Una reflexión en torno a Shabat Tazria-Metzora 2018

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La doble parashá que leemos en la Tora esta semana, en la Diáspora, Tazria-Metzora aborda temática vinculada con lo que en el período bíblico y en la antigüedad era considerado  lo impuro y lo inmundo.

En Tazria: Levítico 12 y 13, leemos:

Una mujer cuando engendrare y diere luz a un varón, habrá de permanecer impura siete días, como en los días de sus dolores menstruales habrá de permanecer impura. (Levítico 12: 2).

El miedo y el tabú que despertaban el  parto y  la menstruación (Levítico 15: 19 en adelante),  tenían el efecto de aislar a la mujer para que nadie la viera o tolerara su condición.

Esta condición de “impureza”  de la mujer y el mandato de segregar del culto  a la parturienta y a la mujer en su período menstrual da cuenta y evidencia de los tabúes  y aversiones que las mujeres  despertaban en las   “autoridades” masculinas de la época. Miedo y temor al poder que atesora el cuerpo, los ciclos y la femineidad de las mujeres.

El cambio y la tradición están en constante tensión en el judaísmo. Como judíos nunca dejaremos de recorrer y transitar el camino y la experiencia de  la  evolución y la revolución. A algunos los pone muy nerviosos la sóla idea o mención de estos términos. Son aquellos para quienes el sexismo machista se ha convertido en una “enfermedad endémica” en la manera de vivir su judaísmo.

En lo personal me  alegra y me entusiasma pertenecer a una civilización en permanente cambio y búsqueda dinámica de nuevas miradas, a partir de la riqueza que encierran las antiguas escrituras.

Me apasiona formar parte de un “paisaje” en constante cambio, y continuar trabajando para erradicar el sexismo de todo tipo, la discriminación, el fanatismo y el oscurantismo del modo de transmitir nuestra legado.

Shabat Shalom Umeboraj!

 

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Parshat Mishpatim: una brújula para mejorar la fibra moral del Individuo y de la Sociedad.

mishpatimLa recepción de los 10 Mandamientos, a la que se refiere Parshat Itro, la porción de la Torá que hemos leído la semana pasada, constituye el pináculo de la experiencia judía.

Este acontecimiento es considerado como único en la historia espiritual de la humanidad.

Los Hijos de Israel presenciaron la revelación y vivenciaron  un evento espiritual casi indescriptible en palabras.

Concluido  el mismo,  los integrantes del Pueblo deben retomar su dimensión terrena, orientar su vida cotidiana, y bajar la Torá  desde las alturas del Sinaí a la arena de los hechos.

Es por eso que inmediatamente después de la revelación, el texto  nos pone en contacto –  a partir de la Parasha que leemos esta semana, Parshat Mishpatim – con la legislación que abarca los aspectos de la vida nacional, en lo civil, en lo religioso, en lo físico y en lo espiritual. Mishpatim son los mandamientos de carácter social, que regulan todo tipo de relaciones sociales,  las leyes racionales, es decir, comprensibles al intelecto humano. y es por ello que son manejadas o administradas por un juez

Una nación emergiendo de una brutal esclavitud, seguramente necesita un código claro y preciso para disciplinar su libertad.

Sin embrago no deja de  asombrar el orden de los preceptos tal como aparecen en esta porción de la Torá.

La primera norma el primer precepto dentro de una serie de no menos de 50 detallando casi todos los complejos aspectos que la cotidianeidad puede deparar, es el concerniente a la legislación relativa al Eved  Ivri, al esclavo hebreo.

Leemos en el segundo versículo de esta porción de la Torá:

 “Cuando comprares un esclavo hebreo, seis años habrá de servir, empero al séptimo saldrá en libertad, de gracia”.

 Es casi incomprensible! Los hijos de Israel, pasaron sus últimos 210 años esclavizados. ¿Podrían ellos esclavizar a otros?

¿No deberían las primeras leyes dictar compasión hacia todo ser humano?

¿No deberían los conceptos de amos y siervos ser totalmente ajenos y  despreciables para ellos, como grupo humano emergiendo hacia la libertad?

¿Porqué estas leyes primero?

El texto de la Ley Escrita, Tora Shebijtav, puede ser visto y analizado como los apuntes sintéticos que un estudiante toma de una clase magistral.

