AJAREI MOT-KEDOSHIM: Algunas fuentes para la reflexión

En ese día levantaré la Cabaña de David que se ha derrumbado

“He aquí que vienen días, dice el Señor, en que tomaré del cautiverio a mi pueblo, Israel, y ellos edificarán las ciudades asoladas, y plantarán viñas y beberán el vino de ellas y comerán su fruto, pues lo plantaré en su propio suelo y nunca más volverán a ser arrancados de su tierra”. Amos 9: 14-15

En sus comentarios acerca del Tanaj, escribió David Ben Gurión (Z”L):

“Las profecías de redención del pueblo judío, contemplan dos cuestiones relevantes: la reunificación de todas los dispersos, y que el Pueblo de Israel en su tierra sea   “Luz para las Naciones”. Las profecías de redención de la humanidad, tienen también dos ejes centrales: la paz entre los pueblos y el imperio de la justicia y la hermandad entre los hombres y entre las naciones. 

Esta doble visión mesiánica, no es mas que una; porque no se puede concebir la redención de un pueblo, sin la redención 

de toda la humanidad, y la humanidad no será redimida hasta tanto no sea redimido cada uno de sus integrantes.

 La fe en esta visión profética, fue la fuerza principal que mantuvo a nuestro pueblo durante los largos años de exilio y sufrimiento, que llegaron a su expresión mas terrible durante el período de la Shoa, que aniquiló seis millones de judíos en Europa, hombres, mujeres, ancianos y niños.

 Y esta fe nos infundió la fuerza y la voluntad para reconstruir las ruinas de nuestra tierra, y poner las bases para la renovación del Reino de Israel”

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Y amarás a tu prójimo como a ti mismo, yo soy Adonai 

Cierto día un judío le preguntó al Rabí de Tzanz: ¿Cómo podré amar a mi prójimo como a mi mismo?  Respondióle el Rabí: ¿Dime, tienes defectos?

Contestó el hombre: ¡Por supuesto!, soy un ser de carne y huesos.

Entonces dijo el Rabí: A pesar de todos tus defectos, ¿vos te cuidas muy  bien, te preparas buena comida, y te vestís con vestimentas agradables y adecuadas?  Le contestó: ¡Si!

Entonces dijo el Rabí: Si es así, de la misma manera en que te amas a ti mismo, y tratas de hacer lo mejor para ti, a pesar de tus defectos, así estás obligado a amar a tu prójimo a pesar de todos sus defectos.

Dijo el Rabí de Kotzk:

“De la misma manera que los seres humanos tienen apariencia física distinta, así también sus ideas son diferentes.

Tal como puedes tolerar que la apariencia física de tu prójimo no es idéntica a la tuya, así estas obligado a tolerar que sus ideas sean diferentes a las tuyas”.

Consagrados habréis de ser, ya que Santo Soy Yo Adonai, vuestro Dios

He encontrado una reflexión de A. D. Gordon, que ME parece apropiada para el uso del plural en este versículo.

“Es poco común que los hombres puedan mantenerse erguidos cuando están solos atravesando vientos y tempestades. La mayoría de los seres humanos pueden mantenerse erguidos cuando se encuentran ubicados dentro de un apretado grupo, ya que pueden apoyarse unos a otros”.

 

 No difundas difamación entre la gente de tu pueblo.  No permanezcas (como cómplice) ante la sangre de tu prójimo. Yo soy Adonai.

Un conocido proverbio hebreo dice: la vida y la muerte están en manos de la “lengua”. Al respecto un Midrash nos amplía:

La lengua se parece a una flecha. ¿Porqué? Cuando un hombre desenvaina frente a otro una espada con la intención de matarlo, y este último pide clemencia, el dueño de la espada puede arrepentirse y volver a envainarla.

Pero una flecha, cuando ya fue disparada, aún cuando lo intente no podrá volverla a su estuche.

Y por último leemos en el Talmud Ierushalmi:

La maledicencia mata a tres: al que la dice, al que la escucha, y a aquel acerca del cual fue dicha.

 

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Una reflexión en torno a Shabat Tazria-Metzora 2018

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La doble parashá que leemos en la Tora esta semana, en la Diáspora, Tazria-Metzora aborda temática vinculada con lo que en el período bíblico y en la antigüedad era considerado  lo impuro y lo inmundo.

En Tazria: Levítico 12 y 13, leemos:

Una mujer cuando engendrare y diere luz a un varón, habrá de permanecer impura siete días, como en los días de sus dolores menstruales habrá de permanecer impura. (Levítico 12: 2).

El miedo y el tabú que despertaban el  parto y  la menstruación (Levítico 15: 19 en adelante),  tenían el efecto de aislar a la mujer para que nadie la viera o tolerara su condición.

Esta condición de “impureza”  de la mujer y el mandato de segregar del culto  a la parturienta y a la mujer en su período menstrual da cuenta y evidencia de los tabúes  y aversiones que las mujeres  despertaban en las   “autoridades” masculinas de la época. Miedo y temor al poder que atesora el cuerpo, los ciclos y la femineidad de las mujeres.

El cambio y la tradición están en constante tensión en el judaísmo. Como judíos nunca dejaremos de recorrer y transitar el camino y la experiencia de  la  evolución y la revolución. A algunos los pone muy nerviosos la sóla idea o mención de estos términos. Son aquellos para quienes el sexismo machista se ha convertido en una “enfermedad endémica” en la manera de vivir su judaísmo.

En lo personal me  alegra y me entusiasma pertenecer a una civilización en permanente cambio y búsqueda dinámica de nuevas miradas, a partir de la riqueza que encierran las antiguas escrituras.

Me apasiona formar parte de un “paisaje” en constante cambio, y continuar trabajando para erradicar el sexismo de todo tipo, la discriminación, el fanatismo y el oscurantismo del modo de transmitir nuestra legado.

Shabat Shalom Umeboraj!

 

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