Una reflexión en torno a Shabat Tazria-Metzora 2018

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La doble parashá que leemos en la Tora esta semana, en la Diáspora, Tazria-Metzora aborda temática vinculada con lo que en el período bíblico y en la antigüedad era considerado  lo impuro y lo inmundo.

En Tazria: Levítico 12 y 13, leemos:

Una mujer cuando engendrare y diere luz a un varón, habrá de permanecer impura siete días, como en los días de sus dolores menstruales habrá de permanecer impura. (Levítico 12: 2).

El miedo y el tabú que despertaban el  parto y  la menstruación (Levítico 15: 19 en adelante),  tenían el efecto de aislar a la mujer para que nadie la viera o tolerara su condición.

Esta condición de “impureza”  de la mujer y el mandato de segregar del culto  a la parturienta y a la mujer en su período menstrual da cuenta y evidencia de los tabúes  y aversiones que las mujeres  despertaban en las   “autoridades” masculinas de la época. Miedo y temor al poder que atesora el cuerpo, los ciclos y la femineidad de las mujeres.

El cambio y la tradición están en constante tensión en el judaísmo. Como judíos nunca dejaremos de recorrer y transitar el camino y la experiencia de  la  evolución y la revolución. A algunos los pone muy nerviosos la sóla idea o mención de estos términos. Son aquellos para quienes el sexismo machista se ha convertido en una “enfermedad endémica” en la manera de vivir su judaísmo.

En lo personal me  alegra y me entusiasma pertenecer a una civilización en permanente cambio y búsqueda dinámica de nuevas miradas, a partir de la riqueza que encierran las antiguas escrituras.

Me apasiona formar parte de un “paisaje” en constante cambio, y continuar trabajando para erradicar el sexismo de todo tipo, la discriminación, el fanatismo y el oscurantismo del modo de transmitir nuestra legado.

Shabat Shalom Umeboraj!

 

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REFLEXIONES EN TORNO A PARSHAT KI TISA 5778

Ilustración: Richard McBee, “Moses and the Golden Calf”La imagen puede contener: exterior

Ki Tisá, la porción  de la Torá que leemos este Shabat en la sinagoga contiene uno de los eventos más dramáticos en toda la narrativa bíblica: el incidente del Becerro de Oro. Moisés ha estado en el  Monte Sinaí por mucho tiempo, demasiado tiempo para que un grupo humano que aún  lleva a Egipto grabado en su piel, en sus corazones y almas, logre sostener su fe en un Dios invisible sin la presencia corpórea de su líder. Así es que desespe-ranzados convencen a Aarón para que les construya un becerro de oro.

No es de extrañar que la gente no “entendiera” que estaba pasando con su líder allí arriba en la montaña. La naturaleza  de Dios hace que sea difícil sentir su presencia en tiempos de ansiedad y desesperación. El Becerro de Oro, tal vez no era más que una solicitud de pruebas concreta de la existencia de lo intangible e inconmensurable provocada por la inseguridad de un pueblo que se sentía abandonado y solo.
El relato nos confronta con el enojo de Dios y de Moisés. El líder del Pueblo en ciernes, es capaz de calmar la ira de Dios, pero cuando él mismo desciende de las alturas del Monte Sinaí y ve con sus propios ojos que “su gente” está bailando fuera de control alrededor de este ídolo, no pudo soportar las  imágenes que ve y arroja las tablas escritas por el “dedo de Dios”.
Tal vez se preguntaba: ¿cómo pueden hacerlo, después de haber estado al pie del Monte Sinaí y ser testigos de primera mano del trueno y del rayo que indicaban la presencia Divina? ¿Por qué se desviaron tan fácilmente? ¿Qué los confundió y les impidió confiar en lo que acababan de experimentar? ¿Por qué traicionaron con tanta celeridad lo que deberían haber abrazado?
Y tal vez se volvió a preguntar acerca de sus propias condiciones para liderar… para sostener, para brindar seguridad aun estando ausente físicamente. ¿Estaba enojado consigo mismo porque había perdido la compostura? ¿Cómo pudo haber destrozado las tabletas? ¡Después de todo, él si sabía que fueron tocadas por la propia mano de Dios!

En Ki Tisa, los israelitas se encuentran sin un líder, o al menos, un líder que puedan ver o sentir. Sin duda es importante tener fe en quienes consideramos o elegimos como nuestros líderes. La falta de fe puede desmoralizar a cualquier grupo, país u organización. Queremos y creemos en un líder en quien podamos depositar nuestra confianza y cuyas convicciones se puedan ver claramente con transparencia absoluta. Confiamos en los líderes para orientarnos con su visión, para darle una dirección a cada uno de nuestro viaje y nuestros propósitos. La confianza conduce a la seguridad, algo que los exiliados necesitaban desesperadamente después de haber sufrido la esclavitud egipcia.
Los israelitas no solo perdieron la fe en Moisés; también perdieron la fe en sí mismos. Mientras Moisés tardaba en descender de la montaña, no tuvieron la capacidad de mirarse a los ojos y encontrar fortaleza el uno en el otro.

A veces, cuando confiamos excesivamente en nuestros líderes, perdemos de vista nuestra propia sabiduría y visión. La fe y la visión perdurables – del tipo de la que nos puede llevar a la Tierra Prometida – sólo puede desarrollarse a partir de un entendimiento compartido entre los líderes y la gente. Deberíamos tener un poco más de fe en nosotros mismos.
Moisés vuelve a subir a la montaña una segunda vez y luego una tercera vez y desciende de la montaña, la tercera vez, con un segundo conjunto de tablas de piedra, esta vez escritas con el conocimiento de la debilidad humana y la confianza en el perdón divino. De acuerdo al relato bíblico las primeras tablas fueron creadas sólo por Dios, pero estas segundas fueron obra de Moisés y de Dios juntos. Las primeras tal vez fueron perfectas; éstas  reflejaron la realidad de la fragilidad humana, la decepción por las promesas incumplidas y las esperanzas empañadas. Según la tradición, Moisés bajó de la montaña la última vez cuarenta días después del primer día del mes de Elul. Ese día fue el primer Yom Kippur.
Nuestros antepasados tomaron estas tablas de piedra, las segundas, junto con los fragmentos rotos que quedaron de la primera, y los pusieron en el Arca Sagrada para llevarlas en su travesía.
Todavía estamos llevando ambas , las segundas tablas y los fragmentos de las primeras , con nosotros en nuestro viaje. La esperanza de plenitud y posibilidad del quebrantamiento existen juntas en cada uno de nosotros. Nadie es perfecto. Cada uno lucha con limitaciones y debilidades; cada uno de nosotros ha roto promesas y traicionado lo que ama.
Muchos de nosotros estamos entrenados para buscar respuestas a preguntas. Necesitamos “ver” la prueba de algo. Parshat Ki Tisa también puede estar diciendo que hay muchas cosas en la vida que pueden desafiar las respuestas. Es entender de pronto ese viejo dicho de que vivimos la vida hacia adelante pero la entendemos hacia atrás. A menudo, cuando estamos “en el momento”, es posible que no comprendamos del todo lo que está sucediendo. Todos nos hemos enfrentado a tales circunstancias cuando la respuesta a un evento o circunstancia es que no hay respuesta. Ahí está parte del misterio de nuestra propia existencia, aun cuando esas respuestas pueden tener que esperar hasta que vivamos un poco, acumulemos experiencias y pongamos en perspectiva lo que es el viaje más importante que emprendemos: el de la vivencia individual y colectiva en nuestras propias vidas.

 

PURIM – EL RELATO DE UNA NACIÓN EN EL EXILIO

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Purim narra la historia de una nación en el exilio, un Dios que no aparece y los avatares de la bella y mansa concubina que no era todo lo que parecía. La Meguilá trata de cosas ocultas. Es el único libro en el canon de las escrituras judías que no menciona a Dios. Es un libro sobre vendettas secretas, intrigas palaciegas, intentos de asesinato discutidos al amparo de la oscuridad, una reina que oculta su origen. Pero también es una historia acerca de verdades. Porque algunas verdades no pueden ser reveladas a la luz. Porque a veces no es lo que se dice, sino lo que se omite lo que es realmente importante.

Nuestra heroína es mejor conocida como Reina Ester. Y aunque su esencia fue Hadassah a lo largo de su vida, no es una contradicción llamarla por su “título real”.
Purim parece una celebración sencilla y llana, pero de hecho puede ser el día más enigmático de todo nuestro calendario.

¿Qué es enigmático acerca Purim?

