Pogrom del 9 -11 -1938 Cuando los cristales se rompieron y el mundo miró para otro lado

620672_270742936379532_1159962812_oKristallnacht,  es el nombre con el que quedó inscripta en la memoria colectiva  de la humanidad la ola de violentos ataques anti-judíos que ocurrieron en noviembre de 1938 en los territorios dominados y ocupados hasta entonces por el Tercer Reich.

En alemán el nombre tiene un tinte romántico “Noche de Cristal”. Pero no… nada más lejos del romanticismo

EL POGROM DE NOVIEMBRE DE 1938, así deberíamos nombrarlo, fue un violento ataque  a escala nacional que se desató en la noche entre el 9 y el 10 de noviembre de 1938 y tuvo subsiguientes  episodios aislados,  de menor intensidad,   en todo el territorio del Tercer Reich que en ese momento incluía Austria y la región de los Sudetes de Checoslovaquia.

Las autoridades alemanas justificaron públicamente esta brutal y despiadada embestida contra las personas y los bienes de las familias y comunidades judías como una reacción legítima al ataque de un diplomático alemán por parte de un joven.

El 7 de noviembre de 1938, el tercer secretario de la embajada alemana en París, Ernst Von Rath, fue asesinado por Herschel Grynzpan, un refugiado judío-alemán de 17 años. Herschel quería vengar la expulsión de sus padres, junto con otros 15,000 judíos polacos de Alemania a Zbonszym. Los nazis utilizaron el asesinato como una excusa para comenzar las turbas y disturbios que fueron el preludio del  “abordaje concreto de la Solución final”, el exterminio de los judíos.

Sin embargo,  está probado que los ataques comenzaron por incitación directa de algunos altos funcionarios del régimen en Berlín cuando tomaron conocimiento de la muerte del representante alemán en París.

El gobierno alemán intentó disfrazar la violencia de esos dos días como una protesta espontánea por parte de la población “aria”. Pero, en realidad, la Kristallnacht fue organizada por los jefes nazis y sus matones con habilidad técnica y precisión. Ellos fueron quienes ordenaron a la Gestapo y las tropas de asalto que incitaran a los disturbios de la mafia en toda Alemania y Austria.

Es así que instigadas desde las esferas más altas del poder,  violentas patotas, pandillas y patrullas de asalto atacaron, saquearon e incendiaron a su paso sinagogas, tiendas y hogares a lo largo y ancho del territorio alemán en medio de un episodio coordinado de violencia incontrolada contra los judíos. Las turbas enardecidas destrozaron hospitales judíos, orfanatos, cementerios y arrastraron a miles de hombres, mujeres y niños judíos a las calles, donde fueron golpeados y humillados. Los bomberos recibieron órdenes de dejar arder las sinagogas pero proteger las construcciones aledañas y las propiedades de los “arios”.

En 24 horas de caos y destrucción, se destruyeron y saquearon unos 7.500 negocios y hogares judíos, 91 judíos fueron asesinados, más de 30.000 hombres judíos fueron detenidos y enviados a Campos de Concentración. Cerca de 1,400  sinagogas fueron incendiadas y arrasadas. Sus objetos sagrados fueron mancillados, sus libros destruidos y quemados, se profanaron cementerios judíos. En una escandalosa ironía  la comunidad judía fue obligada a pagar una multa – indemnización – de mil millones de marcos por los daños que se ocasionaron a la propiedad pública en esa noche.

¿Qué sucedió después del fatídico pogrom? Los ciudadanos judíos fueron  obligados a reparar todo lo que había sido roto y limpiar las casas, las veredas y las calles. Se les aplicó un decreto gubernamental que les prohibía cobrar seguros por los daños que les fueron ocasionados, aun cuando tenían  total derecho a ello y, por su lado, el gobierno se quedó con los créditos de las aseguradoras que les correspondían a los judíos damnificados. Y finalmente, sistemáticamente, la población judía  fue excluida de la vida social pública de la República de Alemania.

Y todo esto ocurría, ante el silencio y la ceguera del resto del mundo…

Siete años más tarde, el mundo supo que seis millones de judíos habían sido asesinados en forma planificada y tecnificada por los nazis, por el mero hecho de ser judíos, mientras el mundo calló y dejó que ello ocurriera…

Esa maldita noche fue el punto de inflexión que señaló  el preciso momento en que el régimen del Tercer Reich se desvió definitivamente de lo que se supone  un comportamiento admisible  entre las naciones civilizadas,  fue el preludio de la destrucción de todo un pueblo y una señal clara  de lo que puede ocurrir cuando una sociedad cae víctima de sus más bajos instintos. Después de esa noche, ningún alemán podía alegar que no sabía que en su país se estaba persiguiendo con violencia a los judíos.

