Parshat Emor: De vulnerabilidades y perfecciones

Cuando era pequeña mi abuelo solía hablarme acerca de la sabiduría del Kotzker Rebe. Recuerdo con especial claridad un Shabat en Mar del Plata en el que conversando acerca de lo perfecto y lo imperfecto en la vida,  intentó explicarnos la maravillosa expresión del Kotzker cuando dijo que: No hay nada más perfecto que un corazón roto. No alcance a entenderlo cabalmente en ese momento.

Al releer hoy la Parashá de este semana, la imágen de ese Shabat volvió a mi memoria.

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En Parashat Emor, encontramos versículos  vinculados con la justicia social y la conducta amorosa y ética para con nuestros prójimos mas vulnerables, que constituyen  una fuente de orgullo para cada judío, junto a otros versículos que – en lo que a mi respecta – son muy difíciles de aceptar, de digerir, de comprender .

Por un lado, la parashá nos ordena:

…y cuando seguéis la cosecha de vuestra tierra no habrás de concluir de segar el rincón de tu campo ni habrás de espigar en tu cosecha. Para el pobre y para el extranjero los habrás de dejar .. Yo soy Adonai vuestro Dios  (Levítico 23:22)

Este versículo constituye uno de los  núcleos morales inquebrantables de la Torá, y revela la constante aspiración de estimular  desde el texto el desarrollo y la consolidación de una sociedad justa, que sea fuente de inspiración para otras naciones. Claramente tiene un mensaje siempre vigente.

Hoy este ¨mandato” tiene una potencia fantástica para quienes creemos que la mejora de las condiciones de vida de los mas vulnerables en toda sociedad no depende exclusivamente de las políticas de los gobiernos, sino también y muy especialmente de cada uno de nosotros, intentando “reparar el mundo”  buscando perfeccionar nuestros actos en el día a día de nuestros haceres, al toparnos con situaciones que nos duelen.

Sin embargo, por otro lado, esta porción de la Torá se detiene en demasía en  detalles técnicos relacionados con  una serie de criterios rígidos vinculados con la apariencia física, que los sacerdotes debían tener, para que se los considere adecuados para servir en el Templo

Habló Adonai a Moshéh diciendo: Habla a Aharón diciendo: Un hombre de tu descendencia -por sus generaciones-que tuviere defecto, no habrá de acercarse para ofrecer sacrificio ante su D’s.Ya que todo hombre que tiene defecto no habrá de acercarse: un hombre no vidente, o cojo, o chato, o deforme. O un hombre que tuviere rotura de pierna o rotura de mano. O jorobado, o enano, o enfermo de los ojos, o de sarna, o de tiña, o de testículos aplastados. Todo hombre que tiene defecto, de la descendencia de Aharón el cohén no habrá de acercarse para ofrecer los sacrificios¹de Adonai. Defecto tiene él, al sacrificio de su D’s no se acercará para ofrecer. Alimento ofrecido ante D’s, de los sacrificios sacrosantos y de los sacros podrá comer. Empero al velo no habrá de allegarse y al altar no habrá de allegarse, ya que defecto tiene, y no habrá de profanar Mis lugares sacros, ya que Yo soy Adonai el que los santifica.  (Levítico 21: 16-23)

La expresión “que tuviere defecto” o “que tiene defecto”  se repite cuatro veces, y el texto detalla toda una serie de discapacidades físicas:  comenzando por la ceguera, que profanan el Templo, si  se acercan al altar, y la única explicación que encontramos en el texto es:  “y no habrá de profanar Mis lugares sacros, ya que Yo soy Adonai el que los santifica” Levítico 21:23

Es fantástica y muy inspiradora la atención que debemos prestar al  pobre, al extranjero, al huérfano y a la viuda. Sin embargo, la exclusión del trabajo sagrado, de aquellos que están afectados  por alguna  discapacidad, plantea muchas preguntas. Sobre todo porque los defectos que descalifican al sacerdote son todos físicos, algunos innatos y otros adquiridos. Nada nos dice el texto  acerca de la moralidad de quienes ejercían el sacerdocio en el Templo.  No se explicita, al menos de acuerdo al listado de “defectos” que un mentiroso, un corrupto, un estafador, un discriminador, un ladrón o un asesino no puedan acercarse al altar. Por otra parte, llama la atención que no hay ninguna referencia a los conocimientos que debe poseer el Cohen para orientar en el cumplimiento del culto.

