Preparándonos para recibir el 5769, en la Década de la Educación para un Futuro Sostenible

“En el mes séptimo, en el primer día del mes habrá un solemne reposo para vosotros, una conmemoración proclamada con el resonar de las trompetas, una sagrada convocatoria, no haréis ningún tipo de trabajo.”  Levítico 23:24-25

ROSH HASHANA  se celebra dos días, el 1º y el 2º día del mes de Tishrei (el séptimo mes del Calendario hebreo).

Toda la liturgia de esta festividad se basa en el concepto rabínico de “haiom arat olam” (“hoy es el día de la creación del mundo”), porque en este día recordamos, de acuerdo a nuestra tradición,  la creación del hombre, la creación de Adam, el primer ser humano sobre la faz de la tierra.

El judaísmo está relacionado de un modo singular con el  concepto de creación y durante estos días sagrados dramatiza esta relación única y nos convoca a realizar los esfuerzos necesarios para mejorar nuestro mundo, nuestra sociedad, nuestras familias y en consecuencia, a nosotros mismos.
Es decir que Rosh Hashana,  que recuerda simbólicamente que Dios creó el universo nos hace un serio llamado a la reflexión acerca de lo que hicimos con el universo que Él nos dio, si lo cuidamos, si lo destruimos, si utilizamos con responsabilidad sus dones.

 La festividad tiene diversos nombres que reflejan estos conceptos:

 1)      IOM HAZIKARON, el Día del Recuerdo.

Recordamos en la lectura de la Torá  y la haftará del primer día a las mujeres estériles en la Biblia. De acuerdo con el Talmud, Sara, Rajel y Jana dieron a luz en Rosh Hashana (R. H. 10b). Por tanto, leemos la porción de la Tora sobre Sara y la Haftara sobre Jana.

Como suelo decir, estos textos nos hablan hoy de una manera diferente a la que les han hablado a nuestros padres y abuelos.

Las Naciones Unidas, frente a la gravedad y urgencia de los problemas a los que se enfrenta hoy la humanidad, ha instituido una Década de la Educación para un Futuro Sostenible (2005-2014)

En tanto estamos atravesando este decenio, Rosh Hashana es el momento propicio para reflexionar acerca de las mejores alternativas que se nos plantean para dejar de hacer del mundo un lugar estéril, e invertir nuestros mejores esfuerzos por transformarlo en un espacio de  vida. 

Iom Hazikaron se refiere también al recuerdo y a la memoria, de nuestras aciones privadas, individuales y familiares, nos interroga acerca de nuestra pertenencia comunitaria, acerca del aporte que hacemos a la sociedad en que vivimos, y respecto del compromiso con nuestro pueblo y su historia. 

2)      IOM HADIN, el Día del Juicio, en que Dios nos juzga por nuestras acciones y pecados, y  por lo que hemos hecho y participado directa o indirectamente en la reconstrucción o destrucción de su mundo.

3)      IOM TERUA, el Día del Toque del Shofar, a fin de que despierte nuestra conciencia dormida, para que tomemos conciencia de la incidencia que tienen nuestras acciones cotidianas, en el mundo, en la sociedad en la que vivimos.

Como dice una  hermosa canción en hebreo,  KOL SHANA MATJILÁ BE SIGNON SHEELÁ, cada año comienza con un  signo de pregunta….
Nada más cierto, ya que es en este período del año en que nos peguntamos: ¿Cuántas de nuestras intenciones plasmaron en acciones? ¿Qué nos propusimos ser y qué somos?  ¿Cómo actuamos con nuestro prójimo, con nuestros amigos y familiares?  ¿Acaso hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance para mejorar nuestra calidad de vida, la de nuestra familia, la de nuestra comunidad? ¿Hemos hecho lo suficiente para apoyar y demostrar nuestra unidad de destino con nuestros hermanos en Medinat Israel? 

Nos preguntamos para generar cambios internos y en los espacios que habitamos. Nos preguntamos, en este comienzo de año, día en que recordamos la Creación del Adam,  para renacer como  mejores hombres y mujeres. Nos preguntamos para transformar y transformarnos.  

Que en este año que comienza podamos encontrar en lo más íntimo de nuestro ser la fuerza y la inspiración necesarias para preguntarnos con honestidad, para  respondernos con sinceridad y poder entonces expresar en acciones el  renacimiento de nuestro corazón.

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JESED – Bondad – Misericordia -Hombría de bien

Relato publicado en “Nazareth Illit Jadashot”, el 27-08-08.

El casamiento

Relato por Daniel Edelstein

El viento se enseñoreaba con las hojas caídas en el barrio de Belgrano, la noche incipiente borraba las huellas de luz de las calles que se envolvían en sombras contrastando con la luminosa fachada de la Sinagoga.

Cuando traspuse su puerta la encontré colmada, a izquierda y derecha del pasillo que recorría salón veía gente emocionada, las mujeres impecablemente ataviadas, los hombres luciendo sus trajes y sus Kipot (1) en sus cabezas y los niños tratando de disimular su aburrimiento.