Con la bulliciosa lectura del rollo de Ester, los disfraces y su hilaridad general, no parece ser una celebración con significados y sentidos profundos. Sin embargo, hay un par de cosas que dice el Talmud que colocan a Purim como una celebración importante.
El Talmud declara que Purim es la única fiesta que se seguirá celebrando después de la llegada del mesías. La única por encima de los días mas sagrados del año. En otro comentario se señala en el Talmud que un nombre alternativo para Yom Kipur es Yom Hakipurim, que puede entenderse como “el día que es similar a Purim “, lo que nos lleva a la conclusión de que Purim es el día contra el cual se miden todos los demás días de celebración, incluido, y especialmente, Yom Kipur.

Otra muy inusual sentencia talmúdica establece que en Purim, uno debe beber hasta que sea incapaz de distinguir entre las frases “maldito sea Hamán” y “bendito sea Mordejai”.
Muchos de nosotros podemos tener animadversión respecto de un texto de nuestras fuentes que recomienda la intoxicación. Sin embargo, la enseñanza más profunda de esta advertencia es que Purim nos confronta con la tensión entre los opuestos y sus posibilidades de resolución.
Es el día en que nos enfrentamos al hecho de que a veces nos limitan los roles que desempeñamos.
Es el día en que se nos desafía a reconocer la artificialidad de las distinciones que creamos.

Cuatro cuestiones que surgen de Purim

1. La vida es aleatoria. Mucho en la vida es una cuestión de suerte.

Dónde nacemos, quiénes son nuestros padres,cómo nos vemos, son todas las cosas que están completamente o en su mayoría fuera de nuestro dominio. Trabajamos duro para ejercer control en las áreas que podemos, pero es igual de importante aprender cómo avanzar, a pesar de los golpes, en los caminos que nos toca transitar y a valorar nuestras pequeñas victorias.

2. Es importante disfrutar

Con Rosh Jodesh Adar, el comienzo del mes judío de Adar, se nos enseña que debemos aumentar mucho nuestra alegría.
La celebración de Purim siempre ha sido una oportunidad para que nos burlemos de aquellos que desean hacernos daño. Ya se trate de los pequeños tiranos que nos molestan en la oficina o de los fanáticos verdaderamente peligrosos del mundo. Tenemos en mente los nombres de personas reales mientras ahogamos el nombre de Hamán .
Purim nos recuerda que si podemos reírnos de estos villanos, podemos quitarles algo de su poder.

3. Solidaridad con nuestros hermanos

Ester nos enseña que nuestro poder y privilegio son protecciones sin sentido si no los utilizamos para garantizar la seguridad de nuestra gente. Ella reconoce que mientras los judíos estén oprimidos ella también está en peligro. Parte de nuestro desafío como judíos es descubrir qué significa proteger a nuestros hermanos judíos cuando están en peligro. Crear y sostener comunidades donde todos los judíos se sientan bienvenidos, es uno de los mensajes de la celebración.

4. El mundo se ve diferente cuando está al revés

En Purim se supone que estamos tan borrachos (o nos comportamos como si estuviéramos tan borrachos) que no podemos distinguir la diferencia entre el héroe, Mordejai y el villano, Hamán .
Es probable que cuando estamos “algo tomados y todo nos da vuelta alrededor” somos concientes de las ambigüedades morales de la vida.
Hay en el mundo, maldad genuina, brutalidad e injusticia que nos interpelan a actuar como Ester.
Pero incluso cuando actuamos o hablamos, lo hacemos sabiendo que los héroes y los villanos a menudo están más definidos por la perspectiva que por los hechos.
A veces, sólo cuando nos ponemos en los zapatos de otra persona (como lo hacemos cuando nos disfrazamos en Purim) podemos apreciar las complejidades éticas de la vida.

Purim nos alienta a cambiar las cosas en “nuestros mundos” para que las mismas se vean “tan fuera de lo normal” como para suponer que estamos borrachos.
Esta “Borracheras” nos permite reconocer el absurdo en nuestras “vidas normales” y desplegar acciones para corregir y reparar.

Jag Purim Sameaj!

T´RUMA – DAR LO MEJOR DE CADA UNO…

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Parashat T´rumá se ocupa de la construcción del Mishkan, el lugar en el que desarrollarán los hijos de Israel el culto durante la travesía en el desierto.

El mandamiento de comenzar la construcción llega al término de una serie de eventos que van transformando al grupo de personas que fueron esclavizadas durante cientos de años, en un colectivo con objetivos y fines comunes.

Estos eventos relatan las experiencias compartidas que dieron forma al grupo: el Éxodo de Egipto, el cruce del Mar Rojo, la aceptación de la Torá y el pecado del becerro de oro. Son además relatos acerca del establecimiento y aceptación de un conjunto de leyes y normas éticas, que constituyen la base y cimientos de un sistema moral.
La mayor parte de la actividad que se describen en el texto hasta ese momento se concentran en manos de líderes –conductores – que señalan e indican el camino y motivan a las masas a participar en él.
No sólo estamos ante la presencia de un conjunto de personas pasivas, es evidente además, la restringida libertad de elección que los integrantes del colectivo que salió de Egipto tienen hasta ese momento.
Si bien en Sinaí no había derecho al voto o a la réplica y las cuestiones operativas estaban limitadas al quehacer del liderazgo dominante; en la construcción del Mishkan,- el Tabernáculo – encontramos un patrón diferente, ya que el pueblo es llamado a participar y a elegir de qué manera hacerlo.

Hablo Adonai a Moshé diciendo:
“Habla a los hijos de Israel y que tomen en mi nombre ofrenda, de todo hombre, a quien voluntariamente mueva su corazón habréis de tomar ofrenda para mi”: (Éxodo 25: 1-3).

A continuación la Torá enumera trece tipos diferentes de elementos con los que se puede contribuir para la construcción del Tabernáculo.
“Y esta es la ofrenda que habréis de tomar de ellos; oro y plata y cobre: Y púrpura violácea y púrpura escarlata y carmesí, y lino fino y pelo de cabra: Y pieles de carnero teñidas de rojo y pieles de tehashim y maderas acacias:
Aceite para el alumbrado, especias para el óleo de unción y para el incienso aromático: Piedras de onix y piedras de engaste para el efod y para el pectoral” (Éxodo 25: 4-7)

La gran variedad de materiales permite que todas las personas dentro de los Hijos de Israel, independientemente de su situación económica, participen en la construcción del lugar común de culto.
De esta manera el Mishkan constituye un espacio de unidad que no está destinado sólo a una clase social privilegiada por su alcurnia o su riqueza.
Es el espacio por excelencia para promover la movilización conjunta de los integrantes del colectivo para el logro del objetivo planteado en el siguiente versículo:
“Harán ellos , en mi nombre un santuario y yo residiré entre ellos.” (Éxodo 25:8).

No dice para que yo more, dice para residir entre ellos.
La construcción de Mishkan, no tiene que ver con un lugar para que Dios more, sino para que haya “presencia divina” dentro del Pueblo.
Los milagros que acompañaron a los Hijos de Israel hasta ese momento fueron efímeros y vinculados con situaciones o dificultades puntuales. La construcción del Mishkan no podía de ninguna manera estar vinculada con episodios milagrosos o mágicos.
El modelo que nos fue revelado para la construcción del Mishkan indica un principio fundamental en la consolidación de un colectivo. Es un modelo que privilegia la voluntad del individuo y del conjunto para llevar a cabo, a pesar de las diferencias o posiblemente nutrido en ellas, un noble ideal y colocarlo en el plano de lo real.

Dos elementos son fundantes de este modelo: la existencia de la libre elección, que no está influenciada por prácticas coercitivas y la movilización de todos y cada uno de una manera consistente con las habilidades, posibilidades y creencias de cada individuo.

Hoy, en este tiempo que nos toca transitar, no estamos convocados a tomar ofrenda para construir el tabernáculo.
Hoy somos todos convocados para cuidar, mantener y mejorar los que nos legaron, los que otros soñaron y levantaron para nosotros.
En el año 2018 para poder tener Shejina (presencia de lo divino) entre nosotros, deberíamos incluir algo de la dimensión espiritual que el Mishkan representa, en nuestros haceres y decires cotidianos.
Si queremos apuntar a un modelo comunitario sostenible y ponernos en contacto con la dimensión espiritual del Tabernáculo, no podemos seguir apostando a los “milagros que llegan de la mano de proyectos que se diseñan en otras latitudes”, ni tirar por la borda todo lo realizado a través de los años. Tendremos que asumir y aceptar que la responsabilidad y el compromiso interno de todos y cada uno de los miembros de la Comunidad, en su plural diversidad, son las claves para lograr la movilización en torno al logro de un ideal común.

Shabat Shalom Umeboraj! Jodesh Tov!

