Reflexiones en torno a Parashat Ha´azinu

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Los  cisnes no cantan nunca, sino que producen un sonido parecido a un graznido, como un ronquido sordo. Sin embargo,  la cultura popular sostiene que, justo antes de morir, esta ave emite un canto llamativamente melodioso como premonición de su propia muerte.  A este canto se lo llama el canto del cisne.

Antes de su separación del pueblo de Israel,  al que dirigió desde la esclavitud en Egipto hasta los límites mismos de  la Tierra Prometida, Moshé pronuncia sus discursos finales que se extienden  a lo largo de todo el  libro de Deuteronomio. Éste constituye  una revisión en profundidad de los años de su liderazgo, incluye la reseña  de los eventos formativos, una explicación de los mandamientos y preceptos  y la presentación del futuro curso que seguirán  los Hijos de Israel después de heredar la tierra.

Yehoshua Ben-Nun, el discípulo de Moshé, “se prepara  en el banco” y el viejo líder nos muestra su  fortaleza al poder mirar a su gente y la tierra que no ha de heredar, y desde esta perspectiva de aceptación y reconocimiento de la realidad cambiante, elevar su voz y legarnos Ha´azinu, que está incorporado en nuestra Parashá de esta semana y profetiza la historia del pueblo judío. Pasa por el éxodo de Egipto, la aceptación de la divinidad y la Torá, el pecado, el exilio, el perdón y el retorno a la tierra.

Ha’azinu es el canto del  cisne de Moshé,  un poema, su discurso final al pueblo que lideró durante  40 años. Es un grito poderoso del corazón porque quiere asegurarse que la comunidad comprenda los principios básicos de lo que significa ser un israelita. Ha’azinu, es una advertencia para no limitar nuestro enfoque a nuestras vidas individuales. Ha’azinu es un llamado a reconocer cómo nuestras vidas y acciones individuales son parte de una historia mucho más grande.

En este momento culminante, esta sección expresa su propia teología, que tiene amplias implicaciones. Si bien gran parte de Deuteronomio es una representación interpretativa de aspectos de la civilización israelita que ya conocemos, este canto incluye cinco niveles: Moshé, el pueblo de Israel, Dios, el universo y, en última instancia, las generaciones futuras o los  lectores contemporáneos.

Moshé aspira a ser escuchado por  una amplia audiencia,  mayor aún que la comunidad de Israel y en un bello versículo clama:

 

“Prestad oídos cielos, y voy a hablar; y que escuche la tierra los dichos de mi boca.  Goteará cual lluvia mi enseñanza, fluirá cual rocío mi dicho; cual llovizna sobre el césped y cual lluvia sobre la hierba”.

El comentarista medieval  Rashi,  atribuye  estas expresiones a la intención de Moshé de reforzar a través de una  descripción poética, que la  Torá es fuente de vida. Nuestros campos y nuestros cultivos necesitan  lluvia, lloviznas  y  rocío para nutrirse,  desarrollarse y crecer. Moshe espera que los hijos de Israel encuentren en la  Torá palabras que nos nutren y nos sostienen.

La celebración  de Sucot que comienza en dos días enfatiza  un tema similar: la Sucá es la metáfora. Dependemos de fuerzas que escapan a nuestro control. Las casas cálidas y la tecnología increíble que muchos de nosotros tenemos la suerte de tener pueden darnos una sensación de seguridad y poder y  hacernos sentir que tenemos acceso infinito al conocimiento, pero de hecho, todos somos en última instancia vulnerables. Vivimos en una exposición total y necesitamos un tipo de protección y orientación más trascendente.

Y cuando el canto del cisne culmina,  cuando Moshé terminó de recitar todas estas palabras a todo Israel, les dice:

“Poned mientes a todas las palabras que yo pongo por testigo contra vosotros, el día de hoy; que habréis de prescribirlas a vuestros hijos, para cuidar, para cumplir, todas las palabras de la Torá, esta.  Pues  no cosa vacua es, de vosotros;  ya que ello es vuestra vida y con esta cosa prolongaréis días sobre la tierra, a la cual vosotros vais a cruzar el Iardén – allí- para poseerla”.

A medida que nuestro viaje a través del rollo de la Torá se acerca al final y al nuevo comienzo concomitantemente, es bueno preguntarnos: ¿qué significa tomar en serio la Torá, tal como Moshé nos instruye aquí?. ¿Qué significa observar fielmente todos los términos de sus enseñanzas para entender la Torá como “nuestra propia vida”?,

En mi humilde opinión significa que la única manera de hacer que la Torá sea  parte de nuestra vida es bailar con ella, a veces salvajemente y a veces suavemente, a veces con furia y a veces con ternura, a veces acunándola en nuestros brazos, a veces pasándola por la habitación de mano en mano. Significa abrirnos a la sabiduría de nuestros antepasados, y a su ocasional torpeza también. Significa abrazar la voluntad de estar equivocado, y la voluntad de estar en lo cierto, y la voluntad de seguir poniendo un pie delante del otro, paso a paso. Significa que en definitiva no somos poseedores ya de una verdad sino eternos buscadores de alguna verdad.

 

Porque de esto se  trata todo:  girarla y girarla, seguir cantando, enriqueciendo la melodía,  porque todo está dentro, sabiendo todo el tiempo que lo importante no es cómo caminamos por los senderos del judaísmo, sino, que nos importa lo suficiente como para seguir y seguir caminando.

Shabat Shalom Umeboraj!

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Parshat Vaielej- Fuertes, valerosos y resueltos.

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Este Shabat, entre Rosh Hashaná y Iom Kipur ,“Shabat Shuva” debe su nombre a las palabras con la que comienza la Haftará de este día en Oseas Cap.14: “Shuva Israel” (retorna Israel).
La Parasha que leeremos es Vaielej, la más corta de todo el ciclo de lecturas semanales de la Tora.
Tres veces dentro de esta breve porción encontramos la expresión Jazak Veematz “Sé fuerte y valeroso”. En la primera oportunidad Moshé se dirige en estos términos al Pueblo después de anunciarles que ya tiene ciento veinte años, que no podrá ya “salir y venir” como lo hacía hasta entonces, y que no cruzará con ellos el Jordán para ingresar a la Tierra de Promisión. 

Jizku v’imtzu, les dice en plural. Moshe prepara al Pueblo para su ausencia, anuncia que no lo guiará a la Tierra de Israel, establece a través de su palabra las condiciones necesarias para que confíen en la Promesa Divina y en el liderazgo de su discípulo y sucesor: Josué.
Para cuando alcanzamos cierta edad, sabemos que somos mortales. Hemos perdido buena parte de nuestra familia de origen, abuelos, hermanos, padres, y, sin embargo, continuamos nuestros días como si nuestra vida no fuese finita. Iniciamos proyectos, generamos vínculos, nos aferramos fuertemente a nuestros afectos. 

Si alguien nos dijera que ya está…, que es nuestro turno: ¿podríamos vivir con intensidad en el presente cuando ya sabemos que no seremos parte del futuro? Esta es la situación en la que se encuentra Moshe en esta Parashá.
El relato bíblico no explicita sentimientos, sólo nos permite “espiar” en los de sus personajes a partir de las acciones que desarrollan.

Él no podrá entrar a la Tierra, sólo la verá desde la cima de la montaña. Como tantos, que saben que sus días están por terminar, tal vez siente que la tarea que desarrolló durante los 40 años en el desierto se podría malograr, desintegrar. Tal vez siente incertidumbre. Pero hace lo que todo líder legítimo debería replicar: tranquiliza, contiene, transmite confianza. Y según el comentarista Ibn Ezra se dirige “a cada una de las tribus”, pidiéndoles que no desfallezcan.
Ante los ojos de todo el Pueblo inviste de autoridad a Josué y le dice: Jazak Veematz “Sé fuerte y ten valor”, tú eres desde ahora el conductor.

Moshe tiene 120 años pero todavía se encuentra en plenas capacidades físicas, mentales, proféticas y de liderazgo. Sabe, sin embargo, que estas son sus horas postreras. Hasta su último aliento él se apega a su misión, y continúa enseñando al Pueblo a fin de prepararlo para la dura etapa de la conquista de la Tierra, el establecimiento en ella y el sostenimiento de una sociedad modelada por valores de respeto a la palabra dada. Se asegura que “su rebaño”, no se convierta en una manada sin pastor.
Y ya llegando al final de la Parasha, y después de cumplir Moshé, con el mandato de “escribir, junto a Josué, el cántico”-memoria, legado y advertencia – para el Pueblo, es Dios quien se dirige directamente al discípulo y sucesor y le ordena: “¡Sé fuerte y valiente! Ya que tú habrás de traer a los hijos de Israel a la Tierra que les he prometido a ellos, y Yo estaré contigo”

Shabat Shuva. Nuestra tarea de t’shuvah, “arrepentimiento”, durante estos 10 días que median entre Rosh HaShaná e Iom Kipur, también requieren de fortaleza, valor y capacidad de resolución.
Fortaleza para levantar un espejo y mirarnos tratando de reconocer: ¿Quiénes éramos el año pasado? ¿Nos esforzamos por ser mejores? ¿Encontramos la manera?.
Valor para responder cada una de estas preguntas y para superar los viejos hábitos y esforzarnos por vivir a la altura de nuestros ideales.
Resolución, la necesaria para generar los cambios y lograr hacer la diferencia.

Jazak Veematz! “Sé fuerte valiente y resuelto”. 
Tal vez en este Shabat Shuva, Parshat Vaielej es el mapa que nos orienta para encontrar dentro nuestro, la “caja de herramientas” para que podamos superar los obstáculos que nos han impedido ser la mejor versión de nosotros mismos.
Shabat Shalom!
G’mar jatimá Tova

15 DE AV – DÍA DEL AMOR Y DE LOS ENAMORADOS

Hoy, 26 de Julio en el Calendario Gregoriano es el 15 de Av. El día de los enamorados que nos regala la tradición de nuestro Pueblo.

El 15 de Av señala un tiempo de alegría. En la antigüedad , y aun ahora en determinados círculos, era un día en que se concertaban bodas, y se celebraban nuevos comienzos. Era un tiempo en el que comenzábamos nuevamente, expresando no sólo quienes no queremos ser, sino quienes podemos ser.
Dijo Rabán Shimón ben Gamliel: no hubo para Israel días festivos como el quince de Av y Iom Kipur . (Mishná Taanit 4: 8)
El motivo de Iom Kipur está hoy directamente vinculado con la esencia y sustancia del período de los Iamim Noraim, y la posibilidad de salir renovado a calzarnos los zapatos de la vida, al término de la Neilá. Nuestros sabios lo atribuyen al hecho de que en ese día fueron entregadas las segundas tablas de la ley.

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Respecto del 15 de Av, entre otros hechos, relata la tradición de Israel que en ese día se permitió a los integrantes de las 12 tribus casarse unos con los otros. Es decir, varones de una tribu con mujeres de otra tribu y viceversa. Cabe señalar que antes de la conquista de la Tierra Prometida y dado que se pretendía preservar los patrimonios familiares, cuidando que no pase territorio de una tribu a otra, esta “práctica” estaba prohibida.

Debido a que el 15 de Av y Iom Kipur, son días de alegría, la Mishná declara : “en ellos las jóvenes de Jerusalén salían con ropas blancas prestadas, para no avergonzar a quién no tenía; todas las ropas debían ser sumergidas en agua. Y las jóvenes de Jerusalén salían y danzaban en los viñedos (y aquellos varones que aún no tenían esposa solían llegar hasta allí).
¿Y qué decían (las jóvenes)?
– Joven, alza la vista y mira, que es lo que escoges para ti – por mujer, no pongas tus ojos en los adornos – en la belleza de la mujer, orienta tu vista hacia la familia, en el linaje de ella, como está escrito, “Mentira es el encanto, y cual vapor es la belleza, una mujer temerosa de El Eterno, a ella haz de alabar”; y está escrito: “Dadle a ella según el fruto de sus manos, y que sus obras la alaben en los portones”

En el Talmud se explica: “las hermosas de entre ellas ¿qué decían? Pongan sus ojos en la belleza, que una mujer no es sino para belleza.
Las de alto  linaje de entre ellas ¿qué decían? Orienten vuestros ojos hacia la familia, ya que una mujer no es sino para hijos.
Las de escasa belleza que había entre ellas ¿qué decían? Tomen vuestra mercancía en el nombre de El Eterno”. (Talmud, tratado de Taanit, Rav Pinjas Kehaty)
15 de Av, día de los enamorados, es un día adecuado para repensar el sentido de la palabra amor.

Hace ya una año que trato de preguntarme cada día: “¿Qué amaría hacer ahora?”, es una pregunta que me acompaña desde que dejé la relación de dependencia.
Creo que es un interrogante que “tendría-mos” que incorporar a nuestras reflexiones, cada vez que estamos en un estado de conflicto, confusión, enojo,sensibilidad extrema o sencillamente en procesos de introspección o previo a la toma de decisiones. Una pregunta que tiene que ver con nosotros, con otros, con nuestros hijos, con nuestras parejas con nuestras familias
¿Cómo sería mi hacer o mi reacción, si sólo incluyera la dimensión del amor en su sentido genuino?
¿Cómo se transformarían nuestros actos y palabras si asociamos el factor “amor” a otros que tenemos que incorporar dependiendo de las situaciones, determinaciones, conflictos y decisiones que enfrentamos en nuestra cotidianeidad?

El Calendario Hebreo nos señala un movimiento hermoso que se lleva a cabo desde Tisha B’Av a Tu B’Av. Desde el corazón roto hasta la apertura del corazón. Desde el odio gratuito entre hermanos, al amor. De la separación a la unidad, a la conexión.

26 de julio de 2018 – 15 de AV de 5778
En medio de tantas tensiones, luchas de todo tipo y preeminencia de egos y de “dueños de verdades reveladas” el día de hoy, el día del amor de acuerdo al Calendario Hebreo, Luna llena de Av, animémonos a preguntarnos : ¿”que amaríamos hacer ahora”?, ¿”como resultaría surfear entre las olas de las grandes dificultades que tenemos, abriendo un poco más nuestro corazón”?

Creo que la sola reflexión acerca de estas dos preguntas, nos ayudarán a permitirnos nuevamente comenzar a confiar, a ser entusiastas y a amar lo que somos, lo que hacemos y a quienes sabemos que tenemos incondicionalmente para apoyarnos y apoyarlos.

FELIZ DIA DEL AMOR

 

PINJAS. UNA PARASHA CON NOMBRE DE VARÓN , EN LA QUE SE DESTACAN 5 MUJERES.

En Parashat Pinjas, cinco hermanas se plantaron en el centro del campamento de Israel en el desierto, exigiendo a Moshé derechos que no les habían sido conferidos.
Lo hicieron porque fueron pioneras en reclamos feministas?
No lo creo.
Ostensiblemente, estamos ante un pedido simple y complejo al mismo tiempo. Solicitaban la parcela en la Tierra de los Patriarcas, que le hubiese correspondido a su padre, de no haber perecido en el desierto.