Si nuestro único contacto con el texto bíblico , fuera este capitulo de la Torá, podríamos afirmar que los defectos físicos profanan, la violación de la normas morales no. Al menos de acuerdo con el sentido llano del versículo y sin entrar en el campo interpretativo, un Cohen corrupto, o un Cohen ignorante que viola las reglas de la ceremonia, no profanan el Templo como un sacerdote  con ceguera, por ejemplo, lo haría.

Si analizamos esta lectura literal del texto a la luz de la “cultura imperante” en nuestros días, tiempos en los que las “apariencias mandan” podríamos decir que también entonces, en los tiempos bíblicos, para estar “de cara a la audiencia” y mantener el “rating” la “perfección física”  era fundamental. Un sacerdote con algún defecto físico no “pasaba el casting”.

Mucho en la naturaleza humana no ha cambiado. Por eso me rebelo ante  la literalidad de la lectura de estos versículos, y  veo en la fragilidad de quienes sufren de vulnerabilidad y en la “imperfección” de quienes nacieron con un defecto o lo adquirieron dolorosamente en su vida, la integridad y la resiliencia implicada en la superación de obstáculos, aún a contramano de la mirada social.  La perfección de las cosas complejas, depende precisamente  de su fragilidad. El hecho de haber sufrido crisis y quebrantos y haberlos superado, aun cuando los daños  sean aún evidentes, está muy distante a mi criterio de “lo defectuoso”.

Una cicatriz, la renguera,  la pequeña fractura del tabique de la nariz, tanto como el trauma emocional se pueden reinterpretar, no como un defecto que daña nuestro cuerpo y nuestras capacidades, sino como un signo de aprendizaje, como una  experiencia que nos enfrentó con nuestra propia capacidad para  superar una realidad compleja, aun con el corazón roto, y poder.

Es en este punto donde recupero  retazos de aquella conversación en la sobremesa de la Cena Sabática en la que por primera vez tomé contacto con estas palabras del Rebe de Kotzk: “No hay nada mas perfecto  que un corazón roto”  que  hoy adquieren   un nuevo significado.

Shabat Shalom Umeboraj!

 

 

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AJAREI MOT-KEDOSHIM: Algunas fuentes para la reflexión

En ese día levantaré la Cabaña de David que se ha derrumbado

“He aquí que vienen días, dice el Señor, en que tomaré del cautiverio a mi pueblo, Israel, y ellos edificarán las ciudades asoladas, y plantarán viñas y beberán el vino de ellas y comerán su fruto, pues lo plantaré en su propio suelo y nunca más volverán a ser arrancados de su tierra”. Amos 9: 14-15

En sus comentarios acerca del Tanaj, escribió David Ben Gurión (Z”L):

“Las profecías de redención del pueblo judío, contemplan dos cuestiones relevantes: la reunificación de todas los dispersos, y que el Pueblo de Israel en su tierra sea   “Luz para las Naciones”. Las profecías de redención de la humanidad, tienen también dos ejes centrales: la paz entre los pueblos y el imperio de la justicia y la hermandad entre los hombres y entre las naciones. 

Esta doble visión mesiánica, no es mas que una; porque no se puede concebir la redención de un pueblo, sin la redención 

de toda la humanidad, y la humanidad no será redimida hasta tanto no sea redimido cada uno de sus integrantes.

 La fe en esta visión profética, fue la fuerza principal que mantuvo a nuestro pueblo durante los largos años de exilio y sufrimiento, que llegaron a su expresión mas terrible durante el período de la Shoa, que aniquiló seis millones de judíos en Europa, hombres, mujeres, ancianos y niños.

