Día de la madre, sin mamá

mamáEsta mañana, antes de despertarme totalmente pensé: me levanto, me ducho, desayuno y me voy a comprar el regalo para mamá…

Fue un flash… unos segundos y me dí cuenta que mañana, en este día de la madre,  por primera vez en 65 años, no tendré a quien agasajar.

Pasaron ya casi 6 meses desde el 1º de mayo, 1º de Yiar y sin embargo, en determinados momentos el dolor y la angustia aprietan como durante las primeras horas.

Es cierto, no tengo a quien agasajar, pero tengo una madraza para recordar.

Mi mamá no era una madre perfecta, ninguna lo es. La vida no la acarició, aunque ella estoicamente nunca lo quiso reconocer. Yo lo supe desde mi salida de la infancia porque  sus ojos con esa transparencia infinita relataban lo que ella no quería contar.

Apretaba fuerte los puños, sacaba fuerza,  no se donde, y salía  a ponerle el pecho a la adversidad. Aunque no era perfecta, es mi heroína favorita, la que  me supo mostrar que la batalla es día a día.

Mamá era una mujer sabia. Con esa sabiduría que le vida va forjando y que le permitía  brindarse a todos los que la rodeaban, tanto que se olvidaba de ella misma.

Nos cuidó y nos mimo, pero fundamentalmente nos enseñó a cuidarnos entre nosotros.

Sus manos hacían maravillas.

Siempre sus manos tendidas, sus manos ocupadas.

En el  momento mas duro que una madre puede transitar,   sus manos tomando dolorosamente un gajo de tierra para cumplir con el cruel e inexplicable deber de enterrar a un hijo, sus manos crispadas por el dolor, sus manos cerradas con fuerza conteniendo todas las lagrimas que no derramó,

Anteayer  nomás: sus manos cosiendo, cocinando, tejiendo,  juntando caracolitos en la playa junto a Ari, Pablo, Dani. Ayer: sus  manos en las de Mati y Caro, imaginando y dibujando con ellos pistas de carreras de autos  en los encuentros semanales  sobre ese mantel que ya no usamos, pero que guardo  porque tiene su huella.

El 21 de abril, 10 días antes del final, en el que estuvo acompañada por Gustavo , a quien mimó y quiso como a un hijo, cuando decidió que  tiraba  definitivamente  la toalla, que ya era suficiente, me lo hizo saber  con  sus manos elevándose para alcanzar mi brazo, cuando me estaba yendo a casa a descansar y ya le había dado ese  beso esperanzado  de las buenas noches con la promesa de volver temprano al otro día, sus manos ya cansadas abrazaron mi brazo  acompañando sus palabras: Gracias Beatriz por  todo.

Alcance a balbucear soy yo la que tiene tanto para agradecerte, y me fui llorando. Se empezó a despedir de mi con sus manos,  con su mirada profunda, con todo tu ser. Yo me fui despidiendo contándole y cantándole, como ella hacía conmigo cuando era pequeña.

En este día de la madre. el primero sin mamá, a pesar del enorme vacío que siento tengo que agradecerle por mi infancia,  por mi adolescencia (con su mirada siempre atenta y su actitud cómplice), por entenderme y acompañar mi adultez, por estar siempre. En este día de la madre me queda su amor, su dedicación,su alegría por las cosas mas pequeñas  y su mirada amorosa que esta impresa en mi corazón y en mi retina.

Te amo mamá, SIEMPRE!.

1º de septiembre, XII Encuentro de Coordiep- Salta, Mesa Interreligiosa

Con la agenda y el diario en  una mano y el libro en la otra, así nos invitaba  a caminar por cada instancia de la vida uno de mis maestros.

En una mano la agenda y el diario:

En estos días cuando el absurdo, la confusión y el “todo vale” parecen conducirnos a callejones sin salida, venimos  a este encuentro para revisitar  la tarea que nos convoca e interpela cotidianamente,  para reforzar su sentido, su significado  y enriquecernos con los aportes de otros para avanzar un paso mas hacia el logro de  ese continuo de la mejora escolar que es nuestro horizonte.

La Escuela y sus actores, son centro de nuestra preocupación.

En la escuela ciertamente se aprenden muchas  más cosas que aquello que dicen los currículos, programas y libros.   Aprendemos modos de relacionarnos, de percibir la realidad e interpretarla,  de conocernos  y reconocer a los otros, de actuar frente a las normas, de plantear acuerdos y disensos.

Es así que el espacio escolar  no está exento de  los dilemas y de las tensiones a los que nos expone la sociedad en la que vivimos, las que son parte de nuestro cotidiano, de la agenda pública y privada, de las noticias en los diarios.

En la otra mano, El Libro,  los libros, La Biblia, Nuestra herencia y memoria cultural:

En estos días los judíos transitamos el comienzo del  mes de Elul, el último del año hebreo.

Elul es mes de reflexión sobre lo actuado, sobre lo vivido. Mes de intenso quehacer interno, para poder con  humildad reconocer fracasos y derrotas, miserias y mezquindades, porque sólo a partir de un sincero balance íntimo podremos recuperar la chispa divina adormecida en nuestras almas.

Somos convocados  a  meditar con honestidad sobre nuestros méritos y reveses, no negamos nuestros errores, construimos sobre su memoria para crecer espiritualmente y en acciones, tal como lo hacemos en los procesos de evaluación de nuestras instituciones escolares.

El error – reconocerlo, aprender de él y elevarnos por sobre él – es realmente el secreto del éxito y el punto de partida de toda mejora.

Con los textos y con la Agenda

Como si fuera una obra musical,   este año está terminando. Estamos a solo 3 semanas de comenzar un nuevo año y aunque aún no finaliza el ciclo lectivo, el Calendario Hebreo nos insta a evaluar.

La proximidad de Rosh Hashana, nos convoca a interrogarnos en lo “personal”.  La proximidad del Día del Maestro nos invita a  re-pensarnos en lo profesional.

Es tiempo de recuperar en el concierto de todas las voces, nuestra propia canción.

Es tiempo de permitirnos escuchar los ecos de nuestros pensamientos, de nuestras palabras, de nuestras acciones, para retomar lo mejor de ellos para el año que comenzará.