Cada palabra, línea, círculo, código, señalización dentro de sus notas tiene un cúmulo de sentidos a partir de los cuales el lector puede  reconstruir y resignificar el tema en su totalidad.

Iosef Albo, en el Sefer Haikarim, el Libro de los Principios,  escribe así:

En realidad, es imposible que la Ley Divina prevea las circunstancias de todos los tiempos, ya que son innumerables los casos nuevos que se presentan a diario en materia de Derecho y en otros campos, hasta el punto que ningún libro podría contenerlos, es por eso que determinadas reglas hermenéuticas, a las que la Tora Escrita hace alusión fueron transmitidas a Moshé en Sinaí para que los sabios de cada generación puedan deducir las reglas a observar en circunstancias nuevas.

 En las distintas generaciones nuestros sabios y maestros han sabido interpretar que los autores del texto bíblico  dan cuenta de una profunda comprensión de los sentimientos del pueblo frente a su propia experiencia, pero no desconocen la naturaleza humana.

Estamos ante un pueblo cuyos integrantes, todos y cada uno de ellos fue un esclavo; Un esclavo que al adquirir la libertad puede rápidamente sentirse seducido por la idea y el deseo de ser “amo”.

Sabemos, porque las noticias cotidianas dan cuenta de ello, que quien vivió atemorizado y ultrajado, y de pronto se ve liberado de aquello que lo oprimía puede llegar a desarrollar niveles de crueldad y humillación mucho más altos que los que él mismo tuvo que soportar.

La Torá  conoce el alma de la generación que salió de Egipto…

…Una generación que sufrió en sus espaldas el yugo del látigo del tirano…

…Una generación cuyas manos estaban atadas, cuyos pies paralizados, cuyas bocas cerradas…

Esa generación, una vez libre, podía llegar a ser muy cruel con los esclavos, podía llegar a dañarlos seriamente.

Por eso esta porción inicia la serie de leyes que regula el vínculo entre los seres humanos, justamente con una descripción detallada de los derechos del esclavo.

Mas adelante el texto alude a las cuatro figuras paradigmáticas que deben tomarse en cuenta para garantizar una real justicia social. El extranjero, el necesitado, la viuda y el huérfano.

En conjunto, esta serie de exhortaciones deja en claro que debemos ocuparnos de los individuos más vulnerables de nuestra sociedad: los marginados, los inseguros, los que carecen de redes de seguridad para apoyarse en tiempos difíciles. El Talmud señala que la prohibición de oprimir a un extraño se repite al menos 36 veces en la Torá (BT Bava Metzia 59b).

Vale la pena en este sentido repreguntarnos  hoy, acerca de los desafíos  y dilemas  a los que como humanidad, como Pueblo, como Nación,  nos confronta la crisis de los refugiados en todo el mundo.

La belleza de la parashá de esta semana está dada por el impulso que nos dá para analizar las cuestiones de la cotidianeidad, los problemas sociales de nuestros días, de todos los días, desde una perspectiva ética, en la que “el otro”, esté permanentemente en nuestras consideraciones.

Esta porción de la Torá es un claro ejemplo, que mirar a través de la lentes del Judaísmo, implica tener la capacidad de consagrar lo profano, a través de nuestras acciones.

A nuestra generación,  en la que ya no existe la esclavitud de acuerdo al modelo Egipcio, el texto bíblico que leemos esta semana nos dice:

Cuando quieras evaluar la fibra moral de la sociedad en la que vivís analizá la forma en la que son tratadas las minorías y los infortunados.

Sabrás entonces si esta sociedad está fundada sobre los valores de la dignidad humana y de los derechos del individuo.

 

 

Relojes Internos y Renovación

Este Shabat, corresponde leer en la Torá, Parashat BO. Leemos el relato de las tres últimas plagas, incluida la muerte de los primogénitos, el anuncio que los hijos de Israel deben abandonar Egipto sacrificando antes un cordero, y que estos eventos deben ser recordados a lo largo de todas las generaciones.
Los hijos de Israel finalmente salen de Egipto y de acuerdo al texto, Dios describe los detalles de cómo debe conmemorarse la Pascua.

