“Ze hashir shesaba, shar etmol leaba, ¿Vehaiom, Ani…?”

Hacia un enfoque auténtico y significativo en  la enseñanza del Tanaj

El Tanach desempeñó un papel central en el desarrollo de nuestro pueblo y los significados e ideas en él contenidos fueron de suma importancia en la etapa de consolidación de una  ideología nacional sustentada en los  valores particulares y universales que del  libro emanan. Entre  las décadas de los 50 y 70 del siglo XX la Biblia estaba “iluminada” de un resplandor especial, exaltado especialmente por los relatos de los que se desprende un  heroísmo y una épica concretamente ligada a los primeros años de construcción del Estado de Israel   y al mismo tiempo por  vincularnos a una lengua que entonces,  estaba en pleno proceso de “renacimiento” en los marcos educativos de la  diáspora.

El estudio del Tanach y su enseñanza eran entonces muy valorados, y los docentes de estudios judaicos tenían una sólida formación, conocimientos y convicciones, que los inspiraban a convocar a los jóvenes  alumnos a recorrer los textos bíblicos, no sólo como fuente de las enseñanzas halájicas, sino  en busca de relatos y mensajes significativos, pasibles de ser reinterpretados  (los vínculos entre hermanos,  la naturaleza del ser humano, la justicia social,  la relación padres e hijos, los dilemas vinculados al concepto de pueblo elegido, etc).

Los  mediados de los ochenta trajeron consigo cambios socio-económicos y culturales.   El status elevado del contenido del texto bíblico, no constituía  ya, per se,   un acuerdo tácito.

En el marco de las escuelas Ortodoxas y jareidiot  estos cambios no tuvieron un gran impacto. En estas escuelas, los espacios destinados al abordaje y estudio de los contenidos  judíos no se han visto, a través del tiempo, afectados por la irrupción en las aulas de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, ni por la incorporación del Inglés como lengua extranjera. Sin embargo, esta nueva realidad afectó en escala creciente   la  cantidad de horas dedicadas a las materias judaicas en los Jewish  Day Schools  de diferentes denominaciones ideológicas.

Aun así,  en las clases,  e intercambios con jóvenes alumnos  yo solía decir con mucha seguridad, tomando el Sefer Tanach en la mano: Con el texto de este libro han conversado  mis antepasados,  el le ha hablado a mis bisabuelos y abuelos, a mis padres , me habla  a mi y confío en que le hablará a mis nietos. Y tal como se desprendía de todo lo que  aprendí en dialogo con el texto,  no vacilaba en tomar la letra del poema Jai  de autoría de Ehud Manor,  para  parafrasearlo y destacar el vinculo indisoluble  entre el Tanach y cada uno de los integrantes de nuestro pueblo, mas allá de su filiación religiosa.

En esos años, quienes nos dedicábamos a la educación judía, insistíamos en recrear aquello que habíamos “vivido” como alumnos.

Esta posibilidad de dialogar, conversar, disentir  con el texto y de continuar interrogándolo estuvo, en mi experiencia personal, siempre mediada por docentes que ponían pasión,  amor y abrían puertas a la reflexión y a las preguntas

Eran tiempos en que la afirmación: “Vekol Hatora Kula Shirá, Vetiferet Hashir Hi Kshehakolot Shonim Ze MiZe” ( Aruj Hashulján, Hakdama Lejoshen Mishpat), adquiría relevancia y autenticidad en cada uno de los marcos educativos en los que se producía la magia del encuentro entre el educador y sus educandos.

El Tanach era  el canto o poesía  que de generación en generación se transmitía con un rico mensaje de VIDA.

¿Cuál es la situación hoy?

El devenir de un nuevo siglo, nos presentó un escenario diferente. Hoy el debate acerca de los valores no   es ya unívoco como en el pasado, y toda persona afectada  y preocupada por la educación judía como llave para garantizar la continuidad, está o debería estar  interpelada por  la preocupación acerca de la  “afirmación – interrogación”  con la que he titulado esta reflexión y que vuelvo a formular:

Ze hashir shesaba, shar etmol leaba, ¿Vehaiom, Ani…?”