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Fue sólo una manifestación de intereses personales?
El Midrash interpreta la situación en aquellos tiempos: días de tristeza y desconsuelo prevalecen en el campamento. Los Hijos de Israel han estado vagando durante casi 40 años en el desierto. Están agotados, cansados y por momentos es la desesperación la que dicta sus acciones. La reciente muerte de dos de los líderes fundadores, Miriam y Aharón, no contribuye a mejorar la atmósfera y el estado de ánimo. Hay cierta incredulidad respecto de las posibilidades reales de abandonar en algún momento el desierto: el físico y el de sus problemas.
¿Es de extrañar, entonces, que la gente mire hacia atrás, hacia Egipto, con creciente nostalgia?
En este clima enrarecido, las hijas de Tselofhád aparecieron y exigieron derechos extraños. Los derechos a la tierra, en la Tierra de Canaán, que Israel veía como un sueño distante y poco realista.
El pedido de las 5 hermanas fue interpretado por nuestros sabios, como una reacción contra el resentimiento y el derrotismo que roía los corazones de los hombres. Solicitaban tener derecho al legado de su porción en la Tierra a la cual aún no habían ingresado.

“Se acercaron las hijas de Tselofhád – hijo de Héfer, hijo de Guilhád, hijo de Majir, hijo de Menashéh, de las famihas de Menashéh, hijo de Iosef- y estos son los nombres de sus hijas: Mahláh, Noliáh y Hogláh y Milkáh y Tirtsáh. Se presentaron ante Moshéh y ante Elhazár, el sacerdote, y ante los jefes y toda la asamblea, en la entrada de la Tienda de Reunión, diciendo: [“Nuestro padre ha muerto en el desierto, empero él no estaba entre la asamblea de los que se congregaron contra Adonai, en la congregación de Kóraj mas por su pecado él ha muerto, e hijos él no ha tenido. ¿Porqué habrá de ser suprimido el nombre de nuestro padre del seno de su familia – ya que él no tiene hijo-? Danos a nosotras posesión entre los hermanos de nuestro padre”.] Presentó Moshéh el caso de ellas ante Adonai. Dijo Adonai a Moshéh diciendo: [ “Lo correcto las hijas de Tselofhád están hablando, dar les habrás de dar a ellas posesión en herencia en el seno de los hermanos de su padre; y habrás de transferir la herencia de su padre, a ellas. . Y a los hijos de Israel hablarás diciendo: Un hombre cuando muriere, e hijo no tuviere, habréis de transferir su herencia a su hija. Más si no tuviere hija, habréis de dar su herencia a sus hermanos. Pero si no tuviere hermanos daréis su herencia a los hermanos de su padre. Empero si no hubiere hermanos de su padre, daréis su herencia a su consanguíneo, el cercano a él, de su familia y la poseerá. Y habrá de ser para los hijos de Israel por ley de derecho, como ha prescripto Adonai a Moshéh”. Números 27: 1-11

Lo interesante en este pasaje es que estas mujeres demuestran una “respetuosa jutzpah” para presentarse ante Moshé y hacer valer su particular situación en defensa de sus derechos.
En medio de los silencios del Midbar, se atreven a alzar sus voces. Si bien el entendimiento por defecto era que la propiedad pasaba de padres a hijos varones, ellas de alguna manera tienen la certeza y la fuerza para actuar según sus convicciones y pedir lo que saben que es correcto.
Y Moshé frente a este pedido-reclamo, lleva el caso directamente a la máxima autoridad, es decir a Dios, porque aunque el mandato que recibe nada dice respecto de la posibilidad de las mujeres de heredar, el atrevimiento de estas hermanas lo descoloca y lo deja sin respuesta.
El texto nos trae rápidamente la respuesta inequívoca de Dios : Si no hay herederos varones, heredan las mujeres.
Es una conquista de igualdad ante la Ley? No, es sólo un pequeño paso adelante. Si hay hermanos, en el contexto bíblico, los hermanos son los que heredarán. Las mujeres sólo heredan si no hay hombres que puedan hacerlo.
Y más aún, una vez que una mujer que hereda se casa, el legado recibido pasa a ser propiedad del hombre que la desposa. Por esta razón, y para que las tierras permanezcan dentro de las pertenencias de la tribu las hijas de Tselofhád deberán casarse con hombres de la tribu de su padre, la tribu de Menasche
El relato de las hijas de Tselofhád es una instancia temprana de lo que podríamos llamar una fibra de igualdad de género inserta en el texto de la Tora. Un antecedente destacable es que el Código de Hammurabi, el código de la ley babilónica escrito alrededor de 1750 A.E.C., protege el derecho de la mujer a poseer y heredar propiedades.
Leer la historia de las hijas de Tselofhád nos enseña que:
• Cuando consideramos algo injusto, vale la pena hablar.
• El camino hacia un mundo de justicia total es largo y tiene, lamentablemente, muchos vericuetos.
• En muchos casos las luchas de una generación deben ser retomadas por las siguientes.
• No debemos permitir que lo perfecto sea enemigo de lo bueno, debemos adoptar un cambio positivo siempre que podamos alcanzarlo.
• Nuestras distinciones o definiciones no son permanentes, y replantearlas una y otra vez agregan valor a nuestra conducta humana.
• Somos herederos de una rica y amplia tradición de interpretación en la cual podemos inspirarnos para tomar decisiones y posición ante los temas e interrogantes que nos plantean los tiempos y las sociedades en las que vivimos.
Y por último nuestra herencia, nuestro legado, a diferencia de las posesiones materiales, no espera la muerte del padre, sino que comienza desde el momento en que los hijos pueden comprender y pronunciar sus primeras palabras. Esta es una herencia adquirida a través de la escucha y el habla, a través de la comunicación fértil a lo largo de los años. Es una herencia que requiere un mundo entero de valores, de comunicación, de conversación entre generaciones y que nos demanda, muy especialmente, salir de nuestros propios climas internos desérticos y mudos y tener la Jutzpá y el atrevimiento de preguntar , plantear, dialogar y disentir

SHABAT SHALOM UMEBORAJ

PARASHAT BALAK:  Y LAS MALDICIONES PUEDEN TRANSFORMARSE EN BENDICIONES

מה טובו אהליך יעקב

La Parasha que leemos este Shabat, contiene un relato atrapante que irrumpe en la secuencia de las memorias del Éxodo como una suerte de pausa distendida, si se quiere , en medio de las descripciones de las enormes dificultades, las crisis emocionales y de liderazgo, los milagros que salvan a los judíos del destino de la muerte por inanición o sed en el desierto y los enfrentamientos con pueblos que encuentran en su deambular durante cuarenta años.
Es un “cuento” ni de aquí ni de ahora, que nos conecta con lo que le sucede a Bilhám, un hechicero que llega montado en un “burro parlante”, convocado por el rey de Moab, Balak, para que a través de su palabra maldiga al pueblo de Israel para generar su destrucción.
La historia del mago y adivino Bilhám y el burro describe cuestiones internas de los Moabitas, y aparentemente parecería que los hijos de Israel son totalmente ajenos a ellas.
Balak, conocedor de la historia de los hijos de Israel desde que salieron de Egipto teme el paso del Pueblo por sus tierras porque sabe que cuentan con un elemento que los fortalece y aglutina, la FE.
Los mensajeros de Balak llegan hasta la morada del “hechicero”, quien no se opone en principio totalmente a la idea aún cuando deja en claro desde el primer momento a los emisarios de Balak, que sus poderes son limitados y que sólo puede hacer y decir lo que Dios le indique.
Sencillamente, pone de manifiesto así que él no es “un inspirado” que trabaja en forma independiente y que tiene un “jefe” cuya aprobación tiene que obtener para poder llevar a cabo la misión.
Finalmente y a pesar de los pruritos puestos de manifiesto, los emisarios logran que Bilhám los acompañe, pero por más que intentan que maldiga a los hijos de Israel, sólo salen de su boca palabras de bendición y alabanza, algunas de las cuales fueron incluidas en la liturgia:

MA TOVU OHALEJA IAAKOV MISHKENOTEJA ISRAEL, crop-gb-balak.jpg

Cuan agradables son tus tiendas Iaakov y tus moradas Israel.

Nuestros sabios interpretan este versículo y encontramos en el Midrash, la siguiente explicación: OHALEJA, tus tiendas, refiere a las Sinagogas y lugares de oración. MISHKENOTEJA, tus moradas, refiere a las casas de estudio.
Vivimos en un mundo en el cual lo mágico, representado en la Parasha por Bilhám y lo horroroso y destructivo, representado por Balak se mezclan en una suerte de fusión engañosa.
A lo largo de todo el relato, Bilhám logra ver la realidad sólo cuando no intenta hacerlo. Cuando Bilhám está despierto y sus sentidos alerta y agudos, no descarta la posibilidad de aceptar la petición de Balak, y maldecir a los israelitas. En ese estado ni siquiera puede ver al ángel de Dios de pie y bloqueando su camino con su espada desenvainada, y se requiere una “acción divina” especial para permitirle ver algo que “cualquier burro puede discernir”.
Bilhám, que ve lo que no quiere ver y no ve lo que tiene que ver, representa la quintaesencia de lo humano – de nuestra aspiración de no permitir que los hechos nos confundan y al mismo tiempo, paradójicamente, el deseo de ver las cosas como nosotros queremos que sean, más que como realmente  son, para así poder aceptarlas.
Aunque parezca un relato tragicómico, los mensajes implícitos en el texto de la Torá de esta semana elevan la historia que leemos a un nivel de sagacidad y profundidad interesante: nuestras palabras tienen poder y nuestro discurso es sagrado; todas las cosas que viven tienen un vínculo con nosotros; y las maldiciones pueden transformarse en bendiciones.

SHABAT SHALOM UMEBORAJ!

PARSHAT KORAJ, REFLEXIONES ACERCA DEL LIDERAZGO, LOS CELOS, EL EGO Y LA PETULANCIA

tierraEn el texto bíblico de Parashat Koraj y en gran parte de la tradición interpretativa judía, Koraj es un demagogo celoso, que provoca una rebelión contra Moisés y Aarón en el desierto. Después de desafiar a Moisés y al liderazgo de Aarón, él acepta el desafío de participar en una suerte de concurso de horneada, en el cual Koraj y sus seguidores deben ofrecer incienso en fuentes de fuego, junto con Moisés y Aarón, y la horneada que sea aceptada indicará quién es el líder elegido. No es sorprendente que Moisés y Aarón “venzan” y Koraj y sus seguidores, junto con Datan y Abiram y sus seguidores, o son consumidos por el fuego o se los traga la tierra.

Como muchos de los líderes de nuestro tiempo, Koraj pretende hablar en nombre de la gente cuando realmente está peleando, litigando por lograr mayor poder.

Koraj afirma haber alcanzado la perfección: “toda la comunidad es santa” (Números 16: 3). El filósofo israelí Yeshayahu Leibowitz señala acertadamente que Koraj confunde el logro con la aspiración; él no comprende que la santidad es un proceso, y que la perfección es como el horizonte, que se aleja cuando pensamos que ya lo alcanzamos.
Koraj está motivado por, y se nutre de, los celos que siente respecto de los roles centrales de liderazgo de Moisés y Aarón. Concibe el liderazgo más como un derecho que como una responsabilidad.

Es fácil demonizar a Koraj y valorizar a Moisés y Aarón. No debemos olvidar que en cada uno de nosotros se presenta a menuda el conflicto entre un Koraj, interno y un Moisés interno, entre la humildad y la arrogancia, la sencillez y la petulancia.

Koraj, nos recuerda que el amargo partidismo y las luchas internas que tipifican la escena política contemporánea son tan antiguos como la Biblia misma.

En este contexto¿cómo podemos decidir a quién debemos seguir o apoyar? La parashá nos demuestra que quienes decidieron seguir a Koraj, Datan y Abiram no solo terminaron en el lado equivocado de la historia, sino que también terminaron “tragados por la tierra misma”.

La historia de Koraj es fascinante. El tiene un argumento aparentemente legítimo respecto de la igualdad de cada uno de los miembros de la comunidad, pero él sabotea su propia premisa porque no está dispuesto, o no puede trabajar dentro del marco comunitario existente para generar un cambio.

¿Cuántas historias y episodios de nuestras propias vidas podrían haber sido diferentes si hubiéramos estado dispuestos a buscar la verdad parcial, incluso en el punto de vista de aquellos con los que no estábamos de acuerdo?

Parashat Koraj nos presenta a un testarudo Levita que paga un precio muy caro por poner su propia opinión y sus propios intereses por encima del bien de la comunidad. Koraj es culpable del pecado de un ego excesivo.7b993a1ebeb218fc79b759147436f6a6-dramas-ego

Podemos ser carismáticos, bien intencionados, incluso sabios e inteligentes, pero si caemos en la trampa de creer que nuestra excelencia personal nos califica para actuar unilateralmente, corremos el riesgo de perder la conexión con la comunidad a la que pertenecemos, a las raíces que tenemos y en ese caso no debería asombrarnos ni sorprendernos, si desde las entrañas mismas de la comunidad y de sus integrantes ya nada ni nadie nos da el sostén que necesitamos para mantenernos, con los pies en la tierra.
SHABAT SHALOM UMEBORAJ!

ACERCA DE HERMANOS, LIDERAZGO, PROTECCIÓN Y CELOS. Una “ventanita” a Behaalotejá.

Entre los muchos temas que trata esta porción de la Torá, que leemos hoy en las sinagogas de todo el mundo, quiero abrir sólo una ventanita al incidente de la ruptura que estalló en la familia de Moisés. Hasta ahora, los tres hermanos se nos han presentado como  un equipo cohesionado.  Miriam, la hermana mayor, estuvo allí desde el principio. Ella controló la suerte del canasto que fue colocado con el bebe en las aguas del Nilo, fue ella quien se apresuró a ponerse de pie ante la hija de Faraón y ofrecer a su madre como “una nodriza de los hebreos”, para que amamante al niño,  cuando Moisés comenzó a cantar después de cruzar el Mar Rojo, fue ella quien convocó a las mujeres para celebrar con cánticos y danzas la salvación.

Aarón, mayor también  que Moisés  no tuvo durante la infancia del líder ningún papel; pero, inmediatamente después de la revelación en la zarza ardiente se unió a él. La división de roles entre ellos era clara: Moisés  era el líder y Aarón el hablante. Aarón lo acompañó , fue su mano derecha y habló por él a lo largo de la ardua lucha con el Faraón. Fue nombrado sumo sacerdote en el tabernáculo, y aun cuando sucumbió a la presión del pueblo en el episodio del becerro de oro, no se debilitó el vínculo fraterno, ni la aparente cohesión de esta tríada  y su capacidad para dedicarse a liderar al pueblo.

Y ahora, de repente, Miriam y Aaron “hablan”acerca de Moises, chismean sobre él, ¿lo calumnian?, ¿están decepcionados de él? o ¿sencillamente están celosos?