LidiaShaddow

 

El primero de los muchos mandamientos contenidos en Parshat Bo es la instrucción de observar Rosh Jodesh, la Lun

a Nueva. Durante la ocupación griega de la tierra de Israel que culminó con el milagro de Janucá, la observancia de Rosh Jodesh fue uno de los tres preceptos cuyo cumplimiento fue prohibido por los invasores. Los otros: el Shabat y la circuncisión.
Rosh Jodesh es la piedra angular del calendario hebreo. Sólo si el comienzo de 

cada nuevo mes se identifica y proclama correctamente, las celebraciones y días de conmemoración serán un evento “colectivo” más allá de los territorios en los que estamos alojados.
Nuestro registro unificador está dado por el Luaj, el Calendario, el Tiempo.
Los griegos entendieron cuán pod
eroso es el “tiempo judío” para mantener nuestra identidad singular, por ello la prohibición de cumplir la mitzva en sus días.
Rosh Jodesh simboliza la renovación, la capacidad de que algo aparentemente diluido pueda resurgir, crecer y mejorar el mundo.
En estos tiempos de tanta oscuridad el precepto de señalar en forma especial cada Rosh Jodesh nos hace pensar en nuestros relojes judíos internos y nos ayuda a encontrar los momentos adecuados para recuperar y construir memorias y formas renovadas para continuar consagrando el legado recibido.

 

Shabat Shalom Umeboraj!

Lech Lecha, el viaje interior

lechlechacopy-510x379La parashá que corresponde a este Shabat, tiene para mi una significación especial por dos motivos.  Por un lado marca el principio de la historia judía con una historia de exilio y por otra parte, y ya con una referencia personal, hace 53 años en este Shabat, Shabat Lech Lecha, mi hermano Raul, Israel Aharon ben Jaie Reizel Ve Iaakov Tzvi (z”l), fue llamado a la Torá por primera vez, ese fue el día de su  Bar Mitzvá.

Esta observación autobiográfica es un pie para plantear que para nuestro pueblo, la Torá no es un texto inerte, esperando ser leído rápidamente y toda vez que corresponda. La Torá en cada uno de sus fragmentos es un interlocutor permanente  que nos permite ese diálogo interactivo extraordinario, que Martín Buber describió como lazo de  Yo y Tu.

Por eso, bucear intensamente en su contenido no es sólo reinterpretar e incorporar  permanentemente el diálogo entre Dios y el Pueblo de  Israel, sino personalizarlo, autenticarlo y resignificarlo a la luz de la propia historia.

En esta parashá Dios ordena  a Abraham hacer lo que  la mayoría de los seres humanos tememos. Dios le indica el desarraigo, dejar el hogar, hacia un destino desconocido. Si  cuando el destino es conocido el desarraigo lleva implícito un monto enorme de ansiedad y temores, tratemos de `ponernos en la piel del Patriarca que no sabía hacia adónde debía dirigirse.

El midrash comprende la profundidad de esta ansiedad. Y es por eso que plantea que el mandato incluye palabras tranquilizadoras para  Abraham, dejando claro que el no terminará solo e indigente. Es mas le ofrece FAMA. Venibreju beja… serán bendecidas en ti todas las familias de la tierra.

 Abraham será sin embargo, un forastero. No sólo por ser extranjero en la tierra a la que se dirige, sino por llevar en si la misión de desafiar desde su fe en  Dios los principios  fundamentales de la civilización de  la Mesopotamia.  Así es que Abraham anticipa aquello que será característico de la profecía clásica. Los profetas eran los críticos vigilantes de las sociedades en la que  temporalmente residían, mas allá de lo que la política o la diplomacia indicaran. Y este es un modelo a imitar, para lograr como decían mis maestros,  “Acomodar a los incómodos, incomodar a los cómodos”.

Sugiere también el Midrash, que en rigor  Abraham  fue expulsado de su patria.  Ridiculizó a los clientes de su padre (artesano que hacia ídolos) y los rompió a todos. Su teología subversiva pronto atrajo la preocupación del rey, que sometió  a Abraham a una  dura  prueba y aunque sobrevivió, escucho esa voz interna  que le indicaba que era hora de salir.

La búsqueda de la verdad había convertido a Abraham en un renegado religioso.

Como en cada tiempo, los buscadores de la verdad, la mayor parte de las veces deben sobrellevar largos períodos de soledad y por que no, de burla y acoso. Mucho mas cómodo es asumir las verdades proclamadas. Hay sufrimiento interno y mucha conmoción personal cuando nuestros procesos de búsqueda de superación espiritual son permanentes.

