemos,  no nos doblegamos. 

No nos podrán doblegar ni callar porque tenemos principios,  pasión por lo que hacemos  y porque en nuestras creencias está inscripta la fortaleza para darle batalla a la injusticia, al ninguneo y  a la hipocresía. No podrán doblegarnos,  además,  porque en los distintos espacios que hemos recorrido hemos conocido “grandes profesionales”,   “personas de bien” en las que siempre podemos encontrar una mano tendida, que está dispuesta a unirse a la nuestra  para ayudarnos a “crear nuevos escenarios posibles”.

En los lugares en los que trabajé he conocido  personas  que  disfrutan doblegando, que dicen que para ellos la “gente” es el “capital” mas valioso con que cuenta la organización;  pero sólo lo hacen para impresionar. La gente no es para ellos la prioridad. Ellos son su propia prioridad,  ellos y las razones “económicas”, por eso no pueden visualizar con claridad el “valor agregado” que cada persona le aporta a la organización y reconocerlo como corresponde.

Tambien conocí personas maravillosas que   cuando perciben que me estoy doblando,  están “al pie del cañón” para extender la mano y  ayudarme a erguirme nuevamente. ¡GRACIAS!

El Traje Nuevo del Emperador y Hans Christian Andersen…La Reina está desnuda, ¡BRILLANTE LEUCO!

Oh, la magia de los cuentos! ¿Se acuerdan?  Este era uno de mis preferidos. Hay unas versiones  de este cuento en internet, y en estos próximos días en que las abuelas tendremos que desplegar inventiva para colaborar con “los chicos en casa”  algunos de los relatos clásicos resultan interesantes para contar, para ilustrar, para resignificar,  para profundizar y para ACTUALIZAR.

Para nuestros nietos y sus amiguitoss la versión de Andersen:

http://www.conmishijos.com/articulo/Cuento_para_ninos_El_traje_nuevo_del_emperador/411

Y para todos nosotros, con maestría y precisión, Alfredo Leuco nos “regala” un  ensayo para adultos argentinos pensantes que mucho tiene que ver con el mensaje de Andersen.

http://www.perfil.com/contenidos/2009/07/04/noticia_0003.html

Disfrutemos con nuestros nietos… y retomemos nuestra inocencia infantil para  comenzar a pronunciar verdades donde sólo se ostenta la mentira.

… y agradecerás la vida, y elegirás la vida!

Cada mañana al despertarme, cuando era niña, me sentaba en la cama y casi en forma automática y sólo porque así lo había aprendido de mi abuelo y así lo había indicado una de mis más queridas maestras recitaba una breve plegaria de agradecimiento. Un texto tradicional del Sidur, que es de caracter “personal” y que está alineado con las prácticas que nuestra tradición nos recomienda para iniciar el día: Modé ani lefaneja melej jai vekaiam shehejezarta bi nishmati bejemla, raba emunateja.  (En traducción no literal: Agradezco ante Tí, Rey Omnipresente, que me restituiste el alma dentro de mí, con compasión inmensa es tu lealtad.) Recién entonces me levantaba y ¡me iba a lavar las manos!, porque así me lo había enseñado mi abuela.

En medio de la pandemia en que estamos insertos, me desperté hoy y el ritual que había ya dejado de “cumplir”, brotó nuevamente… Nuevamente como si hubiese regresado muchos años atrás, recité para mi, “Mode ani”… luego me levante y me fui a lavar las manos.

Mientras lo hacía pensé en  el avance de la Gripe A H1N1, en las estadísticas “oficiales”, en la compulsión a mentir  – para satisfacer  apetencias de poder –  que ostentan permanentemente aquellos a quienes,  hayamos elegido o no, tienen una inmensa responsabilidad sobre las condiciones de vida de quienes habitamos este suelo, y me angustié por quienes con responsabilidad y compromiso social  saben de los “otros números” de los “números de la verdad”, y no pueden hablar porque son “escrachados y sutilmente amenazados” por los políticos  con expresiones perversas del tipo de: … profesionales que quieren sus cinco minutos de fama.

Me angustié también por todos nosotros que estamos esperando que  “decidan cerrar los shoppings, los cines, los teatros”, como si sin el cierre o la prohibición no pudiésemos tomar las riendas de nuestras propias vidas y cuidar a quienes amamos y decirles: no hay shopping, ni teatro ni cine, ni aglomeraciones, ni recitales, ni partidos de fútbol….por un tiempo.

El lavado de manos se ha vuelto un tema permanente en estos días, en todo lugar y en todo momento.

Es bueno lavarse las manos siempre, para mantener la higiene personal.

Es bueno tomarse un tiempo “personal” para pronunciar 12 palabras de agradecimiento por la vida,  antes de comenzar la jornada.

Es bueno conectarse con la dimensión espiritual antes de salir a batallar en la jungla en la que vivimos y trabajamos.

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