Habló Miriám y Aharón contra Moshé  por causa de la mujer kushita que había tomado, -ya que una mujer kushita él había desposado. Dijeron: “¿Acaso solamente con Moshéh ha hablado Adonai? ¡Ciertamente también con nosotros ha hablado!” y lo escuchó Adonai. Bemidbar, 12:1-2

Desde mi perspectiva, están francamente celosos de la conexión con Dios que tiene su hermano.  Moisés tuvo muchos momentos de debilidad. Como cualquier personaje bíblico, no es perfecto ni está libre de fallas. No hay duda de que su hermana y su hermano estaban al tanto de todas ellas, no obstante lo cual su “murmuración ” está ligada a su unión con “una mujer negra”. Su malestar, se vincula precisamente con un  asunto puramente personal y que  no tiene  en absoluto ningún impacto en la naturaleza del rol  público-religioso o de liderazgo de su hermano.

Es un malestar arraigado en el hecho de que esta mujer era negra, diferente, cuyo color de piel era más moreno que el color de piel normal entre las hijas de Israel. Este fue el gran “pecado” de Moisés; esta fue la “gran debilidad”  a través de la cual Miriam y Aarón reclaman  que  ellos desean un vínculo con   Dios como el que tiene Moisés, dado que son y han sido parte del  liderazgo del Pueblo.

Moisés es demasiado humilde como para afirmar su autoridad, pero Dios llama a los hermanos a rendir cuentas. Puede que ellos sean también profetas, pero Dios no tiene profeta en la tierra como Moisés. (Bemidbar 12: 3-8)

Es en este punto que Miriam carga con la mayor parte del castigo. Es atacada por la enfermedad de la lepra. (Bemidbar 12: 9-10)

Pero en el momento decisivo, es Aarón  quien clama ante el hermano:

Dijo Aharón a Moshéh: “Ruégote, señor mío, no hagas recaer sobre nosotros pecado, ya que hemos sido necios, y hemos errado. Y ahora, que no sea ella cual muerto, que al salir él del seno de su madre se habrá consumido la mitad de su carne”. (Bemidbar 12: 11-12)

Comienza el proceso de recuperación del vínculo fraterno.  El reconocimiento por parte de  Aarón es el punto de partida necesario para la curación. De hecho, estaban celosos; de hecho, su envidia expuso debilidades sociales y espirituales en lo profundo de sus almas. Pero se ha puesto ahora de manifiesto en sus palabras  un deseo, el de luchar contra ellas, para erradicarlas.

Y es precisamente en este punto, cuando Moisés , en el particular vínculo que tiene con Dios, clama, reclama, pide:

Clamó Moshéh a Adonai diciendo: “D’s., te ruego, cúrala ahora” (Bemidbar 12:13)

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No ha dejado de conmoverme esta  simple oración pronunciada por Moisés en la hora de necesidad de Miriam. Su brevedad y simplicidad no provienen de una menor kavanna (intención) o del rencor o  desinterés  por  parte de Moisés. Por el contrario, es una invocación desesperada, llena de amor.

Las plegarias cortas se encuentran entre las súplicas más hermosas y elocuentes del judaísmo. Estas 5 palabras en la parasha que leemos hoy,  constituyen  una súplica conmovedora  en un momento de gran crisis personal y comunitaria. Hasta el día de hoy estas palabras poéticas son  usadas como mantras, musicalizadas y entonadas  en muchos entornos, en ocasiones que así  lo ameritan .

Shabat Shalom Umeboraj, Shabat de Paz de Amor y de sanación!

 

RUTH – BONDAD, ELECCIÓN, CONVERSIÓN Y COMPROMISO

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 Hoy es Shavuot, primer día de Shavuot en la Diáspora.
La Torá describe la fiesta de Shavuot como una celebración de la cosecha, pero la tradición talmúdica superpuso este enfoque con un tema teológico. Shavuot ocurre exactamente siete semanas después de Pesaj, y en la cosmovisión de los rabinos, la festividad conmemora la revelación divina, el momento en que el pueblo judío se detuvo en el Monte Sinaí para aceptar la Torá y sus mandamientos.
En términos filosóficos, es el movimiento nacional desde la “libertad negativa” – la liberación de la esclavitud egipcia – a la “libertad positiva”, la aceptación de valores sociales y morales sustantivos, constitutivos de nuestra común identidad.
Solemos decir, y adhiero a esta posición, que “todos estuvimos en Sinai”. Todos sin diferencias de ningún tipo.
Sinai, representa de alguna manera ese momento especial de conversión individual, dentro de un colectivo. Es así que surgió una hermosa costumbre judía de permanecer despiertos toda la noche de Shavuot estudiando la Torá, de modo que cada uno de nosotros judíos post-Sinaí podamos volver a experimentar ese encuentro con lo que nos trasciende, sondear y reinterpretar el maravilloso, misterioso y siempre vigente contenido de nuestras fuentes.

Y durante la mañana de la celebración leemos Meguilat Ruth.

Meguilat Ruth es la más humana de las historias bíblicas; su esencia nos pone en contacto con lo que llamamos “Jesed” , acto de bondadosa compasión que no está sujeto a ningún tipo de conveniencia.
Porque todo el relato es posible gracias al magnífico gesto de Ruth hacia Naomi.
Meguilat Ruth es corta, su trama es elegante. En cuatro breves capítulos, la Meguilá logra dramatizar la profundidad y la belleza de la compasión humana.
Hay dimensiones secundarias, como la conexión del pueblo judío con la Tierra de Israel, la conversión de Ruth al judaísmo, la renovación espiritual de Naomí y el papel central de Ruth en la conformación del pueblo judío. Pero el tema dominante no es ni sionista ni halájico (legal) ni feminista. En el centro de la historia se encuentra la bondad humana (Jesed) y su profunda influencia en la historia.

Y Ruth respondió: “No insistas en que te abandone y me vuelva, porque dondequiera que tú vayas yo iré, y dondequiera que vivas, viviré. Tu pueblo es mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú mueras, yo moriré y allí seré sepultada;… sólo la muerte nos separará.”

El Talmud de Babilonia ( Masejet Sota 14a) declara:

“La Torá comienza con un acto de Jesed y termina con un acto de Jesed”.

En  otras palabras, toda la Torá es Jesed. Es un modelo de cómo vivir una vida de bondad y cómo apoyar a los demás.
Ruth la Moabita esbozó las bases para la conversión, que incluye una conexión dual: La Nacional “Tu Pueblo es mi Pueblo” (“Amej Ami”) y una conexión religiosa (“Tu Dios es mi Dios”). Ruth elige ser parte, y no hay mujer u hombre que le cierre esta posibilidad. Ella está invitada a ser una más en igualdad de condiciones.

En el día en que volvemos a recibir la Tora leemos Meguilat Ruth y nos volvemos a conectar con las dos profundas identidades del Pueblo de Israel: la nacional y la religiosa.
Tal vez sea precisamente el proceso de conversión lo que nos ayude a afinar nuestra identidad dual de larga data y logre revestirla de auténticos momentos de Jesed.
Jag Sameaj!

…EXTRANJEROS Y RESIDENTES SOIS VOSOTROS ANTE MI / PARSHAT BEHAR Y LA CONCIENCIA AMBIENTAL

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A este Shabat corresponde la lectura de las dos últimas porciones del Libro de Levítico:  Behar y Bechukotai (En el Monte*Sinai y En mis leyes).
En Behar nos ponemos en contacto con los preceptos vinculados con la tierra, tales como Shmitá-Año Sabático, Yovel-Año Jubilar o Jubileo y con el precepto de redención de la tierra, “Gueulat Hakarka”.
Encuentro en esta Parasha uno de los versículos que deberíamos recordar cada mañana al comenzar nuestras actividades cotidianas: “MAS LA TIERRA NO HABRÁ DE SER VENDIDA A PERPETUIDAD, YA QUE MíA ES LA TIERRA; PUES EXTRANJEROS Y RESIDENTES SOIS VOSOTROS ANTE Mí” (Levítico 25:23)

En estos tiempos alterados por la naturaleza de los vínculos que establecemos con los otros, con nosotros mismos y con el entorno en el que vivimos, deberíamos recordar que “nuestra casa común” no nos pertenece, que somos en ella inquilinos temporarios y que tenemos una profunda responsabilidad respecto de su mantenimiento en óptimas condiciones para quienes serán a futuro sus residentes.
Según la mayoría de los científicos climáticos, nuestra conducta dista mucho del enfoque de preservación y cuidado y de continuar conduciendo nuestras vidas con un nivel tan bajo de conciencia ecológica nos estaríamos acercando rápidamente al punto de no retorno, donde el calentamiento global y el cambio climático se traducirán en el derretimiento de los casquetes polares, el aumento catastrófico del mar, los incendios forestales cada vez más mortales.
El caos climático provocará fallas globales de cultivos, hambruna y desintegración social.
El desafiante versículo de Levítico 25:23 refleja el antiguo orden moral judío con respecto a la tierra y todo lo que en ella hay, a quién pertenece, y la manera en que es apropiado “laborarla”, en lugar de “explotarla”. En el judaísmo, la preservación de la tierra implica salvaguardar la sociedad y la economía, y Parshat Behar Sinai refleja estas profundos creencias y convicciones.
Es tal vez por ese motivo que considero que la mención especial de las palabras “En el monte Sinai” referidas en forma exclusiva al precepto de
Sh´mitá, Año Sabático, se deba a que es este uno de los mandamientos más desafiantes vinculados con el modelo socio-económico del período en el que fue escrito el texto bíblico. Exigía de cada agricultor “abandonar” la explotación de sus campos una vez cada siete años, dar a la tierra descanso y permitirle a sus semejantes participar en las bendiciones de la misma.
Ciertamente, la mayoría de nosotros no vivimos de la agricultura, pero la relectura de estos versículos nos brinda la posibilidad de reinterpretar este mandamiento en función de las actividades a las que nos dedicamos, para traducir los principios de la Shmita y revisar nuestras propias conductas para poder hacer aportes significativos y contundentes a una sociedad en la que es necesaria una nueva concepción de la solidaridad, una renovación espiritual, una visión superadora de la realidad en la que vivimos.

Shabat Shalom Umeboraj!

Parshat Emor: De vulnerabilidades y perfecciones

Cuando era pequeña mi abuelo solía hablarme acerca de la sabiduría del Kotzker Rebe. Recuerdo con especial claridad un Shabat en Mar del Plata en el que conversando acerca de lo perfecto y lo imperfecto en la vida,  intentó explicarnos la maravillosa expresión del Kotzker cuando dijo que: No hay nada más perfecto que un corazón roto. No alcance a entenderlo cabalmente en ese momento.

Al releer hoy la Parashá de este semana, la imágen de ese Shabat volvió a mi memoria.

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En Parashat Emor, encontramos versículos  vinculados con la justicia social y la conducta amorosa y ética para con nuestros prójimos mas vulnerables, que constituyen  una fuente de orgullo para cada judío, junto a otros versículos que – en lo que a mi respecta – son muy difíciles de aceptar, de digerir, de comprender .

Por un lado, la parashá nos ordena:

…y cuando seguéis la cosecha de vuestra tierra no habrás de concluir de segar el rincón de tu campo ni habrás de espigar en tu cosecha. Para el pobre y para el extranjero los habrás de dejar .. Yo soy Adonai vuestro Dios  (Levítico 23:22)

Este versículo constituye uno de los  núcleos morales inquebrantables de la Torá, y revela la constante aspiración de estimular  desde el texto el desarrollo y la consolidación de una sociedad justa, que sea fuente de inspiración para otras naciones. Claramente tiene un mensaje siempre vigente.

Hoy este ¨mandato” tiene una potencia fantástica para quienes creemos que la mejora de las condiciones de vida de los mas vulnerables en toda sociedad no depende exclusivamente de las políticas de los gobiernos, sino también y muy especialmente de cada uno de nosotros, intentando “reparar el mundo”  buscando perfeccionar nuestros actos en el día a día de nuestros haceres, al toparnos con situaciones que nos duelen.

Sin embargo, por otro lado, esta porción de la Torá se detiene en demasía en  detalles técnicos relacionados con  una serie de criterios rígidos vinculados con la apariencia física, que los sacerdotes debían tener, para que se los considere adecuados para servir en el Templo

Habló Adonai a Moshéh diciendo: Habla a Aharón diciendo: Un hombre de tu descendencia -por sus generaciones-que tuviere defecto, no habrá de acercarse para ofrecer sacrificio ante su D’s.Ya que todo hombre que tiene defecto no habrá de acercarse: un hombre no vidente, o cojo, o chato, o deforme. O un hombre que tuviere rotura de pierna o rotura de mano. O jorobado, o enano, o enfermo de los ojos, o de sarna, o de tiña, o de testículos aplastados. Todo hombre que tiene defecto, de la descendencia de Aharón el cohén no habrá de acercarse para ofrecer los sacrificios¹de Adonai. Defecto tiene él, al sacrificio de su D’s no se acercará para ofrecer. Alimento ofrecido ante D’s, de los sacrificios sacrosantos y de los sacros podrá comer. Empero al velo no habrá de allegarse y al altar no habrá de allegarse, ya que defecto tiene, y no habrá de profanar Mis lugares sacros, ya que Yo soy Adonai el que los santifica.  (Levítico 21: 16-23)

La expresión “que tuviere defecto” o “que tiene defecto”  se repite cuatro veces, y el texto detalla toda una serie de discapacidades físicas:  comenzando por la ceguera, que profanan el Templo, si  se acercan al altar, y la única explicación que encontramos en el texto es:  “y no habrá de profanar Mis lugares sacros, ya que Yo soy Adonai el que los santifica” Levítico 21:23

Es fantástica y muy inspiradora la atención que debemos prestar al  pobre, al extranjero, al huérfano y a la viuda. Sin embargo, la exclusión del trabajo sagrado, de aquellos que están afectados  por alguna  discapacidad, plantea muchas preguntas. Sobre todo porque los defectos que descalifican al sacerdote son todos físicos, algunos innatos y otros adquiridos. Nada nos dice el texto  acerca de la moralidad de quienes ejercían el sacerdocio en el Templo.  No se explicita, al menos de acuerdo al listado de “defectos” que un mentiroso, un corrupto, un estafador, un discriminador, un ladrón o un asesino no puedan acercarse al altar. Por otra parte, llama la atención que no hay ninguna referencia a los conocimientos que debe poseer el Cohen para orientar en el cumplimiento del culto.

Si nuestro único contacto con el texto bíblico , fuera este capitulo de la Torá, podríamos afirmar que los defectos físicos profanan, la violación de la normas morales no. Al menos de acuerdo con el sentido llano del versículo y sin entrar en el campo interpretativo, un Cohen corrupto, o un Cohen ignorante que viola las reglas de la ceremonia, no profanan el Templo como un sacerdote  con ceguera, por ejemplo, lo haría.