 Y esta fe nos infundió la fuerza y la voluntad para reconstruir las ruinas de nuestra tierra, y poner las bases para la renovación del Reino de Israel”

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Y amarás a tu prójimo como a ti mismo, yo soy Adonai 

Cierto día un judío le preguntó al Rabí de Tzanz: ¿Cómo podré amar a mi prójimo como a mi mismo?  Respondióle el Rabí: ¿Dime, tienes defectos?

Contestó el hombre: ¡Por supuesto!, soy un ser de carne y huesos.

Entonces dijo el Rabí: A pesar de todos tus defectos, ¿vos te cuidas muy  bien, te preparas buena comida, y te vestís con vestimentas agradables y adecuadas?  Le contestó: ¡Si!

Entonces dijo el Rabí: Si es así, de la misma manera en que te amas a ti mismo, y tratas de hacer lo mejor para ti, a pesar de tus defectos, así estás obligado a amar a tu prójimo a pesar de todos sus defectos.

Dijo el Rabí de Kotzk:

“De la misma manera que los seres humanos tienen apariencia física distinta, así también sus ideas son diferentes.

Tal como puedes tolerar que la apariencia física de tu prójimo no es idéntica a la tuya, así estas obligado a tolerar que sus ideas sean diferentes a las tuyas”.

Consagrados habréis de ser, ya que Santo Soy Yo Adonai, vuestro Dios

He encontrado una reflexión de A. D. Gordon, que ME parece apropiada para el uso del plural en este versículo.

“Es poco común que los hombres puedan mantenerse erguidos cuando están solos atravesando vientos y tempestades. La mayoría de los seres humanos pueden mantenerse erguidos cuando se encuentran ubicados dentro de un apretado grupo, ya que pueden apoyarse unos a otros”.

 

 No difundas difamación entre la gente de tu pueblo.  No permanezcas (como cómplice) ante la sangre de tu prójimo. Yo soy Adonai.

Un conocido proverbio hebreo dice: la vida y la muerte están en manos de la “lengua”. Al respecto un Midrash nos amplía:

La lengua se parece a una flecha. ¿Porqué? Cuando un hombre desenvaina frente a otro una espada con la intención de matarlo, y este último pide clemencia, el dueño de la espada puede arrepentirse y volver a envainarla.

Pero una flecha, cuando ya fue disparada, aún cuando lo intente no podrá volverla a su estuche.

Y por último leemos en el Talmud Ierushalmi:

La maledicencia mata a tres: al que la dice, al que la escucha, y a aquel acerca del cual fue dicha.

 

Una reflexión en torno a Shabat Tazria-Metzora 2018

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La doble parashá que leemos en la Tora esta semana, en la Diáspora, Tazria-Metzora aborda temática vinculada con lo que en el período bíblico y en la antigüedad era considerado  lo impuro y lo inmundo.

En Tazria: Levítico 12 y 13, leemos:

Una mujer cuando engendrare y diere luz a un varón, habrá de permanecer impura siete días, como en los días de sus dolores menstruales habrá de permanecer impura. (Levítico 12: 2).

El miedo y el tabú que despertaban el  parto y  la menstruación (Levítico 15: 19 en adelante),  tenían el efecto de aislar a la mujer para que nadie la viera o tolerara su condición.

Esta condición de “impureza”  de la mujer y el mandato de segregar del culto  a la parturienta y a la mujer en su período menstrual da cuenta y evidencia de los tabúes  y aversiones que las mujeres  despertaban en las   “autoridades” masculinas de la época. Miedo y temor al poder que atesora el cuerpo, los ciclos y la femineidad de las mujeres.

El cambio y la tradición están en constante tensión en el judaísmo. Como judíos nunca dejaremos de recorrer y transitar el camino y la experiencia de  la  evolución y la revolución. A algunos los pone muy nerviosos la sóla idea o mención de estos términos. Son aquellos para quienes el sexismo machista se ha convertido en una “enfermedad endémica” en la manera de vivir su judaísmo.

En lo personal me  alegra y me entusiasma pertenecer a una civilización en permanente cambio y búsqueda dinámica de nuevas miradas, a partir de la riqueza que encierran las antiguas escrituras.