El logro de una sociedad inclusiva e igualitaria es una aspiración que en muchos casos   forma parta de esa búsqueda, y tal como surge de nuestros textos no es casual que el mandamiento que más a menudo aparece en la Biblia es la prescripción  de no oprimir al extranjero,  a partir de la miseria y la privación que sufrieron nuestros antepasados en Egipto.

Ni las doctrinas teológicas abstractas, ni las teoría política serán determinantes a la hora de plantearnos nuestra visión de sociedad,   solamente  la propia vivencia generará la sabiduría y la pasión para alcanzar el ideal. Es duro reconocerlo, pero solamente la experiencia dolorosa de la injusticia puede garantizar una cuota de éxito en crear una sociedad justa. Las experiencias y pruebas que transita Abraham en esta porción de la Torá dan cuenta de esto.

Según algunos comentaristas En el versículo primero de esta sección de la Torá , está el sendero  que cada uno de nosotros  en algún momento de nuestra vida debemos tomar si pertenecemos al linaje de Abraham: LECH LECHA.

Si lo que se quería decir es “vete de tu tierra” no era necesario el “LECHA” (hacia vos)  Realmente, si Abraham debía salir de su tierra no había  necesidad de mencionar a sus parientes la casa de su  padre. El abandono del propio terruño trae implícito salir de tu origen.

De acuerdo a la interpretación de  Shimshon Raphael Hirsch, el orden está equivocado: primero salís de tu casa, entonces te alejas de tu familia, y luego de la tierra. ¿Qué pasa aquí? Está expresado exactamente al revés.

Así interpretan los comentaristas modernos: LECH LECHA implica un viaje interior, la caminata dentro de vos mismo, un vlaje a tu Ser Verdadero, hacia La TIERRA QUE TE MOSTRARE, la tierra pura del SER.

Para emprender este viaje alegórico,  tenemos que despojarnos de algunos datos adjuntos que a veces nos condicionan: la cultura, la tribu y la familia, la tierra, los parientes y la casa.

En esta Parashá el texto bíblico nos desafía a dejar de lado simbólicamente  todos los elementos condicionantes para mirar, para dirigirnos hacia nosotros mismos y ver sin filtros aquello que somos, crear las condiciones para encontrar nuestro espacio y volver a casa, a los nuestros  a la familia y a la tierra y ser para ellos una bendición.

 

 

 

 

 

Sukot y alojar al “otro” con empatía, humanidad y respeto

Sin títuloHoy al atardecer, y/o durante los próximos siete días muchos de nosotros nos reuniremos en familia, en la Suká que alguno de nuestros queridos ha construido

En Rosh Hashana, abrazamos la realidad de la vida, con todo su desorden, errores y sueños incumplidos. En Yom Kipur, actuamos nuestra propia muerte, nos metemos dentro de nosotros mismos. y nos enfrentamos a nuestra propia fragilidad y mortalidad. En algún momento del largo día nos preguntamos: ¿cómo puedo seguir?

Sólo cinco días después, nuestra tradición nos convoca a sentarnos en cabinas frágiles, temporarias, mirando las estrellas.

Sukot es Z’man Simjateinu, el tiempo de nuestra alegría.

Ante la muerte, sentimos la fragilidad de la vida. Nuestra tradición lo sabe y prescribe uncamino a seguir. La estructura de una Suka es una metáfora de la vida. Es temporaria y mientras nos proporciona un cierto nivel de comodidad somos conscientes que no puede protegernos totalmente. 

Es precisamente el reconocimiento de cuán frágil, cuán temporal, cuán grande es la vida, lo que nos permite abrazar la alegría de lo cotidiano.

Sukot es la fiesta de la “tienda abierta”. Hay una costumbre cabalística: invitar a “Ushpizin”, huéspedes ancestrales y trascendentes, a la Suká.
Pero más importante aún es recibir en la Suká verdaderos visitantes de carne y hueso, y a partir de esta experiencia poder preguntarnos: 
¿Cómo sería el mundo si tratáramos a todos los que encontramos o nos requieren como  dignos de nuestra atención? ¿Cómo serían nuestras instituciones   si cada persona que se acerca fuera recibida como lo hicieron, de acuerdo al relato bíblico, con sus visitantes,  nuestros patriarcas   Abraham y  Sara en su tienda abierta a los cuatro puntos cardinales ? ¿Cómo sería el mundo si tratáramos a personas que no conocemos  con este grado de humanidad?