Si analizamos esta lectura literal del texto a la luz de la “cultura imperante” en nuestros días, tiempos en los que las “apariencias mandan” podríamos decir que también entonces, en los tiempos bíblicos, para estar “de cara a la audiencia” y mantener el “rating” la “perfección física”  era fundamental. Un sacerdote con algún defecto físico no “pasaba el casting”.

Mucho en la naturaleza humana no ha cambiado. Por eso me rebelo ante  la literalidad de la lectura de estos versículos, y  veo en la fragilidad de quienes sufren de vulnerabilidad y en la “imperfección” de quienes nacieron con un defecto o lo adquirieron dolorosamente en su vida, la integridad y la resiliencia implicada en la superación de obstáculos, aún a contramano de la mirada social.  La perfección de las cosas complejas, depende precisamente  de su fragilidad. El hecho de haber sufrido crisis y quebrantos y haberlos superado, aun cuando los daños  sean aún evidentes, está muy distante a mi criterio de “lo defectuoso”.

Una cicatriz, la renguera,  la pequeña fractura del tabique de la nariz, tanto como el trauma emocional se pueden reinterpretar, no como un defecto que daña nuestro cuerpo y nuestras capacidades, sino como un signo de aprendizaje, como una  experiencia que nos enfrentó con nuestra propia capacidad para  superar una realidad compleja, aun con el corazón roto, y poder.

Es en este punto donde recupero  retazos de aquella conversación en la sobremesa de la Cena Sabática en la que por primera vez tomé contacto con estas palabras del Rebe de Kotzk: “No hay nada mas perfecto  que un corazón roto”  que  hoy adquieren   un nuevo significado.

Shabat Shalom Umeboraj!

 

 

AJAREI MOT-KEDOSHIM: Algunas fuentes para la reflexión

En ese día levantaré la Cabaña de David que se ha derrumbado

“He aquí que vienen días, dice el Señor, en que tomaré del cautiverio a mi pueblo, Israel, y ellos edificarán las ciudades asoladas, y plantarán viñas y beberán el vino de ellas y comerán su fruto, pues lo plantaré en su propio suelo y nunca más volverán a ser arrancados de su tierra”. Amos 9: 14-15

En sus comentarios acerca del Tanaj, escribió David Ben Gurión (Z”L):

“Las profecías de redención del pueblo judío, contemplan dos cuestiones relevantes: la reunificación de todas los dispersos, y que el Pueblo de Israel en su tierra sea   “Luz para las Naciones”. Las profecías de redención de la humanidad, tienen también dos ejes centrales: la paz entre los pueblos y el imperio de la justicia y la hermandad entre los hombres y entre las naciones. 

Esta doble visión mesiánica, no es mas que una; porque no se puede concebir la redención de un pueblo, sin la redención 

de toda la humanidad, y la humanidad no será redimida hasta tanto no sea redimido cada uno de sus integrantes.

 La fe en esta visión profética, fue la fuerza principal que mantuvo a nuestro pueblo durante los largos años de exilio y sufrimiento, que llegaron a su expresión mas terrible durante el período de la Shoa, que aniquiló seis millones de judíos en Europa, hombres, mujeres, ancianos y niños.

 Y esta fe nos infundió la fuerza y la voluntad para reconstruir las ruinas de nuestra tierra, y poner las bases para la renovación del Reino de Israel”

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Y amarás a tu prójimo como a ti mismo, yo soy Adonai 

Cierto día un judío le preguntó al Rabí de Tzanz: ¿Cómo podré amar a mi prójimo como a mi mismo?  Respondióle el Rabí: ¿Dime, tienes defectos?

Contestó el hombre: ¡Por supuesto!, soy un ser de carne y huesos.

Entonces dijo el Rabí: A pesar de todos tus defectos, ¿vos te cuidas muy  bien, te preparas buena comida, y te vestís con vestimentas agradables y adecuadas?  Le contestó: ¡Si!

Entonces dijo el Rabí: Si es así, de la misma manera en que te amas a ti mismo, y tratas de hacer lo mejor para ti, a pesar de tus defectos, así estás obligado a amar a tu prójimo a pesar de todos sus defectos.

Dijo el Rabí de Kotzk:

“De la misma manera que los seres humanos tienen apariencia física distinta, así también sus ideas son diferentes.

Tal como puedes tolerar que la apariencia física de tu prójimo no es idéntica a la tuya, así estas obligado a tolerar que sus ideas sean diferentes a las tuyas”.

Consagrados habréis de ser, ya que Santo Soy Yo Adonai, vuestro Dios

He encontrado una reflexión de A. D. Gordon, que ME parece apropiada para el uso del plural en este versículo.

“Es poco común que los hombres puedan mantenerse erguidos cuando están solos atravesando vientos y tempestades. La mayoría de los seres humanos pueden mantenerse erguidos cuando se encuentran ubicados dentro de un apretado grupo, ya que pueden apoyarse unos a otros”.

 

 No difundas difamación entre la gente de tu pueblo.  No permanezcas (como cómplice) ante la sangre de tu prójimo. Yo soy Adonai.

Un conocido proverbio hebreo dice: la vida y la muerte están en manos de la “lengua”. Al respecto un Midrash nos amplía:

La lengua se parece a una flecha. ¿Porqué? Cuando un hombre desenvaina frente a otro una espada con la intención de matarlo, y este último pide clemencia, el dueño de la espada puede arrepentirse y volver a envainarla.

Pero una flecha, cuando ya fue disparada, aún cuando lo intente no podrá volverla a su estuche.

Y por último leemos en el Talmud Ierushalmi:

La maledicencia mata a tres: al que la dice, al que la escucha, y a aquel acerca del cual fue dicha.

 

Una reflexión en torno a Shabat Tazria-Metzora 2018

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La doble parashá que leemos en la Tora esta semana, en la Diáspora, Tazria-Metzora aborda temática vinculada con lo que en el período bíblico y en la antigüedad era considerado  lo impuro y lo inmundo.

En Tazria: Levítico 12 y 13, leemos:

Una mujer cuando engendrare y diere luz a un varón, habrá de permanecer impura siete días, como en los días de sus dolores menstruales habrá de permanecer impura. (Levítico 12: 2).

El miedo y el tabú que despertaban el  parto y  la menstruación (Levítico 15: 19 en adelante),  tenían el efecto de aislar a la mujer para que nadie la viera o tolerara su condición.

Esta condición de “impureza”  de la mujer y el mandato de segregar del culto  a la parturienta y a la mujer en su período menstrual da cuenta y evidencia de los tabúes  y aversiones que las mujeres  despertaban en las   “autoridades” masculinas de la época. Miedo y temor al poder que atesora el cuerpo, los ciclos y la femineidad de las mujeres.

El cambio y la tradición están en constante tensión en el judaísmo. Como judíos nunca dejaremos de recorrer y transitar el camino y la experiencia de  la  evolución y la revolución. A algunos los pone muy nerviosos la sóla idea o mención de estos términos. Son aquellos para quienes el sexismo machista se ha convertido en una “enfermedad endémica” en la manera de vivir su judaísmo.

En lo personal me  alegra y me entusiasma pertenecer a una civilización en permanente cambio y búsqueda dinámica de nuevas miradas, a partir de la riqueza que encierran las antiguas escrituras.

Me apasiona formar parte de un “paisaje” en constante cambio, y continuar trabajando para erradicar el sexismo de todo tipo, la discriminación, el fanatismo y el oscurantismo del modo de transmitir nuestra legado.

Shabat Shalom Umeboraj!

 

REFLEXIONES EN TORNO A PARSHAT KI TISA 5778

Ilustración: Richard McBee, “Moses and the Golden Calf”La imagen puede contener: exterior

Ki Tisá, la porción  de la Torá que leemos este Shabat en la sinagoga contiene uno de los eventos más dramáticos en toda la narrativa bíblica: el incidente del Becerro de Oro. Moisés ha estado en el  Monte Sinaí por mucho tiempo, demasiado tiempo para que un grupo humano que aún  lleva a Egipto grabado en su piel, en sus corazones y almas, logre sostener su fe en un Dios invisible sin la presencia corpórea de su líder. Así es que desespe-ranzados convencen a Aarón para que les construya un becerro de oro.

No es de extrañar que la gente no “entendiera” que estaba pasando con su líder allí arriba en la montaña. La naturaleza  de Dios hace que sea difícil sentir su presencia en tiempos de ansiedad y desesperación. El Becerro de Oro, tal vez no era más que una solicitud de pruebas concreta de la existencia de lo intangible e inconmensurable provocada por la inseguridad de un pueblo que se sentía abandonado y solo.
El relato nos confronta con el enojo de Dios y de Moisés. El líder del Pueblo en ciernes, es capaz de calmar la ira de Dios, pero cuando él mismo desciende de las alturas del Monte Sinaí y ve con sus propios ojos que “su gente” está bailando fuera de control alrededor de este ídolo, no pudo soportar las  imágenes que ve y arroja las tablas escritas por el “dedo de Dios”.
Tal vez se preguntaba: ¿cómo pueden hacerlo, después de haber estado al pie del Monte Sinaí y ser testigos de primera mano del trueno y del rayo que indicaban la presencia Divina? ¿Por qué se desviaron tan fácilmente? ¿Qué los confundió y les impidió confiar en lo que acababan de experimentar? ¿Por qué traicionaron con tanta celeridad lo que deberían haber abrazado?
Y tal vez se volvió a preguntar acerca de sus propias condiciones para liderar… para sostener, para brindar seguridad aun estando ausente físicamente. ¿Estaba enojado consigo mismo porque había perdido la compostura? ¿Cómo pudo haber destrozado las tabletas? ¡Después de todo, él si sabía que fueron tocadas por la propia mano de Dios!

En Ki Tisa, los israelitas se encuentran sin un líder, o al menos, un líder que puedan ver o sentir. Sin duda es importante tener fe en quienes consideramos o elegimos como nuestros líderes. La falta de fe puede desmoralizar a cualquier grupo, país u organización. Queremos y creemos en un líder en quien podamos depositar nuestra confianza y cuyas convicciones se puedan ver claramente con transparencia absoluta. Confiamos en los líderes para orientarnos con su visión, para darle una dirección a cada uno de nuestro viaje y nuestros propósitos. La confianza conduce a la seguridad, algo que los exiliados necesitaban desesperadamente después de haber sufrido la esclavitud egipcia.
Los israelitas no solo perdieron la fe en Moisés; también perdieron la fe en sí mismos. Mientras Moisés tardaba en descender de la montaña, no tuvieron la capacidad de mirarse a los ojos y encontrar fortaleza el uno en el otro.

A veces, cuando confiamos excesivamente en nuestros líderes, perdemos de vista nuestra propia sabiduría y visión. La fe y la visión perdurables – del tipo de la que nos puede llevar a la Tierra Prometida – sólo puede desarrollarse a partir de un entendimiento compartido entre los líderes y la gente. Deberíamos tener un poco más de fe en nosotros mismos.
Moisés vuelve a subir a la montaña una segunda vez y luego una tercera vez y desciende de la montaña, la tercera vez, con un segundo conjunto de tablas de piedra, esta vez escritas con el conocimiento de la debilidad humana y la confianza en el perdón divino. De acuerdo al relato bíblico las primeras tablas fueron creadas sólo por Dios, pero estas segundas fueron obra de Moisés y de Dios juntos. Las primeras tal vez fueron perfectas; éstas  reflejaron la realidad de la fragilidad humana, la decepción por las promesas incumplidas y las esperanzas empañadas. Según la tradición, Moisés bajó de la montaña la última vez cuarenta días después del primer día del mes de Elul. Ese día fue el primer Yom Kippur.
Nuestros antepasados tomaron estas tablas de piedra, las segundas, junto con los fragmentos rotos que quedaron de la primera, y los pusieron en el Arca Sagrada para llevarlas en su travesía.
Todavía estamos llevando ambas , las segundas tablas y los fragmentos de las primeras , con nosotros en nuestro viaje. La esperanza de plenitud y posibilidad del quebrantamiento existen juntas en cada uno de nosotros. Nadie es perfecto. Cada uno lucha con limitaciones y debilidades; cada uno de nosotros ha roto promesas y traicionado lo que ama.
Muchos de nosotros estamos entrenados para buscar respuestas a preguntas. Necesitamos “ver” la prueba de algo. Parshat Ki Tisa también puede estar diciendo que hay muchas cosas en la vida que pueden desafiar las respuestas. Es entender de pronto ese viejo dicho de que vivimos la vida hacia adelante pero la entendemos hacia atrás. A menudo, cuando estamos “en el momento”, es posible que no comprendamos del todo lo que está sucediendo. Todos nos hemos enfrentado a tales circunstancias cuando la respuesta a un evento o circunstancia es que no hay respuesta. Ahí está parte del misterio de nuestra propia existencia, aun cuando esas respuestas pueden tener que esperar hasta que vivamos un poco, acumulemos experiencias y pongamos en perspectiva lo que es el viaje más importante que emprendemos: el de la vivencia individual y colectiva en nuestras propias vidas.

 

PURIM – EL RELATO DE UNA NACIÓN EN EL EXILIO

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Purim narra la historia de una nación en el exilio, un Dios que no aparece y los avatares de la bella y mansa concubina que no era todo lo que parecía. La Meguilá trata de cosas ocultas. Es el único libro en el canon de las escrituras judías que no menciona a Dios. Es un libro sobre vendettas secretas, intrigas palaciegas, intentos de asesinato discutidos al amparo de la oscuridad, una reina que oculta su origen. Pero también es una historia acerca de verdades. Porque algunas verdades no pueden ser reveladas a la luz. Porque a veces no es lo que se dice, sino lo que se omite lo que es realmente importante.

Nuestra heroína es mejor conocida como Reina Ester. Y aunque su esencia fue Hadassah a lo largo de su vida, no es una contradicción llamarla por su “título real”.
Purim parece una celebración sencilla y llana, pero de hecho puede ser el día más enigmático de todo nuestro calendario.

¿Qué es enigmático acerca Purim?

Con la bulliciosa lectura del rollo de Ester, los disfraces y su hilaridad general, no parece ser una celebración con significados y sentidos profundos. Sin embargo, hay un par de cosas que dice el Talmud que colocan a Purim como una celebración importante.
El Talmud declara que Purim es la única fiesta que se seguirá celebrando después de la llegada del mesías. La única por encima de los días mas sagrados del año. En otro comentario se señala en el Talmud que un nombre alternativo para Yom Kipur es Yom Hakipurim, que puede entenderse como “el día que es similar a Purim “, lo que nos lleva a la conclusión de que Purim es el día contra el cual se miden todos los demás días de celebración, incluido, y especialmente, Yom Kipur.

Otra muy inusual sentencia talmúdica establece que en Purim, uno debe beber hasta que sea incapaz de distinguir entre las frases “maldito sea Hamán” y “bendito sea Mordejai”.
Muchos de nosotros podemos tener animadversión respecto de un texto de nuestras fuentes que recomienda la intoxicación. Sin embargo, la enseñanza más profunda de esta advertencia es que Purim nos confronta con la tensión entre los opuestos y sus posibilidades de resolución.
Es el día en que nos enfrentamos al hecho de que a veces nos limitan los roles que desempeñamos.
Es el día en que se nos desafía a reconocer la artificialidad de las distinciones que creamos.