Me apasiona formar parte de un “paisaje” en constante cambio, y continuar trabajando para erradicar el sexismo de todo tipo, la discriminación, el fanatismo y el oscurantismo del modo de transmitir nuestra legado.

Shabat Shalom Umeboraj!

 

SHABAT HAGADOL Y EL DÍA NACIONAL DE LA MEMORIA POR LA VERDAD Y LA JUSTICIA

madres Bitia y parterasHoy es Shabat Hagadol, ya estamos a sólo unos días de Salir de Egipto.  Finalizamos una semana intensa. Una semana en la que una y otra vez nos asombramos, nos enojamos, reaccionamos, nos solidarizamos con mujeres que fueron discriminadas, agraviadas, desautorizadas, des-invitadas, por decisión de lideres comunitarios fundamentalistas, fosilizados y convencidos que son los únicos depositarios de “verdades reveladas”.
En este Shabat Hagadol de 5778, en el que coincide el 42º Aniversario del Golpe Cívico Militar en nuestro país, me propongo y te propongo reflexionar acerca del rol de las mujeres en la salida de Egipto y rendir emocionado homenaje a las Madres y Abuelas de la Plaza, que en los tiempos duros de la dictadura no dejaron de marchar, no dejaron de reclamar.

¿Cómo deberían influir los acontecimientos que vivimos hoy, en este tiempo  y hace 42 años en nuestra preparación espiritual para este Pesaj?

Rescato de la coincidencia de fechas que las situaciones aparentemente sin esperanza y el mal profundamente arraigado se pueden superar. Finalmente la libertad triunfó sobre la opresión.

Pesaj representa un faro de esperanza en tiempos complejos. Tenemos por delante muchos desafíos individuales, familiares y comunitarios. Este tiempo de Nisan, de Jag Haaviv, celebración de la primavera, nos contacta con la maravillosa idea de un mundo que cambia y es a la vez un poderoso recordatorio de que mejorar la comunidad, la sociedad y este “mundo del revés” depende de la acción humana, de nuestras decisiones de nuestros “haceres” y de nuestros “decires”.

Y no tenemos que mirar muy lejos para corroborar que esto es así.

El comienzo del Libro del Éxodo contiene la historia inspiradora, pero a menudo pasada por alto, de cinco mujeres cuyas acciones desempeñan un papel decisivo en la Salida de Egipto.
El Faraón ha puesto el mundo al revés. Él decreta que el nacimiento no significará la vida, sino la muerte. Les ordena a Shifra y Puah, dos parteras hebreas matar a todos los varones hebreos recién nacidos. “Las parteras, temiendo a Dios, no hicieron lo que el rey les había dicho, sino que dejaron a los niños vivir” (Éxodo 1:17).
Yojeved, la madre de Moisés, esconde al bebé durante tres meses mientras los egipcios recorren el país para arrojar a los niños hebreos recién nacidos al Nilo. Incapaz de ocultar a su hijo por más tiempo, Yojeved diseña un plan arriesgado. Ella construye un arca en miniatura para llevar al bebé a un lugar seguro. La hija del faraón desafía descaradamente el llamado de su padre para el asesinato de niños hebreos varones. Al oír el grito de Moisés desde la canasta a las orillas del Nilo, “se apiadó de él y dijo: ‘Este debe ser un niño hebreo'” (Éxodo 2: 6). Miriam, la hermana de Moisés, es la espía en el relato y logra hacer los arreglos necesarios para que la madre de Moisés lo amamante. Criado en el palacio del Faraón, Moisés crece en el palacio y desarrolla las cualidades requeridas para liderar al pueblo en su paso de la esclavitud a la libertad.

Las hazañas heroicas de estas cinco mujeres deberían decirnos mucho acerca de la importancia de los aspectos que aportamos las mujeres y de los roles que estamos preparadas para asumir  con el propósito de reparar, modificar y refundar nuestro mundo, nuestra sociedad, nuestra comunidad. Estas 5 mujeres del Éxodo y las Madres de la Plaza muestran coraje para llevar a cabo acciones decisivas. Asumen riesgos, porque saben que para lograr algo hay que actuar. No esperan señales, ni milagros. También dan claras señales de su capacidad para mantener la preocupación por el bienestar de los demás en circunstancias en las que podría parecer más inteligente salvar el propio pellejo.
Sin embargo, Shifrá y Puá, Yojebed, Miriam y la hija del Faraón, Bitiá, están invisibilizadas en el relato de la Hagadá.
Por el contrario en la realidad Argentina ningún régimen o gobierno logró invisibilizar la lucha de las madres.