Es tiempo de mirar retrospectivamente, en nosotros mismos, para recuperar la melodía, los tonos y los matices que queremos imprimirle a nuestras vidas y a nuestra tarea profesional. Es tiempo de preguntarnos…

¿Nos interrogamos sinceramente acerca del sentido de nuestra tarea?

¿Consideramos  tanto nuestros  logros como nuestros  errores o fracasos?

¿Reflexionamos  acerca de  quiénes somos,  lo que hemos hecho en cada uno de los momentos vitales del año que pasó?

Hacemos todo lo necesario para avanzar en el sendero de la mejora escolar?

Mejora en hebreo se dice Shipur, misma raíz de Shofar, cuerno de carnero que cual despertador somos llamados a escuchar desde el segundo día del mes de Elul. Lishmoa Kol Shofar… Escuchar el sonido del Shofar… Escuchar es el mandato… No hacer sonar… sino escuchar…

Escuchamos lo suficiente a todos y cada uno de los integrantes de nuestras Comunidades educativas?

El Shofar es nuestro “despertador espiritual” nos convoca al Shipur. (Mejoramiento, cambio). Pero no habrá shipur sin una real escucha.

El Shofar nos recuerda, en  su propio modo único y singular,  que somos responsables de nuestras acciones y que el Shipur y el  cambio, es siempre posible.

Escuchemos su doble llamado – el llamado a revitalizar nuestros sueños y el  llamado a ser despertados de nuestro sueño, lo que nos asegurará poder avanzar con los ojos bien abiertos hacia esa mejora que vemos allá en el horizonte.

Escuchemos!

Que en este encuentro podamos  compartir espacios que nos permitan encontrar algunas  respuestas para plasmar  los acciones  necesarias  para conducir a nuestras instituciones educativas hacia el cambio y la mejora escolar acompañando a todos y cada uno de los actores del escenario escolar hacia el logro de su plenitud como personas sanas espiritualmente.

Que estos tres días  de escucha, reflexión y diálogo sean inspiradores y nos aporten  el coraje de enfrentar los nuevos desafíos que el logro de toda mejora requiere.

Que de este encuentro cada uno de nosotros pueda emerger  con mayor creatividad y  con la energía positiva  necesaria para ser menos destructivos de nosotros mismos, de los otros y del mundo,  para el logro de una mayor armonía y paz interior.

 Que este año, pueda nuestra capacidad de oír dar lugar   a una real escucha y nuestra escucha al entendimiento, sabiendo que  en cada uno de nosotros existe la posibilidad de  reparar y mejorar, de reunir lo que está fragmentados en nuestras instituciones educativas,  para hacer así un aporte sustantivo y significativo para la construcción de una sociedad  que aun en permanente cambio, conserve el sentido de humanidad y sea testimonio de la existencia de Dios.

Nisan – Pesaj la oportunidad de emerger y renacer como “PUEBLO”

Llega Pesaj que representa para cada uno de nosotros un mágico momento en el que en medio de la vorágine cotidiana aflora nuestro optimismo, reconociendo la capacidad renovada, que emana de las entrañas mismas de nuestra narrativa, de emerger y renacer como Pueblo; de salir de la oscuridad hacia la luz, de transmitir nuestras memorias, de evocar nuestras historias, de celebrar una y otra vez la libertad de ser.
El Rabino Joseph Soloveitchik enseñaba que dos tipos diferentes de transmisiones tienen lugar en el marco de las festividades judías: Zajor – Memoria, Recuerdo – y Sipur , Relato.
A diferencia de otras celebraciones en las que el Zajor está en el centro de la escena Pesaj requiere además, un activo proceso personal de Sipur, de transmisión, de legado.
A través del proceso de Sipur, referimos una historia que realmente nos sucede a nosotros.
• Somos esclavos del Faraón en Egipto.
• Somos compañeros revolucionarios de Rabi Akiva en Bnei Brak.
• Estamos presentes en innumerables Sedarim con las generaciones que nos precedieron.
• Estamos leyendo las cuatro preguntas y formulando nuevos, dolorosos e inimaginables interrogantes junto a Mordejai Anilevich en el gueto de Varsovia.
• Estamos celebrando en Jerusalén, en Israel renacido, el primer Seder de la Mediná con Ben- Gurion en 1949.
Incorporamos todos estos testimonios porque estamos realmente presentes – durante nuestro Seder – en todos estos momentos simultáneamente.

Sipur , el proceso de la narración activa, es en sí mismo un acto de liderazgo , de transformación y de liberación.
En el mundo alterado en el que vivimos, el líder como narrador se convierte en una pieza fundamental para el proceso de conexión con el pasado y la creación de la visión de un porvenir trascendente. Para el líder, las aguas agitadas del Mar Rojo y la aridez del desierto son elementos llenos de riqueza para crear la visión de un nuevo futuro y de una comunidad renovada.

Recreando nuestro Seder, nos convertimos en arquitectos de nuestra propia redención. Al relatar (Lehaguid) la historia a nuestros hijos, también estamos definiéndonos nosotros mismos en lugar de dejar que otro lo haga, estamos liberándonos a nosotros mismos y garantizando nuestro futuro.

¿Cómo va a ser el Seder de este año? ¿En qué será diferente de todos los demás? ¿Quién se sentará alrededor de la mesa en nuestro Seder? ¿Qué nuevas preguntas surgirán? ¿Qué memorias compartiremos?
Como responderemos en este 5774 cuando nos pregunten: ¿Qué es este servicio, esta historia, para ti?
En un tiempo que anhela sentido, nuestras historias y memorias son parte de una antigua – una muy antigua – tradición de cuidar a los extraños, a los pobres y los oprimidos, las viudas y los huérfanos, los ancianos, los necesitados y los discapacitados .
En un momento de olvido, nuestras historias son parte de una cadena viviente de aprendizaje y de textos, que nos constituyen en herederos de una cultura y una tradición milenaria e inquietantemente bella.
En un momento de anomia y de soledad, llevamos inscripto en nuestras historias y memorias familiares, el secreto de la construcción de una comunidad que proporcione a nuestros hijos un sentido de cuidado y pertenencia.
En una época de desarraigo y marginación , nuestras historias están conectadas a una civilización religiosa con una historia de mas de 3.500 años de edad y un futuro infinito nutrido en la responsabilidad por el bien de la humanidad .
Nuestra capacidad para contar esta historia, una vez más de una manera renovada, pondrá a prueba nuestra fortaleza como líderes y narradores, madres y padres, abuelos y maestros.Dibujo Pesaj

Cuando juntos de la mano somos mucho mas que dos.