Preguntas, muchas preguntas para las cuales podemos encontrar respuesta en nuestras conductas cotidianas.

Sukot es la celebración que nos convoca a nutrir en el día a día y a desarrollar esta calidad de apertura en nosotros mismos,  en nuestras familias y en nuestras instituciones. Nos trasladamos de nuestras casas a la fragilidad de estas cabañas con la puerta permanentemente abierta,  e invitamos a otros a unirse a nosotros en estos espacios temporarios.

Deseos:  que en este Sukot, podamos lograr que la gente se sienta como “Ushpizin” cuando ingresan a nuestras instituciones, nuestro lugar de trabajo, nuestros hogares y nuestras tiendas, y que estas Sukot que compartiremos durante los próximos siete días, sean inspiradoras para abrir siempre nuestras puertas y “alojar” y compartir la diversidad que caracteriza a nuestra comunidad y a la sociedad en la que vivimos. 

Jag Sameaj! 

Vesamajta Bejagueja!

Y te regocijarás en esta celebración.

Yom Kipur y soltar el “lastre”

HPyDdDecimos que Yom Kipur es un ensayo para el día de nuestras muertes. Nos vestimos de blanco, nos abstenemos de comer y beber, no usamos prendas de cuero ni suntuosas, pronunciamos plegarias de confesión… en fin,  durante  las 25 horas de Yom Kipur, desde Kol Nidre hasta el cierre con Neilá, actuamos como si fuera  “nuestro último día”, esforzándonos por perdonarnos a nosotros mismos y a los demás, cantándonos nuestras verdades, recordando  quiénes somos, de dónde venimos,  por qué y para qué hemos nacido.

Yom Kipur es el tiempo de mayor introspección y recogimiento con el que finalizan los  Aseret Yemei Teshuvá, los 10 días de arrepentimiento.

Rambam, el gran filósofo medieval y sintetizador de la ley judía, tenía mucho que enseñar sobre la teshuvá. Él escribió que la teshuvá sólo está completa cuando nos encontramos exactamente en la misma posición en la que estábamos cuando hicimos daño “antes”, y hacemos una elección diferente.

Pero ¿qué pasa si las circunstancias no se repiten? ¿Qué pasa si no podemos hacer la teshuvá completa porque nunca tenemos la oportunidad de volver a hacer ese acto, esas palabras, esa elección?

Heráclito sostenía que no podemos entrar dos veces al mismo río. Cambia el río en su fluir , cambia el hombre en su devenir. Rambam nos enseña que:

  1.  De hecho, todos volvemos a incurrir en los mismos errores , todo el tiempo. La Teshuvá es posible porque siempre estamos regresando a las mismas circunstancias en las que anteriormente nos equivocamos.
  2.  Que estamos obligados a perdonar a alguien que nos lastimó u ofendió si se disculpa y ante la misma situación actúa sin herirnos, ofendernos o discriminarnos.

Pero, me pregunto:  ¿qué pasa con aquellos que ni siquiera han reconocido que nos han herido?

Quienes no reconocen sus errores y no pueden hacer Teshuvá, sólo pueden ser calificados de soberbios, arrogantes y megalómanos.  Exteriorizan continuamente aires de suficiencia, exaltación del yo y menosprecio hacia los demás. No parecen  conscientes de sus propias limitaciones.

Estoy convencida que perdonar a alguien con estas características,  que nos dañó, de una u otra manera  y no admite su error y no pide genuinamente disculpas, constituye una afrenta hacia nosotros mismos.

Sin embargo sé que aferrarse a las heridas, en última instancia, no nos sirve.

Yom Kipur nos  invita a liberar  resentimientos para que podamos fluir libremente y si no podemos perdonar intentemos dejar ir la historia que nos pesa,  porque mantenerla presente nos puede  afectar y limitar tanto como nos afectan  las promesas incumplidas.

En pocas horas comenzamos este largo día. Es la oportunidad que nuestra tradición nos ofrece para  liberar todo el “lastre” que no hemos podido dejar ir durante el último año, para que podamos volver a calzarnos, al término de la Neilá nuestros zapatos de cuero e intentemos una vez más, otro año más,  vivir en paz con nosotros mismos y con los otros.