A nuestra generación, y a la de nuestros hijos e hijas, nos toca recrear y enriquecer los textos tradicionales de la Hagadá con los relatos y narraciones que ubican a las mujeres en lugares destacados, junto a los hombres, en la consecución de la libertad para el Pueblo todo.

Shabat Shalom Umeboraj!

REFLEXIONES EN TORNO A PARSHAT KI TISA 5778

Ilustración: Richard McBee, “Moses and the Golden Calf”La imagen puede contener: exterior

Ki Tisá, la porción  de la Torá que leemos este Shabat en la sinagoga contiene uno de los eventos más dramáticos en toda la narrativa bíblica: el incidente del Becerro de Oro. Moisés ha estado en el  Monte Sinaí por mucho tiempo, demasiado tiempo para que un grupo humano que aún  lleva a Egipto grabado en su piel, en sus corazones y almas, logre sostener su fe en un Dios invisible sin la presencia corpórea de su líder. Así es que desespe-ranzados convencen a Aarón para que les construya un becerro de oro.

No es de extrañar que la gente no “entendiera” que estaba pasando con su líder allí arriba en la montaña. La naturaleza  de Dios hace que sea difícil sentir su presencia en tiempos de ansiedad y desesperación. El Becerro de Oro, tal vez no era más que una solicitud de pruebas concreta de la existencia de lo intangible e inconmensurable provocada por la inseguridad de un pueblo que se sentía abandonado y solo.
El relato nos confronta con el enojo de Dios y de Moisés. El líder del Pueblo en ciernes, es capaz de calmar la ira de Dios, pero cuando él mismo desciende de las alturas del Monte Sinaí y ve con sus propios ojos que “su gente” está bailando fuera de control alrededor de este ídolo, no pudo soportar las  imágenes que ve y arroja las tablas escritas por el “dedo de Dios”.
Tal vez se preguntaba: ¿cómo pueden hacerlo, después de haber estado al pie del Monte Sinaí y ser testigos de primera mano del trueno y del rayo que indicaban la presencia Divina? ¿Por qué se desviaron tan fácilmente? ¿Qué los confundió y les impidió confiar en lo que acababan de experimentar? ¿Por qué traicionaron con tanta celeridad lo que deberían haber abrazado?
Y tal vez se volvió a preguntar acerca de sus propias condiciones para liderar… para sostener, para brindar seguridad aun estando ausente físicamente. ¿Estaba enojado consigo mismo porque había perdido la compostura? ¿Cómo pudo haber destrozado las tabletas? ¡Después de todo, él si sabía que fueron tocadas por la propia mano de Dios!

En Ki Tisa, los israelitas se encuentran sin un líder, o al menos, un líder que puedan ver o sentir. Sin duda es importante tener fe en quienes consideramos o elegimos como nuestros líderes. La falta de fe puede desmoralizar a cualquier grupo, país u organización. Queremos y creemos en un líder en quien podamos depositar nuestra confianza y cuyas convicciones se puedan ver claramente con transparencia absoluta. Confiamos en los líderes para orientarnos con su visión, para darle una dirección a cada uno de nuestro viaje y nuestros propósitos. La confianza conduce a la seguridad, algo que los exiliados necesitaban desesperadamente después de haber sufrido la esclavitud egipcia.
Los israelitas no solo perdieron la fe en Moisés; también perdieron la fe en sí mismos. Mientras Moisés tardaba en descender de la montaña, no tuvieron la capacidad de mirarse a los ojos y encontrar fortaleza el uno en el otro.