Rabí Jaim de Zunz  nos lega este relato:

Un hombre  vagaba, perdido, a través de un espeso bosque. Había estado caminando  durante muchos días y tenía hambre, sed, cansancio y además ya estaba muy asustado. Cuando las  últimas gotas de esperanza se evaporan de su corazón, vio a la distancia  una mujer.

“Estoy salvado!”, Pensó. “Sin duda, ella sabe cual es  la salida de aquí. ”

El hombre  y la mujer comenzaron a correr  el uno hacia la otra y en cuanto más se acercaban  cada uno podía ver la mirada de expectante ilusión en la cara del otro. Jadeantes, dijeron al mismo tiempo: “Gracias a Dios que hay alguien más en este bosque. Pensé que nunca iba a encontrar mi camino.”

Rápidamente, el optimismo se fue de sus caras, sus hombros cayeron emitieron  un sonido de miedo y dolor al darse cuenta de que ambos estaban perdidos.

Pasó un momento antes de que pudieran levantar la cabeza una vez más, pero lo lograron. A pesar que aún estaban  perdidos, ellos tuvieron la suerte de encontrarse.

Ella ciertamente  sabía qué caminos ya había recorrido en el bosque, Y él conocía los que había andado. Juntos podrían forjar un nuevo camino que  tal vez los podría conducir a un lugar seguro. Y de no ser así, por lo menos no estarían solos.

Los dos continuaron su búsqueda en conjunto, sin saber si el camino que elegían los sacaría del bosque, pero llenos de nuevas esperanzas.

Realmente, estamos mejor cuando estamos con otros, aun cuando sabemos que vivimos en un mundo fragmentado y que al leer cada mañana el diario o escuchar las noticias por TV, en general nos llenamos  de aflicción, porque el mundo y la sociedad en que vivimos no son un dechado de virtudes.

Me pregunto, este Rosh Hashana: Si reconocer nuestros pecados, los borra, ¿No sería maravilloso si recitar los pecados del mundo podría dejar el mundo en situación de borrón y cuenta nueva?

Nuestra liturgia no proporciona una oración lo suficientemente amplia como para cubrir el estado de nuestro mundo. No tenemos ninguna plegaria para purgar los males de nuestro entorno, pero tal vez una mirada más cercana  a nuestros mundos revelará bellezas ocultas.

Vieron que a veces  miramos a la distancia un cuadro,  una obra de arte, y no nos gusta o nos parece espantosa?

Sin embargo cuando nos acercamos imágenes pequeñas  que el artista ha incorporado comienzan a aparecer, brindándonos una nueva y renovada sensación frente al cuadro, y una dimensión de análisis distinta.

Así es nuestra mirada del mundo, que se ve bastante feo cuando  lo tomamos en conjunto.

Como con las obras de arte, una mirada más cercana, a menor distancia,   a nuestro mundo podría también revelar algo mucho más atractivo que lo que vemos en la superficie.

Tratemos  de mirar más de cerca por un momento.

Te desafío, me desafío, cerremos los  ojos y abramos la mente.

Cuando hago ese ejercicio veo:

Grupos de  personas que trabajan por la paz entre las naciones en todo el planeta.

Grupos humanitarios que envían recursos y alimentos a países y zonas geográficas donde la vida es muy difícil y los recursos escasos.

Médicos y científicos que trabajan e investigan para  encontrar tratamientos y curas para enfermedades que hasta no hace muchos años provocaban la muerte.

Veo cada vez un mayor número de organizaciones que nuclean a todos los hombres sin distinción de ningún tipo.

Ahora abramos  los ojos y veamos este mismo espacio, lleno de gente que comparte un momento único de celebración, un nuevo aniversario de la Creación del mundo.

Un grupo de personas distintas unas de otras que se sienten interpeladas por las mismas memorias por la misma concepción de mundo.

Al igual que las pequeñas imágenes de una pintura,  estas son los aspectos hermosos de nuestro mundo.

Nuestra vida no debería vivirse sólo por los horrores que vemos en las noticias, sino por las alegría que encontramos en nuestros hogares, lugares de trabajo y comunidades.

A veces todos necesitamos mirar desde  una nueva perspectiva. Cada uno de nosotros tiene ese poder, y es una maravilla proponernos ayudar a otros a ver la belleza donde parece no existir.

Tal vez somos como el hombre y la mujer acerca de la que hablamos antes, ambos estaban  perdidos y asustados, pero al igual que el  bosque, nuestro mundo será menos temerario  si nos acercamos a él juntos.

Y, aunque estemos perdidos, incluso si nuestro mundo es oscuro y sombrío, podemos al menos, compartir la  esperanza de que, al igual que el hombre y la mujer errantes,  encontraremos nuestro camino a un lugar mejor.

La esperanza es una condición difícil de encontrar en estos tiempos, pero es nuestra responsabilidad, como personas cuyo himno es Hatikva, esforzarnos por incorporarla a nuestras vidas.

Amigos, es un camino difícil el  que tenemos por delante. Al término de nuestras celebraciones, de estos Iamim Noraim, vamos a salir de este “lugar seguro”  y regresaremos a un mundo que parece estar lleno de fealdad, y estaremos bombardeados por noticias deprimentes e imágenes horribles.

Pero podemos ver algo más que los males del mundo. Podemos abrir los ojos a las bellezas que dominan  la escena  incluso en las situaciones más tristes.

Y cuando podemos por nosotros mismos percibir estas bellezas, aunque pocas,  podremos ayudar a que otros las vean.

