Matot -una porción de la torá que nos habla de nosotros mismos

 

El relato acerca de las tribus de Reuben y  Gad , que solicitan permanecer en la margen oriental del río Jordán, fundamentalmente orientados por sus propios intereses económicos , es uno de los temas centrales que aparecen en esta Porción del Libro de Bemidbar.

 

La tierra que ha batido Adonai ante la congregación de Israel, tierra para ganado es, y tus servidores tienen ganado.

Y dijeron ellos: si hemos hallado gracia ante tus ojos, sea dada esta comarca a tus servidores como posesión, no nos hagas pasar el Iarden.

 

Moshe teme  que tras la intención de asentarse en tierras fértiles se oculte el hecho de no participar en la reconquista de la tierra de Canaan junto a todos los hijos de Israel.

 

Dijo Moshe a los hijos de Gad y a los hijos de Reuben:

 Acaso vuestros hermanos habrán de ir a la guerra y vosotros os asentareis aquí?

 

Pero ellos se comprometen, aparentemente,  a colaborar y participar activamente en la lucha por la recuperación del territorio común.

 

Se acercaron a el y dijeron: Rediles de ovejas construiremos para nuestro  ganado aquí y ciudades para nuestros hijos, empero nosotros nos armaremos, prestos, delante de los hijos de Israel, hasta que los hayamos traído a su lugar… 

 

El Midrash  no se refiere a los miembros de estas dos tribus positivamente.

Según Bemidbar Raba ellos representan a los individuos que enriquecen y por causa de su riqueza se transforman en  seres vacuos, carentes de bases espirituales,  que ya han renunciado a la búsqueda de sentido.

 

 Para  satisfacer el  deseo desmedido de ampliar su base económica, ubicando   en campos fértiles a su ganado,  abandonan la prioridad del  desafío que el Pueblo todo se había planteado: el retorno a la tierra de Israel.

 

Estas tribus  se comportaron de acuerdo a la lógica del mercado utilitaria  y consumista,  sin ser concientes tal vez, que de esta manera  renunciaban a valores centrales y fundamentales.

 

El Midrash no es indulgente con este grupo, y señala a continuación que a través de su discurso , podemos ver como transforman lo importante en banal y lo banal en importante:

 

Bemidbar 32:15

Rediles de ovejas construiremos para nuestro ganado aquí y ciudades para nuestros hijos.

 

Moshe les contesta: Construiros ciudades para vuestros infantes y rediles para vuestras ovejas, y lo que sale de vuestra boca habéis de hacer.

 

Ellos dicen : rediles y ciudades.

 

Ellos anteponen el ganado a los niños.

 

 Moshe les devuelve:

Ciudades y rediles.

Hagan primero aquello que es importante … ocúpense de los niños.

 

Las palabras que se pronuncian son las mismas, y sin embargo la forma en la que son enunciadas les otorga un peso conceptual, completamente distinto.

 

En matemática, el orden de los factores no altera el producto. Pero cuando hablamos…

Aquello que expresamos en primer lugar, es lo que da cuenta de nuestras reales prioridades.

 

Reuben  y Gad, colocan prioritariamente, en su discurso, su preocupación por la preservación de sus bienes materiales, el ganado.

 

Moshe no duda en contestar de forma tal que queda clara su concepción de aquello que es ikar (fundamental)  y aquello que es tafel  (suplementario).  

 

Seguramente algunos coincidiremos con la postura de las tribus, y otros con la postura de Moshe.

 

Por lo tanto bien vale la pena extender hacia nuestros días y a nuestra realidad este debate.

 

Acaso nos estamos ocupando realmente de lo importante.

 

Ocuparnos de los niños es sin lugar a dudas, ocuparnos de su bienestar.

Ocuparnos de nuestros niños es de alguna manera ocuparnos también de nosotros mismos.

Ocuparnos de los niños es ocuparnos de nuestro Pueblo y de su continuidad. 

 

Y la única y la mejor manera que yo conozco, a través de la cual una Comunidad puede ocuparse de sus niños, es ocuparse seriamente de su educación.

 

Y cuando hablamos de educación no hablamos de una pavada, no hablamos solo de la realidad de esta u otra escuela.

Cuando hablamos de educación hablamos del destino de personas concretas, del destino de sujetos reales, y hablamos además del futuro de las sociedades.

 

Y cuando hablamos del futuro, en las comunidades judías de la diáspora, e incluimos en nuestra discurso  los conceptos de continuidad, pertenencia e identificación, tenemos que comprender que toda decisión que tomemos hoy , vinculada con la educación judía afectará el futuro de las familias y de los niños.

 

Dice Maturana: ¿Para qué educar? y contesta: Para recuperar esa armonía fundamental que no se destruye, que no explota…

Para aprender a mirar y escuchar sin miedo, a dejar de ser al dejar ser a otro en armonía, sin sometimiento.

 

Al ocuparnos seriamente de educar  a nuestros niños, de crear espacios para todas y cada una de las familias que integran la Comunidad y que se definen como judías,  estamos construyendo la posibilidad de la convivencia, la posibilidad de la paz, del respeto, y recreando conceptos que aparecen en nuestras fuentes. 

 

Heshel ha escrito: La educación no es solo una tarea para profesionales, es la vocación de todos los hombres para todas las épocas.

 

Vuelvo a tomar este pensamiento de Heschel, porque  tenemos que entender es responsabilidad del conjunto de las  Comunidades Judías,  ocuparse seriamente de la educación, para que en cada espacio educativo, orientado por sus propios lineamientos ideológicos, se puede abordar la herencia judía de forma tal cada uno , en su singularidad aprecie su valor.

  

En masejet B’rajot leemos, ein haolam kaiam, ela mipnei helem tinokot shel beit raaban.

 

El mundo solo existe por el aliento de los niños en las casas de estudio.

 

Las comunidades judías en la diáspora y en Israel, deben comprometerse proponiendo proyectos educativos eficaces y eficientes, que no sean monolíticos, porque nuestros destinatarios, por suerte, reflejan una pluralidad y una diversidad que lejos de separar nos enriquecen como Comunidad.

 

En la diversidad y en la pluralidad, conservando la unidad como Pueblo  todos acordaremos que los peligros que se ciernen sobre la continuidad de la herencia judía, no están desconectados de la realidad del mundo en el que nos toca y nos tocará vivir, un mundo en el cual la palabra mercado, cliente usuario y servicio, forma parte de nuestro discurso cotidiano;  un mundo en el que los rediles para el ganado de  Reuben y Gad tienen prioridad por sobre la “construcción de las casas para los niños”.

 

Y en esta tarea a todos nos cabe una responsabilidad real, porque cada uno de nosotros deberá ser custodio de que las ideas y compromisos  sean enunciados, de forma tal que no haya confusiones.

 

Cada uno de nosotros tendrá que velar por lo importante.

Tendrá que velar por mantener viva la capacidad de asombro, de cada niño judío en las casas de estudio.   

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