A veces, cuando confiamos excesivamente en nuestros líderes, perdemos de vista nuestra propia sabiduría y visión. La fe y la visión perdurables – del tipo de la que nos puede llevar a la Tierra Prometida – sólo puede desarrollarse a partir de un entendimiento compartido entre los líderes y la gente. Deberíamos tener un poco más de fe en nosotros mismos.
Moisés vuelve a subir a la montaña una segunda vez y luego una tercera vez y desciende de la montaña, la tercera vez, con un segundo conjunto de tablas de piedra, esta vez escritas con el conocimiento de la debilidad humana y la confianza en el perdón divino. De acuerdo al relato bíblico las primeras tablas fueron creadas sólo por Dios, pero estas segundas fueron obra de Moisés y de Dios juntos. Las primeras tal vez fueron perfectas; éstas  reflejaron la realidad de la fragilidad humana, la decepción por las promesas incumplidas y las esperanzas empañadas. Según la tradición, Moisés bajó de la montaña la última vez cuarenta días después del primer día del mes de Elul. Ese día fue el primer Yom Kippur.
Nuestros antepasados tomaron estas tablas de piedra, las segundas, junto con los fragmentos rotos que quedaron de la primera, y los pusieron en el Arca Sagrada para llevarlas en su travesía.
Todavía estamos llevando ambas , las segundas tablas y los fragmentos de las primeras , con nosotros en nuestro viaje. La esperanza de plenitud y posibilidad del quebrantamiento existen juntas en cada uno de nosotros. Nadie es perfecto. Cada uno lucha con limitaciones y debilidades; cada uno de nosotros ha roto promesas y traicionado lo que ama.
Muchos de nosotros estamos entrenados para buscar respuestas a preguntas. Necesitamos “ver” la prueba de algo. Parshat Ki Tisa también puede estar diciendo que hay muchas cosas en la vida que pueden desafiar las respuestas. Es entender de pronto ese viejo dicho de que vivimos la vida hacia adelante pero la entendemos hacia atrás. A menudo, cuando estamos “en el momento”, es posible que no comprendamos del todo lo que está sucediendo. Todos nos hemos enfrentado a tales circunstancias cuando la respuesta a un evento o circunstancia es que no hay respuesta. Ahí está parte del misterio de nuestra propia existencia, aun cuando esas respuestas pueden tener que esperar hasta que vivamos un poco, acumulemos experiencias y pongamos en perspectiva lo que es el viaje más importante que emprendemos: el de la vivencia individual y colectiva en nuestras propias vidas.

 

PURIM – EL RELATO DE UNA NACIÓN EN EL EXILIO

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Purim narra la historia de una nación en el exilio, un Dios que no aparece y los avatares de la bella y mansa concubina que no era todo lo que parecía. La Meguilá trata de cosas ocultas. Es el único libro en el canon de las escrituras judías que no menciona a Dios. Es un libro sobre vendettas secretas, intrigas palaciegas, intentos de asesinato discutidos al amparo de la oscuridad, una reina que oculta su origen. Pero también es una historia acerca de verdades. Porque algunas verdades no pueden ser reveladas a la luz. Porque a veces no es lo que se dice, sino lo que se omite lo que es realmente importante.

Nuestra heroína es mejor conocida como Reina Ester. Y aunque su esencia fue Hadassah a lo largo de su vida, no es una contradicción llamarla por su “título real”.
Purim parece una celebración sencilla y llana, pero de hecho puede ser el día más enigmático de todo nuestro calendario.

¿Qué es enigmático acerca Purim?

Con la bulliciosa lectura del rollo de Ester, los disfraces y su hilaridad general, no parece ser una celebración con significados y sentidos profundos. Sin embargo, hay un par de cosas que dice el Talmud que colocan a Purim como una celebración importante.
El Talmud declara que Purim es la única fiesta que se seguirá celebrando después de la llegada del mesías. La única por encima de los días mas sagrados del año. En otro comentario se señala en el Talmud que un nombre alternativo para Yom Kipur es Yom Hakipurim, que puede entenderse como “el día que es similar a Purim “, lo que nos lleva a la conclusión de que Purim es el día contra el cual se miden todos los demás días de celebración, incluido, y especialmente, Yom Kipur.