Hoy conmemoramos el preludio de la tragedia, el comienzo de la noche oscura. Hoy, mirando hacia atrás, tenemos el deber de la memoria, de construirla, de recordar, rememorar, relatar y traer nuevamente a nuestro presente lo vivido en la historia de la humanidad y en particular en la historia del Pueblo Judío.

El Pogrom de Noviembre de 1938  nos interpela. No podemos mirar para otro lado. Si hay aún rasgos de humanidad en cada uno de nosotros debemos ser cautelosos, estar atentos y  en alerta ante los múltiples indicios que  sugieren, que nada hemos aprendido y  que el riesgo de que arraigue y germine la semilla del odio, de la discriminación y del antisemitismo, está latente y presente.

 Ilustración: https://www.facebook.com/GustavoNemirovskyDibujos/

 

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Lech Lecha, el viaje interior

lechlechacopy-510x379La parashá que corresponde a este Shabat, tiene para mi una significación especial por dos motivos.  Por un lado marca el principio de la historia judía con una historia de exilio y por otra parte, y ya con una referencia personal, hace 53 años en este Shabat, Shabat Lech Lecha, mi hermano Raul, Israel Aharon ben Jaie Reizel Ve Iaakov Tzvi (z”l), fue llamado a la Torá por primera vez, ese fue el día de su  Bar Mitzvá.

Esta observación autobiográfica es un pie para plantear que para nuestro pueblo, la Torá no es un texto inerte, esperando ser leído rápidamente y toda vez que corresponda. La Torá en cada uno de sus fragmentos es un interlocutor permanente  que nos permite ese diálogo interactivo extraordinario, que Martín Buber describió como lazo de  Yo y Tu.

Por eso, bucear intensamente en su contenido no es sólo reinterpretar e incorporar  permanentemente el diálogo entre Dios y el Pueblo de  Israel, sino personalizarlo, autenticarlo y resignificarlo a la luz de la propia historia.

En esta parashá Dios ordena  a Abraham hacer lo que  la mayoría de los seres humanos tememos. Dios le indica el desarraigo, dejar el hogar, hacia un destino desconocido. Si  cuando el destino es conocido el desarraigo lleva implícito un monto enorme de ansiedad y temores, tratemos de `ponernos en la piel del Patriarca que no sabía hacia adónde debía dirigirse.

El midrash comprende la profundidad de esta ansiedad. Y es por eso que plantea que el mandato incluye palabras tranquilizadoras para  Abraham, dejando claro que el no terminará solo e indigente. Es mas le ofrece FAMA. Venibreju beja… serán bendecidas en ti todas las familias de la tierra.

 Abraham será sin embargo, un forastero. No sólo por ser extranjero en la tierra a la que se dirige, sino por llevar en si la misión de desafiar desde su fe en  Dios los principios  fundamentales de la civilización de  la Mesopotamia.  Así es que Abraham anticipa aquello que será característico de la profecía clásica. Los profetas eran los críticos vigilantes de las sociedades en la que  temporalmente residían, mas allá de lo que la política o la diplomacia indicaran. Y este es un modelo a imitar, para lograr como decían mis maestros,  “Acomodar a los incómodos, incomodar a los cómodos”.

Sugiere también el Midrash, que en rigor  Abraham  fue expulsado de su patria.  Ridiculizó a los clientes de su padre (artesano que hacia ídolos) y los rompió a todos. Su teología subversiva pronto atrajo la preocupación del rey, que sometió  a Abraham a una  dura  prueba y aunque sobrevivió, escucho esa voz interna  que le indicaba que era hora de salir.

La búsqueda de la verdad había convertido a Abraham en un renegado religioso.

Como en cada tiempo, los buscadores de la verdad, la mayor parte de las veces deben sobrellevar largos períodos de soledad y por que no, de burla y acoso. Mucho mas cómodo es asumir las verdades proclamadas. Hay sufrimiento interno y mucha conmoción personal cuando nuestros procesos de búsqueda de superación espiritual son permanentes.

El logro de una sociedad inclusiva e igualitaria es una aspiración que en muchos casos   forma parta de esa búsqueda, y tal como surge de nuestros textos no es casual que el mandamiento que más a menudo aparece en la Biblia es la prescripción  de no oprimir al extranjero,  a partir de la miseria y la privación que sufrieron nuestros antepasados en Egipto.

Ni las doctrinas teológicas abstractas, ni las teoría política serán determinantes a la hora de plantearnos nuestra visión de sociedad,   solamente  la propia vivencia generará la sabiduría y la pasión para alcanzar el ideal. Es duro reconocerlo, pero solamente la experiencia dolorosa de la injusticia puede garantizar una cuota de éxito en crear una sociedad justa. Las experiencias y pruebas que transita Abraham en esta porción de la Torá dan cuenta de esto.