Parshat Mishpatim: una brújula para mejorar la fibra moral del Individuo y de la Sociedad.

mishpatimLa recepción de los 10 Mandamientos, a la que se refiere Parshat Itro, la porción de la Torá que hemos leído la semana pasada, constituye el pináculo de la experiencia judía.

Este acontecimiento es considerado como único en la historia espiritual de la humanidad.

Los Hijos de Israel presenciaron la revelación y vivenciaron  un evento espiritual casi indescriptible en palabras.

Concluido  el mismo,  los integrantes del Pueblo deben retomar su dimensión terrena, orientar su vida cotidiana, y bajar la Torá  desde las alturas del Sinaí a la arena de los hechos.

Es por eso que inmediatamente después de la revelación, el texto  nos pone en contacto –  a partir de la Parasha que leemos esta semana, Parshat Mishpatim – con la legislación que abarca los aspectos de la vida nacional, en lo civil, en lo religioso, en lo físico y en lo espiritual. Mishpatim son los mandamientos de carácter social, que regulan todo tipo de relaciones sociales,  las leyes racionales, es decir, comprensibles al intelecto humano. y es por ello que son manejadas o administradas por un juez

Una nación emergiendo de una brutal esclavitud, seguramente necesita un código claro y preciso para disciplinar su libertad.

Sin embrago no deja de  asombrar el orden de los preceptos tal como aparecen en esta porción de la Torá.

La primera norma el primer precepto dentro de una serie de no menos de 50 detallando casi todos los complejos aspectos que la cotidianeidad puede deparar, es el concerniente a la legislación relativa al Eved  Ivri, al esclavo hebreo.

Leemos en el segundo versículo de esta porción de la Torá:

 “Cuando comprares un esclavo hebreo, seis años habrá de servir, empero al séptimo saldrá en libertad, de gracia”.

 Es casi incomprensible! Los hijos de Israel, pasaron sus últimos 210 años esclavizados. ¿Podrían ellos esclavizar a otros?

¿No deberían las primeras leyes dictar compasión hacia todo ser humano?

¿No deberían los conceptos de amos y siervos ser totalmente ajenos y  despreciables para ellos, como grupo humano emergiendo hacia la libertad?

¿Porqué estas leyes primero?

El texto de la Ley Escrita, Tora Shebijtav, puede ser visto y analizado como los apuntes sintéticos que un estudiante toma de una clase magistral.

Cada palabra, línea, círculo, código, señalización dentro de sus notas tiene un cúmulo de sentidos a partir de los cuales el lector puede  reconstruir y resignificar el tema en su totalidad.

Iosef Albo, en el Sefer Haikarim, el Libro de los Principios,  escribe así:

En realidad, es imposible que la Ley Divina prevea las circunstancias de todos los tiempos, ya que son innumerables los casos nuevos que se presentan a diario en materia de Derecho y en otros campos, hasta el punto que ningún libro podría contenerlos, es por eso que determinadas reglas hermenéuticas, a las que la Tora Escrita hace alusión fueron transmitidas a Moshé en Sinaí para que los sabios de cada generación puedan deducir las reglas a observar en circunstancias nuevas.

 En las distintas generaciones nuestros sabios y maestros han sabido interpretar que los autores del texto bíblico  dan cuenta de una profunda comprensión de los sentimientos del pueblo frente a su propia experiencia, pero no desconocen la naturaleza humana.

Estamos ante un pueblo cuyos integrantes, todos y cada uno de ellos fue un esclavo; Un esclavo que al adquirir la libertad puede rápidamente sentirse seducido por la idea y el deseo de ser “amo”.

Sabemos, porque las noticias cotidianas dan cuenta de ello, que quien vivió atemorizado y ultrajado, y de pronto se ve liberado de aquello que lo oprimía puede llegar a desarrollar niveles de crueldad y humillación mucho más altos que los que él mismo tuvo que soportar.

La Torá  conoce el alma de la generación que salió de Egipto…

…Una generación que sufrió en sus espaldas el yugo del látigo del tirano…

…Una generación cuyas manos estaban atadas, cuyos pies paralizados, cuyas bocas cerradas…

Esa generación, una vez libre, podía llegar a ser muy cruel con los esclavos, podía llegar a dañarlos seriamente.

Por eso esta porción inicia la serie de leyes que regula el vínculo entre los seres humanos, justamente con una descripción detallada de los derechos del esclavo.

Mas adelante el texto alude a las cuatro figuras paradigmáticas que deben tomarse en cuenta para garantizar una real justicia social. El extranjero, el necesitado, la viuda y el huérfano.

En conjunto, esta serie de exhortaciones deja en claro que debemos ocuparnos de los individuos más vulnerables de nuestra sociedad: los marginados, los inseguros, los que carecen de redes de seguridad para apoyarse en tiempos difíciles. El Talmud señala que la prohibición de oprimir a un extraño se repite al menos 36 veces en la Torá (BT Bava Metzia 59b).

Vale la pena en este sentido repreguntarnos  hoy, acerca de los desafíos  y dilemas  a los que como humanidad, como Pueblo, como Nación,  nos confronta la crisis de los refugiados en todo el mundo.

La belleza de la parashá de esta semana está dada por el impulso que nos dá para analizar las cuestiones de la cotidianeidad, los problemas sociales de nuestros días, de todos los días, desde una perspectiva ética, en la que “el otro”, esté permanentemente en nuestras consideraciones.

Esta porción de la Torá es un claro ejemplo, que mirar a través de la lentes del Judaísmo, implica tener la capacidad de consagrar lo profano, a través de nuestras acciones.

A nuestra generación,  en la que ya no existe la esclavitud de acuerdo al modelo Egipcio, el texto bíblico que leemos esta semana nos dice:

Cuando quieras evaluar la fibra moral de la sociedad en la que vivís analizá la forma en la que son tratadas las minorías y los infortunados.

Sabrás entonces si esta sociedad está fundada sobre los valores de la dignidad humana y de los derechos del individuo.

 

 

Miriam. De Cánticos, Panderos y Liderazgo

Hoy es Shabat Shira, así nombrado por los 19 versículos, dentro de la Parasha semanal –Beshalaj –miriam que contienen uno de los poemas más bellos de la Torá: Shirat Hayam, Cántico del Mar. Los versos posteriores a Shirat Hayam se denominan Shirat Miriam, Cántico de Miriam. Son en rigor sólo un estribillo del primer verso de Shirat Hayam, precedido por una introducción.
“Tomó Miriam, la profetisa, hermana de Aharón, el pandero en su mano, y salieron todas las mujeres en pos de ella con panderos y danzas. Cantó Miriam para ellas:
Entonad canción para Adonai, ya que él ha manifestado Su glorioso triunfo al caballo y a su jinete Él arrojó al mar” (Éxodo 15: 20-21).
Esto es todo lo que el texto nos dice acerca del cántico de Miriam. Si fue más extenso, si fue una repetición de la Shirá o Plegaria de Moshe… no lo sabemos.
La música es central para el pueblo judío. Nuestra liturgia es rica en melodías y cantilamos el texto del Pentateuco, los Profetas y los Escritos, para reforzar su sentido. Cuando escuchamos un nigun, una melodía sin palabras, nos concentramos en la oración o en el estudio.
La denominación para Cantor en hebreo es Jazan, que no significa cantante, ni proviene de la misma raíz. Significa visionario. Alguien que ve profundamente en el significado del texto y hace que esa profundidad sea accesible para cada uno de nosotros a través de la música. Miriam, además de ser considerada una profetisa, bien puede ser recordada como una Jazanit.
El hecho de que la Torá nos traiga la canción en una voz femenina permite interpretar que el liderazgo de Moshé no era suficiente; era necesario el liderazgo de Miriam a su lado.
Miriam toma la pandereta en la mano, la misma que la acompaña en su camino hasta convertirse en una líder, una líder que a través de la música y la alegría ejerce un liderazgo muy cercano a la gente, a su gente.
Moshe comienza su canción-plegaria en primera persona “Ashira” – “Cantaré”. Moshe es un líder distante, canta para el pueblo y ellos responden como en un eco. El estilo de liderazgo de Moshe es del que lleva la delantera y desea que se emulen sus acciones.
La canción de Miriam es diferente en su forma y en su contenido. Miriam se dirige a las mujeres, crea una conexión y una interacción con ellas. En su canción, “Shiru” – “cantad al Señor”, sencillamente anima a cada una de las mujeres a encontrar su canción singular y las habilidades especiales que están dentro de ella.
El estilo de Miriam, en consonancia con su personalidad en general, es conducir atrayendo a la gente a la acción. Ella es una facilitadora. Lo vimos cuando apoyó a su madre, cuando diligentemente estuvo cerca de la hija del Faraón para ofrecerle ayuda en la búsqueda de una nodriza para el bebé recogido del Nilo. De manera similar, ella llama y convoca a las mujeres para que canten, animándolas a expresarse.
En la Torá leemos acerca de la muerte de Miriam, la hermana de Moshe, en el versículo 1 del capitulo 20 del libro de Bemidbar. El versículo que continúa inmediatamente nos enfrenta a la falta de agua para beber (Números 20:2).
La asociación de estos dos acontecimientos proporcionó la base sobre la que los sabios del Talmud construyeron un hermoso MIDRASH acerca del abundante manantial o pozo de agua dulce que acompañó a Miriam en el trayecto con su pueblo a través del desierto.
Mientras Miriam vivió, esa fuente de agua viva sostuvo a las personas, les dio fuerza y esperanza para seguir. El texto nos sugiere que esta fuente, sin embargo, se secó con su muerte.