Hayom harat olam, este es el cumpleaños del mundo. Que también sea el cumpleaños de una nueva perspectiva y comprensión de las bellezas de nuestro planeta, y que sea el inicio de un año bueno y dulce lleno de visiones compartidas y de Tikva, esperanza.

LeShanah Tovah tikateivu.

Acerca de votos, plegarias y relaciones. “Janá”

וכל התורה כולה נקראת שירה. ותפארת השיר היא כשהקולות משונים זה מזה, וזהו עיקר הנעימות

Y toda la Torá es un cántico. Y la belleza del canto se da cuando surgen de él distintas voces

Nuestra apreciación de los textos que leemos cada año, en los Iamim Noraim,  generan nuevas voces, voces que se suman a la melodía y que están íntimamente ligados a los momentos vitales por los que estamos atravesando.

La lectura de la Torá para la primera mañana de R.H. corresponde al capítulo 21 del libro del Génesis y comienza narrando el nacimiento de Itzjak. La Haftará que leeremos inmediatamente después corresponde a los capítulos 1 y 2 hasta el versículo 11 del libro del profeta Shmuel. Los personajes son un hombre: Elkana, sus dos mujeres, Janá la amada, y Pnina la agraciada con hijos. Los Temas: Pareja, hijos, familia, tensión, angustia, plegaria, voto (neder), el nacimiento del hijo, y finalmente su consagración a la tarea del santuario y el canto de agradecimiento de Janá.

Tanto el relato del génesis 21, como el del libro de Shmuel, nos refieren las vivencias de dos mujeres que finalmente fueron bendecidas con un hijo.

Todos sabemos que la elección de los textos de la Torá y de los profetas que se leen en cada una de las festividades, no es arbitraria; y sin embargo podemos preguntarnos con asombro cual es la relación que existe entre ambos relatos y la celebración de Rosh Hashana?

También nuestros sabios se formularon esta pregunta. Es así como encontramos una posible respuesta en el Midrash que nos explica alegóricamente que Sara y Janá fueron recordadas por Dios en el día de Rosh Hashaná.

Ambos relatos, el de Sara, su risa, su incredulidad, y el de Janá, con su angustia y su llanto nos ponen en contacto con la intimidad de los sentimientos individuales.

Estas dos mujeres tenían esposos que las amaban y aparentemente las comprendían, Janá es una mujer amada; pero el amor de su esposo no le resulta suficiente, ya que le ha sido negada la posibilidad de concebir.

Antes del nacimiento de mi segunda hija, Daniela,   la historia de Janá resonaba en mí como un reflejo del dolor de la infertilidad. La infertilidad es una experiencia personal, a veces lacerante. Algunos estiman que una de cada seis parejas tienen problemas de fertilidad.

Hoy en una etapa muy distinta de mi vida, releo  la historia de Janá con la mirada puesta en el vínculo entre Janá y Elkana y considero la relación de Jana con su esposo. Elkana amaba profundamente a  Janá y  la Haftará nos dice que él expresaba su amor dándole regalos adicionales en el momento del sacrificio anual.

Elkana tiene empatía  con la tristeza de Janá en su esterilidad , pero no termina de entender la profundidad de los sentimientos de su amada mujer. “Por que te preocupas, acaso no soy yo mejor para ti que diez hijos?” le dice Elkana a Janá.

En parte, esto era probablemente debido a una asimetría en su relación . A través de su esposa Peninah , Elkana ya había tenido hijos e hijas, por lo que su situación es diferente a la de Janá.

Pero incluso sin hijos de otra relación, a veces ocurre que dos personas que se aman experimentan de una manera muy diferente la  infertilidad – lo que  le duele  a cada uno de ellos es diferente, la manera en que  responden a la tristeza puede ser diferente, , y lo que ven como una solución para la creación de la familia por sí mismos puede ser diferente.

El amor sólo,  no es garantía de comprensión y uno tiene la sensación de que Elkana y Janá están en la misma página,  al llegar al final de la historia, después del nacimiento de Shmuel .

Seguramente, Elkana consideraba que debía tranquilizar a Janá, devolverle su alegría, conformarla. Pero solo ella sabía de la carga emocional, el monto de angustia o tal vez el cúmulo de esperanza que su corazón guardaba.

Nuestra Haftará es la historia de Janá y Shmuel , pero detrás de las escenas también está la historia de Janá y Elkana .

Y año tras año Janá sigue llegando a Shilo, para ofrecer junto con su esposo y Pnina, que la acosaba por su esterilidad, sacrificios en el santuario.

AÑO TRAS AÑO. El texto casi insinúa rutina.

Pero en esta oportunidad, hay algo, un detalle que rompe con esta rutina y le agrega tensión al relato: La plegaria de Janá.

Parece que al borde de la desesperación y a pesar de las presiones de Pnina que la burla, y de Elkana que le sugiere conformismo, Janá encuentra en lo más íntimo de su ser esperanza.

De la oración de Janá, solo conocemos el pedido y el voto de consagrar a su hijo al servicio de Dios.

El texto bíblico nos dice que sólo sus labios se movían, que oraba con insistencia, llorando copiosamente.

La oración, la plegaria de Janá es la expresión de su Fe.

En esta mujer se dio la determinación interna necesaria para poder, a pesar de su angustia, o tal vez por ella, realizar el esfuerzo necesario para elevar su plegaria.

Janá sabe que el hombre debe hacer cosas si es que quiere modificar su realidad su “psak din”  especialmente cuando le toca atravesar por una dura prueba.

Ella vive su esterilidad como un veredicto frente al que debe apelar.

Pide, apela, promete,”hace”. Su Tefila está llena de Mesiruf Nefesh, entrega del alma.

Janá nos conmueve en su disposición para brindar con amor al hijo que supuestamente va a recibir.

Su sola intención la hace merecedora de recibir con amor al hijo que está dispuesta a dar.

Es a través de la plegaria, que se produce un vuelco anímico en Janá. “Ve´panea lo haiu la od”   dice el texto. “Y la acongojada expresión de su rostro, ya se había desvanecido”.

Nuestra cara, nuestro rostro, es muchas veces, si no  siempre, reflejo de nuestra alma.