Según algunos comentaristas En el versículo primero de esta sección de la Torá , está el sendero  que cada uno de nosotros  en algún momento de nuestra vida debemos tomar si pertenecemos al linaje de Abraham: LECH LECHA.

Si lo que se quería decir es “vete de tu tierra” no era necesario el “LECHA” (hacia vos)  Realmente, si Abraham debía salir de su tierra no había  necesidad de mencionar a sus parientes la casa de su  padre. El abandono del propio terruño trae implícito salir de tu origen.

De acuerdo a la interpretación de  Shimshon Raphael Hirsch, el orden está equivocado: primero salís de tu casa, entonces te alejas de tu familia, y luego de la tierra. ¿Qué pasa aquí? Está expresado exactamente al revés.

Así interpretan los comentaristas modernos: LECH LECHA implica un viaje interior, la caminata dentro de vos mismo, un vlaje a tu Ser Verdadero, hacia La TIERRA QUE TE MOSTRARE, la tierra pura del SER.

Para emprender este viaje alegórico,  tenemos que despojarnos de algunos datos adjuntos que a veces nos condicionan: la cultura, la tribu y la familia, la tierra, los parientes y la casa.

En esta Parashá el texto bíblico nos desafía a dejar de lado simbólicamente  todos los elementos condicionantes para mirar, para dirigirnos hacia nosotros mismos y ver sin filtros aquello que somos, crear las condiciones para encontrar nuestro espacio y volver a casa, a los nuestros  a la familia y a la tierra y ser para ellos una bendición.

 

 

 

 

 

EDUCACIÓN JUDÍA Y MILITANCIA.

Nací judía.  No nací ortodoxa,  laica, conservadora ni reformista. El haber nacido judía y mantener alguna forma de vida judía no me hace a diferente o especial y no me otorga el título de guardiana del “reino” del judaísmo todo.

Yo nací judía y decidí que dedicarme a la educación es mi estilo  de “militancia”.

Creo que no hay una  manera correcta o incorrecta de identificarse como judío, y la forma  de hacerlo de cada cual   es parte de una decisión personal, particular; por lo que   ningún camino puede considerarse mas o menos  eficaz que otro.

 Para mí, ser judía implica:

  • Hacer aportes para la reparación de este mundo roto y fragmentado en que vivimos.
  • Reconocer que esta es una tarea personal y colectiva de la cual soy responsable a lo largo de toda mi vida.
  • Afirmar la santidad de la vida de cada ser humano, para acercarme a la visión profética de un mundo en paz y en armonía.
  • Defender lo que es posiblemente el más simple y revolucionario concepto que surge de nuestros textos y abrazar el significado simbólico profundo que los rabinos dieron a la historia de Adán y Eva – que todos nosotros, cualquiera que sea nuestra raza, religión o etnicidad, compartimos un mismo árbol genealógico y que nadie puede reclamar superioridad sobre nadie más.
  • Celebrar el hecho de que en el judaísmo la pluralidad de ideas e interpretaciones forman parte inseparable de su esencia.
  • Celebrar SINAI y el relato que señala el  esfuerzo pionero de los judíos para establecer un Código de conducta moral universal.
  • Actuar como si ese código de conducta fuera mi GPS en mi permanente caminar- perseguir la justicia, tratar a mi prójimo como desearía ser tratado, acoger al extranjero en nuestro medio, ser sensible al medio ambiente y buscar siempre la paz.
  • Reconocer que soy  heredera y custodio de una civilización que tiene miles de años, y que tiene dentro de ella abundantes riquezas de filosofía y ética, música y arte, etnografía e historia, teología y Fe, y mucho más que es  suficiente para toda una vida de exploración y educación sin fin.
  • Apreciar la centralidad de la discusión y el debate sobre grandes cuestiones de la vida, el delicado equilibrio de la tradición y la modernidad, y rechazar opiniones impuestas o pensamiento doctrinal.
  • Tener un pasado al que estoy intensamente unida por las generaciones que me precedieron y un destino común;  un futuro que me une a los integrantes del pueblo todo.
  • Hacer de la MEMORIA un espacio de militancia y al mismo tiempo celebrar la vida
  • Afirmar el entrañable vínculo entre ISRAEL y el Pueblo Judío, celebrar junto a Medinat Israel,  estar expectante y atenta  ante los problemas que enfrenta y mantener y alentar el  contacto con sus habitantes.
  • Saber que en la lucha contra el antisemitismo y en la defensa del derecho de Israel a vivir en paz y seguridad, estoy afirmando los más altos valores de celebración de la diversidad, de la vida y de la democracia para todos.
  • Hacer orgullosamente contribuciones, desde el judaísmo, para la defensa de los derechos humanos
  • Comprender y aceptar que vivimos en un mundo que aún no ha sido creado totalmente, que a los hombres de cada época y de cada generación les cabe una gran responsabilidad en el proceso de creación continua; y en este punto, el tejido armonioso del entramado social tiene una profunda importancia.
  • Ser una permanente buscadora de la verdad y reconocer que ésta no es patrimonio de unos pocos o muchos iluminados.
  • Considerar a los judíos en Israel y en las Comunidades judías del mundo MISHPAJA (familia) y celebrar cuando la familia toda celebra y mantener con sus miembros conversaciones, aun cuando discrepemos…
  • Transmitir que como familia tenemos una Lengua que nos une, e insistir en la necesidad de que el IVRIT (lengua hebrea) tenga el lugar que le corresponde como “pegamento” de los judío todos, dondequiera se encuentren.