Miriam es una líder con los pies sobre la tierra. El agua de pozo no es como el agua de lluvia que llega como un regalo. El agua de pozo es agua para la que debemos laborar, trabajar duro y se necesita tener fe y confianza para cavar un pozo. Hay que tener visión, mirar la realidad superficial y comprender lo que está sucediendo por debajo de ella. Miriam, empodera a las personas para que manifiesten sus fortalezas a medida que el pozo genera agua.
Miriam representa un oasis espiritual en el desierto. Como el pozo que la acompañó era fuente de sostenimiento y como el agua, representaba la vida. Ella encontraba a través de la danza, la palabra y el canto la manera de inspirar al pueblo hebreo dándoles fe y confianza para superar las dificultades del éxodo.
La música es un lenguaje que conecta a las personas. Es un lenguaje más allá de las palabras y las divisiones, y la vivencia de cantar juntos, con el acompañamiento instrumental aumenta la fuerza de la experiencia. La música es un refugio en tiempos difíciles y una exteriorización de la alegría en tiempos de celebración.
En todas las épocas encontramos mujeres y hombres, que como Miriam toman un tambor, una pandereta y comienzan a balancearse, a bailar al compás y a relatarnos las memorias de nuestro Pueblo y de nuestros ancestros y así sus relatos e historias se transforman en canción, que al ser compartida es nuestra canción, nuestra historia, nuestra memoria.
Shabat Shalom Umeboraj!

 

 

 

 

Oifn Pripechok “Sobre las brasas del hogar”, Guedenkshe Taiere, “recuerden queridos”

Oifn Pripechok  “sobre las brasas del hogar” 

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Mi zeide me enseñó esta canción y yo se la cantaba a mis hijos y luego a mis nietos. Mi zeide decía fuerte “guedenkshe taiere”, recuerden queridos,  dejaba de cantar y se quedaba en silencio, mirando al vacío.

A mediados de noviembre del año 2005 participé por primera vez del encuentro de la ITF, (The Task Force for International Cooperation on Holocaust Education, Remembrance, and Research), re – nombrada en diciembre de 2012  como  IHRA, International Holocaust Remembrance Alliance. Este encuentro se desarrolló en Cracovia y comenzaba con una visita al Campo de exterminio de Auschwitz.

Semanas antes de viajar al Plenario, sentí la urgencia de saber más acerca de los miembros de mi familia que no salieron de Polonia en la década del 20 como lo hicieron mis abuelos. Necesitaba conocer los nombres de mis familiares que fueron asesinados, torturados, masacrados, cremados, gaseados…

Encontré en las bases de datos de la judería polaca, registros de nacimiento, casamientos y fallecimientos. Descubrí que mi abuelo había tenido muchos más hermanos y hermanas de los que yo conocí, personalmente o por sus fotos;  que cada uno de ellos formó familia y vivían en Polonia, en las cercanías de Krakov, Cracovia

Busqué en el sitio  de Yad Vashem “dapei edut”, hojas de testimonios, y encontré que cada nombre fue inscripto en Yad Vashem durante el viaje que mis abuelos emprendieron a Europa e Israel, allí por los años 1955 y 1956.

Con una comprensión renovada de que ese largo viaje de mis abuelos no fue sólo ni esencialmente un viaje turístico, y con cada nombre escrito en un papel, viaje a Cracovia y el 14 de noviembre entre con todo el grupo de la ITF a Auschwitz….

Al llegar al campo nos dividieron en tres grupos… Qué ironía pensé en el momento.  Nos dividieron en tres grupos, pero esta vez esa división respondía a criterios netamente organizativos. Los que nunca habíamos estado, los que ya habían estado alguna vez y de todas maneras querían profundizar en su conocimiento del lugar y quienes ya habían estado y querían ver sólo documentación.

Recorrimos el campo, las barracas, los espacios museológicos que se armaron en ellas.

Varias veces nos cruzamos con grupos de alumnos de escuelas Israelíes envueltos en la bandera de Israel, que con sus docentes estaban haciendo un recorrido especial, su Marcha por la Vida, su Mitzad Hajaim.

Debo reconocer que en más de una oportunidad me aparte de mi grupo para acercarme a ellos, para compartir con ellos. El guía me pedía que no me atrase,  y seguíamos escuchando sus explicaciones recorriendo los espacios y viendo…

Elementos de la vida cotidiana. Montañas de valijas, con nombres y apellidos escritos en polaco y en Idish,  y trate de leer y encontrar…

Pilas de zapatos de chicos y chicas, ollas, ropa, anteojos, lentes…

Cabellos, pelo, montañas de pelo…, y tejidos hechos con pelo…

Tashmishei Kdusha, Talitot- Mantos de Oración – , Sidurim – libros de oraciones diarias-, Tefilin – Filacterias-, la misma edición de los Jamishei Jumshei Torá, el Pentateuco,  que mi zeide trajo a la Argentina desde Polonia, y que me legó al terminar yo el Secundario y más…, mucho más.

En ese punto ya no podía escuchar al guía. Uno de los asistentes al encuentro, que estaba en el mismo grupo, el representante de Croacia, me miró y me dijo: put yourself together, we have a long way. Sentí vergüenza, me aparté del grupo y me quedé parada en un rincón alejado del resto, sólo intentando reponerme.

Pasaron segundos, y como de la nada apareció una adolescente, que se acercó y con ternura, me pregunto en inglés: Madame, do you feel sick?.

A pesar de lo aturdida y conmovida que estaba, percibí que era una tzavarit (nativa de Israel), y algo atiné a contestarle en ivrit, hebreo, … no puedo recordar qué, sólo registro su cálido y fuerte abrazo y su casi susurro diciéndome…gam ani tzrija livkot, yo también necesito llorar.

El 27 de enero de 1945 fue la fecha en que el ejército ruso liberó Auschwitz – Birkenau el mayor campo de exterminio nazi. Los aliados ya sabían lo que estaba sucediendo, pero sólo cuando derrotaron a Alemania el horror total fue  expuesto, a pesar de los desesperados esfuerzos de los nazis en retirada para destruir pruebas.

El Día de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto tiene lugar el 27 de enero de cada año. El tema elegido para este día en 2018 es: “La educación y la memoria del Holocausto, nuestra responsabilidad compartida”.

Es un tiempo para detenernos a recordar a los millones de personas que han sido asesinadas o cuyas vidas han cambiado inexorablemente. Es un día para honrar a los sobrevivientes, aprender de las lecciones del pasado y reconocer que si nos mantenemos indiferentes, estos aberrantes hechos pueden volver a repetirse, ya que el genocidio no se desata con una chispa como lo hace  un incendio, es un proceso que comienza si la discriminación, el racismo y el odio no son controlados e impedidos.

La Shoa fue hace más de  setenta años, pero los interrogantes  que plantea tienen plena  vigencia en nuestras vidas, hoy.

La política internacional sostiene a  menudo que lo que sucede dentro de las fronteras de otra nación no es algo en lo que debemos interferir y que la comunidad internacional sólo tiene el deber de actuar cuando un país invade a otro.

Error! Las fronteras no son ni deben ser más sagradas que la vida humana. Hace ya más de ochenta años pensábamos, aunque erróneamente, que el vientre de la bestia nunca sería fructífero.

Ignorar las masacres que están sucediendo en todo el planeta, es una inhumanidad que no debemos permitir ni permitirnos. Estamos en crisis, busquemos extinguir por todos los medios las llamas de odio que arden por doquier,   tratemos de tranquilizarnos para redescubrir la chispa de la humanidad que existe en todos nosotros.