El relato bíblico nos sugiere que Janá logró a través de su tefilá un cambio interno, que se reflejó en su cara.

Igual que hasta hace 28 años sigue sorprendiéndome  en este texto la imagen de Janá trayendo a este tan ansiado hijo , hasta el santuario de Shilo . Como  Abraham,  que   hizo una fiesta después de que Isaac fue destetado , hay una fiesta aquí después que Shmuel fue destetado , pero esta vez no fue una celebración en casa , con los amigos y la familia, sino un sacrificio en el  altar,  en Shilo , donde Shmuel serviría.

Esto es  más de lo que podemos soportar, esta imagen de Janá dejando a su hijo atrás, mientras ella regresa a casa sin él. Sin embargo el libro de Shmuel hace alusión a una relación continua entre Shmuel y su madre . Se nos dice que Janá cosía un abrigo para llevarle a   Shmuel , cada año , cuando con su familia llegaba a Shilo.

El Midrash va más allá y sugiere que el  contacto permanente con su madre y la educación que ella le proporcionaba, apartó a Shmuel  de los hijos de  Eli, jóvenes insensibles que se aprovechan de su posición.

El texto del Midrash nos recuerda que  lo que hacemos por y con nuestros hijos , incluso cuando ya no viven con nosotros , cuando el nido está vacío, tiene un profundo significado .

Volvamos ahora a la pregunta inicial: Por qué, justamente en el primer día del año, en Iom Hadin, leemos estos relatos?

Parejas, Madres, padres, expectativas de hijos, nacimiento de los hijos, crecimiento de los hijos, nido vacío… nietos,   todos estos temas nos dan idea de continuidad.

Rosh Hashaná, Iom Hadin, es el día en que cada uno es juzgado precisamente por su conducta individual. De la lectura de estos relatos se desprenden temas centrales para nuestra tradición: el valor que la continuidad tiene para nuestro Pueblo, y  la responsabilidad que nos cabe como forjadores de nuestro propio destino como individuos, sin dejar de tener en cuenta que  tenemos obligaciones respecto de nuestra propia descendencia.

Porque somos como Sara y Janá es que podemos decidir qué actitud tomar frente a la realidad que a veces nos parece inmodificable.  Podemos callar, reír o llorar, todas estas son expresiones del mismo sentimiento de angustia; y tal vez ¿ podemos hacer algo más ?

Porque somos como Sara y Janá, que de acuerdo al midrash fueron “recordadas” en Rosh Hashaná, es que sabemos cómo, cuánto, dónde y hasta dónde nos pesan y tensionan nuestros “motivos de amargura”.

Porque somos como Janá es que Rosh Hashaná nos convoca a hacer cosas para poder modificar aquello que nos duele.

Nuestra tfila  puede repetirse Año tras Año, como la llegada de la familia de Elkana al santuario de Shilo. Sólo cada uno de nosotros puede transformar, como Janá, su Tefilá en un gesto conciente  de confianza en sus propias capacidades para romper con la rutina y el conformismo, para así lograr una real renovación.

Aquí estamos en los servicios de Rosh Hashaná , una vez más . El Majzor es el mismo, las melodías son en su mayoría las mismas , celebramos de la misma manera, pero no tiene  por qué ser lo mismo, y eso es lo importante . Podemos vernos a nosotros  y a otros de manera diferente en el nuevo año . Podemos ver más allá de nosotros mismos y ganar fuerza para considerar  a los demás . En nuestra búsqueda de Tikun Midot , la perfección de nuestro carácter , podemos celebrar las pequeñas  victorias tal  como lo hacemos en nuestras luchas por la Tikun Olam . Un hilo de esperanza nos lleva a proclamar : “El año pasado no tuvimos éxito total en nuestro arrepentimiento , pero hoy, hoy nos proponemos con mas solidez a trabajar arduamente para hacer de este un buen y dulce año nuevo.

“Ze hashir shesaba, shar etmol leaba, ¿Vehaiom, Ani…?”

Hacia un enfoque auténtico y significativo en  la enseñanza del Tanaj

El Tanach desempeñó un papel central en el desarrollo de nuestro pueblo y los significados e ideas en él contenidos fueron de suma importancia en la etapa de consolidación de una  ideología nacional sustentada en los  valores particulares y universales que del  libro emanan. Entre  las décadas de los 50 y 70 del siglo XX la Biblia estaba “iluminada” de un resplandor especial, exaltado especialmente por los relatos de los que se desprende un  heroísmo y una épica concretamente ligada a los primeros años de construcción del Estado de Israel   y al mismo tiempo por  vincularnos a una lengua que entonces,  estaba en pleno proceso de “renacimiento” en los marcos educativos de la  diáspora.

El estudio del Tanach y su enseñanza eran entonces muy valorados, y los docentes de estudios judaicos tenían una sólida formación, conocimientos y convicciones, que los inspiraban a convocar a los jóvenes  alumnos a recorrer los textos bíblicos, no sólo como fuente de las enseñanzas halájicas, sino  en busca de relatos y mensajes significativos, pasibles de ser reinterpretados  (los vínculos entre hermanos,  la naturaleza del ser humano, la justicia social,  la relación padres e hijos, los dilemas vinculados al concepto de pueblo elegido, etc).

Los  mediados de los ochenta trajeron consigo cambios socio-económicos y culturales.   El status elevado del contenido del texto bíblico, no constituía  ya, per se,   un acuerdo tácito.

En el marco de las escuelas Ortodoxas y jareidiot  estos cambios no tuvieron un gran impacto. En estas escuelas, los espacios destinados al abordaje y estudio de los contenidos  judíos no se han visto, a través del tiempo, afectados por la irrupción en las aulas de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, ni por la incorporación del Inglés como lengua extranjera. Sin embargo, esta nueva realidad afectó en escala creciente   la  cantidad de horas dedicadas a las materias judaicas en los Jewish  Day Schools  de diferentes denominaciones ideológicas.