Hasta aquí nada de lo que cuento es novedoso, todo normal para una noche de casamiento, hasta que tomé conciencia que lo que estaba presenciando no era tan usual.

La sinagoga estaba colmada, sí, pero probablemente era yo el único judío esperando la entrada de los novios, al menos hasta que se ubicaron debajo de la jupá (2) el rabino y el cantor.

Luego, llegados los novios, quedaron rodeando dicha jupá (2), los padres de ambos, y continuando con lo extraño para una sinagoga, ninguno de ellos era judío.

Intentaré explicarme: Ocurre que hace unos años entré a trabajar en la empresa de electrónica que yo dirigía, un joven ingeniero, de origen judío, llamado Sergio, quien pronto demostró sus cualidades y fue creciendo hasta ocupar un puesto importante.

Una mañana encontré, con gran alegría, sobre mi escritorio un sobre con la invitación al casamiento de Sergio.

Cuando leí con detenimiento la invitación noté que extrañamente los apellidos de Sergio y de sus padres no coincidían, y que al igual que el de los padres de la novia no podían a primera vista suponerse judíos, todo esto, a pesar de que el casamiento se realizaría en una sinagoga.

Le pedí a Sergio que se acercara a mi despacho y allá le agradecí su invitación y mi curiosidad me llevó a preguntarle por el conflicto de apellidos que surgía de la tarjeta que aun poseía en mis manos.

Me dijo que todo era muy sencillo con una sonrisa algo sarcástica, nada para sorprenderse agregó y luego apiadándose de mis ojos incrédulos comenzó el relato:

Un día en que siendo niño me encontraba jugando con mi vecino Oscar en casa de sus padres, los míos fueron secuestrados por fuerzas militares quienes los hicieron desaparecer

Nuestros vecinos, los padres de Oscar, eran muy amigos de los míos, se querían y respetaban mucho y compartíamos muchos momentos juntos, mientras nosotros participábamos de sus navidades ellos compartían nuestras celebraciones de Rosh Hashaná.

La tragedia sufrida por mi familia los conmovió hasta el límite de sus sentimientos y resolvieron hacerse cargo de mí mientras duró la dictadura y luego cuando los militares retornaron a sus cuarteles y la democracia volvió a nuestras vidas hicieron los trámites judiciales correspondientes para legalizar la situación dado que yo no tenía otros familiares que se hicieran cargo de mí

Hasta acá, mi caso sería uno más entre los cientos que hubo en esos trágicos años y lo que lo diferenciaba era la increíble decisión de mis nuevos padres de educarme en el judaísmo, como lo venían haciendo mis progenitores

¿Se imagina usted las complicaciones que ello acarreaba?

Mientras Oscar concurría a una escuela de curas, yo lo hací­a al shule (3), ellos se ocuparon de celebrar mi Bar Mitzva, respetar el Shabat y en general se ocuparon de mi educación como judío según ellos entendían hubiesen hecho mis padres desaparecidos, incluso la comida kasher.

A esta altura del relato yo estaba muy emocionado, apenas podía contener las lágrimas y cuando pude sobreponerme le pregunté por Sandra, su novia ya que tampoco me cerraban los apellidos.

Me contó que la conoció en una fiesta con compañeros de la facultad y agregó:

Ella es hermosa y muy buena persona, le faltan pocas materias para terminar su carrera de medicina, proviene de una familia muy creyente, observante de las leyes del cristianismo

Cuando supo mi historia y del abnegado camino que recorrieron mis nuevos padres me dijo que no quería que me apartara del mismo, que era una obra de Dios y que hablaría con sus padres para explicarles su deseo de convertirse al judaísmo para que mi vida continúe dentro de esa fe

No fue fácil para sus padres pero era tal su grandeza espiritual que aceptaron y así se hizo

Sandra recorrió con férrea voluntad todos los trámites y ceremonias necesarias para su conversión, estudió con fervor las tradiciones y preceptos judíos y finalmente logró convertirse

En ese momento yo no podí­a con mis emociones, tanta grandeza de espíritu me abrumaba, me levanté y abracé a Sergio diciéndole que sería para mí un honor participar de su casamiento y conocer a su familia.

Ahora ya éramos al menos cinco los judíos dentro de la colmada sinagoga, el rabino, el cantor, el novio, la novia convertida y yo.

La ceremonia fue la más conmovedora de todas las que he asistido en mi vida.

No podía dejar de pensar en la entrega de los padres de Sergio ni en la grandeza de espíritu de los padres de Sandra que observaban emocionados a sus hijos bajo la Jupá (2)

La fiesta se realizó en un salón cercano a la sinagoga, fue estupenda, la comida tradicional judí­a corría por las mesas y la música con su acostumbrada alegría obligaba a la formación de rondas de tijeras (4) que muchos de los presentes escuchaban por primera vez en sus vidas.

Esta historia me acompaña a lo largo de mi vida, está en mi recuerdo porque es como un cuento de amor, tolerancia y respeto.

