Pesaj 5776

Decimos: “no hay nada nuevo bajo el sol”, sin embargo, nada permanece igual.

En el contexto de la – tal vez errada – idea de infinitud la tierra nos muestra un rostro cada vez más cambiante y temerario, que vocifera: Que estás haciendo vos, con la libertad que te fue otorgada como don. 

Es cierto que el sol sale y se pone, pero cada día y cada temporada se nos presentan diferentes, nuevos y sorprendentes.

Ciertamente, una estación va emergiendo de la que la antecede. Por acá se está ya retirando tardíamente el verano.

En Israel el invierno ya se alejó e inevitablemente, los días fríos y oscuros sucumben al calor y la luz de la primavera,   Jag Haaviv, un tiempo en el que todo se renueva.

Ya estamos en las vísperas de Pesaj que   representa el renacimiento perenne de la naturaleza y el mundo y la supervivencia del Pueblo Judío.

La de mañana será una noche de preguntas.Ma Nishtana

  • Preguntas acerca de nuestras memorias compartidas
  • Preguntas acerca de la manera en la que nos hacemos cargo de nuestra libertad
  • Interrogantes que nos acucian ante los miles de refugiados que circulan por el planeta, recordando que como refugiados por el hambre y la sequía llegamos a Mitzraim.
  • Cuestionamientos que nos provoca nuestra actitud ante cada desastre natural
  • …y muchas, muchas más


Pesaj
es la celebración de la vida. La historia de nuestro pueblo es realmente un triunfo de la vida. Contra todo pronóstico hemos hecho más que sobrevivir. Desde el nacimiento de nuestra nación hasta la actualidad la mayoría de nosotros nos hemos adaptado de manera creativa a cada nuevo tiempo y a cada nuevo lugar y a pesar de que hemos sido perseguidos una y otra vez elegimos vivir. Hemos soportado la esclavitud y la humillación. También hemos disfrutado de la libertad y la soberanía. La oscuridad ha sido equilibrada por la luz. Hemos aprendido a resistir. Hemos aprendido a avanzar. Somos orgullosos supervivientes.

A la luz de las velas del Jag y de Shabat, que simbolizan la renovación de la vida y que iluminarán nuestras mesas del Seder, celebremos unidos simbólicamente con nuestros hermanos judíos de todo el mundo la reafirmación de la libertad.

Celebremos para conectarnos con nuestras memorias y con las profundas raíces históricas del pueblo al que pertenecemos

Celebremos  para recordar  y revivir la historia de nuestra  liberación de la esclavitud en Egipto – que fue una gran lucha por la libertad y la dignidad.

Celebremos  porque la lucha por la libertad humana nunca se detiene.

Celebremos y recordemos a todas las personas – judías y no judías – que todavía están luchando por su libertad.

 ¡JAG PESAJ KASHER VESAMEAJ!


25 de diciembre de 2014 … y acá estamos, los descendientes de Lancman -Majteles que coincidimos en esta fecha en Buenos Aires

A  partir  de mediados de 1924 muchos judíos abandonaron Polonia debido a la crisis económica y a las grandes sumas de impuestos que se les exigían a los judíos.

Así comenzó la ola de la cuarta Alia a Israel. En ese momento comienza la historia de la Flia Lancman – Majteles en la Argentina.

Según lo que ellos mismos contaban, Moshe y Chana abandonaron Polonia porque percibieron el crecimiento del nacionalismo y el antisemitismo en Europa.

Llegaron en  una corriente inmigratoria de obreros, artesanos y trabajadores manuales que instalaron los primeros talleres manufactureros en Buenos Aires.

Llegaron con Fajla, una beba de un año, sin saber una sola palabra de español, pero con enormes ilusiones y la férrea determinación de “salir adelante” con esfuerzo y mucho trabajo.

Aprendieron el idioma, aprendieron a tomar mate, cumplieron uno a uno con los objetivos que se plantearon.

Tuvieron dos hijas más, Rosita y Eva.

El tiempo pasó las tres se casaron y llegaron los nietos, siete en total a los que mimaron, malcriaron y legaron un profundo sentido de lo que la vida en y con la familia implica.

fotos lancman majteles Como y cuando llegaron 5

La Baba y el Zeide son el mayor tesoro de esta familia. Son los fundadores de un legado de amor. Fueron los mejores contadores de historias, los guardianes de las tradiciones que se convirtieron en memoria viva en cada uno de nosotros y que fieles a su legado recreamos en cada ocasión propicia.

Están presentes en muchas de nuestras acciones y costumbres hogareñas. Perduran en el recuerdo y siguen siendo el modelo de abuelos que hizo una diferencia porque le dieron bases solidas a esta familia que pone los vínculos y los afectos como valor supremo.