Aun así,  en las clases,  e intercambios con jóvenes alumnos  yo solía decir con mucha seguridad, tomando el Sefer Tanach en la mano: Con el texto de este libro han conversado  mis antepasados,  el le ha hablado a mis bisabuelos y abuelos, a mis padres , me habla  a mi y confío en que le hablará a mis nietos. Y tal como se desprendía de todo lo que  aprendí en dialogo con el texto,  no vacilaba en tomar la letra del poema Jai  de autoría de Ehud Manor,  para  parafrasearlo y destacar el vinculo indisoluble  entre el Tanach y cada uno de los integrantes de nuestro pueblo, mas allá de su filiación religiosa.

En esos años, quienes nos dedicábamos a la educación judía, insistíamos en recrear aquello que habíamos “vivido” como alumnos.

Esta posibilidad de dialogar, conversar, disentir  con el texto y de continuar interrogándolo estuvo, en mi experiencia personal, siempre mediada por docentes que ponían pasión,  amor y abrían puertas a la reflexión y a las preguntas

Eran tiempos en que la afirmación: “Vekol Hatora Kula Shirá, Vetiferet Hashir Hi Kshehakolot Shonim Ze MiZe” ( Aruj Hashulján, Hakdama Lejoshen Mishpat), adquiría relevancia y autenticidad en cada uno de los marcos educativos en los que se producía la magia del encuentro entre el educador y sus educandos.

El Tanach era  el canto o poesía  que de generación en generación se transmitía con un rico mensaje de VIDA.

¿Cuál es la situación hoy?

El devenir de un nuevo siglo, nos presentó un escenario diferente. Hoy el debate acerca de los valores no   es ya unívoco como en el pasado, y toda persona afectada  y preocupada por la educación judía como llave para garantizar la continuidad, está o debería estar  interpelada por  la preocupación acerca de la  “afirmación – interrogación”  con la que he titulado esta reflexión y que vuelvo a formular:

Ze hashir shesaba, shar etmol leaba, ¿Vehaiom, Ani…?”

El Tanach  es percibido, en muchos  de los marcos educativos  de distintas denominaciones ideológicas, como “perteneciente” en términos de discurso público a otro grupo – el religioso ortodoxo. Y si esto no fuera suficiente, son muy pocos ya  los espacios educativos en los que hay en los primeros años de escolaridad primaria una carga de horario adecuada para el área de lengua hebrea, que permita llevar a los alumnos en los años superiores  a un abordaje del Makor en su idioma original, sin  una excesiva dificultad idiomática.

Tal como es planteado el estudio del Tanach en algunos  marcos educativos:  capítulo tras capítulo, versículo tras versículo,  en medio de un enjambre de “beurei milim” (explicaciones de palabras),   el contenido pierde relevancia y autenticidad para el alumno,  habla un idioma diferente, ajeno, incomprensible y extraño;  algunos de los  mensajes e historias  son percibidos por los alumnos – seguramente también por los docentes – como ficciones lejanas a los intereses  e interrogantes que los pueden conmover.

Respecto de los docentes es lamentable tener que decirlo pero:

Muchos docentes de Tanach  no han recibido  nunca formación formal en el campo de la didáctica de su enseñanza. Se enfrentan a desafíos y dificultades en las aulas para los que nunca fueron debidamente preparados.

Hay  maestros que sólo han leído en el Tanach lo pocos prakim o psukim que les enseñan a los alumnos.

Entonces, ya no se enseña Tanach, se enseña acerca del Tanach.

El docente, dentro de la escuela judía, no es un mero transmisor. Sin lugar a dudas, en todos los casos, y sea cual fuere su lugar de inserción dentro del sistema (jardín, primario, secundario), su actitud en relación al Tanach y la relevancia de su mensaje determinará el grado de  compromiso con su tarea especifica, y al mismo tiempo posibilitará o no, el clima necesario dentro de una sala o aula para que cada actividad sea realmente fuente de aprendizaje.

El Moré  debe actuar como un mediador entre los aprendices y  la cultura y el lenguaje simbólico  de nuestro pueblo, de forma tal que los alumnos puedan percibir cercanía y familiaridad con nuestras fuentes, y desarrollen la convicción de que ellas pertenecen a “su mundo”.

Esta no es una empresa fácil. Se requiere  para ello  no sólo un conocimiento  profundo del campo sino el desarrollo de estrategias de enseñanza aprendizaje, que le permitan seleccionar adecuadamente el material a trabajar en clase y modalidades de abordaje  que sean relevantes para el alumno.

Tal como nos sucede con las personas, los textos nos resultan distantes y ajenos  cuando no hemos logrado adentrarnos en un diálogo inteligente y desafiante con ellos.

La valoración del texto bíblico en sus múltiples interpretaciones debería  constituir para cada uno de nosotros,”morim”, un compromiso ineludible.   Tenemos que poder sentir: Esto me importa, su mensaje me pertenece y me enriquece, deseo mostrarlo, transmitirlo y enseñarlo, me  resulta placentero e importante hacerlo, porque en primer lugar lo elijo para mí.

En los institutos de formación docente deberíamos alentar el estudio del Tanach desde esta perspectiva de diálogo con el texto. Dialogo nutrido de interrogantes vinculados con las temáticas y problemáticas  que tienen relevancia hoy y que nos permita,  en los tiempos alterados que transitamos,  redescubrir la fuente de espiritualidad contenida en  el Tanach.

Al prepararnos para compartir la maravillosa experiencia de abordar con los jóvenes el texto bíblico, tendríamos que preguntarnos acerca de ellos  y sus características e intereses: ¿Cuáles son los estudiantes? ¿que buscan (y no sólo lo que queremos que ellos sepan)? ¿Cómo podemos ayudarles a dar forma a sus propios viajes de aprendizaje? ¿Cómo podemos hacer que tomen conciencia de los recursos y las oportunidades que pueden descubrir en esta fuente inagotable de sabiduría? ¿Cómo facilitarles acceder y moverse entre estas posibilidades?

En pocos días celebraremos Pesach.

Si en nuestras clases de Tanach,   Pesaj se reduce a la enumeración de las costumbres y normas, al relato del nacimiento de Moshé y a la salida de Egipto, habremos sido sólo buenos transmisores del “saber”.

