Dar o Nodar. Reflexiones en torno a Parshat T´ruma

Había una vez en un pueblito un señor llamado Nodar.   Nodar era amable y querido, pero tenía un defecto: era muy, pero muy tacaño.   Cada vez que se necesitaba recaudar fondos para alguna obra de bien, para ayudar a mejorar el aspecto del pueblo, o sencillamente para colaborar con alguien que tenía algún problema, el decía:  “yo no doy”.   No importaba cuan importante podía ser la causa.  Nadie podía quebrarlo en su decisión de no-dar. El jamás contribuía.

Un día, Nodar – cuya pasión era la pesca – estaba atravesando el río en un pequeño bote. Repentinamente se desató una tormenta. Y su bote se dio vuelta.  Nodar cayó al agua, y manoteaba desesperadamente.

Afortunadamente,   otro bote  se acercó. El hombre que maniobraba  el otro bote le gritaba: Dame tu mano, dame tu mano.  Nodar apenas lo escuchaba.  Entre la fuerte tormenta y el viento que soplaba, el oía una sola palabra, una y otra vez. Da…me, da….me.  Y el bueno de Nodar, que de dar no quería escuchar ni hablar, no podía ayudarse a si mismo.  

Replicaba a gritos: NO. yo no doy, yo no doy.  

El hombre del otro bote se desesperaba y nuevamente gritó: Nodar, dame tu mano, dame tu mano.  

 Y una vez mas Nodar chillaba: De ninguna manera, NUNCA, yo no doy.

 Finalmente en medio de la desesperación el rescatador gritó: Nodar, toma mi mano.

Y entonces Nodar contestó:  Aah, tomar, seguro!!

El pescador que ayudó a Nodar, buscó la manera de llegar él, en un lenguaje propicio para  salvarlo en medio de la tormenta , aún cuando seguramente corría algunos riesgos.  Este hombre comprendía que  ayudar a otros constituye  una oportunidad un privilegio. 

¿Cual es la importancia y la relevancia que tiene para cada hombre el ofrecer?

¿Cuál es el valor del dar para cada uno de nosotros

 La capacidad de dar, de ofrendar, nos enaltece. A través de la donación,    de la ofrenda, lo material, lo común se consagra.

 En el libro de Éxodo el texto bíblico dice:  Habla a los hijos de Israel y que tomen en mi nombre ofrenda.  Esta es una expresión difícil, compleja. En general las personas tomamos para nosotras mismas, y no para otros.  ¿Acaso el versículo  demuestra un desconocimiento de la naturaleza humana?  

Esta pregunta encuentra en el texto mismo, y en forma inmediata respuesta.  …de todo hombre, a quien voluntariamente mueva su corazón habréis de tomar ofrenda para mi .

Esta ofrenda debería proceder de aquellas personas a quienes voluntariamente mueva su corazón, sin compulsión ni coacción,  de personas inspiradas y dispuestas a ayudar,  sin esperar a cambio nada mas que el placer y el orgullo por colaborar.  

Aquél a quien no mueva su corazón voluntariamente, no podrá ofrendar, no podrá dar, y en consecuencia no podrá tomar.

El texto bíblico nos transmite un mensaje inspirador: Cuando das con el corazón sincero no estas renunciando a nada, estás tomando una parte para ti mismo. 

Todo lo que acumulamos materialmente, tarde o temprano se lo dejamos a otros. Muchas veces el fisco se lleva anualmente gran parte de nuestras ganancias.   El dinero que destinamos a la caridad, para sostener al pobre y a los necesitados, para colaborar en situaciones de extrema adversidad, es dinero que invertimos en nosotros mismos.  

Vuelvo al libro de  Éxodo. ¿Para qué era necesaria la ofrenda en el desierto?:  El texto nos responde:

Harán ellos ,  en mi nombre un santuario y yo residiré ente ellos Veshajanti betojam.  No dice para que yo more, dice para residir entre ellos.  La construcción del santuario no está definida  como un lugar para que Dios more, sino para que haya presencia divina dentro del Pueblo.  

Es tan fácil confundirnos y suponer que la conducta religiosa es aquella que desarrollamos  sólo a través  del cumplimiento de rituales o  en algunos momentos de la semana en las casa de oración. Estamos, rezamos o hacemos como que, y luego volvemos a ocuparnos de lo cotidiano, o de otros aspectos de nuestra vida, sin tomar en cuenta que podemos imbuirlos de espiritualidad, de santidad, que podemos consagrarlos. 

El Midrash acota  que Dios no residirá en el santuario, sino entre ellos, en el corazón de los hombres.

Nuestra generación no está  llamada a  construir un santuario; pero este texto tiene una extraordinaria vigencia,  porque en general cometemos los mismos errores que cometió NODAR.

Cuando escuchamos la palabra dame, nos hacemos los sordos los distraídos, o sencillamente nos negamos, sin lograr comprender que estamos frente a una oportunidad y a un privilegio.

Nodar descubrió después de su experiencia que a veces,  cuando escuchas dame, te pueden estar ofreciendo una gran oportunidad.

Como Nodar tenemos que aprender a dar porque así también tomamos, y nos enaltecemos.

No estamos convocados a tomar ofrenda para construir el tabernáculo. 

Hoy somos todos convocados para cuidar , mantener y mejorar el que nos legaron, los espacios  que otros soñaron y levantaron para nosotros.

Hoy somos llamados a cuidar el “santuario” en el que habitamos, a cuidar nuestro mundo. 

Hoy,  para poder percibir  la presencia divina  entre nosotros, debemos incluir algo de la dimensión espiritual que el santuario representa en nuestro hacer diario. 

En esta porción de la Torá, Parshat Trumá,   en la que Moshé se dirige al pueblo en su totalidad,  -no sólo a los dirigentes de las tribus-  percibimos con claridad, que  las oportunidades de consagrar lo profano en nuestra cotidianeidad existen,  si hay corazones dispuestos a encontrar espacios de inspiración y responder con compromiso cuando se los convoque.