Otra muy inusual sentencia talmúdica establece que en Purim, uno debe beber hasta que sea incapaz de distinguir entre las frases “maldito sea Hamán” y “bendito sea Mordejai”.
Muchos de nosotros podemos tener animadversión respecto de un texto de nuestras fuentes que recomienda la intoxicación. Sin embargo, la enseñanza más profunda de esta advertencia es que Purim nos confronta con la tensión entre los opuestos y sus posibilidades de resolución.
Es el día en que nos enfrentamos al hecho de que a veces nos limitan los roles que desempeñamos.
Es el día en que se nos desafía a reconocer la artificialidad de las distinciones que creamos.

Cuatro cuestiones que surgen de Purim

1. La vida es aleatoria. Mucho en la vida es una cuestión de suerte.

Dónde nacemos, quiénes son nuestros padres,cómo nos vemos, son todas las cosas que están completamente o en su mayoría fuera de nuestro dominio. Trabajamos duro para ejercer control en las áreas que podemos, pero es igual de importante aprender cómo avanzar, a pesar de los golpes, en los caminos que nos toca transitar y a valorar nuestras pequeñas victorias.

2. Es importante disfrutar

Con Rosh Jodesh Adar, el comienzo del mes judío de Adar, se nos enseña que debemos aumentar mucho nuestra alegría.
La celebración de Purim siempre ha sido una oportunidad para que nos burlemos de aquellos que desean hacernos daño. Ya se trate de los pequeños tiranos que nos molestan en la oficina o de los fanáticos verdaderamente peligrosos del mundo. Tenemos en mente los nombres de personas reales mientras ahogamos el nombre de Hamán .
Purim nos recuerda que si podemos reírnos de estos villanos, podemos quitarles algo de su poder.

3. Solidaridad con nuestros hermanos

Ester nos enseña que nuestro poder y privilegio son protecciones sin sentido si no los utilizamos para garantizar la seguridad de nuestra gente. Ella reconoce que mientras los judíos estén oprimidos ella también está en peligro. Parte de nuestro desafío como judíos es descubrir qué significa proteger a nuestros hermanos judíos cuando están en peligro. Crear y sostener comunidades donde todos los judíos se sientan bienvenidos, es uno de los mensajes de la celebración.

4. El mundo se ve diferente cuando está al revés

En Purim se supone que estamos tan borrachos (o nos comportamos como si estuviéramos tan borrachos) que no podemos distinguir la diferencia entre el héroe, Mordejai y el villano, Hamán .
Es probable que cuando estamos “algo tomados y todo nos da vuelta alrededor” somos concientes de las ambigüedades morales de la vida.
Hay en el mundo, maldad genuina, brutalidad e injusticia que nos interpelan a actuar como Ester.
Pero incluso cuando actuamos o hablamos, lo hacemos sabiendo que los héroes y los villanos a menudo están más definidos por la perspectiva que por los hechos.
A veces, sólo cuando nos ponemos en los zapatos de otra persona (como lo hacemos cuando nos disfrazamos en Purim) podemos apreciar las complejidades éticas de la vida.

Purim nos alienta a cambiar las cosas en “nuestros mundos” para que las mismas se vean “tan fuera de lo normal” como para suponer que estamos borrachos.
Esta “Borracheras” nos permite reconocer el absurdo en nuestras “vidas normales” y desplegar acciones para corregir y reparar.

Jag Purim Sameaj!

T´RUMA – DAR LO MEJOR DE CADA UNO…

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Parashat T´rumá se ocupa de la construcción del Mishkan, el lugar en el que desarrollarán los hijos de Israel el culto durante la travesía en el desierto.

El mandamiento de comenzar la construcción llega al término de una serie de eventos que van transformando al grupo de personas que fueron esclavizadas durante cientos de años, en un colectivo con objetivos y fines comunes.