Se han desarrollado  programas de alta calidad para formar maestros, educadores y trabajadores sociales. No podemos vacilar ni oscilar cuando vivimos en democracia para aprovechar la oportunidad de educar.  La prevención es la mejor protección y las jóvenes generaciones  son el símbolo de la esperanza, los ciudadanos del mañana que, a su vez, tendrán la responsabilidad de impedir y anticipar  cualquier hecho o conducta que pueda arrastrar al mismo ciclo de odio y violencia antesala de la barbarie. Tenemos el deber de la transmisión, de la memoria comprometida  y vigilante para asegurar de que nunca habrá en ninguna parte del mundo otro Auschwitz. No olvidemos el pasado.  La educación es la herramienta contra la ignorancia y el oscurantismo. En  un mundo en ebullición,  todos somos responsables y estamos interpelados a desplegar acciones educativas, que  contribuyan a la vida en un planeta donde  la paz y el respeto a la dignidad humana residan.

Guedenkshe taiere… cantaba mi zeide. Mientras estaba en Cracovia, comprendí cabalmente su silencio, su mirada al vacío, ese llanto ahogado  durante años.

Si! Recordemos y Construyamos Memoria. Es nuestro compromiso, nuestro deber y nuestra responsabilidad respecto del futuro.

Como  nos propone Primo Levi al comienzo de su libro “Si esto es un hombre” recordemos  que el infierno ha existido en la Tierra. No olvidemos que el infierno todavía existe en la Tierra.

Relojes Internos y Renovación

Este Shabat, corresponde leer en la Torá, Parashat BO. Leemos el relato de las tres últimas plagas, incluida la muerte de los primogénitos, el anuncio que los hijos de Israel deben abandonar Egipto sacrificando antes un cordero, y que estos eventos deben ser recordados a lo largo de todas las generaciones.
Los hijos de Israel finalmente salen de Egipto y de acuerdo al texto, Dios describe los detalles de cómo debe conmemorarse la Pascua.

LidiaShaddow

 

El primero de los muchos mandamientos contenidos en Parshat Bo es la instrucción de observar Rosh Jodesh, la Lun

a Nueva. Durante la ocupación griega de la tierra de Israel que culminó con el milagro de Janucá, la observancia de Rosh Jodesh fue uno de los tres preceptos cuyo cumplimiento fue prohibido por los invasores. Los otros: el Shabat y la circuncisión.
Rosh Jodesh es la piedra angular del calendario hebreo. Sólo si el comienzo de 

cada nuevo mes se identifica y proclama correctamente, las celebraciones y días de conmemoración serán un evento “colectivo” más allá de los territorios en los que estamos alojados.
Nuestro registro unificador está dado por el Luaj, el Calendario, el Tiempo.
Los griegos entendieron cuán pod
eroso es el “tiempo judío” para mantener nuestra identidad singular, por ello la prohibición de cumplir la mitzva en sus días.
Rosh Jodesh simboliza la renovación, la capacidad de que algo aparentemente diluido pueda resurgir, crecer y mejorar el mundo.
En estos tiempos de tanta oscuridad el precepto de señalar en forma especial cada Rosh Jodesh nos hace pensar en nuestros relojes judíos internos y nos ayuda a encontrar los momentos adecuados para recuperar y construir memorias y formas renovadas para continuar consagrando el legado recibido.

 

Shabat Shalom Umeboraj!

Pogrom del 9 -11 -1938 Cuando los cristales se rompieron y el mundo miró para otro lado

620672_270742936379532_1159962812_oKristallnacht,  es el nombre con el que quedó inscripta en la memoria colectiva  de la humanidad la ola de violentos ataques anti-judíos que ocurrieron en noviembre de 1938 en los territorios dominados y ocupados hasta entonces por el Tercer Reich.

En alemán el nombre tiene un tinte romántico “Noche de Cristal”. Pero no… nada más lejos del romanticismo

EL POGROM DE NOVIEMBRE DE 1938, así deberíamos nombrarlo, fue un violento ataque  a escala nacional que se desató en la noche entre el 9 y el 10 de noviembre de 1938 y tuvo subsiguientes  episodios aislados,  de menor intensidad,   en todo el territorio del Tercer Reich que en ese momento incluía Austria y la región de los Sudetes de Checoslovaquia.

Las autoridades alemanas justificaron públicamente esta brutal y despiadada embestida contra las personas y los bienes de las familias y comunidades judías como una reacción legítima al ataque de un diplomático alemán por parte de un joven.

El 7 de noviembre de 1938, el tercer secretario de la embajada alemana en París, Ernst Von Rath, fue asesinado por Herschel Grynzpan, un refugiado judío-alemán de 17 años. Herschel quería vengar la expulsión de sus padres, junto con otros 15,000 judíos polacos de Alemania a Zbonszym. Los nazis utilizaron el asesinato como una excusa para comenzar las turbas y disturbios que fueron el preludio del  “abordaje concreto de la Solución final”, el exterminio de los judíos.

Sin embargo,  está probado que los ataques comenzaron por incitación directa de algunos altos funcionarios del régimen en Berlín cuando tomaron conocimiento de la muerte del representante alemán en París.

El gobierno alemán intentó disfrazar la violencia de esos dos días como una protesta espontánea por parte de la población “aria”. Pero, en realidad, la Kristallnacht fue organizada por los jefes nazis y sus matones con habilidad técnica y precisión. Ellos fueron quienes ordenaron a la Gestapo y las tropas de asalto que incitaran a los disturbios de la mafia en toda Alemania y Austria.

Es así que instigadas desde las esferas más altas del poder,  violentas patotas, pandillas y patrullas de asalto atacaron, saquearon e incendiaron a su paso sinagogas, tiendas y hogares a lo largo y ancho del territorio alemán en medio de un episodio coordinado de violencia incontrolada contra los judíos. Las turbas enardecidas destrozaron hospitales judíos, orfanatos, cementerios y arrastraron a miles de hombres, mujeres y niños judíos a las calles, donde fueron golpeados y humillados. Los bomberos recibieron órdenes de dejar arder las sinagogas pero proteger las construcciones aledañas y las propiedades de los “arios”.

En 24 horas de caos y destrucción, se destruyeron y saquearon unos 7.500 negocios y hogares judíos, 91 judíos fueron asesinados, más de 30.000 hombres judíos fueron detenidos y enviados a Campos de Concentración. Cerca de 1,400  sinagogas fueron incendiadas y arrasadas. Sus objetos sagrados fueron mancillados, sus libros destruidos y quemados, se profanaron cementerios judíos. En una escandalosa ironía  la comunidad judía fue obligada a pagar una multa – indemnización – de mil millones de marcos por los daños que se ocasionaron a la propiedad pública en esa noche.

¿Qué sucedió después del fatídico pogrom? Los ciudadanos judíos fueron  obligados a reparar todo lo que había sido roto y limpiar las casas, las veredas y las calles. Se les aplicó un decreto gubernamental que les prohibía cobrar seguros por los daños que les fueron ocasionados, aun cuando tenían  total derecho a ello y, por su lado, el gobierno se quedó con los créditos de las aseguradoras que les correspondían a los judíos damnificados. Y finalmente, sistemáticamente, la población judía  fue excluida de la vida social pública de la República de Alemania.

Y todo esto ocurría, ante el silencio y la ceguera del resto del mundo…

Siete años más tarde, el mundo supo que seis millones de judíos habían sido asesinados en forma planificada y tecnificada por los nazis, por el mero hecho de ser judíos, mientras el mundo calló y dejó que ello ocurriera…

Esa maldita noche fue el punto de inflexión que señaló  el preciso momento en que el régimen del Tercer Reich se desvió definitivamente de lo que se supone  un comportamiento admisible  entre las naciones civilizadas,  fue el preludio de la destrucción de todo un pueblo y una señal clara  de lo que puede ocurrir cuando una sociedad cae víctima de sus más bajos instintos. Después de esa noche, ningún alemán podía alegar que no sabía que en su país se estaba persiguiendo con violencia a los judíos.

Hoy conmemoramos el preludio de la tragedia, el comienzo de la noche oscura. Hoy, mirando hacia atrás, tenemos el deber de la memoria, de construirla, de recordar, rememorar, relatar y traer nuevamente a nuestro presente lo vivido en la historia de la humanidad y en particular en la historia del Pueblo Judío.

El Pogrom de Noviembre de 1938  nos interpela. No podemos mirar para otro lado. Si hay aún rasgos de humanidad en cada uno de nosotros debemos ser cautelosos, estar atentos y  en alerta ante los múltiples indicios que  sugieren, que nada hemos aprendido y  que el riesgo de que arraigue y germine la semilla del odio, de la discriminación y del antisemitismo, está latente y presente.