Cuatro cuestiones que surgen de Purim

1. La vida es aleatoria. Mucho en la vida es una cuestión de suerte.

Dónde nacemos, quiénes son nuestros padres,cómo nos vemos, son todas las cosas que están completamente o en su mayoría fuera de nuestro dominio. Trabajamos duro para ejercer control en las áreas que podemos, pero es igual de importante aprender cómo avanzar, a pesar de los golpes, en los caminos que nos toca transitar y a valorar nuestras pequeñas victorias.

2. Es importante disfrutar

Con Rosh Jodesh Adar, el comienzo del mes judío de Adar, se nos enseña que debemos aumentar mucho nuestra alegría.
La celebración de Purim siempre ha sido una oportunidad para que nos burlemos de aquellos que desean hacernos daño. Ya se trate de los pequeños tiranos que nos molestan en la oficina o de los fanáticos verdaderamente peligrosos del mundo. Tenemos en mente los nombres de personas reales mientras ahogamos el nombre de Hamán .
Purim nos recuerda que si podemos reírnos de estos villanos, podemos quitarles algo de su poder.

3. Solidaridad con nuestros hermanos

Ester nos enseña que nuestro poder y privilegio son protecciones sin sentido si no los utilizamos para garantizar la seguridad de nuestra gente. Ella reconoce que mientras los judíos estén oprimidos ella también está en peligro. Parte de nuestro desafío como judíos es descubrir qué significa proteger a nuestros hermanos judíos cuando están en peligro. Crear y sostener comunidades donde todos los judíos se sientan bienvenidos, es uno de los mensajes de la celebración.

4. El mundo se ve diferente cuando está al revés

En Purim se supone que estamos tan borrachos (o nos comportamos como si estuviéramos tan borrachos) que no podemos distinguir la diferencia entre el héroe, Mordejai y el villano, Hamán .
Es probable que cuando estamos “algo tomados y todo nos da vuelta alrededor” somos concientes de las ambigüedades morales de la vida.
Hay en el mundo, maldad genuina, brutalidad e injusticia que nos interpelan a actuar como Ester.
Pero incluso cuando actuamos o hablamos, lo hacemos sabiendo que los héroes y los villanos a menudo están más definidos por la perspectiva que por los hechos.
A veces, sólo cuando nos ponemos en los zapatos de otra persona (como lo hacemos cuando nos disfrazamos en Purim) podemos apreciar las complejidades éticas de la vida.

Purim nos alienta a cambiar las cosas en “nuestros mundos” para que las mismas se vean “tan fuera de lo normal” como para suponer que estamos borrachos.
Esta “Borracheras” nos permite reconocer el absurdo en nuestras “vidas normales” y desplegar acciones para corregir y reparar.

Jag Purim Sameaj!

T´RUMA – DAR LO MEJOR DE CADA UNO…

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Parashat T´rumá se ocupa de la construcción del Mishkan, el lugar en el que desarrollarán los hijos de Israel el culto durante la travesía en el desierto.

El mandamiento de comenzar la construcción llega al término de una serie de eventos que van transformando al grupo de personas que fueron esclavizadas durante cientos de años, en un colectivo con objetivos y fines comunes.

Estos eventos relatan las experiencias compartidas que dieron forma al grupo: el Éxodo de Egipto, el cruce del Mar Rojo, la aceptación de la Torá y el pecado del becerro de oro. Son además relatos acerca del establecimiento y aceptación de un conjunto de leyes y normas éticas, que constituyen la base y cimientos de un sistema moral.
La mayor parte de la actividad que se describen en el texto hasta ese momento se concentran en manos de líderes –conductores – que señalan e indican el camino y motivan a las masas a participar en él.
No sólo estamos ante la presencia de un conjunto de personas pasivas, es evidente además, la restringida libertad de elección que los integrantes del colectivo que salió de Egipto tienen hasta ese momento.
Si bien en Sinaí no había derecho al voto o a la réplica y las cuestiones operativas estaban limitadas al quehacer del liderazgo dominante; en la construcción del Mishkan,- el Tabernáculo – encontramos un patrón diferente, ya que el pueblo es llamado a participar y a elegir de qué manera hacerlo.

Hablo Adonai a Moshé diciendo:
“Habla a los hijos de Israel y que tomen en mi nombre ofrenda, de todo hombre, a quien voluntariamente mueva su corazón habréis de tomar ofrenda para mi”: (Éxodo 25: 1-3).

A continuación la Torá enumera trece tipos diferentes de elementos con los que se puede contribuir para la construcción del Tabernáculo.
“Y esta es la ofrenda que habréis de tomar de ellos; oro y plata y cobre: Y púrpura violácea y púrpura escarlata y carmesí, y lino fino y pelo de cabra: Y pieles de carnero teñidas de rojo y pieles de tehashim y maderas acacias:
Aceite para el alumbrado, especias para el óleo de unción y para el incienso aromático: Piedras de onix y piedras de engaste para el efod y para el pectoral” (Éxodo 25: 4-7)

La gran variedad de materiales permite que todas las personas dentro de los Hijos de Israel, independientemente de su situación económica, participen en la construcción del lugar común de culto.
De esta manera el Mishkan constituye un espacio de unidad que no está destinado sólo a una clase social privilegiada por su alcurnia o su riqueza.
Es el espacio por excelencia para promover la movilización conjunta de los integrantes del colectivo para el logro del objetivo planteado en el siguiente versículo:
“Harán ellos , en mi nombre un santuario y yo residiré entre ellos.” (Éxodo 25:8).

No dice para que yo more, dice para residir entre ellos.
La construcción de Mishkan, no tiene que ver con un lugar para que Dios more, sino para que haya “presencia divina” dentro del Pueblo.
Los milagros que acompañaron a los Hijos de Israel hasta ese momento fueron efímeros y vinculados con situaciones o dificultades puntuales. La construcción del Mishkan no podía de ninguna manera estar vinculada con episodios milagrosos o mágicos.
El modelo que nos fue revelado para la construcción del Mishkan indica un principio fundamental en la consolidación de un colectivo. Es un modelo que privilegia la voluntad del individuo y del conjunto para llevar a cabo, a pesar de las diferencias o posiblemente nutrido en ellas, un noble ideal y colocarlo en el plano de lo real.

Dos elementos son fundantes de este modelo: la existencia de la libre elección, que no está influenciada por prácticas coercitivas y la movilización de todos y cada uno de una manera consistente con las habilidades, posibilidades y creencias de cada individuo.

Hoy, en este tiempo que nos toca transitar, no estamos convocados a tomar ofrenda para construir el tabernáculo.
Hoy somos todos convocados para cuidar, mantener y mejorar los que nos legaron, los que otros soñaron y levantaron para nosotros.
En el año 2018 para poder tener Shejina (presencia de lo divino) entre nosotros, deberíamos incluir algo de la dimensión espiritual que el Mishkan representa, en nuestros haceres y decires cotidianos.
Si queremos apuntar a un modelo comunitario sostenible y ponernos en contacto con la dimensión espiritual del Tabernáculo, no podemos seguir apostando a los “milagros que llegan de la mano de proyectos que se diseñan en otras latitudes”, ni tirar por la borda todo lo realizado a través de los años. Tendremos que asumir y aceptar que la responsabilidad y el compromiso interno de todos y cada uno de los miembros de la Comunidad, en su plural diversidad, son las claves para lograr la movilización en torno al logro de un ideal común.

Shabat Shalom Umeboraj! Jodesh Tov!

Parshat Mishpatim: una brújula para mejorar la fibra moral del Individuo y de la Sociedad.

mishpatimLa recepción de los 10 Mandamientos, a la que se refiere Parshat Itro, la porción de la Torá que hemos leído la semana pasada, constituye el pináculo de la experiencia judía.

Este acontecimiento es considerado como único en la historia espiritual de la humanidad.

Los Hijos de Israel presenciaron la revelación y vivenciaron  un evento espiritual casi indescriptible en palabras.

Concluido  el mismo,  los integrantes del Pueblo deben retomar su dimensión terrena, orientar su vida cotidiana, y bajar la Torá  desde las alturas del Sinaí a la arena de los hechos.

Es por eso que inmediatamente después de la revelación, el texto  nos pone en contacto –  a partir de la Parasha que leemos esta semana, Parshat Mishpatim – con la legislación que abarca los aspectos de la vida nacional, en lo civil, en lo religioso, en lo físico y en lo espiritual. Mishpatim son los mandamientos de carácter social, que regulan todo tipo de relaciones sociales,  las leyes racionales, es decir, comprensibles al intelecto humano. y es por ello que son manejadas o administradas por un juez

Una nación emergiendo de una brutal esclavitud, seguramente necesita un código claro y preciso para disciplinar su libertad.

Sin embrago no deja de  asombrar el orden de los preceptos tal como aparecen en esta porción de la Torá.

La primera norma el primer precepto dentro de una serie de no menos de 50 detallando casi todos los complejos aspectos que la cotidianeidad puede deparar, es el concerniente a la legislación relativa al Eved  Ivri, al esclavo hebreo.

Leemos en el segundo versículo de esta porción de la Torá:

 “Cuando comprares un esclavo hebreo, seis años habrá de servir, empero al séptimo saldrá en libertad, de gracia”.

 Es casi incomprensible! Los hijos de Israel, pasaron sus últimos 210 años esclavizados. ¿Podrían ellos esclavizar a otros?

¿No deberían las primeras leyes dictar compasión hacia todo ser humano?

¿No deberían los conceptos de amos y siervos ser totalmente ajenos y  despreciables para ellos, como grupo humano emergiendo hacia la libertad?

¿Porqué estas leyes primero?

El texto de la Ley Escrita, Tora Shebijtav, puede ser visto y analizado como los apuntes sintéticos que un estudiante toma de una clase magistral.

Cada palabra, línea, círculo, código, señalización dentro de sus notas tiene un cúmulo de sentidos a partir de los cuales el lector puede  reconstruir y resignificar el tema en su totalidad.

Iosef Albo, en el Sefer Haikarim, el Libro de los Principios,  escribe así:

En realidad, es imposible que la Ley Divina prevea las circunstancias de todos los tiempos, ya que son innumerables los casos nuevos que se presentan a diario en materia de Derecho y en otros campos, hasta el punto que ningún libro podría contenerlos, es por eso que determinadas reglas hermenéuticas, a las que la Tora Escrita hace alusión fueron transmitidas a Moshé en Sinaí para que los sabios de cada generación puedan deducir las reglas a observar en circunstancias nuevas.

 En las distintas generaciones nuestros sabios y maestros han sabido interpretar que los autores del texto bíblico  dan cuenta de una profunda comprensión de los sentimientos del pueblo frente a su propia experiencia, pero no desconocen la naturaleza humana.

Estamos ante un pueblo cuyos integrantes, todos y cada uno de ellos fue un esclavo; Un esclavo que al adquirir la libertad puede rápidamente sentirse seducido por la idea y el deseo de ser “amo”.

Sabemos, porque las noticias cotidianas dan cuenta de ello, que quien vivió atemorizado y ultrajado, y de pronto se ve liberado de aquello que lo oprimía puede llegar a desarrollar niveles de crueldad y humillación mucho más altos que los que él mismo tuvo que soportar.

La Torá  conoce el alma de la generación que salió de Egipto…

…Una generación que sufrió en sus espaldas el yugo del látigo del tirano…

…Una generación cuyas manos estaban atadas, cuyos pies paralizados, cuyas bocas cerradas…

Esa generación, una vez libre, podía llegar a ser muy cruel con los esclavos, podía llegar a dañarlos seriamente.

Por eso esta porción inicia la serie de leyes que regula el vínculo entre los seres humanos, justamente con una descripción detallada de los derechos del esclavo.

Mas adelante el texto alude a las cuatro figuras paradigmáticas que deben tomarse en cuenta para garantizar una real justicia social. El extranjero, el necesitado, la viuda y el huérfano.

En conjunto, esta serie de exhortaciones deja en claro que debemos ocuparnos de los individuos más vulnerables de nuestra sociedad: los marginados, los inseguros, los que carecen de redes de seguridad para apoyarse en tiempos difíciles. El Talmud señala que la prohibición de oprimir a un extraño se repite al menos 36 veces en la Torá (BT Bava Metzia 59b).

Vale la pena en este sentido repreguntarnos  hoy, acerca de los desafíos  y dilemas  a los que como humanidad, como Pueblo, como Nación,  nos confronta la crisis de los refugiados en todo el mundo.

La belleza de la parashá de esta semana está dada por el impulso que nos dá para analizar las cuestiones de la cotidianeidad, los problemas sociales de nuestros días, de todos los días, desde una perspectiva ética, en la que “el otro”, esté permanentemente en nuestras consideraciones.

Esta porción de la Torá es un claro ejemplo, que mirar a través de la lentes del Judaísmo, implica tener la capacidad de consagrar lo profano, a través de nuestras acciones.

A nuestra generación,  en la que ya no existe la esclavitud de acuerdo al modelo Egipcio, el texto bíblico que leemos esta semana nos dice:

Cuando quieras evaluar la fibra moral de la sociedad en la que vivís analizá la forma en la que son tratadas las minorías y los infortunados.

Sabrás entonces si esta sociedad está fundada sobre los valores de la dignidad humana y de los derechos del individuo.