 Hace 43 años, entraron a nuestra Jupá.  Era inimaginable pensar ese momento  de otra manera. Hoy brindo por ellos, porque de Chana y Moishe Lancman aprendí y heredé buena parte de lo que soy.

Beatriz Estela Braindl Ester Batya Dragovetsky-Lancman de Nemirovsky

http://myemail.constantcontact.com/On-Pluralism-and-the-Exodus-from-Egypt.html?soid=1102968923740&aid=tIajVYkXWmE

http://myemail.constantcontact.com/On-Pluralism-and-the-Exodus-from-Egypt.html?soid=1102968923740&aid=tIajVYkXWmE.

http://www.mofet.macam.ac.il/ktiva/kivunim/article24/Pages/default.aspx

http://www.mofet.macam.ac.il/ktiva/kivunim/article24/Pages/default.aspx.

¿Guiur para aplacar los sentimientos de culpa?

http://www.guardian.co.uk/world/2008/aug/06/judaism.secondworldwar

http://www.haaretz.co.il/hasite/spages/1009145.html

Interesante…

Transmisión del Judaísmo- ¿una tarea posible?

En el momento en el que Moshé subió al cielo para recibir los mandamientos encontró a Dios sentado dibujando coronas sobre las letras. Le preguntó:Hay varios mensajes en esta hermosa Agadá.

 “Señor del universo ¿quién seguirá Tus principios? “Hay un hombre que aparecerá después de varias generaciones cuyo nombre será Akiva Ben Iosef, él interpretará hasta las más pequeñas minucias de la ley judía”. contestó Dios.

 Moshé pidió: “Muéstramelo”.

Entonces Dios lo sentó en la octava fila de la escuela de Rabí Akiva, junto a los alumnos con menor experiencia.

 Moshé no comprendía la temática acerca de la cual se conversaba y se sintió muy abatido.

 En cierto momento de la clase, preguntaron los alumnos: “Rabí, de dónde aprendemos esto?

Rabí Akiva respondió: “Esta es la ley que Moshé recibió en el Sinaí”.

Moshé sintió vergüenza. Regresó junto a Dios, y le dijo:

Teniendo semejante hombre, Tú pones la Torá en mis manos?”.

 

 Uno de ellos, es que Moshé, quien nos dio la Torá en el Monte Sinaí, ya no entendió el debate que en torno al texto bíblico se desarrollaba en el Beit Hamidrash de Rabí Akiva.

 El tiempo hizo lo suyo. Como todas las cosas orgánicas y vivientes, la interpretación de la Torá había cambiado tanto a través de las generaciones que Moshé mismo ya no la entendía.

 Sin lugar a dudas, Moshé Rabeinu no podría resolver los problemas de nuestros días y Rabí Akiva no podría contestar nuestras preguntas, porque nuestros problemas no son sus problemas.

 Por eso leemos en el Talmud:

Cada generación tiene sus intérpretes, cada generación tiene sus sabios, cada generación tiene sus dirigentes.

 Cada época tiene y ha tenido sus desafíos, pero el mayor desafío en cualquier período de cambio es poder asimilar el cambio sin perder el propio lugar.

 A través de nuestra historia, y aún frente a situaciones de altísimo riesgo hemos logrado enfrentar con creatividad, valentía y sabiduría los peligros que se cernían sobre la continuidad del judaísmo de la mano de maestros, líderes e interpretes que dieron respuesta a las necesidades del momento.

 Los desafíos que se nos plantean, para la transmisión de la herencia judía, no están desconectados de la realidad del mundo en el que nos toca y nos tocará vivir.

 A diferencia de otros momentos, no hay hoy un enemigo externo que conspire contra la continuidad o que desee demolernos.

 El principal reto para la continuidad esta representado por la globalización y por el hecho de que una gran parte de los judíos viven en sociedades multiculturales, que atraen y no rechazan, situación que en la mayoría de los casos atenta contra la preservación de la singularidad.

 Si concebimos a la educación como el proceso todo por medio del cual una cultura se transmite y se recrea a si misma a través de las generaciones, cualquier análisis referido al tema de la transmisión judía debe centrarse en la educación en el sentido mas amplio que el termino tiene.

 Deberíamos considerar a la educación judía como un viaje fantástico en el tiempo y en el espacio, ya que debe ser el vehículo de la memoria, de la tradición, del espíritu de nuestros antepasados, debe posibilitar una apertura espiritual al tiempo que debe ponernos en contacto con los distintos espacios en los que se ha desarrollado, y se desarrolla la judeidad.