 Ilustración: https://www.facebook.com/GustavoNemirovskyDibujos/

 

Lech Lecha, el viaje interior

lechlechacopy-510x379La parashá que corresponde a este Shabat, tiene para mi una significación especial por dos motivos.  Por un lado marca el principio de la historia judía con una historia de exilio y por otra parte, y ya con una referencia personal, hace 53 años en este Shabat, Shabat Lech Lecha, mi hermano Raul, Israel Aharon ben Jaie Reizel Ve Iaakov Tzvi (z”l), fue llamado a la Torá por primera vez, ese fue el día de su  Bar Mitzvá.

Esta observación autobiográfica es un pie para plantear que para nuestro pueblo, la Torá no es un texto inerte, esperando ser leído rápidamente y toda vez que corresponda. La Torá en cada uno de sus fragmentos es un interlocutor permanente  que nos permite ese diálogo interactivo extraordinario, que Martín Buber describió como lazo de  Yo y Tu.

Por eso, bucear intensamente en su contenido no es sólo reinterpretar e incorporar  permanentemente el diálogo entre Dios y el Pueblo de  Israel, sino personalizarlo, autenticarlo y resignificarlo a la luz de la propia historia.

En esta parashá Dios ordena  a Abraham hacer lo que  la mayoría de los seres humanos tememos. Dios le indica el desarraigo, dejar el hogar, hacia un destino desconocido. Si  cuando el destino es conocido el desarraigo lleva implícito un monto enorme de ansiedad y temores, tratemos de `ponernos en la piel del Patriarca que no sabía hacia adónde debía dirigirse.

El midrash comprende la profundidad de esta ansiedad. Y es por eso que plantea que el mandato incluye palabras tranquilizadoras para  Abraham, dejando claro que el no terminará solo e indigente. Es mas le ofrece FAMA. Venibreju beja… serán bendecidas en ti todas las familias de la tierra.

 Abraham será sin embargo, un forastero. No sólo por ser extranjero en la tierra a la que se dirige, sino por llevar en si la misión de desafiar desde su fe en  Dios los principios  fundamentales de la civilización de  la Mesopotamia.  Así es que Abraham anticipa aquello que será característico de la profecía clásica. Los profetas eran los críticos vigilantes de las sociedades en la que  temporalmente residían, mas allá de lo que la política o la diplomacia indicaran. Y este es un modelo a imitar, para lograr como decían mis maestros,  “Acomodar a los incómodos, incomodar a los cómodos”.

Sugiere también el Midrash, que en rigor  Abraham  fue expulsado de su patria.  Ridiculizó a los clientes de su padre (artesano que hacia ídolos) y los rompió a todos. Su teología subversiva pronto atrajo la preocupación del rey, que sometió  a Abraham a una  dura  prueba y aunque sobrevivió, escucho esa voz interna  que le indicaba que era hora de salir.

La búsqueda de la verdad había convertido a Abraham en un renegado religioso.

Como en cada tiempo, los buscadores de la verdad, la mayor parte de las veces deben sobrellevar largos períodos de soledad y por que no, de burla y acoso. Mucho mas cómodo es asumir las verdades proclamadas. Hay sufrimiento interno y mucha conmoción personal cuando nuestros procesos de búsqueda de superación espiritual son permanentes.

El logro de una sociedad inclusiva e igualitaria es una aspiración que en muchos casos   forma parta de esa búsqueda, y tal como surge de nuestros textos no es casual que el mandamiento que más a menudo aparece en la Biblia es la prescripción  de no oprimir al extranjero,  a partir de la miseria y la privación que sufrieron nuestros antepasados en Egipto.

Ni las doctrinas teológicas abstractas, ni las teoría política serán determinantes a la hora de plantearnos nuestra visión de sociedad,   solamente  la propia vivencia generará la sabiduría y la pasión para alcanzar el ideal. Es duro reconocerlo, pero solamente la experiencia dolorosa de la injusticia puede garantizar una cuota de éxito en crear una sociedad justa. Las experiencias y pruebas que transita Abraham en esta porción de la Torá dan cuenta de esto.

Según algunos comentaristas En el versículo primero de esta sección de la Torá , está el sendero  que cada uno de nosotros  en algún momento de nuestra vida debemos tomar si pertenecemos al linaje de Abraham: LECH LECHA.

Si lo que se quería decir es “vete de tu tierra” no era necesario el “LECHA” (hacia vos)  Realmente, si Abraham debía salir de su tierra no había  necesidad de mencionar a sus parientes la casa de su  padre. El abandono del propio terruño trae implícito salir de tu origen.

De acuerdo a la interpretación de  Shimshon Raphael Hirsch, el orden está equivocado: primero salís de tu casa, entonces te alejas de tu familia, y luego de la tierra. ¿Qué pasa aquí? Está expresado exactamente al revés.

Así interpretan los comentaristas modernos: LECH LECHA implica un viaje interior, la caminata dentro de vos mismo, un vlaje a tu Ser Verdadero, hacia La TIERRA QUE TE MOSTRARE, la tierra pura del SER.

Para emprender este viaje alegórico,  tenemos que despojarnos de algunos datos adjuntos que a veces nos condicionan: la cultura, la tribu y la familia, la tierra, los parientes y la casa.

En esta Parashá el texto bíblico nos desafía a dejar de lado simbólicamente  todos los elementos condicionantes para mirar, para dirigirnos hacia nosotros mismos y ver sin filtros aquello que somos, crear las condiciones para encontrar nuestro espacio y volver a casa, a los nuestros  a la familia y a la tierra y ser para ellos una bendición.

 

 

 

 

 

EDUCACIÓN JUDÍA Y MILITANCIA.

Nací judía.  No nací ortodoxa,  laica, conservadora ni reformista. El haber nacido judía y mantener alguna forma de vida judía no me hace a diferente o especial y no me otorga el título de guardiana del “reino” del judaísmo todo.

Yo nací judía y decidí que dedicarme a la educación es mi estilo  de “militancia”.

Creo que no hay una  manera correcta o incorrecta de identificarse como judío, y la forma  de hacerlo de cada cual   es parte de una decisión personal, particular; por lo que   ningún camino puede considerarse mas o menos  eficaz que otro.

 Para mí, ser judía implica:

  • Hacer aportes para la reparación de este mundo roto y fragmentado en que vivimos.
  • Reconocer que esta es una tarea personal y colectiva de la cual soy responsable a lo largo de toda mi vida.
  • Afirmar la santidad de la vida de cada ser humano, para acercarme a la visión profética de un mundo en paz y en armonía.
  • Defender lo que es posiblemente el más simple y revolucionario concepto que surge de nuestros textos y abrazar el significado simbólico profundo que los rabinos dieron a la historia de Adán y Eva – que todos nosotros, cualquiera que sea nuestra raza, religión o etnicidad, compartimos un mismo árbol genealógico y que nadie puede reclamar superioridad sobre nadie más.
  • Celebrar el hecho de que en el judaísmo la pluralidad de ideas e interpretaciones forman parte inseparable de su esencia.
  • Celebrar SINAI y el relato que señala el  esfuerzo pionero de los judíos para establecer un Código de conducta moral universal.
  • Actuar como si ese código de conducta fuera mi GPS en mi permanente caminar- perseguir la justicia, tratar a mi prójimo como desearía ser tratado, acoger al extranjero en nuestro medio, ser sensible al medio ambiente y buscar siempre la paz.
  • Reconocer que soy  heredera y custodio de una civilización que tiene miles de años, y que tiene dentro de ella abundantes riquezas de filosofía y ética, música y arte, etnografía e historia, teología y Fe, y mucho más que es  suficiente para toda una vida de exploración y educación sin fin.
  • Apreciar la centralidad de la discusión y el debate sobre grandes cuestiones de la vida, el delicado equilibrio de la tradición y la modernidad, y rechazar opiniones impuestas o pensamiento doctrinal.
  • Tener un pasado al que estoy intensamente unida por las generaciones que me precedieron y un destino común;  un futuro que me une a los integrantes del pueblo todo.
  • Hacer de la MEMORIA un espacio de militancia y al mismo tiempo celebrar la vida
  • Afirmar el entrañable vínculo entre ISRAEL y el Pueblo Judío, celebrar junto a Medinat Israel,  estar expectante y atenta  ante los problemas que enfrenta y mantener y alentar el  contacto con sus habitantes.
  • Saber que en la lucha contra el antisemitismo y en la defensa del derecho de Israel a vivir en paz y seguridad, estoy afirmando los más altos valores de celebración de la diversidad, de la vida y de la democracia para todos.
  • Hacer orgullosamente contribuciones, desde el judaísmo, para la defensa de los derechos humanos
  • Comprender y aceptar que vivimos en un mundo que aún no ha sido creado totalmente, que a los hombres de cada época y de cada generación les cabe una gran responsabilidad en el proceso de creación continua; y en este punto, el tejido armonioso del entramado social tiene una profunda importancia.
  • Ser una permanente buscadora de la verdad y reconocer que ésta no es patrimonio de unos pocos o muchos iluminados.
  • Considerar a los judíos en Israel y en las Comunidades judías del mundo MISHPAJA (familia) y celebrar cuando la familia toda celebra y mantener con sus miembros conversaciones, aun cuando discrepemos…
  • Transmitir que como familia tenemos una Lengua que nos une, e insistir en la necesidad de que el IVRIT (lengua hebrea) tenga el lugar que le corresponde como “pegamento” de los judío todos, dondequiera se encuentren.