La DIVERSIDAD judía ha sido siempre la norma.

Abrazar concientemente esa diversidad, celebrando la variedad, nutriéndonos y consolidando nuestra propia identidad en las diversas maneras de expresar el judaísmo, es dar lugar al PLURALISMO.

Unidad de herencia – Unidad de destino.

Nuestra herencia – los bloques del edificio a partir de los cuales construimos nuestra identidad judía – es idéntica.

La misma Tora, los mismos profetas, los mismos Salmos. Nos nutrimos en los mismos textos del Talmud, en el Midrash, en la rica filosofía que se desarrolla en el pensamiento judaico en constante evolución. Nos emociona la misma poesía.

Nuestras raíces son iguales, aun cuando filtramos nuestra comprensión de las mismas a través de lentes contemporáneos diferentes.

Con respecto a la unidad de destino. Compartimos un futuro común. Ningún grupo dentro de nuestro Pueblo está exento de los desafíos y de las tensiones que caracterizan los tiempos en que vivimos.

Siempre tuvimos presente que o los enfrentábamos todos juntos o fallaríamos todos juntos. Nuestro destino permanece literalmente en nuestras manos y en las de los otros, que son parte de nosotros.

Estoy convencida que siempre y cuando me siga  preguntando  a mi misma por qué debo considerar  el ser judío una parte significativa de mi identidad y cuáles son los elementos constitutivos del Judaísmo que elijo para mi vida, estaré parada en la  misma página de la historia  con todos los demás judíos que  se preguntan  exactamente lo mismo.

11 de Septiembre…

imagenes-con-frases-del-dia-del-maestro-de-mafaldaSer maestro en la Argentina implica que el 11 de septiembre es un día de encuentros y celebraciones entre colegas y amigos.

Hace ya 15 años hoy, que el 11-S adquirió una dimensión especial. Recuerdo cada detalle de ese día hace 15 años, como recuerdo cada detalle del  18 J hace 22 años.

Es el 11 de septiembre de 2001. Estoy dedicada desde temprano a la organización de los Servicios Religiosos que la Javura del Rabino Mario Rojzman,organiza para Iamim Noraim en el Auditorio de Belgrano.

Sin radio encendida sin TV, absolutamente concentrada en la tarea. Suena el celular, escucho a mi hijo alterado, le pregunto qué le pasa y me contesta algo así como: Maaa, vivís en un tupper? Le explico rápido donde estoy y lo desconectada que me encuentro  del “mundanal ruido” y sólo me dice: se estrelló un avión contra una de las torres gemelas … y AHORA otro contra la otra!, nos están evacuando hacia otra zona del edificio (una empresa de tecnología), llamo cuando pueda…

Encendí la radio, llamé a mi marido; su hermano estaba visitando a su hijo en Nueva York. Ricardo, el sobrino de mi esposo trabajaba muy cerca de las torres. Imposible comunicarse con NYC, las lineas, cortadas, saturadas.

Angustia, temor, incertidumbre, miles de interrogantes. Dude si seguir con mi tarea. Pensé que tal vez quienes estaban citados no vendrían. Decidí permanecer en el espacio que con generosidad  nos prestaban y “mudar” la oficina al living, donde había un equipo de música que tenía radio y podría estar conectada con la horrorosa realidad que aun no había podido ver. Todos los que esperaba llegaron, cada uno con noticias mas o menos recientes, muchos con la angustia por la suerte de amigos que estaban paseando o viviendo en NYC

Era martes, 23 de Elul, una semana antes de Rosh Hashana. para todos y cada uno era importante estar con otros

Pasó el mediodía y recibo un llamado de una periodista que quiere una nota con una educadora para saber “como se trabajaría” con los niños este dramático hecho. Al responderle tomo conciencia que ese día  es el Día del Maestro, en las escuelas no hay clases, los chicos  están en sus casas con las imágenes que yo aun no vi… con sus padres que seguramente están  tratando ellos mismos de comprender, como cada uno de  nosotros.