Si logramos trabajar con nuestros alumnos (partiendo de sus propias experiencias cotidianas,  anclando en sus inquietudes y  utilizando múltiples recursos) , acerca del valor que en nuestra tradición  y para nuestro pueblo tiene el concepto de libertad;  si logramos ahondar en conversaciones en las que nos interroguemos acerca de la reiteración en nuestras plegarias cotidianas de la formulación  Zecherlitziat mitzraim, si pudiéramos destinar un  tiempo valioso para analizar en el Tanach que lugar les cupo a las mujeres en el Éxodo, podremos llegar  seguramente al estudio de los capítulos de Shmot, agregando a la experiencia de aprendizaje, significatividad, relevancia y autenticidad.

La enseñanza del Tanach  y la selección adecuada de qué y cómo enseñar continúa siendo una cuestión  importante para nuestro sistema educativo judío.

Durante gran parte del siglo XX, el objetivo manifiesto o latente de la educación judía  era hacer a los judíos más judíos. Mucho aprendizaje judío, incluida la selección de textos bíblicos que la escuela abordaba,  había  sido diseñado para motivar y equipar a los judíos para la práctica del judaísmo. Estos objetivos, no siempre respondían a las preguntas fundamentales que muchos judíos se formulan hoy:

¿Qué importancia tiene esto para mí? ¿Cómo puedo a través de mi judeidad añadir significado, propósito y plenitud a mi vida?

En una época de identidades globales, una educación judía “parroquial”, no va a favorecer la necesidad de que la tradición judía enriquezca y de sentido a nuestras vidas.(no sólo a las partes de ellas que tienen lugar en ambientes judíos).

Hoy tenemos la necesidad de generar una aproximación al judaísmo no como una posesión en peligro que debe ser protegida y acumulada. El judaísmo es un sistema rico, multidimensional que favorece el vivir una buena vida. Debe ser explorado desde muchos ángulos, enriquecido con nuevos aportes y perspectivas.

En líneas generales conocemos algunos  de las cuestiones que preocupan a los niños y jóvenes. Ellos están preocupados por la ecología, por la injusticia, por el horror de la guerra, por el hambre, los derechos de los más débiles  entre otros temas.

Acerca de cada uno de estos tópicos  tenemos una maravillosa oportunidad de  bucear en el texto bíblico realizar una selección adecuada de versículos,  e invitarlos a dialogar  y reflexionar con cada uno de ellos.

Con sensibilidad en la comprensión de quienes son nuestros alumnos y cuáles son sus intereses tenemos que buscar distintas puertas de entrada para incorporar los contenidos relevantes

Tomemos como ejemplo el tema de la sustentabilidad del planeta

Llevemos a la clase textos de distintas fuentes, periódicos, revistas, prosa y poesía que aborden,  por ejemplo,  el tema de la contaminación.

Propongo como ejemplo el siguiente texto de Ehud Banaí

 אהוד בנאי  I  יום כדור הארץ

 מדברים עכשיו לא מעט על מצבו העגום של כדור הארץ ואני שומע,כולם אומרים,חייבים בדחיפות לעשות משהו כמו: יום ללא מכוניות, יום ללא רכבות, יום ללא מטוסים, יום ללא אוטובוסים ואופנועים, יום ללא עישון, יום ללא עשן, יום ללא מכונות כביסה, יום ללא מיבשי כביסה ,יום ללא מדיחי כלים, יום ללא טלפונים, יום חיסכון באנרגיה, יום ללא בישול, יום ירוק, יום כחול, יום סגול, יום ללא תאונות, יום ללא עבודה, יום ללא לחץ, יום עגול.

ואני אומר:

יש לנו יום כזה מאז שאנחנו זוכרים את עצמנו כעם.
יש לנו יום כזה מאז ומתמיד. מאז שנברא העולם.

יש לנו את השבת, כן, שבת, רבותי, שבת!
שבת זה הרי היום הטוטאלי למען כדור הארץ.
זה טוב לאויר, זה טוב לאדמה, זה טוב לכביש, לים, למים,ולרוח לנשימה ולנשמה,זה זמן איכות לסביבה, זמן איכות למשפחה, זמן איכות למנוחה…

“ויברך אלוהים את היום השביעי ויקדש אותו
כי בו שבת מכל מלאכתו אשר ברא אלוהים לעשות

Promovamos un diálogo acerca de esta situación.  Propongamos buscar en el texto de Banai las referencia  tomadas del Tanakh.

Iniciemos nuestro recorrido por el relato de la armonía inicial de la creación, el séptimo día el Shabat,  destacamos el verbo LAASOT. Incorporemos la dimensión  de la responsabilidad del hombre: sobre la tierra “Leovdá uleshomrá.”

Sigamos recorriendo el Tanakh, haciendo hincapié en preceptos tales como Shmitá , Yovel y en versiculos como: Vehaaretz lo timaker litzmitut ki li kol haaretz.

Orientemos el trabajo en Javruta en torno a este último versículo.

Compartamos las reflexiones con el grupo total  escuchemos  los múltiples enfoques en  las interpretaciones de nuestros alumnos, a la luz de sus propias experiencias. Cuando hagamos el cierre sinteticemos las voces  de los Textos:

En primer lugar, nuestra tradición sostiene que la tierra y todo lo que ella alberga es una creación de Dios. La existencia de este mundo no ha sido determinada por los esfuerzos humanos, y tampoco existe sólo para nosotros. Dios creó este mundo y la vida que hay en él; y nosotros somos habitantes temporarios de este planeta.

 Nosotros, como criaturas con libre albedrío, somos los únicos responsables del orden establecido en la creación y nuestro deber es cuidarlo y trabajar por él. 

Replantear la enseñanza del Tanach  esencialmente sobre el significado, en lugar de centrarla sólo en conocimientos, rutinas y habilidades, será una de las llaves para  el logro de los objetivos generales de la Educación Judíaen la diáspora de forma tal que podamos pasar de la pregunta a la afirmación: “Ze hashir shesaba, shar etmol leaba, Vehaiom, Ani: ANI OD JAI”

El desafío mas grande y substancial que se nos plantea como educadores,  es el de   transformar a cada uno de nuestros alumnos  en socios verdaderos y co-creadores de sus experiencias educativas, para que puedan interrogar al texto, interrogarnos, compartir la comprensión de algunas respuestas en él encerradas, abrir la puerta a nuevas preguntas para que el canto, “Shira” de la Torá se vea enriquecido siempre por múltiples voces e interpretaciones, que permitan a cada generación encontrar espacios de inspiración entre sus versos.