La DIVERSIDAD judía ha sido siempre la norma.

Abrazar concientemente esa diversidad, celebrando la variedad, nutriéndonos y consolidando nuestra propia identidad en las diversas maneras de expresar el judaísmo, es dar lugar al PLURALISMO.

Unidad de herencia – Unidad de destino.

Nuestra herencia – los bloques del edificio a partir de los cuales construimos nuestra identidad judía – es idéntica.

La misma Tora, los mismos profetas, los mismos Salmos. Nos nutrimos en los mismos textos del Talmud, en el Midrash, en la rica filosofía que se desarrolla en el pensamiento judaico en constante evolución. Nos emociona la misma poesía.

Nuestras raíces son iguales, aun cuando filtramos nuestra comprensión de las mismas a través de lentes contemporáneos diferentes.

Con respecto a la unidad de destino. Compartimos un futuro común. Ningún grupo dentro de nuestro Pueblo está exento de los desafíos y de las tensiones que caracterizan los tiempos en que vivimos.

Siempre tuvimos presente que o los enfrentábamos todos juntos o fallaríamos todos juntos. Nuestro destino permanece literalmente en nuestras manos y en las de los otros, que son parte de nosotros.

Estoy convencida que siempre y cuando me siga  preguntando  a mi misma por qué debo considerar  el ser judío una parte significativa de mi identidad y cuáles son los elementos constitutivos del Judaísmo que elijo para mi vida, estaré parada en la  misma página de la historia  con todos los demás judíos que  se preguntan  exactamente lo mismo.

11 de Septiembre…

imagenes-con-frases-del-dia-del-maestro-de-mafaldaSer maestro en la Argentina implica que el 11 de septiembre es un día de encuentros y celebraciones entre colegas y amigos.

Hace ya 15 años hoy, que el 11-S adquirió una dimensión especial. Recuerdo cada detalle de ese día hace 15 años, como recuerdo cada detalle del  18 J hace 22 años.

Es el 11 de septiembre de 2001. Estoy dedicada desde temprano a la organización de los Servicios Religiosos que la Javura del Rabino Mario Rojzman,organiza para Iamim Noraim en el Auditorio de Belgrano.

Sin radio encendida sin TV, absolutamente concentrada en la tarea. Suena el celular, escucho a mi hijo alterado, le pregunto qué le pasa y me contesta algo así como: Maaa, vivís en un tupper? Le explico rápido donde estoy y lo desconectada que me encuentro  del “mundanal ruido” y sólo me dice: se estrelló un avión contra una de las torres gemelas … y AHORA otro contra la otra!, nos están evacuando hacia otra zona del edificio (una empresa de tecnología), llamo cuando pueda…

Encendí la radio, llamé a mi marido; su hermano estaba visitando a su hijo en Nueva York. Ricardo, el sobrino de mi esposo trabajaba muy cerca de las torres. Imposible comunicarse con NYC, las lineas, cortadas, saturadas.

Angustia, temor, incertidumbre, miles de interrogantes. Dude si seguir con mi tarea. Pensé que tal vez quienes estaban citados no vendrían. Decidí permanecer en el espacio que con generosidad  nos prestaban y “mudar” la oficina al living, donde había un equipo de música que tenía radio y podría estar conectada con la horrorosa realidad que aun no había podido ver. Todos los que esperaba llegaron, cada uno con noticias mas o menos recientes, muchos con la angustia por la suerte de amigos que estaban paseando o viviendo en NYC

Era martes, 23 de Elul, una semana antes de Rosh Hashana. para todos y cada uno era importante estar con otros

Pasó el mediodía y recibo un llamado de una periodista que quiere una nota con una educadora para saber “como se trabajaría” con los niños este dramático hecho. Al responderle tomo conciencia que ese día  es el Día del Maestro, en las escuelas no hay clases, los chicos  están en sus casas con las imágenes que yo aun no vi… con sus padres que seguramente están  tratando ellos mismos de comprender, como cada uno de  nosotros.

Pasaron 15 años, y cuando me desperté esta mañana, Día del Maestro, 11-S, mes de Elul y pegué una recorrida  a las formas brutales, escandalosas y obscenas en  que la violencia, el odio, la saña, el desprecio por la vida del otro, se ponen de manifiesto cada segundo a lo largo y a lo ancho de este planeta, me volví a preguntar si algo hemos aprendido. No,  NO APRENDIMOS NADA.

Faltan docentes. En las manifestaciones para lograr mejoras los vemos en cantidades considerables,  en algunos casos 2 o 3 por cada cargo en la Gestión Estatal : el titular, el suplente el interino…  Pero no, no  los necesitamos parando la escuela,  cada día son mas necesarios los maestros-escueleros, como decía un grande, que junto con la familia puedan trabajar arduamente para que  cada niño crezca  por sobre lo que ya estaba disponible para el, para que pueda arroparse de un sentido de gratitud y de maravilla por el mundo que lo rodea y por el “otro” aunque sea o se vea  distinto a nosotros, para que no entre en el juego perverso del deseo de dominar, para que puedan llamar  al mundo  “hogar”,  para que puedan comprender que el esfuerzo vale, que no se llega a las metas sin un sentido de compromiso y responsabilidad ética.

Tenemos mucha tarea por delante. La mas compleja es contagiar las ganas de transmitir, recrear momentos únicos, significativos y auténticos orientar adecuadamente a los niños y jóvenes en la búsqueda de propósitos y sentido,  para que muchos más puedan decir: QUIERO SER MAESTRO

 

 

 

 

 

 

 

 

Pesaj 5776

Decimos: “no hay nada nuevo bajo el sol”, sin embargo, nada permanece igual.

En el contexto de la – tal vez errada – idea de infinitud la tierra nos muestra un rostro cada vez más cambiante y temerario, que vocifera: Que estás haciendo vos, con la libertad que te fue otorgada como don. 

Es cierto que el sol sale y se pone, pero cada día y cada temporada se nos presentan diferentes, nuevos y sorprendentes.

Ciertamente, una estación va emergiendo de la que la antecede. Por acá se está ya retirando tardíamente el verano.

En Israel el invierno ya se alejó e inevitablemente, los días fríos y oscuros sucumben al calor y la luz de la primavera,   Jag Haaviv, un tiempo en el que todo se renueva.

Ya estamos en las vísperas de Pesaj que   representa el renacimiento perenne de la naturaleza y el mundo y la supervivencia del Pueblo Judío.

La de mañana será una noche de preguntas.Ma Nishtana

  • Preguntas acerca de nuestras memorias compartidas
  • Preguntas acerca de la manera en la que nos hacemos cargo de nuestra libertad
  • Interrogantes que nos acucian ante los miles de refugiados que circulan por el planeta, recordando que como refugiados por el hambre y la sequía llegamos a Mitzraim.
  • Cuestionamientos que nos provoca nuestra actitud ante cada desastre natural
  • …y muchas, muchas más


Pesaj
es la celebración de la vida. La historia de nuestro pueblo es realmente un triunfo de la vida. Contra todo pronóstico hemos hecho más que sobrevivir. Desde el nacimiento de nuestra nación hasta la actualidad la mayoría de nosotros nos hemos adaptado de manera creativa a cada nuevo tiempo y a cada nuevo lugar y a pesar de que hemos sido perseguidos una y otra vez elegimos vivir. Hemos soportado la esclavitud y la humillación. También hemos disfrutado de la libertad y la soberanía. La oscuridad ha sido equilibrada por la luz. Hemos aprendido a resistir. Hemos aprendido a avanzar. Somos orgullosos supervivientes.

A la luz de las velas del Jag y de Shabat, que simbolizan la renovación de la vida y que iluminarán nuestras mesas del Seder, celebremos unidos simbólicamente con nuestros hermanos judíos de todo el mundo la reafirmación de la libertad.

Celebremos para conectarnos con nuestras memorias y con las profundas raíces históricas del pueblo al que pertenecemos

Celebremos  para recordar  y revivir la historia de nuestra  liberación de la esclavitud en Egipto – que fue una gran lucha por la libertad y la dignidad.