 

(1) La Kipá, “cúpula, parte superior”, plural kipot; también conocida por su nombre en idish, yarmelke, es un solideo o pequeña gorra ritual empleada para cubrir parcialmente la cabeza, usada tradicionalmente por los varones judíos.

(2) La Jupá, Después de los preparativos, los novios son conducidos al palio nupcial para realizar la ceremonia. En hebreo, dicho palio se denomina Jupá. Por lo general, la jupá consiste de un pedazo de tela sostenido por cuatro varas. Así­, la jupá es símbolo de la casa y es símbolo de la prenda. La jupá es como una casa que está abierta por los cuatro costados.

(3) El Shule, escuela primaria judía.

(4) La Tijera o freilej es una danza muy alegre, tradicional entre los judíos.

 

 
 

¡Shana Tova Umetuka!

Ayer empezó el mes de Elul, y recreando la costumbre que nos legaron nuestros padres y nuestros abuelos,  acá estamos con nuestros deseos para el año que pronto se inicia.

Que sea de salud, de paz de prosperidad y de muchos NAJES.

Un abrazo para TODOS!

¡Leshana Tova Tikatevu!

Falta de autoridad y violencia-responsabilidad colectiva e individual

Hay unos principios básicos expresados por el Prof. Joseph Schwab, en los que creo y que voy a sintetizar así:

Dondequiera que se presume que nos hallamos ante un proceso educativo, siempre hay    alguien que enseña,       alguien a quien se enseña y que se espera, está aprendiendo,      alguna materia que el maestro transmite a los educandos y a través de la cual espera provocar algún cambio sustantivo en el alumno, un entorno en el que este maestro y sus aprendices se encuentran, que propicia y autoriza el uso y la importancia de la materia.

Cuando decimos que la educación tiene éxito estamos diciendo, por lo menos, que existe una relación saludable y armoniosa entre estos cuatro elementos de la educación. Entonces, el fracaso consiste en lo contrario. La violencia en la escuela y la desautorización del maestro, son síntomas de fracaso educativo.

Estamos viviendo tiempos alterados e inmersos en una  sociedad que tolera cosas intolerables.

 

El deterioro de la convivencia que se vive en las aulas es la expresión mas clara  que algo no anda bien en nuestra sociedad y se traslada automáticamente a un ámbito tan importante como es la escuela, que lejos de ser el marco en el que preparamos para la vida, constituye el espacio en el que se desarrolla cotidianamente una buena parte de la vida de los educandos. 

La violencia que irrumpe de muchas maneras diferentes es reflejo de la agresividad que se respira en la sociedad y de la delegación en la escuela de lo que siempre ha sido indelegable de la familia la formación en valores y convicciones.

Vivimos confundidos y confundiendo: Confundimos autoridad con autoritarismo y no hacemos lo suficiente para que en el ámbito educativo, en el hogar, en la calle se logre distinguir entre estos dos conceptos y actuar en consecuencia, restituyéndole a la norma el valor que tiene que tener.

Se ha desvirtuado el concepto de autoridad.  La escuela como institución es un centro de aprendizaje, en el que los vínculos entre docentes y alumnos no son simétricos.  En la escuela el profesor está para enseñar  y para formar,  y el alumno para aprender.

 La particular manera en que nuestra sociedad encara, en los últimos tiempos,  la resolución de sus conflictos más importantes, incluye una cuota excesiva de violencia casi incontrolable.   El diálogo y la legalidad no son los modelos que priman en la actualidad. Laviolencia aparece muy a menudo como modelo para resolver la diferencia de intereses. Esa misma violencia es expuesta a menudo  de la manera mas obscena posible por los medios de comunicación y  se presenta como el sustrato cotidiano sobre el que construyen la subjetividad niños y jóvenes.

Todos esto es el resultado de un proceso de larga data, quizás con alertas y llamadas de atención que no fueron significadas en su debido momento, por la familia, por las instituciones por cada uno de nosotros.

Y muchos de nosotros hemos perdido de vista los límites entre lo bueno y lo malo.

Dice el salmista.

1 Dios,  ¿quién habitará en tu tabernáculo?   ¿Quién morará en tu monte santo?
2 El que anda en integridad y hace justicia,  
 Y habla verdad en su corazón.
3 El que no calumnia con su lengua,
 Ni hace mal a su prójimo,
 Ni admite reproche alguno contra su vecino.
4 Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado,  pero honra a los que temen a Dios.
 El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia;
5 Quien su dinero no dio a usura,
 Ni contra el inocente admitió cohecho.  El que hace estas cosas, no resbalará jamás.

 Somos lo que es el deseo que nos impulsa. Aquello que deseamos ser modela nuestra voluntad. Nuestra voluntad se refleja en nuestros actos.

…y nuestros actos,  para los creyentes, como bien lo expresara el Rey David, modelan nuestro destino.  

 No nos olvidemos que aunque no nos parezca, ellos, nuestros alumnos, nuestro hijos, nuestros nietos, nos miran a nosotros para encontrar un espejo en el que verse reflejados.

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