 

 

Miriam. De Cánticos, Panderos y Liderazgo

Hoy es Shabat Shira, así nombrado por los 19 versículos, dentro de la Parasha semanal –Beshalaj –miriam que contienen uno de los poemas más bellos de la Torá: Shirat Hayam, Cántico del Mar. Los versos posteriores a Shirat Hayam se denominan Shirat Miriam, Cántico de Miriam. Son en rigor sólo un estribillo del primer verso de Shirat Hayam, precedido por una introducción.
“Tomó Miriam, la profetisa, hermana de Aharón, el pandero en su mano, y salieron todas las mujeres en pos de ella con panderos y danzas. Cantó Miriam para ellas:
Entonad canción para Adonai, ya que él ha manifestado Su glorioso triunfo al caballo y a su jinete Él arrojó al mar” (Éxodo 15: 20-21).
Esto es todo lo que el texto nos dice acerca del cántico de Miriam. Si fue más extenso, si fue una repetición de la Shirá o Plegaria de Moshe… no lo sabemos.
La música es central para el pueblo judío. Nuestra liturgia es rica en melodías y cantilamos el texto del Pentateuco, los Profetas y los Escritos, para reforzar su sentido. Cuando escuchamos un nigun, una melodía sin palabras, nos concentramos en la oración o en el estudio.
La denominación para Cantor en hebreo es Jazan, que no significa cantante, ni proviene de la misma raíz. Significa visionario. Alguien que ve profundamente en el significado del texto y hace que esa profundidad sea accesible para cada uno de nosotros a través de la música. Miriam, además de ser considerada una profetisa, bien puede ser recordada como una Jazanit.
El hecho de que la Torá nos traiga la canción en una voz femenina permite interpretar que el liderazgo de Moshé no era suficiente; era necesario el liderazgo de Miriam a su lado.
Miriam toma la pandereta en la mano, la misma que la acompaña en su camino hasta convertirse en una líder, una líder que a través de la música y la alegría ejerce un liderazgo muy cercano a la gente, a su gente.
Moshe comienza su canción-plegaria en primera persona “Ashira” – “Cantaré”. Moshe es un líder distante, canta para el pueblo y ellos responden como en un eco. El estilo de liderazgo de Moshe es del que lleva la delantera y desea que se emulen sus acciones.
La canción de Miriam es diferente en su forma y en su contenido. Miriam se dirige a las mujeres, crea una conexión y una interacción con ellas. En su canción, “Shiru” – “cantad al Señor”, sencillamente anima a cada una de las mujeres a encontrar su canción singular y las habilidades especiales que están dentro de ella.
El estilo de Miriam, en consonancia con su personalidad en general, es conducir atrayendo a la gente a la acción. Ella es una facilitadora. Lo vimos cuando apoyó a su madre, cuando diligentemente estuvo cerca de la hija del Faraón para ofrecerle ayuda en la búsqueda de una nodriza para el bebé recogido del Nilo. De manera similar, ella llama y convoca a las mujeres para que canten, animándolas a expresarse.
En la Torá leemos acerca de la muerte de Miriam, la hermana de Moshe, en el versículo 1 del capitulo 20 del libro de Bemidbar. El versículo que continúa inmediatamente nos enfrenta a la falta de agua para beber (Números 20:2).
La asociación de estos dos acontecimientos proporcionó la base sobre la que los sabios del Talmud construyeron un hermoso MIDRASH acerca del abundante manantial o pozo de agua dulce que acompañó a Miriam en el trayecto con su pueblo a través del desierto.
Mientras Miriam vivió, esa fuente de agua viva sostuvo a las personas, les dio fuerza y esperanza para seguir. El texto nos sugiere que esta fuente, sin embargo, se secó con su muerte.

Miriam es una líder con los pies sobre la tierra. El agua de pozo no es como el agua de lluvia que llega como un regalo. El agua de pozo es agua para la que debemos laborar, trabajar duro y se necesita tener fe y confianza para cavar un pozo. Hay que tener visión, mirar la realidad superficial y comprender lo que está sucediendo por debajo de ella. Miriam, empodera a las personas para que manifiesten sus fortalezas a medida que el pozo genera agua.
Miriam representa un oasis espiritual en el desierto. Como el pozo que la acompañó era fuente de sostenimiento y como el agua, representaba la vida. Ella encontraba a través de la danza, la palabra y el canto la manera de inspirar al pueblo hebreo dándoles fe y confianza para superar las dificultades del éxodo.
La música es un lenguaje que conecta a las personas. Es un lenguaje más allá de las palabras y las divisiones, y la vivencia de cantar juntos, con el acompañamiento instrumental aumenta la fuerza de la experiencia. La música es un refugio en tiempos difíciles y una exteriorización de la alegría en tiempos de celebración.
En todas las épocas encontramos mujeres y hombres, que como Miriam toman un tambor, una pandereta y comienzan a balancearse, a bailar al compás y a relatarnos las memorias de nuestro Pueblo y de nuestros ancestros y así sus relatos e historias se transforman en canción, que al ser compartida es nuestra canción, nuestra historia, nuestra memoria.
Shabat Shalom Umeboraj!

 

 

 

 

Oifn Pripechok “Sobre las brasas del hogar”, Guedenkshe Taiere, “recuerden queridos”

Oifn Pripechok  “sobre las brasas del hogar” 

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Mi zeide me enseñó esta canción y yo se la cantaba a mis hijos y luego a mis nietos. Mi zeide decía fuerte “guedenkshe taiere”, recuerden queridos,  dejaba de cantar y se quedaba en silencio, mirando al vacío.

A mediados de noviembre del año 2005 participé por primera vez del encuentro de la ITF, (The Task Force for International Cooperation on Holocaust Education, Remembrance, and Research), re – nombrada en diciembre de 2012  como  IHRA, International Holocaust Remembrance Alliance. Este encuentro se desarrolló en Cracovia y comenzaba con una visita al Campo de exterminio de Auschwitz.

Semanas antes de viajar al Plenario, sentí la urgencia de saber más acerca de los miembros de mi familia que no salieron de Polonia en la década del 20 como lo hicieron mis abuelos. Necesitaba conocer los nombres de mis familiares que fueron asesinados, torturados, masacrados, cremados, gaseados…

Encontré en las bases de datos de la judería polaca, registros de nacimiento, casamientos y fallecimientos. Descubrí que mi abuelo había tenido muchos más hermanos y hermanas de los que yo conocí, personalmente o por sus fotos;  que cada uno de ellos formó familia y vivían en Polonia, en las cercanías de Krakov, Cracovia

Busqué en el sitio  de Yad Vashem “dapei edut”, hojas de testimonios, y encontré que cada nombre fue inscripto en Yad Vashem durante el viaje que mis abuelos emprendieron a Europa e Israel, allí por los años 1955 y 1956.

Con una comprensión renovada de que ese largo viaje de mis abuelos no fue sólo ni esencialmente un viaje turístico, y con cada nombre escrito en un papel, viaje a Cracovia y el 14 de noviembre entre con todo el grupo de la ITF a Auschwitz….

Al llegar al campo nos dividieron en tres grupos… Qué ironía pensé en el momento.  Nos dividieron en tres grupos, pero esta vez esa división respondía a criterios netamente organizativos. Los que nunca habíamos estado, los que ya habían estado alguna vez y de todas maneras querían profundizar en su conocimiento del lugar y quienes ya habían estado y querían ver sólo documentación.

Recorrimos el campo, las barracas, los espacios museológicos que se armaron en ellas.

Varias veces nos cruzamos con grupos de alumnos de escuelas Israelíes envueltos en la bandera de Israel, que con sus docentes estaban haciendo un recorrido especial, su Marcha por la Vida, su Mitzad Hajaim.

Debo reconocer que en más de una oportunidad me aparte de mi grupo para acercarme a ellos, para compartir con ellos. El guía me pedía que no me atrase,  y seguíamos escuchando sus explicaciones recorriendo los espacios y viendo…

Elementos de la vida cotidiana. Montañas de valijas, con nombres y apellidos escritos en polaco y en Idish,  y trate de leer y encontrar…

Pilas de zapatos de chicos y chicas, ollas, ropa, anteojos, lentes…

Cabellos, pelo, montañas de pelo…, y tejidos hechos con pelo…

Tashmishei Kdusha, Talitot- Mantos de Oración – , Sidurim – libros de oraciones diarias-, Tefilin – Filacterias-, la misma edición de los Jamishei Jumshei Torá, el Pentateuco,  que mi zeide trajo a la Argentina desde Polonia, y que me legó al terminar yo el Secundario y más…, mucho más.

En ese punto ya no podía escuchar al guía. Uno de los asistentes al encuentro, que estaba en el mismo grupo, el representante de Croacia, me miró y me dijo: put yourself together, we have a long way. Sentí vergüenza, me aparté del grupo y me quedé parada en un rincón alejado del resto, sólo intentando reponerme.

Pasaron segundos, y como de la nada apareció una adolescente, que se acercó y con ternura, me pregunto en inglés: Madame, do you feel sick?.

A pesar de lo aturdida y conmovida que estaba, percibí que era una tzavarit (nativa de Israel), y algo atiné a contestarle en ivrit, hebreo, … no puedo recordar qué, sólo registro su cálido y fuerte abrazo y su casi susurro diciéndome…gam ani tzrija livkot, yo también necesito llorar.

El 27 de enero de 1945 fue la fecha en que el ejército ruso liberó Auschwitz – Birkenau el mayor campo de exterminio nazi. Los aliados ya sabían lo que estaba sucediendo, pero sólo cuando derrotaron a Alemania el horror total fue  expuesto, a pesar de los desesperados esfuerzos de los nazis en retirada para destruir pruebas.

El Día de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto tiene lugar el 27 de enero de cada año. El tema elegido para este día en 2018 es: “La educación y la memoria del Holocausto, nuestra responsabilidad compartida”.

Es un tiempo para detenernos a recordar a los millones de personas que han sido asesinadas o cuyas vidas han cambiado inexorablemente. Es un día para honrar a los sobrevivientes, aprender de las lecciones del pasado y reconocer que si nos mantenemos indiferentes, estos aberrantes hechos pueden volver a repetirse, ya que el genocidio no se desata con una chispa como lo hace  un incendio, es un proceso que comienza si la discriminación, el racismo y el odio no son controlados e impedidos.

La Shoa fue hace más de  setenta años, pero los interrogantes  que plantea tienen plena  vigencia en nuestras vidas, hoy.

La política internacional sostiene a  menudo que lo que sucede dentro de las fronteras de otra nación no es algo en lo que debemos interferir y que la comunidad internacional sólo tiene el deber de actuar cuando un país invade a otro.

Error! Las fronteras no son ni deben ser más sagradas que la vida humana. Hace ya más de ochenta años pensábamos, aunque erróneamente, que el vientre de la bestia nunca sería fructífero.

Ignorar las masacres que están sucediendo en todo el planeta, es una inhumanidad que no debemos permitir ni permitirnos. Estamos en crisis, busquemos extinguir por todos los medios las llamas de odio que arden por doquier,   tratemos de tranquilizarnos para redescubrir la chispa de la humanidad que existe en todos nosotros.

Se han desarrollado  programas de alta calidad para formar maestros, educadores y trabajadores sociales. No podemos vacilar ni oscilar cuando vivimos en democracia para aprovechar la oportunidad de educar.  La prevención es la mejor protección y las jóvenes generaciones  son el símbolo de la esperanza, los ciudadanos del mañana que, a su vez, tendrán la responsabilidad de impedir y anticipar  cualquier hecho o conducta que pueda arrastrar al mismo ciclo de odio y violencia antesala de la barbarie. Tenemos el deber de la transmisión, de la memoria comprometida  y vigilante para asegurar de que nunca habrá en ninguna parte del mundo otro Auschwitz. No olvidemos el pasado.  La educación es la herramienta contra la ignorancia y el oscurantismo. En  un mundo en ebullición,  todos somos responsables y estamos interpelados a desplegar acciones educativas, que  contribuyan a la vida en un planeta donde  la paz y el respeto a la dignidad humana residan.

Guedenkshe taiere… cantaba mi zeide. Mientras estaba en Cracovia, comprendí cabalmente su silencio, su mirada al vacío, ese llanto ahogado  durante años.

Si! Recordemos y Construyamos Memoria. Es nuestro compromiso, nuestro deber y nuestra responsabilidad respecto del futuro.

Como  nos propone Primo Levi al comienzo de su libro “Si esto es un hombre” recordemos  que el infierno ha existido en la Tierra. No olvidemos que el infierno todavía existe en la Tierra.

Relojes Internos y Renovación

Este Shabat, corresponde leer en la Torá, Parashat BO. Leemos el relato de las tres últimas plagas, incluida la muerte de los primogénitos, el anuncio que los hijos de Israel deben abandonar Egipto sacrificando antes un cordero, y que estos eventos deben ser recordados a lo largo de todas las generaciones.
Los hijos de Israel finalmente salen de Egipto y de acuerdo al texto, Dios describe los detalles de cómo debe conmemorarse la Pascua.

LidiaShaddow

 

El primero de los muchos mandamientos contenidos en Parshat Bo es la instrucción de observar Rosh Jodesh, la Lun

a Nueva. Durante la ocupación griega de la tierra de Israel que culminó con el milagro de Janucá, la observancia de Rosh Jodesh fue uno de los tres preceptos cuyo cumplimiento fue prohibido por los invasores. Los otros: el Shabat y la circuncisión.
Rosh Jodesh es la piedra angular del calendario hebreo. Sólo si el comienzo de 

cada nuevo mes se identifica y proclama correctamente, las celebraciones y días de conmemoración serán un evento “colectivo” más allá de los territorios en los que estamos alojados.
Nuestro registro unificador está dado por el Luaj, el Calendario, el Tiempo.
Los griegos entendieron cuán pod
eroso es el “tiempo judío” para mantener nuestra identidad singular, por ello la prohibición de cumplir la mitzva en sus días.
Rosh Jodesh simboliza la renovación, la capacidad de que algo aparentemente diluido pueda resurgir, crecer y mejorar el mundo.
En estos tiempos de tanta oscuridad el precepto de señalar en forma especial cada Rosh Jodesh nos hace pensar en nuestros relojes judíos internos y nos ayuda a encontrar los momentos adecuados para recuperar y construir memorias y formas renovadas para continuar consagrando el legado recibido.

 

Shabat Shalom Umeboraj!

Pogrom del 9 -11 -1938 Cuando los cristales se rompieron y el mundo miró para otro lado

620672_270742936379532_1159962812_oKristallnacht,  es el nombre con el que quedó inscripta en la memoria colectiva  de la humanidad la ola de violentos ataques anti-judíos que ocurrieron en noviembre de 1938 en los territorios dominados y ocupados hasta entonces por el Tercer Reich.

En alemán el nombre tiene un tinte romántico “Noche de Cristal”. Pero no… nada más lejos del romanticismo

EL POGROM DE NOVIEMBRE DE 1938, así deberíamos nombrarlo, fue un violento ataque  a escala nacional que se desató en la noche entre el 9 y el 10 de noviembre de 1938 y tuvo subsiguientes  episodios aislados,  de menor intensidad,   en todo el territorio del Tercer Reich que en ese momento incluía Austria y la región de los Sudetes de Checoslovaquia.

Las autoridades alemanas justificaron públicamente esta brutal y despiadada embestida contra las personas y los bienes de las familias y comunidades judías como una reacción legítima al ataque de un diplomático alemán por parte de un joven.

El 7 de noviembre de 1938, el tercer secretario de la embajada alemana en París, Ernst Von Rath, fue asesinado por Herschel Grynzpan, un refugiado judío-alemán de 17 años. Herschel quería vengar la expulsión de sus padres, junto con otros 15,000 judíos polacos de Alemania a Zbonszym. Los nazis utilizaron el asesinato como una excusa para comenzar las turbas y disturbios que fueron el preludio del  “abordaje concreto de la Solución final”, el exterminio de los judíos.

Sin embargo,  está probado que los ataques comenzaron por incitación directa de algunos altos funcionarios del régimen en Berlín cuando tomaron conocimiento de la muerte del representante alemán en París.

El gobierno alemán intentó disfrazar la violencia de esos dos días como una protesta espontánea por parte de la población “aria”. Pero, en realidad, la Kristallnacht fue organizada por los jefes nazis y sus matones con habilidad técnica y precisión. Ellos fueron quienes ordenaron a la Gestapo y las tropas de asalto que incitaran a los disturbios de la mafia en toda Alemania y Austria.