GMAR JATIMA TOVA, Tzom Kal

 Autor del Texto en hebreo: Rabbi Binyamin Holtzman
Traducción del Texto en hebreo, con su respectiva fonética:
Ahavnu – hemos amado, Bachinu – hemos llorado, Gamalnu – hemos retribuido, Dibarnu Yofi – hemos hablado con bellas palabras, He’emanu – hemos creído, V’hishtadalnu – y hemos realizado nuestro mejor esfuerzo, Zacharnu – hemos recordado, Chibaknu – hemos abrazado, Ta’amnu sefer – hemos saboreado El libro, Yatzarnu – hemos creado, Kamanu – hemos anhelado, Lachamnu avur hatzedek – hemos luchado por la justicia, Mitzinu et hatov – hemos hecho todo el bien que pudimos hacer, Nisinu – lo hemos intentado, Sarnu lirot – nos hemos apartado para observar, Asinu asher tzvitanu – hemos hecho lo que nos has mandado, Peirashnu – hemos interpretado, Tzadaknu lifamim – a veces hemos sido justos, Karanu b’shimcha – hemos invocado Tu Nombre, Ratzinu – hemos sido firmes en nuestra voluntad, Samachnu – nos hemos regocijado, Tamachnu – hemos estado allí para apoyarnos unos a otros.

Pesaj 5776

Decimos: “no hay nada nuevo bajo el sol”, sin embargo, nada permanece igual.

En el contexto de la – tal vez errada – idea de infinitud la tierra nos muestra un rostro cada vez más cambiante y temerario, que vocifera: Que estás haciendo vos, con la libertad que te fue otorgada como don. 

Es cierto que el sol sale y se pone, pero cada día y cada temporada se nos presentan diferentes, nuevos y sorprendentes.

Ciertamente, una estación va emergiendo de la que la antecede. Por acá se está ya retirando tardíamente el verano.

En Israel el invierno ya se alejó e inevitablemente, los días fríos y oscuros sucumben al calor y la luz de la primavera,   Jag Haaviv, un tiempo en el que todo se renueva.

Ya estamos en las vísperas de Pesaj que   representa el renacimiento perenne de la naturaleza y el mundo y la supervivencia del Pueblo Judío.

La de mañana será una noche de preguntas.Ma Nishtana

  • Preguntas acerca de nuestras memorias compartidas
  • Preguntas acerca de la manera en la que nos hacemos cargo de nuestra libertad
  • Interrogantes que nos acucian ante los miles de refugiados que circulan por el planeta, recordando que como refugiados por el hambre y la sequía llegamos a Mitzraim.
  • Cuestionamientos que nos provoca nuestra actitud ante cada desastre natural
  • …y muchas, muchas más


Pesaj
es la celebración de la vida. La historia de nuestro pueblo es realmente un triunfo de la vida. Contra todo pronóstico hemos hecho más que sobrevivir. Desde el nacimiento de nuestra nación hasta la actualidad la mayoría de nosotros nos hemos adaptado de manera creativa a cada nuevo tiempo y a cada nuevo lugar y a pesar de que hemos sido perseguidos una y otra vez elegimos vivir. Hemos soportado la esclavitud y la humillación. También hemos disfrutado de la libertad y la soberanía. La oscuridad ha sido equilibrada por la luz. Hemos aprendido a resistir. Hemos aprendido a avanzar. Somos orgullosos supervivientes.

A la luz de las velas del Jag y de Shabat, que simbolizan la renovación de la vida y que iluminarán nuestras mesas del Seder, celebremos unidos simbólicamente con nuestros hermanos judíos de todo el mundo la reafirmación de la libertad.

Celebremos para conectarnos con nuestras memorias y con las profundas raíces históricas del pueblo al que pertenecemos

Celebremos  para recordar  y revivir la historia de nuestra  liberación de la esclavitud en Egipto – que fue una gran lucha por la libertad y la dignidad.

Celebremos  porque la lucha por la libertad humana nunca se detiene.

Celebremos y recordemos a todas las personas – judías y no judías – que todavía están luchando por su libertad.

 ¡JAG PESAJ KASHER VESAMEAJ!


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