Pasaron 15 años, y cuando me desperté esta mañana, Día del Maestro, 11-S, mes de Elul y pegué una recorrida  a las formas brutales, escandalosas y obscenas en  que la violencia, el odio, la saña, el desprecio por la vida del otro, se ponen de manifiesto cada segundo a lo largo y a lo ancho de este planeta, me volví a preguntar si algo hemos aprendido. No,  NO APRENDIMOS NADA.

Faltan docentes. En las manifestaciones para lograr mejoras los vemos en cantidades considerables,  en algunos casos 2 o 3 por cada cargo en la Gestión Estatal : el titular, el suplente el interino…  Pero no, no  los necesitamos parando la escuela,  cada día son mas necesarios los maestros-escueleros, como decía un grande, que junto con la familia puedan trabajar arduamente para que  cada niño crezca  por sobre lo que ya estaba disponible para el, para que pueda arroparse de un sentido de gratitud y de maravilla por el mundo que lo rodea y por el “otro” aunque sea o se vea  distinto a nosotros, para que no entre en el juego perverso del deseo de dominar, para que puedan llamar  al mundo  “hogar”,  para que puedan comprender que el esfuerzo vale, que no se llega a las metas sin un sentido de compromiso y responsabilidad ética.

Tenemos mucha tarea por delante. La mas compleja es contagiar las ganas de transmitir, recrear momentos únicos, significativos y auténticos orientar adecuadamente a los niños y jóvenes en la búsqueda de propósitos y sentido,  para que muchos más puedan decir: QUIERO SER MAESTRO

 

 

 

 

 

 

 

 

Pesaj 5776

Decimos: “no hay nada nuevo bajo el sol”, sin embargo, nada permanece igual.

En el contexto de la – tal vez errada – idea de infinitud la tierra nos muestra un rostro cada vez más cambiante y temerario, que vocifera: Que estás haciendo vos, con la libertad que te fue otorgada como don. 

Es cierto que el sol sale y se pone, pero cada día y cada temporada se nos presentan diferentes, nuevos y sorprendentes.

Ciertamente, una estación va emergiendo de la que la antecede. Por acá se está ya retirando tardíamente el verano.

En Israel el invierno ya se alejó e inevitablemente, los días fríos y oscuros sucumben al calor y la luz de la primavera,   Jag Haaviv, un tiempo en el que todo se renueva.

Ya estamos en las vísperas de Pesaj que   representa el renacimiento perenne de la naturaleza y el mundo y la supervivencia del Pueblo Judío.

La de mañana será una noche de preguntas.Ma Nishtana

  • Preguntas acerca de nuestras memorias compartidas
  • Preguntas acerca de la manera en la que nos hacemos cargo de nuestra libertad
  • Interrogantes que nos acucian ante los miles de refugiados que circulan por el planeta, recordando que como refugiados por el hambre y la sequía llegamos a Mitzraim.
  • Cuestionamientos que nos provoca nuestra actitud ante cada desastre natural
  • …y muchas, muchas más


Pesaj
es la celebración de la vida. La historia de nuestro pueblo es realmente un triunfo de la vida. Contra todo pronóstico hemos hecho más que sobrevivir. Desde el nacimiento de nuestra nación hasta la actualidad la mayoría de nosotros nos hemos adaptado de manera creativa a cada nuevo tiempo y a cada nuevo lugar y a pesar de que hemos sido perseguidos una y otra vez elegimos vivir. Hemos soportado la esclavitud y la humillación. También hemos disfrutado de la libertad y la soberanía. La oscuridad ha sido equilibrada por la luz. Hemos aprendido a resistir. Hemos aprendido a avanzar. Somos orgullosos supervivientes.

A la luz de las velas del Jag y de Shabat, que simbolizan la renovación de la vida y que iluminarán nuestras mesas del Seder, celebremos unidos simbólicamente con nuestros hermanos judíos de todo el mundo la reafirmación de la libertad.

Celebremos para conectarnos con nuestras memorias y con las profundas raíces históricas del pueblo al que pertenecemos

Celebremos  para recordar  y revivir la historia de nuestra  liberación de la esclavitud en Egipto – que fue una gran lucha por la libertad y la dignidad.

Celebremos  porque la lucha por la libertad humana nunca se detiene.

Celebremos y recordemos a todas las personas – judías y no judías – que todavía están luchando por su libertad.

 ¡JAG PESAJ KASHER VESAMEAJ!