Releyendo Parshat Hukat

Una de las fortalezas mas grandes que tenemos como  pueblo, reside en nuestra capacidad de  utilizar nuestra tradición como una fuente renovadora  de  nuestra herencia, especialmente cuando la transmitimos de generación en generación.

Los judíos  tenemos una relación viva con nuestro pasado. La historia judía, las tradiciones judías, y las memorias judías no se colocan en museos y bibliotecas para ser investigadas por  eruditos.  Ellas forman parte de la vida cotidiana de nuestra gente. Cuándo estudiamos nuestros textos sagrados, narramos una y otra vez nuestra historia,  celebramos nuestros éxitos  o lloramos nuestras pérdidas, procuramos establecer profundas conexiones personales con la tradición de nuestro Pueblo. Así es como en cada una de las experiencias vitales que nos tocan atravesar ganamos una comprensión y una apreciación más profundas de la riqueza y  la fuerza que encierra la vida judía.

Cada generación tiene la necesidades de  renovar el judaísmo según su visión y sus preocupaciones.  Para enseñar judaísmo a nuestros niños, jóvenes y las familias, necesitamos que sea  vivo para nosotros mismos.

Cada generación hace preguntas nuevas y trae sus propias  preocupaciones e interrogantes al  momento de interpretar y comprender  nuestras fuentes tradicionales y las  costumbres, normas, decretos y preceptos que de ellas se desprenden. Este hecho, indudablemente genera una dinámica de diálogo permanente con el texto.

Hukat contiene  ricos temas sobre los cuales podría detenerme.

El JOK referente a la vaca roja, luego  muchas regulaciones referentes a tahor (ritualmente puro) y tame(ritualmente impuros), la muerte de Miriam, el reclamo del pueblo por la falta de agua y la reacción de Moshe y Aron, con sus consecuencias. Los Edomitas rehusando permitirles a los hijos de Israel pasar por su territorio, la muerte de  Aaron  en  la cumbre del Monte Hor, Israel desafiando al Rey de Arad y destruyendo sus ciudades, la plaga que requirió de la serpiente de bronce y finalmente la batalla entre los reyes de Sehón y Og.

Elegí en el Shabat que terminó ayer detenerme solo en uno de estos temas que  refleja sin lugar a dudas nuestra relación dinámica con el texto bíblico tal como la plantee al comenzar.

Leemos acerca de la muerte de Miriam, la  hermana de Moshe (Números 20:1).

El versículo que continua inmediatamente nos enfrenta con  la falta de agua para beber (Números 20:2). La asociación de estos dos acontecimientos proporcionó la base sobre la que los sabios del Talmud construyeron una  hermosa leyenda  acerca del abundante manantial de  agua dulce que siguió a  Miriam en el trayecto  con su pueblo a través del desierto.

Mientras Miriam vivió esta  fuente de agua viva sostuvo a las personas, les dio fuerza y esperanza para seguir. El texto nos sugiere que esta fuente,   sin embargo, se secó  con su muerte (Rashi en Números 20:2; B. Ta’anit 9a; Shir Hashirim Rabba 4:14, 27).

Esta leyenda acentúa la importancia de Miriam durante  los cuarenta años que nuestro Pueblo vago por el  desierto y la presenta como una socia plena de  sus hermanos, Moshe y Aaron.

Su valor y su entusiasmo sostuvieron a nuestra gente. Su muerte constituyó un quebranto para nuestros antepasados y  especialmente para sus dos hermanos. La  Torá subraya este punto diciéndonos que casi inmediatamente después de su muerte, Moses y Aaron son agobiados por el desafío del Pueblo para proporcionarles agua para beber.

Recientemente, este Midrash ha tomado un significado nuevo. Vivimos en un tiempo en que  las mujeres estamos trabajando y acompañando  codo a codo a los hombres,  como nunca antes,   en tareas de liderazgo .

En la búsqueda de maneras de reconocer esta nueva realidad y reflejarla en una  tradición viva,  la historia de Miriam y de la fuente de agua que la acompañó nos brinda una maravillosa  oportunidad. Hoy, en muchos Sedarim  contemporáneos incorporamos  una  nueva costumbre. Colocamos sobre nuestras mesas una copa con agua, que representa la fuente de Miriam. Este símbolo nos proporciona la oportunidad de hablar acerca del significado de Miriam y del rol central que las mujeres desempeñaron en la historia del Éxodo, momento fundacional por excelencia de nuestro pueblo como tal y al que referimos en cada celebración.

Kos Miriam, la Copa de Miriam nos ayuda a revivir el relato recordándonos que personas reales y familias reales, experimentaron y protagonizaron ietziat mitzraim y la larga travesía por el desierto. Nos enseña acerca del poder imprescindible y vivificador de  tener líderes justos.

Vivimos en  tiempos de cambios  vertiginosos e increíbles. ¿Quién podría haber predicho las tragedias y triunfos que atravesó nuestro Pueblo durante el siglo pasado? Los descubrimientos de la ciencia, los cambios políticos y en la  economía de nuestro mundo constituyen nuevos  e inesperados desafíos   para todas las personas de bien que habitan nuestro planeta todas personas.

Como judíos vivimos también en un período del crecimiento y de  creatividad extraordinarios que nos convoca a enfrentar  estos desafíos. Somos afortunados por poseer una herencia rica y profunda  que a menudo, y de  maneras sorprendentes, nos  ayuda a ligar nuestras preocupaciones  presentes con la fuente de  aguas vivas que emana de nuestros textos y de nuestra  la tradición. Tal vez ya deberíamos decir de nuestras tradiciones, asumiendo activamente la riqueza texturada que nos aporta la diversidad que nos habita como colectivo. 

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