 Aún en tiempos de individualismo, de ruptura de mitos y de satisfacción inmediata, como los que nos tocan transitar, debemos transmitir la herencia judía de forma tal que el hombre aprecie su valor, y encuentre en su mensaje un contacto profundo y significativo con la esencia ética de la humanidad.

Debemos ofrecerle la posibilidad de encontrar en la tradición de Israel la inspiración para rebelarse y no conformarse con la realidad, porque eso es precisamente ser judío: ser habitante de un mundo que todavía no se creó.

 ¿A quien transmitir el mensaje milenario y renovado?A todo aquel que ante la pregunta acerca de su identidad puede contestar: Ivri Anoji, soy judío, aún cuando no se identifique con una corriente determinada dentro del Pueblo.

 

Ivri Anoji, implica la autoconcepción, la autoidentificación como parte del pueblo judío dondequiera esté e indica sin lugar a dudas una asociación positiva con el destino de Israel. Un solo pueblo – Un mismo destino.

 La identidad es una búsqueda permanente que procura integrar el pasado y el presente constituyendo una base sólida de continuidad y proyección al futuro.

 La identidad y la pertenencia que llevan hacia el deseo de continuidad, no son pasibles de ser enseñadas. Son las experiencias y aprendizajes de un individuo, en las distintas etapas de su desarrollo, las que lo ayudan a elaborar su identidad, a cimentarla, a enriquecer el sentido de pertenencia y en consecuencia el deseo de continuidad.

 Dado que el judaísmo, no es solo un conglomerado de datos concretos sino una decisión valorativa, y que la Tradición del Pueblo de Israel ubica en un lugar central la educación como proceso continuo, las comunidades judías organizadas deben tomar la educación de todos sus integrantes como su máxima prioridad, implementando equivalentes adecuados a la poderosa influencia que la familia judía tenia en la sociedad tradicional, para así poder presentarle a las nuevas generaciones, un modelo de vida judía en la cual la familia y cada uno de sus integrantes se pueda mirar y reconocer.

La transmisión del judaísmo, Jinuj, debería constituir un acto de reinauguración y renacimiento permanente.

 Considerando las condiciones que nos plantea el milenio no cabe duda alguna que la educación judía debe incluir las condiciones necesarias para la creación de los nuevos escenarios que garanticen la continuidad.

 El desafío es transmitir “judaísmo” asumiendo que la educación judía es una disciplina que cuenta un cuento que incluye mitos y leyendas que configuran la memoria colectiva de un pueblo, y al mismo tiempo preguntarnos permanentemente: ¿cómo se construye la memoria colectiva en un mundo individualista, de ruptura de mitos y de satisfacción inmediata?

 

Este es el interrogante que deberíamos tener presente a la hora de proyectar y diseñar estrategias adecuadas para que la herencia judía sea un bien apreciado por todos los integrantes de las Comunidades judías en el mundo.

Los aspectos a tener en cuenta para poder empezar a balbucear alguna respuesta son tan variados como diversos son los espacios en los que transcurre la transmisión.

 ¿Cómo educamos en una sociedad que atrae y no rechaza?

¿Cómo educamos para la integración sin generar asimilación?

¿Cómo manejamos la transmisión de conocimientos y valores en los espacios que nos da la Comunidad?

¿Qué lugar debe tener la educación formal?

¿Cuál debe ser el de la educación no formal?

Los diferentes espacios comunitarios: ¿se diferencian, se complementan, como, cuándo?

¿Desde que lugar se incluye a Israel en los espacios comunitarios de la diáspora y a la diáspora en el espacio israelí?

¿Cómo se hace para importar el tiempo de un espacio a otro que funciona con diferente calendario? ¿Esto puede producir ruptura de identidad?

¿Cómo hacemos para compaginar un proyecto totalizador? ¿Es el “maestro” ejemplo de vida?

A un proyecto educativo religioso ¿no se le presentan dilemas?

A un proyecto laico ¿qué dilemas se le presentan?

 En el mundo globalizado, de ruptura de mitos y de satisfacción inmediata corremos el riesgo de ir rodando, casi sin darnos cuenta hacia un “agujero negro”, si al proyectar no nos detenemos a preguntar, a cuestionarnos.

La historia, y la experiencia de generaciones, nos muestra que en muchas ocasiones el contacto con un mundo y un estilo ajeno y distante a la esencia del judaísmo puede ser un motivador importante, que en un marco adecuado logra desarrollar aún mas la cultura y la creación judía.

 El mayor desafío para la transmisión del judaísmo está dado por la búsqueda de la significatividad, para que sus creencias, ideas y valores sean motivo de orgullosa y positiva pertenencia para los propios judíos, de modo tal que no deban salir a abrevar de otras fuentes.