Nisan – Pesaj la oportunidad de emerger y renacer como “PUEBLO”

Llega Pesaj que representa para cada uno de nosotros un mágico momento en el que en medio de la vorágine cotidiana aflora nuestro optimismo, reconociendo la capacidad renovada, que emana de las entrañas mismas de nuestra narrativa, de emerger y renacer como Pueblo; de salir de la oscuridad hacia la luz, de transmitir nuestras memorias, de evocar nuestras historias, de celebrar una y otra vez la libertad de ser.
El Rabino Joseph Soloveitchik enseñaba que dos tipos diferentes de transmisiones tienen lugar en el marco de las festividades judías: Zajor – Memoria, Recuerdo – y Sipur , Relato.
A diferencia de otras celebraciones en las que el Zajor está en el centro de la escena Pesaj requiere además, un activo proceso personal de Sipur, de transmisión, de legado.
A través del proceso de Sipur, referimos una historia que realmente nos sucede a nosotros.
• Somos esclavos del Faraón en Egipto.
• Somos compañeros revolucionarios de Rabi Akiva en Bnei Brak.
• Estamos presentes en innumerables Sedarim con las generaciones que nos precedieron.
• Estamos leyendo las cuatro preguntas y formulando nuevos, dolorosos e inimaginables interrogantes junto a Mordejai Anilevich en el gueto de Varsovia.
• Estamos celebrando en Jerusalén, en Israel renacido, el primer Seder de la Mediná con Ben- Gurion en 1949.
Incorporamos todos estos testimonios porque estamos realmente presentes – durante nuestro Seder – en todos estos momentos simultáneamente.

Sipur , el proceso de la narración activa, es en sí mismo un acto de liderazgo , de transformación y de liberación.
En el mundo alterado en el que vivimos, el líder como narrador se convierte en una pieza fundamental para el proceso de conexión con el pasado y la creación de la visión de un porvenir trascendente. Para el líder, las aguas agitadas del Mar Rojo y la aridez del desierto son elementos llenos de riqueza para crear la visión de un nuevo futuro y de una comunidad renovada.

Recreando nuestro Seder, nos convertimos en arquitectos de nuestra propia redención. Al relatar (Lehaguid) la historia a nuestros hijos, también estamos definiéndonos nosotros mismos en lugar de dejar que otro lo haga, estamos liberándonos a nosotros mismos y garantizando nuestro futuro.

¿Cómo va a ser el Seder de este año? ¿En qué será diferente de todos los demás? ¿Quién se sentará alrededor de la mesa en nuestro Seder? ¿Qué nuevas preguntas surgirán? ¿Qué memorias compartiremos?
Como responderemos en este 5774 cuando nos pregunten: ¿Qué es este servicio, esta historia, para ti?
En un tiempo que anhela sentido, nuestras historias y memorias son parte de una antigua – una muy antigua – tradición de cuidar a los extraños, a los pobres y los oprimidos, las viudas y los huérfanos, los ancianos, los necesitados y los discapacitados .
En un momento de olvido, nuestras historias son parte de una cadena viviente de aprendizaje y de textos, que nos constituyen en herederos de una cultura y una tradición milenaria e inquietantemente bella.
En un momento de anomia y de soledad, llevamos inscripto en nuestras historias y memorias familiares, el secreto de la construcción de una comunidad que proporcione a nuestros hijos un sentido de cuidado y pertenencia.
En una época de desarraigo y marginación , nuestras historias están conectadas a una civilización religiosa con una historia de mas de 3.500 años de edad y un futuro infinito nutrido en la responsabilidad por el bien de la humanidad .
Nuestra capacidad para contar esta historia, una vez más de una manera renovada, pondrá a prueba nuestra fortaleza como líderes y narradores, madres y padres, abuelos y maestros.Dibujo Pesaj

Sukot y alojar al “otro” con empatía, humanidad y respeto

Sin títuloHoy al atardecer, y/o durante los próximos siete días muchos de nosotros nos reuniremos en familia, en la Suká que alguno de nuestros queridos ha construido

En Rosh Hashana, abrazamos la realidad de la vida, con todo su desorden, errores y sueños incumplidos. En Yom Kipur, actuamos nuestra propia muerte, nos metemos dentro de nosotros mismos. y nos enfrentamos a nuestra propia fragilidad y mortalidad. En algún momento del largo día nos preguntamos: ¿cómo puedo seguir?

Sólo cinco días después, nuestra tradición nos convoca a sentarnos en cabinas frágiles, temporarias, mirando las estrellas.

Sukot es Z’man Simjateinu, el tiempo de nuestra alegría.