Es así que instigadas desde las esferas más altas del poder,  violentas patotas, pandillas y patrullas de asalto atacaron, saquearon e incendiaron a su paso sinagogas, tiendas y hogares a lo largo y ancho del territorio alemán en medio de un episodio coordinado de violencia incontrolada contra los judíos. Las turbas enardecidas destrozaron hospitales judíos, orfanatos, cementerios y arrastraron a miles de hombres, mujeres y niños judíos a las calles, donde fueron golpeados y humillados. Los bomberos recibieron órdenes de dejar arder las sinagogas pero proteger las construcciones aledañas y las propiedades de los “arios”.

En 24 horas de caos y destrucción, se destruyeron y saquearon unos 7.500 negocios y hogares judíos, 91 judíos fueron asesinados, más de 30.000 hombres judíos fueron detenidos y enviados a Campos de Concentración. Cerca de 1,400  sinagogas fueron incendiadas y arrasadas. Sus objetos sagrados fueron mancillados, sus libros destruidos y quemados, se profanaron cementerios judíos. En una escandalosa ironía  la comunidad judía fue obligada a pagar una multa – indemnización – de mil millones de marcos por los daños que se ocasionaron a la propiedad pública en esa noche.

¿Qué sucedió después del fatídico pogrom? Los ciudadanos judíos fueron  obligados a reparar todo lo que había sido roto y limpiar las casas, las veredas y las calles. Se les aplicó un decreto gubernamental que les prohibía cobrar seguros por los daños que les fueron ocasionados, aun cuando tenían  total derecho a ello y, por su lado, el gobierno se quedó con los créditos de las aseguradoras que les correspondían a los judíos damnificados. Y finalmente, sistemáticamente, la población judía  fue excluida de la vida social pública de la República de Alemania.

Y todo esto ocurría, ante el silencio y la ceguera del resto del mundo…

Siete años más tarde, el mundo supo que seis millones de judíos habían sido asesinados en forma planificada y tecnificada por los nazis, por el mero hecho de ser judíos, mientras el mundo calló y dejó que ello ocurriera…

Esa maldita noche fue el punto de inflexión que señaló  el preciso momento en que el régimen del Tercer Reich se desvió definitivamente de lo que se supone  un comportamiento admisible  entre las naciones civilizadas,  fue el preludio de la destrucción de todo un pueblo y una señal clara  de lo que puede ocurrir cuando una sociedad cae víctima de sus más bajos instintos. Después de esa noche, ningún alemán podía alegar que no sabía que en su país se estaba persiguiendo con violencia a los judíos.

Hoy conmemoramos el preludio de la tragedia, el comienzo de la noche oscura. Hoy, mirando hacia atrás, tenemos el deber de la memoria, de construirla, de recordar, rememorar, relatar y traer nuevamente a nuestro presente lo vivido en la historia de la humanidad y en particular en la historia del Pueblo Judío.

El Pogrom de Noviembre de 1938  nos interpela. No podemos mirar para otro lado. Si hay aún rasgos de humanidad en cada uno de nosotros debemos ser cautelosos, estar atentos y  en alerta ante los múltiples indicios que  sugieren, que nada hemos aprendido y  que el riesgo de que arraigue y germine la semilla del odio, de la discriminación y del antisemitismo, está latente y presente.

 Ilustración: https://www.facebook.com/GustavoNemirovskyDibujos/

 

Lech Lecha, el viaje interior

lechlechacopy-510x379La parashá que corresponde a este Shabat, tiene para mi una significación especial por dos motivos.  Por un lado marca el principio de la historia judía con una historia de exilio y por otra parte, y ya con una referencia personal, hace 53 años en este Shabat, Shabat Lech Lecha, mi hermano Raul, Israel Aharon ben Jaie Reizel Ve Iaakov Tzvi (z”l), fue llamado a la Torá por primera vez, ese fue el día de su  Bar Mitzvá.

Esta observación autobiográfica es un pie para plantear que para nuestro pueblo, la Torá no es un texto inerte, esperando ser leído rápidamente y toda vez que corresponda. La Torá en cada uno de sus fragmentos es un interlocutor permanente  que nos permite ese diálogo interactivo extraordinario, que Martín Buber describió como lazo de  Yo y Tu.

Por eso, bucear intensamente en su contenido no es sólo reinterpretar e incorporar  permanentemente el diálogo entre Dios y el Pueblo de  Israel, sino personalizarlo, autenticarlo y resignificarlo a la luz de la propia historia.

En esta parashá Dios ordena  a Abraham hacer lo que  la mayoría de los seres humanos tememos. Dios le indica el desarraigo, dejar el hogar, hacia un destino desconocido. Si  cuando el destino es conocido el desarraigo lleva implícito un monto enorme de ansiedad y temores, tratemos de `ponernos en la piel del Patriarca que no sabía hacia adónde debía dirigirse.

El midrash comprende la profundidad de esta ansiedad. Y es por eso que plantea que el mandato incluye palabras tranquilizadoras para  Abraham, dejando claro que el no terminará solo e indigente. Es mas le ofrece FAMA. Venibreju beja… serán bendecidas en ti todas las familias de la tierra.

 Abraham será sin embargo, un forastero. No sólo por ser extranjero en la tierra a la que se dirige, sino por llevar en si la misión de desafiar desde su fe en  Dios los principios  fundamentales de la civilización de  la Mesopotamia.  Así es que Abraham anticipa aquello que será característico de la profecía clásica. Los profetas eran los críticos vigilantes de las sociedades en la que  temporalmente residían, mas allá de lo que la política o la diplomacia indicaran. Y este es un modelo a imitar, para lograr como decían mis maestros,  “Acomodar a los incómodos, incomodar a los cómodos”.

Sugiere también el Midrash, que en rigor  Abraham  fue expulsado de su patria.  Ridiculizó a los clientes de su padre (artesano que hacia ídolos) y los rompió a todos. Su teología subversiva pronto atrajo la preocupación del rey, que sometió  a Abraham a una  dura  prueba y aunque sobrevivió, escucho esa voz interna  que le indicaba que era hora de salir.

La búsqueda de la verdad había convertido a Abraham en un renegado religioso.

Como en cada tiempo, los buscadores de la verdad, la mayor parte de las veces deben sobrellevar largos períodos de soledad y por que no, de burla y acoso. Mucho mas cómodo es asumir las verdades proclamadas. Hay sufrimiento interno y mucha conmoción personal cuando nuestros procesos de búsqueda de superación espiritual son permanentes.

El logro de una sociedad inclusiva e igualitaria es una aspiración que en muchos casos   forma parta de esa búsqueda, y tal como surge de nuestros textos no es casual que el mandamiento que más a menudo aparece en la Biblia es la prescripción  de no oprimir al extranjero,  a partir de la miseria y la privación que sufrieron nuestros antepasados en Egipto.

Ni las doctrinas teológicas abstractas, ni las teoría política serán determinantes a la hora de plantearnos nuestra visión de sociedad,   solamente  la propia vivencia generará la sabiduría y la pasión para alcanzar el ideal. Es duro reconocerlo, pero solamente la experiencia dolorosa de la injusticia puede garantizar una cuota de éxito en crear una sociedad justa. Las experiencias y pruebas que transita Abraham en esta porción de la Torá dan cuenta de esto.

Según algunos comentaristas En el versículo primero de esta sección de la Torá , está el sendero  que cada uno de nosotros  en algún momento de nuestra vida debemos tomar si pertenecemos al linaje de Abraham: LECH LECHA.

Si lo que se quería decir es “vete de tu tierra” no era necesario el “LECHA” (hacia vos)  Realmente, si Abraham debía salir de su tierra no había  necesidad de mencionar a sus parientes la casa de su  padre. El abandono del propio terruño trae implícito salir de tu origen.

De acuerdo a la interpretación de  Shimshon Raphael Hirsch, el orden está equivocado: primero salís de tu casa, entonces te alejas de tu familia, y luego de la tierra. ¿Qué pasa aquí? Está expresado exactamente al revés.

Así interpretan los comentaristas modernos: LECH LECHA implica un viaje interior, la caminata dentro de vos mismo, un vlaje a tu Ser Verdadero, hacia La TIERRA QUE TE MOSTRARE, la tierra pura del SER.

Para emprender este viaje alegórico,  tenemos que despojarnos de algunos datos adjuntos que a veces nos condicionan: la cultura, la tribu y la familia, la tierra, los parientes y la casa.

En esta Parashá el texto bíblico nos desafía a dejar de lado simbólicamente  todos los elementos condicionantes para mirar, para dirigirnos hacia nosotros mismos y ver sin filtros aquello que somos, crear las condiciones para encontrar nuestro espacio y volver a casa, a los nuestros  a la familia y a la tierra y ser para ellos una bendición.

 

 

 

 

 

EDUCACIÓN JUDÍA Y MILITANCIA.

Nací judía.  No nací ortodoxa,  laica, conservadora ni reformista. El haber nacido judía y mantener alguna forma de vida judía no me hace a diferente o especial y no me otorga el título de guardiana del “reino” del judaísmo todo.

Yo nací judía y decidí que dedicarme a la educación es mi estilo  de “militancia”.

Creo que no hay una  manera correcta o incorrecta de identificarse como judío, y la forma  de hacerlo de cada cual   es parte de una decisión personal, particular; por lo que   ningún camino puede considerarse mas o menos  eficaz que otro.

 Para mí, ser judía implica:

  • Hacer aportes para la reparación de este mundo roto y fragmentado en que vivimos.
  • Reconocer que esta es una tarea personal y colectiva de la cual soy responsable a lo largo de toda mi vida.
  • Afirmar la santidad de la vida de cada ser humano, para acercarme a la visión profética de un mundo en paz y en armonía.
  • Defender lo que es posiblemente el más simple y revolucionario concepto que surge de nuestros textos y abrazar el significado simbólico profundo que los rabinos dieron a la historia de Adán y Eva – que todos nosotros, cualquiera que sea nuestra raza, religión o etnicidad, compartimos un mismo árbol genealógico y que nadie puede reclamar superioridad sobre nadie más.
  • Celebrar el hecho de que en el judaísmo la pluralidad de ideas e interpretaciones forman parte inseparable de su esencia.
  • Celebrar SINAI y el relato que señala el  esfuerzo pionero de los judíos para establecer un Código de conducta moral universal.
  • Actuar como si ese código de conducta fuera mi GPS en mi permanente caminar- perseguir la justicia, tratar a mi prójimo como desearía ser tratado, acoger al extranjero en nuestro medio, ser sensible al medio ambiente y buscar siempre la paz.
  • Reconocer que soy  heredera y custodio de una civilización que tiene miles de años, y que tiene dentro de ella abundantes riquezas de filosofía y ética, música y arte, etnografía e historia, teología y Fe, y mucho más que es  suficiente para toda una vida de exploración y educación sin fin.
  • Apreciar la centralidad de la discusión y el debate sobre grandes cuestiones de la vida, el delicado equilibrio de la tradición y la modernidad, y rechazar opiniones impuestas o pensamiento doctrinal.
  • Tener un pasado al que estoy intensamente unida por las generaciones que me precedieron y un destino común;  un futuro que me une a los integrantes del pueblo todo.
  • Hacer de la MEMORIA un espacio de militancia y al mismo tiempo celebrar la vida
  • Afirmar el entrañable vínculo entre ISRAEL y el Pueblo Judío, celebrar junto a Medinat Israel,  estar expectante y atenta  ante los problemas que enfrenta y mantener y alentar el  contacto con sus habitantes.
  • Saber que en la lucha contra el antisemitismo y en la defensa del derecho de Israel a vivir en paz y seguridad, estoy afirmando los más altos valores de celebración de la diversidad, de la vida y de la democracia para todos.
  • Hacer orgullosamente contribuciones, desde el judaísmo, para la defensa de los derechos humanos
  • Comprender y aceptar que vivimos en un mundo que aún no ha sido creado totalmente, que a los hombres de cada época y de cada generación les cabe una gran responsabilidad en el proceso de creación continua; y en este punto, el tejido armonioso del entramado social tiene una profunda importancia.
  • Ser una permanente buscadora de la verdad y reconocer que ésta no es patrimonio de unos pocos o muchos iluminados.
  • Considerar a los judíos en Israel y en las Comunidades judías del mundo MISHPAJA (familia) y celebrar cuando la familia toda celebra y mantener con sus miembros conversaciones, aun cuando discrepemos…
  • Transmitir que como familia tenemos una Lengua que nos une, e insistir en la necesidad de que el IVRIT (lengua hebrea) tenga el lugar que le corresponde como “pegamento” de los judío todos, dondequiera se encuentren.

La DIVERSIDAD judía ha sido siempre la norma.

Abrazar concientemente esa diversidad, celebrando la variedad, nutriéndonos y consolidando nuestra propia identidad en las diversas maneras de expresar el judaísmo, es dar lugar al PLURALISMO.

Unidad de herencia – Unidad de destino.

Nuestra herencia – los bloques del edificio a partir de los cuales construimos nuestra identidad judía – es idéntica.

La misma Tora, los mismos profetas, los mismos Salmos. Nos nutrimos en los mismos textos del Talmud, en el Midrash, en la rica filosofía que se desarrolla en el pensamiento judaico en constante evolución. Nos emociona la misma poesía.

Nuestras raíces son iguales, aun cuando filtramos nuestra comprensión de las mismas a través de lentes contemporáneos diferentes.

Con respecto a la unidad de destino. Compartimos un futuro común. Ningún grupo dentro de nuestro Pueblo está exento de los desafíos y de las tensiones que caracterizan los tiempos en que vivimos.

Siempre tuvimos presente que o los enfrentábamos todos juntos o fallaríamos todos juntos. Nuestro destino permanece literalmente en nuestras manos y en las de los otros, que son parte de nosotros.

Estoy convencida que siempre y cuando me siga  preguntando  a mi misma por qué debo considerar  el ser judío una parte significativa de mi identidad y cuáles son los elementos constitutivos del Judaísmo que elijo para mi vida, estaré parada en la  misma página de la historia  con todos los demás judíos que  se preguntan  exactamente lo mismo.

11 de Septiembre…

imagenes-con-frases-del-dia-del-maestro-de-mafaldaSer maestro en la Argentina implica que el 11 de septiembre es un día de encuentros y celebraciones entre colegas y amigos.

Hace ya 15 años hoy, que el 11-S adquirió una dimensión especial. Recuerdo cada detalle de ese día hace 15 años, como recuerdo cada detalle del  18 J hace 22 años.

Es el 11 de septiembre de 2001. Estoy dedicada desde temprano a la organización de los Servicios Religiosos que la Javura del Rabino Mario Rojzman,organiza para Iamim Noraim en el Auditorio de Belgrano.

