Nisan – Pesaj la oportunidad de emerger y renacer como “PUEBLO”

Llega Pesaj que representa para cada uno de nosotros un mágico momento en el que en medio de la vorágine cotidiana aflora nuestro optimismo, reconociendo la capacidad renovada, que emana de las entrañas mismas de nuestra narrativa, de emerger y renacer como Pueblo; de salir de la oscuridad hacia la luz, de transmitir nuestras memorias, de evocar nuestras historias, de celebrar una y otra vez la libertad de ser.
El Rabino Joseph Soloveitchik enseñaba que dos tipos diferentes de transmisiones tienen lugar en el marco de las festividades judías: Zajor – Memoria, Recuerdo – y Sipur , Relato.
A diferencia de otras celebraciones en las que el Zajor está en el centro de la escena Pesaj requiere además, un activo proceso personal de Sipur, de transmisión, de legado.
A través del proceso de Sipur, referimos una historia que realmente nos sucede a nosotros.
• Somos esclavos del Faraón en Egipto.
• Somos compañeros revolucionarios de Rabi Akiva en Bnei Brak.
• Estamos presentes en innumerables Sedarim con las generaciones que nos precedieron.
• Estamos leyendo las cuatro preguntas y formulando nuevos, dolorosos e inimaginables interrogantes junto a Mordejai Anilevich en el gueto de Varsovia.
• Estamos celebrando en Jerusalén, en Israel renacido, el primer Seder de la Mediná con Ben- Gurion en 1949.
Incorporamos todos estos testimonios porque estamos realmente presentes – durante nuestro Seder – en todos estos momentos simultáneamente.

Sipur , el proceso de la narración activa, es en sí mismo un acto de liderazgo , de transformación y de liberación.
En el mundo alterado en el que vivimos, el líder como narrador se convierte en una pieza fundamental para el proceso de conexión con el pasado y la creación de la visión de un porvenir trascendente. Para el líder, las aguas agitadas del Mar Rojo y la aridez del desierto son elementos llenos de riqueza para crear la visión de un nuevo futuro y de una comunidad renovada.

Recreando nuestro Seder, nos convertimos en arquitectos de nuestra propia redención. Al relatar (Lehaguid) la historia a nuestros hijos, también estamos definiéndonos nosotros mismos en lugar de dejar que otro lo haga, estamos liberándonos a nosotros mismos y garantizando nuestro futuro.

¿Cómo va a ser el Seder de este año? ¿En qué será diferente de todos los demás? ¿Quién se sentará alrededor de la mesa en nuestro Seder? ¿Qué nuevas preguntas surgirán? ¿Qué memorias compartiremos?
Como responderemos en este 5774 cuando nos pregunten: ¿Qué es este servicio, esta historia, para ti?
En un tiempo que anhela sentido, nuestras historias y memorias son parte de una antigua – una muy antigua – tradición de cuidar a los extraños, a los pobres y los oprimidos, las viudas y los huérfanos, los ancianos, los necesitados y los discapacitados .
En un momento de olvido, nuestras historias son parte de una cadena viviente de aprendizaje y de textos, que nos constituyen en herederos de una cultura y una tradición milenaria e inquietantemente bella.
En un momento de anomia y de soledad, llevamos inscripto en nuestras historias y memorias familiares, el secreto de la construcción de una comunidad que proporcione a nuestros hijos un sentido de cuidado y pertenencia.
En una época de desarraigo y marginación , nuestras historias están conectadas a una civilización religiosa con una historia de mas de 3.500 años de edad y un futuro infinito nutrido en la responsabilidad por el bien de la humanidad .
Nuestra capacidad para contar esta historia, una vez más de una manera renovada, pondrá a prueba nuestra fortaleza como líderes y narradores, madres y padres, abuelos y maestros.Dibujo Pesaj

…y la vida continúa

La muerte se lleva todo lo que no fue, pero nosotros nos quedamos con lo que tuvimos. Rabbi Mario Rojzman

Hoy hace  22 años, 24 de enero de 1988, era un domingo de mucho calor, estábamos en el club, el día radiante, y de repente, un llamado por altoparlante, correr a informaciones pensando que era una pavada… y en medio del hermoso día de sol, la oscuridad y la desolación. Raul, mi hermano, mi hermanito…

Así, de golpe, sin que podamos siquiera despedirnos. Así de repente en un minuto, su corazón colapsó.

Cuando terminamos de enterrarlo un día después, el 25 de enero, pregunté, me pregunté ¿y ahora cómo se sigue?

Uno de los rabinos que nos acompañó en el doloroso tránsito de tener que enterrar al padre de un pequeño de 4 años, al  hijo, al hermano (MI HERMANO!), al  cuñado,  al sobrino, al  primo, al amigo…, me dijo:  se toma aire … y la vida continúa.

Lo mismo contestó la Baba (que tenía 88 años) cuando, juntando fuerza, unos días después, fuimos a contarle.

¿La vida continúa?.  Si,  pero de otra manera.

De repente me convertí en hija única… Pesada carga.  Por un largo tiempo para mis padres parecía  ser  “transparente”. Sólo había espacio en sus palabras en sus acciones para el hijo que ya no  estaba. Cuando ya había pasado mas de un año un día tuve que decirles a los gritos: ” ¡Tienen una hija! Yo estoy viva!”

…y la vida continúa. Tratando de conciliar el dolor, con la bronca. Tramitando el duelo. 

Dolor: 

Por la vida truncada.

Dolió mucho contarle a Ariel , nuestro hijo de 14 años, que regresó el 26 de enero de un campamento, y con el que Raul construyó un vínculo de complicidades de tal  magnitud, que hasta el día de hoy  es hincha River como su tío, siendo su padre de Boca!

Dolió explicarle a Danu que tenía menos de dos años.

Dolió desarmar el departamentito que había alquilado…

Dolió?

MENTIRA,  ME  DUELE;  ME SIGUE DOLIENDO SU AUSENCIA.

 Y la bronca:

Bronca, porque con el tiempo fui sabiendo lo poco que se cuidó, a los 36 años tenés una vida por delante, ¡carajo!.

Bronca porque hacía un mes, casi, que no lo veía  por esas cosas de estar siempre a mil, y no supe descifrar algunos indicios.

Bronca porque no me pude despedir.

BRONCA PORQUE NO ERA “SU TURNO”

Tramitando el Duelo:

De repente descubrí en mí condiciones que me permitían no sólo seguir adelante,  sino encontrar fortaleza en medio del dolor y la bronca. Los meses que siguieron fueron parte de la etapa de mayor creatividad en mi carrera profesional. Una sensibilidad distinta, tan a flor de piel, me permitió desarrollar proyectos educativos interesantes, con mis propios recursos, de un modo especial.

Entendí que es la resiliencia.

Sigo aferrada a la firme determinación de  continuar reconfigurando cada día el relato de mi vida, que cambió repentinamente hace 22 años. La muerte de mi hermano detonó la construcción de una nueva narrativa en mi historia personal.

Como bien dijo Mario Rojzman: “nos quedamos con lo que tuvimos”.

 Tuve una infancia y una adolescencia llena de guiños, peleas  y complicidades. Un compinche que iba al frente para allanar el camino. Un partidario de muchas de mis causas. Un antagonista en otras.

TUVE UN HERMANO, y hoy ya se lo puedo explicar a mi nieto cuando pregunta acerca de su foto.

…Y LA VIDA CONTINÚA!

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