Ante la muerte, sentimos la fragilidad de la vida. Nuestra tradición lo sabe y prescribe uncamino a seguir. La estructura de una Suka es una metáfora de la vida. Es temporaria y mientras nos proporciona un cierto nivel de comodidad somos conscientes que no puede protegernos totalmente. 

Es precisamente el reconocimiento de cuán frágil, cuán temporal, cuán grande es la vida, lo que nos permite abrazar la alegría de lo cotidiano.

Sukot es la fiesta de la “tienda abierta”. Hay una costumbre cabalística: invitar a “Ushpizin”, huéspedes ancestrales y trascendentes, a la Suká.
Pero más importante aún es recibir en la Suká verdaderos visitantes de carne y hueso, y a partir de esta experiencia poder preguntarnos: 
¿Cómo sería el mundo si tratáramos a todos los que encontramos o nos requieren como  dignos de nuestra atención? ¿Cómo serían nuestras instituciones   si cada persona que se acerca fuera recibida como lo hicieron, de acuerdo al relato bíblico, con sus visitantes,  nuestros patriarcas   Abraham y  Sara en su tienda abierta a los cuatro puntos cardinales ? ¿Cómo sería el mundo si tratáramos a personas que no conocemos  con este grado de humanidad?

Preguntas, muchas preguntas para las cuales podemos encontrar respuesta en nuestras conductas cotidianas.

Sukot es la celebración que nos convoca a nutrir en el día a día y a desarrollar esta calidad de apertura en nosotros mismos,  en nuestras familias y en nuestras instituciones. Nos trasladamos de nuestras casas a la fragilidad de estas cabañas con la puerta permanentemente abierta,  e invitamos a otros a unirse a nosotros en estos espacios temporarios.

Deseos:  que en este Sukot, podamos lograr que la gente se sienta como “Ushpizin” cuando ingresan a nuestras instituciones, nuestro lugar de trabajo, nuestros hogares y nuestras tiendas, y que estas Sukot que compartiremos durante los próximos siete días, sean inspiradoras para abrir siempre nuestras puertas y “alojar” y compartir la diversidad que caracteriza a nuestra comunidad y a la sociedad en la que vivimos. 

Jag Sameaj! 

Vesamajta Bejagueja!

Y te regocijarás en esta celebración.

Yom Kipur y soltar el “lastre”

HPyDdDecimos que Yom Kipur es un ensayo para el día de nuestras muertes. Nos vestimos de blanco, nos abstenemos de comer y beber, no usamos prendas de cuero ni suntuosas, pronunciamos plegarias de confesión… en fin,  durante  las 25 horas de Yom Kipur, desde Kol Nidre hasta el cierre con Neilá, actuamos como si fuera  “nuestro último día”, esforzándonos por perdonarnos a nosotros mismos y a los demás, cantándonos nuestras verdades, recordando  quiénes somos, de dónde venimos,  por qué y para qué hemos nacido.

Yom Kipur es el tiempo de mayor introspección y recogimiento con el que finalizan los  Aseret Yemei Teshuvá, los 10 días de arrepentimiento.

Rambam, el gran filósofo medieval y sintetizador de la ley judía, tenía mucho que enseñar sobre la teshuvá. Él escribió que la teshuvá sólo está completa cuando nos encontramos exactamente en la misma posición en la que estábamos cuando hicimos daño “antes”, y hacemos una elección diferente.

Pero ¿qué pasa si las circunstancias no se repiten? ¿Qué pasa si no podemos hacer la teshuvá completa porque nunca tenemos la oportunidad de volver a hacer ese acto, esas palabras, esa elección?

Heráclito sostenía que no podemos entrar dos veces al mismo río. Cambia el río en su fluir , cambia el hombre en su devenir. Rambam nos enseña que:

  1.  De hecho, todos volvemos a incurrir en los mismos errores , todo el tiempo. La Teshuvá es posible porque siempre estamos regresando a las mismas circunstancias en las que anteriormente nos equivocamos.
  2.  Que estamos obligados a perdonar a alguien que nos lastimó u ofendió si se disculpa y ante la misma situación actúa sin herirnos, ofendernos o discriminarnos.

Pero, me pregunto:  ¿qué pasa con aquellos que ni siquiera han reconocido que nos han herido?

Quienes no reconocen sus errores y no pueden hacer Teshuvá, sólo pueden ser calificados de soberbios, arrogantes y megalómanos.  Exteriorizan continuamente aires de suficiencia, exaltación del yo y menosprecio hacia los demás. No parecen  conscientes de sus propias limitaciones.

Estoy convencida que perdonar a alguien con estas características,  que nos dañó, de una u otra manera  y no admite su error y no pide genuinamente disculpas, constituye una afrenta hacia nosotros mismos.

Sin embargo sé que aferrarse a las heridas, en última instancia, no nos sirve.