Sin radio encendida sin TV, absolutamente concentrada en la tarea. Suena el celular, escucho a mi hijo alterado, le pregunto qué le pasa y me contesta algo así como: Maaa, vivís en un tupper? Le explico rápido donde estoy y lo desconectada que me encuentro  del “mundanal ruido” y sólo me dice: se estrelló un avión contra una de las torres gemelas … y AHORA otro contra la otra!, nos están evacuando hacia otra zona del edificio (una empresa de tecnología), llamo cuando pueda…

Encendí la radio, llamé a mi marido; su hermano estaba visitando a su hijo en Nueva York. Ricardo, el sobrino de mi esposo trabajaba muy cerca de las torres. Imposible comunicarse con NYC, las lineas, cortadas, saturadas.

Angustia, temor, incertidumbre, miles de interrogantes. Dude si seguir con mi tarea. Pensé que tal vez quienes estaban citados no vendrían. Decidí permanecer en el espacio que con generosidad  nos prestaban y “mudar” la oficina al living, donde había un equipo de música que tenía radio y podría estar conectada con la horrorosa realidad que aun no había podido ver. Todos los que esperaba llegaron, cada uno con noticias mas o menos recientes, muchos con la angustia por la suerte de amigos que estaban paseando o viviendo en NYC

Era martes, 23 de Elul, una semana antes de Rosh Hashana. para todos y cada uno era importante estar con otros

Pasó el mediodía y recibo un llamado de una periodista que quiere una nota con una educadora para saber “como se trabajaría” con los niños este dramático hecho. Al responderle tomo conciencia que ese día  es el Día del Maestro, en las escuelas no hay clases, los chicos  están en sus casas con las imágenes que yo aun no vi… con sus padres que seguramente están  tratando ellos mismos de comprender, como cada uno de  nosotros.

Pasaron 15 años, y cuando me desperté esta mañana, Día del Maestro, 11-S, mes de Elul y pegué una recorrida  a las formas brutales, escandalosas y obscenas en  que la violencia, el odio, la saña, el desprecio por la vida del otro, se ponen de manifiesto cada segundo a lo largo y a lo ancho de este planeta, me volví a preguntar si algo hemos aprendido. No,  NO APRENDIMOS NADA.

Faltan docentes. En las manifestaciones para lograr mejoras los vemos en cantidades considerables,  en algunos casos 2 o 3 por cada cargo en la Gestión Estatal : el titular, el suplente el interino…  Pero no, no  los necesitamos parando la escuela,  cada día son mas necesarios los maestros-escueleros, como decía un grande, que junto con la familia puedan trabajar arduamente para que  cada niño crezca  por sobre lo que ya estaba disponible para el, para que pueda arroparse de un sentido de gratitud y de maravilla por el mundo que lo rodea y por el “otro” aunque sea o se vea  distinto a nosotros, para que no entre en el juego perverso del deseo de dominar, para que puedan llamar  al mundo  “hogar”,  para que puedan comprender que el esfuerzo vale, que no se llega a las metas sin un sentido de compromiso y responsabilidad ética.

Tenemos mucha tarea por delante. La mas compleja es contagiar las ganas de transmitir, recrear momentos únicos, significativos y auténticos orientar adecuadamente a los niños y jóvenes en la búsqueda de propósitos y sentido,  para que muchos más puedan decir: QUIERO SER MAESTRO

 

 

 

 

 

 

 

 

Pesaj 5776

Decimos: “no hay nada nuevo bajo el sol”, sin embargo, nada permanece igual.

En el contexto de la – tal vez errada – idea de infinitud la tierra nos muestra un rostro cada vez más cambiante y temerario, que vocifera: Que estás haciendo vos, con la libertad que te fue otorgada como don. 

Es cierto que el sol sale y se pone, pero cada día y cada temporada se nos presentan diferentes, nuevos y sorprendentes.

Ciertamente, una estación va emergiendo de la que la antecede. Por acá se está ya retirando tardíamente el verano.

En Israel el invierno ya se alejó e inevitablemente, los días fríos y oscuros sucumben al calor y la luz de la primavera,   Jag Haaviv, un tiempo en el que todo se renueva.

Ya estamos en las vísperas de Pesaj que   representa el renacimiento perenne de la naturaleza y el mundo y la supervivencia del Pueblo Judío.

La de mañana será una noche de preguntas.Ma Nishtana

  • Preguntas acerca de nuestras memorias compartidas
  • Preguntas acerca de la manera en la que nos hacemos cargo de nuestra libertad
  • Interrogantes que nos acucian ante los miles de refugiados que circulan por el planeta, recordando que como refugiados por el hambre y la sequía llegamos a Mitzraim.
  • Cuestionamientos que nos provoca nuestra actitud ante cada desastre natural
  • …y muchas, muchas más


Pesaj
es la celebración de la vida. La historia de nuestro pueblo es realmente un triunfo de la vida. Contra todo pronóstico hemos hecho más que sobrevivir. Desde el nacimiento de nuestra nación hasta la actualidad la mayoría de nosotros nos hemos adaptado de manera creativa a cada nuevo tiempo y a cada nuevo lugar y a pesar de que hemos sido perseguidos una y otra vez elegimos vivir. Hemos soportado la esclavitud y la humillación. También hemos disfrutado de la libertad y la soberanía. La oscuridad ha sido equilibrada por la luz. Hemos aprendido a resistir. Hemos aprendido a avanzar. Somos orgullosos supervivientes.

A la luz de las velas del Jag y de Shabat, que simbolizan la renovación de la vida y que iluminarán nuestras mesas del Seder, celebremos unidos simbólicamente con nuestros hermanos judíos de todo el mundo la reafirmación de la libertad.

Celebremos para conectarnos con nuestras memorias y con las profundas raíces históricas del pueblo al que pertenecemos

Celebremos  para recordar  y revivir la historia de nuestra  liberación de la esclavitud en Egipto – que fue una gran lucha por la libertad y la dignidad.

Celebremos  porque la lucha por la libertad humana nunca se detiene.

Celebremos y recordemos a todas las personas – judías y no judías – que todavía están luchando por su libertad.

 ¡JAG PESAJ KASHER VESAMEAJ!


Nisan – Pesaj la oportunidad de emerger y renacer como “PUEBLO”

Llega Pesaj que representa para cada uno de nosotros un mágico momento en el que en medio de la vorágine cotidiana aflora nuestro optimismo, reconociendo la capacidad renovada, que emana de las entrañas mismas de nuestra narrativa, de emerger y renacer como Pueblo; de salir de la oscuridad hacia la luz, de transmitir nuestras memorias, de evocar nuestras historias, de celebrar una y otra vez la libertad de ser.
El Rabino Joseph Soloveitchik enseñaba que dos tipos diferentes de transmisiones tienen lugar en el marco de las festividades judías: Zajor – Memoria, Recuerdo – y Sipur , Relato.
A diferencia de otras celebraciones en las que el Zajor está en el centro de la escena Pesaj requiere además, un activo proceso personal de Sipur, de transmisión, de legado.
A través del proceso de Sipur, referimos una historia que realmente nos sucede a nosotros.
• Somos esclavos del Faraón en Egipto.
• Somos compañeros revolucionarios de Rabi Akiva en Bnei Brak.
• Estamos presentes en innumerables Sedarim con las generaciones que nos precedieron.
• Estamos leyendo las cuatro preguntas y formulando nuevos, dolorosos e inimaginables interrogantes junto a Mordejai Anilevich en el gueto de Varsovia.
• Estamos celebrando en Jerusalén, en Israel renacido, el primer Seder de la Mediná con Ben- Gurion en 1949.
Incorporamos todos estos testimonios porque estamos realmente presentes – durante nuestro Seder – en todos estos momentos simultáneamente.

Sipur , el proceso de la narración activa, es en sí mismo un acto de liderazgo , de transformación y de liberación.
En el mundo alterado en el que vivimos, el líder como narrador se convierte en una pieza fundamental para el proceso de conexión con el pasado y la creación de la visión de un porvenir trascendente. Para el líder, las aguas agitadas del Mar Rojo y la aridez del desierto son elementos llenos de riqueza para crear la visión de un nuevo futuro y de una comunidad renovada.

Recreando nuestro Seder, nos convertimos en arquitectos de nuestra propia redención. Al relatar (Lehaguid) la historia a nuestros hijos, también estamos definiéndonos nosotros mismos en lugar de dejar que otro lo haga, estamos liberándonos a nosotros mismos y garantizando nuestro futuro.

¿Cómo va a ser el Seder de este año? ¿En qué será diferente de todos los demás? ¿Quién se sentará alrededor de la mesa en nuestro Seder? ¿Qué nuevas preguntas surgirán? ¿Qué memorias compartiremos?
Como responderemos en este 5774 cuando nos pregunten: ¿Qué es este servicio, esta historia, para ti?
En un tiempo que anhela sentido, nuestras historias y memorias son parte de una antigua – una muy antigua – tradición de cuidar a los extraños, a los pobres y los oprimidos, las viudas y los huérfanos, los ancianos, los necesitados y los discapacitados .
En un momento de olvido, nuestras historias son parte de una cadena viviente de aprendizaje y de textos, que nos constituyen en herederos de una cultura y una tradición milenaria e inquietantemente bella.
En un momento de anomia y de soledad, llevamos inscripto en nuestras historias y memorias familiares, el secreto de la construcción de una comunidad que proporcione a nuestros hijos un sentido de cuidado y pertenencia.
En una época de desarraigo y marginación , nuestras historias están conectadas a una civilización religiosa con una historia de mas de 3.500 años de edad y un futuro infinito nutrido en la responsabilidad por el bien de la humanidad .
Nuestra capacidad para contar esta historia, una vez más de una manera renovada, pondrá a prueba nuestra fortaleza como líderes y narradores, madres y padres, abuelos y maestros.Dibujo Pesaj

PARASHAT JUKAT – PARADOJAS DE LA VIDA

fe6ba28edee2d91b7a91fdf81a22a0c5--art-gallery-torahCuando estudiamos nuestros textos sagrados, narramos una y otra vez nuestros relatos, celebramos nuestros éxitos o lloramos nuestras pérdidas, procuramos establecer conexiones personales con la tradición y el legado de nuestro Pueblo.
Los judíos tenemos una relación viva con nuestro pasado. La historia judía, las costumbres y preceptos y las memorias judías no se colocan en museos y bibliotecas para ser investigadas por eruditos. Forman parte de la vida cotidiana de nuestra gente.
Por eso una de las fortalezas mas grandes que tenemos como colectivo, reside en nuestra capacidad de utilizar la tradición como una fuente renovadora de nuestra herencia, especialmente cuando la transmitimos de generación en generación.
Cada generación tiene la necesidades de renovar el judaísmo según su visión y sus preocupaciones.
Cada generación hace preguntas nuevas y trae sus propias preocupaciones y cuestionamientos al momento de interpretar y comprender la palabra escrita y las tradiciones, normas, decretos, y preceptos que de ella se desprenden. Este hecho, indudablemente genera una dinámica de diálogo permanente con el texto.
Jukat contiene ricos temas sobre los cuales reflexionar
Pará Adumah (La vaca Roja), la muerte de Miriam, el reclamo del pueblo por la falta de agua y la reacción de Moshe y Aarón, con sus consecuencias, los Edomitas rehusando permitirles a los hijos de Israel pasar por su territorio, la muerte de Aarón en la cumbre del Monte Hor, Israel desafiando al rey de Arad y destruyendo sus ciudades, la plaga que requirió de una serpiente de bronce para ser aplacada y finalmente la batalla entre los reyes de Sijón y Og.

El párrafo referente a la vaca roja, “Para Adumah” es quizás el ejemplo clásico de la tradición de un Jok: una ley cuyo propósito, orígenes y comprensión no son claros. 
Las cenizas de la novilla roja presentan la paradoja de hacer puros a los que son impuros, mientras que al mismo tiempo hacen a los que son impuros puros.

Las paradojas encarnan contradicciones que apuntan a tensiones importantes en nuestra comprensión del mundo, de la sociedad de nuestras propias sensaciones y sentimientos, y en este caso particular de los misterios de la teología.
Dios, quien es perfecto, crea un mundo imperfecto; mientras que los humanos, que somos imperfectos, tenemos como obligación perfeccionar el mundo. Somos nosotros mismos quienes con nuestras acciones y palabras podemos cada día consagrar lo profano ( purificar lo impuro) o profanar lo sagrado (impurificar lo puro)

Leemos acerca de la muerte de Miriam, la hermana de Moshe (Numeros 20:1).
El versículo que continua inmediatamente nos enfrenta a la falta de agua para beber (Numeros 20:2). La asociación de estos dos acontecimientos proporcionó la base sobre la que los sabios del Talmud construyeron una hermosa leyenda acerca del abundante manantial de agua dulce que siguió a Miriam en el trayecto con su pueblo a través del desierto.
Mientras Miriam vivió esta fuente de agua viva sostuvo a las personas, les dio fuerza y esperanza para seguir. El texto nos sugiere que esta fuente, sin embargo, se secó con su muerte (Rashi en Números 20:2; B. Ta’anit 9a; Shir Hashirim Rabba 4:14, 27). Esta leyenda acentúa la importancia de Miriam durante los cuarenta años que nuestro Pueblo vago por el desierto y la presenta como una socia plena de sus hermanos, Moshe y Aarón.
Su muerte constituyó un quebranto para nuestros antepasados y ¿para sus dos hermanos?.
La Torá subraya este punto diciéndonos que casi inmediatamente después de su muerte, Moshe y Aarón son agobiados por el desafío del Pueblo para proporcionarles agua para beber.
Hoy, las mujeres estamos trabajando y acompañando codo a codo a los hombres – como nunca antes – en tareas de liderazgo. 
Aun cuando los fundamentalistas de nuestra tradición no lo quieran reconocer: ¡Así es!

En la búsqueda de maneras de valorar esta nueva realidad y reflejarla en una tradición viva, la historia de Miriam y de la fuente de agua que la acompañó nos brinda una hermosa posibilidad.

En muchos Sedarim de Pesaj incorporamos una nueva costumbre. Colocamos sobre nuestras mesas una copa con agua, que representa la fuente de Miriam. Este símbolo nos proporciona la oportunidad de hablar acerca del significado de Miriam y del rol central que las mujeres desempeñaron en la historia del Éxodo, momento fundacional por excelencia de nuestro pueblo como tal y al que referimos en cada celebración.
Kos Miriam, la Copa de Miriam nos ayuda a revivir el relato recordándonos que personas reales y familias reales, experimentaron y protagonizaron la Salida de Egipto y la larga travesía por el desierto.
Vivimos en tiempos de cambios vertiginosos e increíbles.
Como judíos vivimos también en un período del crecimiento y de creatividad extraordinarios que nos convoca a enfrentar nuevos desafíos. Somos afortunados por poseer una herencia rica y profunda que a menudo, y de maneras sorprendentes, nos ayuda a ligar nuestras preocupaciones presentes con los manantiales de agua viva y fresca que emana de nuestros textos y de nuestra tradición.
Shabat Shalom Umeboraj!

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