Celebremos  porque la lucha por la libertad humana nunca se detiene.

Celebremos y recordemos a todas las personas – judías y no judías – que todavía están luchando por su libertad.

 ¡JAG PESAJ KASHER VESAMEAJ!


Nisan – Pesaj la oportunidad de emerger y renacer como “PUEBLO”

Llega Pesaj que representa para cada uno de nosotros un mágico momento en el que en medio de la vorágine cotidiana aflora nuestro optimismo, reconociendo la capacidad renovada, que emana de las entrañas mismas de nuestra narrativa, de emerger y renacer como Pueblo; de salir de la oscuridad hacia la luz, de transmitir nuestras memorias, de evocar nuestras historias, de celebrar una y otra vez la libertad de ser.
El Rabino Joseph Soloveitchik enseñaba que dos tipos diferentes de transmisiones tienen lugar en el marco de las festividades judías: Zajor – Memoria, Recuerdo – y Sipur , Relato.
A diferencia de otras celebraciones en las que el Zajor está en el centro de la escena Pesaj requiere además, un activo proceso personal de Sipur, de transmisión, de legado.
A través del proceso de Sipur, referimos una historia que realmente nos sucede a nosotros.
• Somos esclavos del Faraón en Egipto.
• Somos compañeros revolucionarios de Rabi Akiva en Bnei Brak.
• Estamos presentes en innumerables Sedarim con las generaciones que nos precedieron.
• Estamos leyendo las cuatro preguntas y formulando nuevos, dolorosos e inimaginables interrogantes junto a Mordejai Anilevich en el gueto de Varsovia.
• Estamos celebrando en Jerusalén, en Israel renacido, el primer Seder de la Mediná con Ben- Gurion en 1949.
Incorporamos todos estos testimonios porque estamos realmente presentes – durante nuestro Seder – en todos estos momentos simultáneamente.

Sipur , el proceso de la narración activa, es en sí mismo un acto de liderazgo , de transformación y de liberación.
En el mundo alterado en el que vivimos, el líder como narrador se convierte en una pieza fundamental para el proceso de conexión con el pasado y la creación de la visión de un porvenir trascendente. Para el líder, las aguas agitadas del Mar Rojo y la aridez del desierto son elementos llenos de riqueza para crear la visión de un nuevo futuro y de una comunidad renovada.

Recreando nuestro Seder, nos convertimos en arquitectos de nuestra propia redención. Al relatar (Lehaguid) la historia a nuestros hijos, también estamos definiéndonos nosotros mismos en lugar de dejar que otro lo haga, estamos liberándonos a nosotros mismos y garantizando nuestro futuro.

¿Cómo va a ser el Seder de este año? ¿En qué será diferente de todos los demás? ¿Quién se sentará alrededor de la mesa en nuestro Seder? ¿Qué nuevas preguntas surgirán? ¿Qué memorias compartiremos?
Como responderemos en este 5774 cuando nos pregunten: ¿Qué es este servicio, esta historia, para ti?
En un tiempo que anhela sentido, nuestras historias y memorias son parte de una antigua – una muy antigua – tradición de cuidar a los extraños, a los pobres y los oprimidos, las viudas y los huérfanos, los ancianos, los necesitados y los discapacitados .
En un momento de olvido, nuestras historias son parte de una cadena viviente de aprendizaje y de textos, que nos constituyen en herederos de una cultura y una tradición milenaria e inquietantemente bella.
En un momento de anomia y de soledad, llevamos inscripto en nuestras historias y memorias familiares, el secreto de la construcción de una comunidad que proporcione a nuestros hijos un sentido de cuidado y pertenencia.
En una época de desarraigo y marginación , nuestras historias están conectadas a una civilización religiosa con una historia de mas de 3.500 años de edad y un futuro infinito nutrido en la responsabilidad por el bien de la humanidad .
Nuestra capacidad para contar esta historia, una vez más de una manera renovada, pondrá a prueba nuestra fortaleza como líderes y narradores, madres y padres, abuelos y maestros.Dibujo Pesaj

SHABAT HAGADOL Y EL DÍA NACIONAL DE LA MEMORIA POR LA VERDAD Y LA JUSTICIA

madres Bitia y parterasHoy es Shabat Hagadol, ya estamos a sólo unos días de Salir de Egipto.  Finalizamos una semana intensa. Una semana en la que una y otra vez nos asombramos, nos enojamos, reaccionamos, nos solidarizamos con mujeres que fueron discriminadas, agraviadas, desautorizadas, des-invitadas, por decisión de lideres comunitarios fundamentalistas, fosilizados y convencidos que son los únicos depositarios de “verdades reveladas”.
En este Shabat Hagadol de 5778, en el que coincide el 42º Aniversario del Golpe Cívico Militar en nuestro país, me propongo y te propongo reflexionar acerca del rol de las mujeres en la salida de Egipto y rendir emocionado homenaje a las Madres y Abuelas de la Plaza, que en los tiempos duros de la dictadura no dejaron de marchar, no dejaron de reclamar.

¿Cómo deberían influir los acontecimientos que vivimos hoy, en este tiempo  y hace 42 años en nuestra preparación espiritual para este Pesaj?

Rescato de la coincidencia de fechas que las situaciones aparentemente sin esperanza y el mal profundamente arraigado se pueden superar. Finalmente la libertad triunfó sobre la opresión.

Pesaj representa un faro de esperanza en tiempos complejos. Tenemos por delante muchos desafíos individuales, familiares y comunitarios. Este tiempo de Nisan, de Jag Haaviv, celebración de la primavera, nos contacta con la maravillosa idea de un mundo que cambia y es a la vez un poderoso recordatorio de que mejorar la comunidad, la sociedad y este “mundo del revés” depende de la acción humana, de nuestras decisiones de nuestros “haceres” y de nuestros “decires”.

Y no tenemos que mirar muy lejos para corroborar que esto es así.

El comienzo del Libro del Éxodo contiene la historia inspiradora, pero a menudo pasada por alto, de cinco mujeres cuyas acciones desempeñan un papel decisivo en la Salida de Egipto.
El Faraón ha puesto el mundo al revés. Él decreta que el nacimiento no significará la vida, sino la muerte. Les ordena a Shifra y Puah, dos parteras hebreas matar a todos los varones hebreos recién nacidos. “Las parteras, temiendo a Dios, no hicieron lo que el rey les había dicho, sino que dejaron a los niños vivir” (Éxodo 1:17).
Yojeved, la madre de Moisés, esconde al bebé durante tres meses mientras los egipcios recorren el país para arrojar a los niños hebreos recién nacidos al Nilo. Incapaz de ocultar a su hijo por más tiempo, Yojeved diseña un plan arriesgado. Ella construye un arca en miniatura para llevar al bebé a un lugar seguro. La hija del faraón desafía descaradamente el llamado de su padre para el asesinato de niños hebreos varones. Al oír el grito de Moisés desde la canasta a las orillas del Nilo, “se apiadó de él y dijo: ‘Este debe ser un niño hebreo'” (Éxodo 2: 6). Miriam, la hermana de Moisés, es la espía en el relato y logra hacer los arreglos necesarios para que la madre de Moisés lo amamante. Criado en el palacio del Faraón, Moisés crece en el palacio y desarrolla las cualidades requeridas para liderar al pueblo en su paso de la esclavitud a la libertad.

Las hazañas heroicas de estas cinco mujeres deberían decirnos mucho acerca de la importancia de los aspectos que aportamos las mujeres y de los roles que estamos preparadas para asumir  con el propósito de reparar, modificar y refundar nuestro mundo, nuestra sociedad, nuestra comunidad. Estas 5 mujeres del Éxodo y las Madres de la Plaza muestran coraje para llevar a cabo acciones decisivas. Asumen riesgos, porque saben que para lograr algo hay que actuar. No esperan señales, ni milagros. También dan claras señales de su capacidad para mantener la preocupación por el bienestar de los demás en circunstancias en las que podría parecer más inteligente salvar el propio pellejo.
Sin embargo, Shifrá y Puá, Yojebed, Miriam y la hija del Faraón, Bitiá, están invisibilizadas en el relato de la Hagadá.
Por el contrario en la realidad Argentina ningún régimen o gobierno logró invisibilizar la lucha de las madres.

A nuestra generación, y a la de nuestros hijos e hijas, nos toca recrear y enriquecer los textos tradicionales de la Hagadá con los relatos y narraciones que ubican a las mujeres en lugares destacados, junto a los hombres, en la consecución de la libertad para el Pueblo todo.

Shabat Shalom Umeboraj!

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