Yom Kipur nos  invita a liberar  resentimientos para que podamos fluir libremente y si no podemos perdonar intentemos dejar ir la historia que nos pesa,  porque mantenerla presente nos puede  afectar y limitar tanto como nos afectan  las promesas incumplidas.

En pocas horas comenzamos este largo día. Es la oportunidad que nuestra tradición nos ofrece para  liberar todo el “lastre” que no hemos podido dejar ir durante el último año, para que podamos volver a calzarnos, al término de la Neilá nuestros zapatos de cuero e intentemos una vez más, otro año más,  vivir en paz con nosotros mismos y con los otros.

GMAR JATIMA TOVA, Tzom Kal

 Autor del Texto en hebreo: Rabbi Binyamin Holtzman
Traducción del Texto en hebreo, con su respectiva fonética:
Ahavnu – hemos amado, Bachinu – hemos llorado, Gamalnu – hemos retribuido, Dibarnu Yofi – hemos hablado con bellas palabras, He’emanu – hemos creído, V’hishtadalnu – y hemos realizado nuestro mejor esfuerzo, Zacharnu – hemos recordado, Chibaknu – hemos abrazado, Ta’amnu sefer – hemos saboreado El libro, Yatzarnu – hemos creado, Kamanu – hemos anhelado, Lachamnu avur hatzedek – hemos luchado por la justicia, Mitzinu et hatov – hemos hecho todo el bien que pudimos hacer, Nisinu – lo hemos intentado, Sarnu lirot – nos hemos apartado para observar, Asinu asher tzvitanu – hemos hecho lo que nos has mandado, Peirashnu – hemos interpretado, Tzadaknu lifamim – a veces hemos sido justos, Karanu b’shimcha – hemos invocado Tu Nombre, Ratzinu – hemos sido firmes en nuestra voluntad, Samachnu – nos hemos regocijado, Tamachnu – hemos estado allí para apoyarnos unos a otros.

Pesaj 5777-2017

pesach_lgY llega el tiempo de nuestra Liberación. Salgamos de  Mitzraim (Egipto). Liberémonos  de  nuestras estrecheces (Tzar: angosto estrecho).
Es el tiempo para salir de nuestra zona de confort y mirar con los ojos bien abiertos y las manos tendidas, alrededor nuestro.

* Pesaj celebra un comienzo- el nacimiento de nuestra nación.
* Cuando nos encontremos en nuestros Sedarim, narremos la historia, utilicemos la Hagadá como una brújula, sigamos un orden, pero innovemos, relatemos vivencias personales, transmitamos legado. No nos convirtamos en esclavos del texto.
* Eliminemos el Jametz de nuestro hábitat externo e interno. Es una oportunidad de airear, de revisarnos y sacarnos de encima lo que nos lastima y molesta, lo que nos provoca “hinchazón”.
* La libertad no se gana en una noche, y comer matzá durante los 7 días del Jag nos recuerda que mantener nuestra libertad es una lucha constante que requiere reflexión ,  disciplina, actitud y acción. Ser libre no es, no ha sido, ni será fácil.
* La lectura de la Torá para el séptimo día de Pesaj es la que tal vez mejor expresa el milagro de la transición de la esclavitud a la libertad – la división del Mar Rojo.
Pesaj concluye, entonces con cada uno de nosotros re-experimentando los pasos que dieron nuestros antepasados: sobre el fondo del mar, dejando por fin nuestro propio Egipto, el espacio y el lugar en el que fuimos un grupo de individuos dispersos, para transformarnos en una comunidad de sentido, en un Pueblo.

“Freedom is choiceless awareness. When we awaken to Reality, when we see What Is Happening Now, we see what needs to be done. What needs to be done is never in opposition to Reality; it grows out of it. In this sense it is choiceless…

When we do awaken, when we do see, when we do surrender the “I,” we discover that we are what is happening now, we are the environment, and that doing what must be done is the true act of freedom and liberation, growing as it does out of Reality rather than illusion. When we see clearly and know what it is to be done, we are beyond choice. Yes, we can willfully refrain from acting, but only if we shut our eyes to Reality. The only choice we have is between seeing and not seeing. And once we have seen, we cannot but do.”

Tomado de la publicación: “This is the Path: Twelve Step Programs in a Jewish Context” de Rabbi Rami Shapiro

Abramos los ojos, miremos alrededor nuestro. Hay una realidad que nos convoca a realizar esfuerzos para preservar los beneficios de la libertad que hemos logrado y al mismo tiempo a desplegar acciones para que la vida en libertad sea patrimonio de todos. Si sólo permanecemos como observadores, no habremos salido de nuestro propio Mitzraim.

Jag Pesaj Kasher Vesameaj!

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