Estos eventos relatan las experiencias compartidas que dieron forma al grupo: el Éxodo de Egipto, el cruce del Mar Rojo, la aceptación de la Torá y el pecado del becerro de oro. Son además relatos acerca del establecimiento y aceptación de un conjunto de leyes y normas éticas, que constituyen la base y cimientos de un sistema moral.
La mayor parte de la actividad que se describen en el texto hasta ese momento se concentran en manos de líderes –conductores – que señalan e indican el camino y motivan a las masas a participar en él.
No sólo estamos ante la presencia de un conjunto de personas pasivas, es evidente además, la restringida libertad de elección que los integrantes del colectivo que salió de Egipto tienen hasta ese momento.
Si bien en Sinaí no había derecho al voto o a la réplica y las cuestiones operativas estaban limitadas al quehacer del liderazgo dominante; en la construcción del Mishkan,- el Tabernáculo – encontramos un patrón diferente, ya que el pueblo es llamado a participar y a elegir de qué manera hacerlo.

Hablo Adonai a Moshé diciendo:
“Habla a los hijos de Israel y que tomen en mi nombre ofrenda, de todo hombre, a quien voluntariamente mueva su corazón habréis de tomar ofrenda para mi”: (Éxodo 25: 1-3).

A continuación la Torá enumera trece tipos diferentes de elementos con los que se puede contribuir para la construcción del Tabernáculo.
“Y esta es la ofrenda que habréis de tomar de ellos; oro y plata y cobre: Y púrpura violácea y púrpura escarlata y carmesí, y lino fino y pelo de cabra: Y pieles de carnero teñidas de rojo y pieles de tehashim y maderas acacias:
Aceite para el alumbrado, especias para el óleo de unción y para el incienso aromático: Piedras de onix y piedras de engaste para el efod y para el pectoral” (Éxodo 25: 4-7)

La gran variedad de materiales permite que todas las personas dentro de los Hijos de Israel, independientemente de su situación económica, participen en la construcción del lugar común de culto.
De esta manera el Mishkan constituye un espacio de unidad que no está destinado sólo a una clase social privilegiada por su alcurnia o su riqueza.
Es el espacio por excelencia para promover la movilización conjunta de los integrantes del colectivo para el logro del objetivo planteado en el siguiente versículo:
“Harán ellos , en mi nombre un santuario y yo residiré entre ellos.” (Éxodo 25:8).

No dice para que yo more, dice para residir entre ellos.
La construcción de Mishkan, no tiene que ver con un lugar para que Dios more, sino para que haya “presencia divina” dentro del Pueblo.
Los milagros que acompañaron a los Hijos de Israel hasta ese momento fueron efímeros y vinculados con situaciones o dificultades puntuales. La construcción del Mishkan no podía de ninguna manera estar vinculada con episodios milagrosos o mágicos.
El modelo que nos fue revelado para la construcción del Mishkan indica un principio fundamental en la consolidación de un colectivo. Es un modelo que privilegia la voluntad del individuo y del conjunto para llevar a cabo, a pesar de las diferencias o posiblemente nutrido en ellas, un noble ideal y colocarlo en el plano de lo real.

Dos elementos son fundantes de este modelo: la existencia de la libre elección, que no está influenciada por prácticas coercitivas y la movilización de todos y cada uno de una manera consistente con las habilidades, posibilidades y creencias de cada individuo.

Hoy, en este tiempo que nos toca transitar, no estamos convocados a tomar ofrenda para construir el tabernáculo.
Hoy somos todos convocados para cuidar, mantener y mejorar los que nos legaron, los que otros soñaron y levantaron para nosotros.
En el año 2018 para poder tener Shejina (presencia de lo divino) entre nosotros, deberíamos incluir algo de la dimensión espiritual que el Mishkan representa, en nuestros haceres y decires cotidianos.
Si queremos apuntar a un modelo comunitario sostenible y ponernos en contacto con la dimensión espiritual del Tabernáculo, no podemos seguir apostando a los “milagros que llegan de la mano de proyectos que se diseñan en otras latitudes”, ni tirar por la borda todo lo realizado a través de los años. Tendremos que asumir y aceptar que la responsabilidad y el compromiso interno de todos y cada uno de los miembros de la Comunidad, en su plural diversidad, son las claves para lograr la movilización en torno al logro de un ideal común.

Shabat Shalom Umeboraj! Jodesh Tov!

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