 En el momento histórico cultural podemos encontrar la inspiración necesaria

La globalización impulsa, reactivamente, a la búsqueda de lo particular y lo singular y nos ofrece una oportunidad inigualable de redescubrir la fuente de espiritualidad del judaísmo.

 Es en función de este redescubrimiento que deberíamos enfocar la transmisión del judaísmo no sólo para la “pertenencia tribal” sino hacia el universalismo judío, asumiendo que:

El conocimiento de los textos y de la historia merecen una interpretación de lo que significan hoy estos textos, reforzando desde su mensaje la relación del hombre con el hombre, aún mas que la del hombre con Dios. La reinterpretación forma parte del judaísmo: Moshé ya no comprendió a Rabi Akiva, sin embargo el texto dice: Ze halaja leMoshé misinai. El desafío mas grande e importante que se nos plantea es el de reintepretar el judaísmo, para que sus valores y principios sean significativos para los propios judíos,. sin perder el “motivo”. Las costumbres y tradiciones constituyen un constituyen un tema central, en el marco de la transmisión judía. Si no logramos “conservar” y “recrear” el “motivo”, no nos quedará del judaísmo nada más que una estructura abstracta, y de la tradición un decorado.

Es indispensable la incorporación y la confrontación con la ciencia, desde una perspectiva de la ética del judaísmo.

En la búsqueda de lo particular y lo singular habrá que reafirmar el lugar de la lengua hebrea como lengua franca del pueblo judío, proponiendo la jerarquización del Ivrit, idioma en el que se expresan los contenidos esenciales del judaísmo, al mismo tiempo que nos liga con la lengua que habla el Pueblo de Israel en la Tierra de Israel.

Sería importante considerar tanto a Israel como a las diásporas como espacios de la judeidad y fortalecer la solidaridad con todo el pueblo judío y especialmente con el Estado de Israel, al que indudablemente está ligado el futuro de nuestro pueblo.

  En Jerusalem, entre los alumnos de las academias rabínicas circula esta historia:

 En cierta oportunidad un rabino, famoso por la profundidad de sus mensajes, se hallaba predicando en una ciudad, y entre el público que lo escuchaba había unos cuantos maskilim, miembros del movimiento iluminista.Como surge de la parábola del herrero y el zonzo, debemos iniciar el proceso en nosotros mismos.

Al terminar su predica, uno de ellos totalmente indiferente al cálido e inspirador mensaje que acababa de escuchar, se acercó al Rebe.

 Nuestras fuentes …comenzó el escéptico, dicen que las palabras que salen del corazón penetran en el corazón….

Rabí, siguió con una despreciable sonrisa, yo asumo que usted habló desde el corazón.

Sin embargó sus palabras no han llegado al mío, es más no han hecho en mi mella, ni me han impactado de manera alguna.

¿Cómo es posible?

¿Porqué sus palabras no han penetrado en mi corazón?

 El rabino sonrío, y como era habitual en él comenzó con una parábola que dice así”:

 Cierta vez, un zonzo, entró al lugar en el que estaba trabajando un herrero, que sostenía un largo fuelle.

Después de unas cuantas compresiones en el fuelle, las llamas del fuego de la herrería comenzaron a danzar con ardor.

 El hombre, que encontraba siempre muy dificultoso encender fuego en su propio lugar, se mostró maravillado ante la eficiencia del aparato.

Inmediatamente compró este asombroso invento.

Entró a su casa y presuntuosamente anunció:

-Acabo de descubrir cómo hacer un fuego fantástico sólo con la compresión de una palanca.

Ubicó unos cuantos leños sobre el frío hogar y comenzó a mover ambos brazos del fuelle al mismo tiempo.

Nada sucedió.

Volvió a probar. Nada cambió. Los leños yacían fríos y sin vida.

 Desconcertado y enojado el hombre regresó al lugar en el que estaba el herrero y le explicó su dificultad.

“Quiero el reembolso de mi dinero”, vociferó, este fuelle no funciona”

 Ah, tontuelo, rió el experimentado herrero

“Estabas aventando sobre leños fríos. Debes comenzar vos mismo un pequeño fuego. Si no comienzas con una pequeña chispa el fuego no crecerá”

 Finalizada la parábola el Rabino se volvió hacia el maskil y sacudiendo tristemente la cabeza le dijo:

“Si no hay una chispa, el fuelle mas largo no podrá avivar el fuego”

 

 Si esperamos que alguien lo haga por nosotros sólo estaremos haciendo mucha fuerza con el fuelle sobre leños fríos.

Prof. Batia D. de Nemirovsky

Febrero 2000

 

 

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