El Tanach  es percibido, en muchos  de los marcos educativos  de distintas denominaciones ideológicas, como “perteneciente” en términos de discurso público a otro grupo – el religioso ortodoxo. Y si esto no fuera suficiente, son muy pocos ya  los espacios educativos en los que hay en los primeros años de escolaridad primaria una carga de horario adecuada para el área de lengua hebrea, que permita llevar a los alumnos en los años superiores  a un abordaje del Makor en su idioma original, sin  una excesiva dificultad idiomática.

Tal como es planteado el estudio del Tanach en algunos  marcos educativos:  capítulo tras capítulo, versículo tras versículo,  en medio de un enjambre de “beurei milim” (explicaciones de palabras),   el contenido pierde relevancia y autenticidad para el alumno,  habla un idioma diferente, ajeno, incomprensible y extraño;  algunos de los  mensajes e historias  son percibidos por los alumnos – seguramente también por los docentes – como ficciones lejanas a los intereses  e interrogantes que los pueden conmover.

Respecto de los docentes es lamentable tener que decirlo pero:

Muchos docentes de Tanach  no han recibido  nunca formación formal en el campo de la didáctica de su enseñanza. Se enfrentan a desafíos y dificultades en las aulas para los que nunca fueron debidamente preparados.

Hay  maestros que sólo han leído en el Tanach lo pocos prakim o psukim que les enseñan a los alumnos.

Entonces, ya no se enseña Tanach, se enseña acerca del Tanach.

El docente, dentro de la escuela judía, no es un mero transmisor. Sin lugar a dudas, en todos los casos, y sea cual fuere su lugar de inserción dentro del sistema (jardín, primario, secundario), su actitud en relación al Tanach y la relevancia de su mensaje determinará el grado de  compromiso con su tarea especifica, y al mismo tiempo posibilitará o no, el clima necesario dentro de una sala o aula para que cada actividad sea realmente fuente de aprendizaje.

El Moré  debe actuar como un mediador entre los aprendices y  la cultura y el lenguaje simbólico  de nuestro pueblo, de forma tal que los alumnos puedan percibir cercanía y familiaridad con nuestras fuentes, y desarrollen la convicción de que ellas pertenecen a “su mundo”.

Esta no es una empresa fácil. Se requiere  para ello  no sólo un conocimiento  profundo del campo sino el desarrollo de estrategias de enseñanza aprendizaje, que le permitan seleccionar adecuadamente el material a trabajar en clase y modalidades de abordaje  que sean relevantes para el alumno.

Tal como nos sucede con las personas, los textos nos resultan distantes y ajenos  cuando no hemos logrado adentrarnos en un diálogo inteligente y desafiante con ellos.

La valoración del texto bíblico en sus múltiples interpretaciones debería  constituir para cada uno de nosotros,”morim”, un compromiso ineludible.   Tenemos que poder sentir: Esto me importa, su mensaje me pertenece y me enriquece, deseo mostrarlo, transmitirlo y enseñarlo, me  resulta placentero e importante hacerlo, porque en primer lugar lo elijo para mí.

En los institutos de formación docente deberíamos alentar el estudio del Tanach desde esta perspectiva de diálogo con el texto. Dialogo nutrido de interrogantes vinculados con las temáticas y problemáticas  que tienen relevancia hoy y que nos permita,  en los tiempos alterados que transitamos,  redescubrir la fuente de espiritualidad contenida en  el Tanach.

Al prepararnos para compartir la maravillosa experiencia de abordar con los jóvenes el texto bíblico, tendríamos que preguntarnos acerca de ellos  y sus características e intereses: ¿Cuáles son los estudiantes? ¿que buscan (y no sólo lo que queremos que ellos sepan)? ¿Cómo podemos ayudarles a dar forma a sus propios viajes de aprendizaje? ¿Cómo podemos hacer que tomen conciencia de los recursos y las oportunidades que pueden descubrir en esta fuente inagotable de sabiduría? ¿Cómo facilitarles acceder y moverse entre estas posibilidades?

En pocos días celebraremos Pesach.

Si en nuestras clases de Tanach,   Pesaj se reduce a la enumeración de las costumbres y normas, al relato del nacimiento de Moshé y a la salida de Egipto, habremos sido sólo buenos transmisores del “saber”.

Si logramos trabajar con nuestros alumnos (partiendo de sus propias experiencias cotidianas,  anclando en sus inquietudes y  utilizando múltiples recursos) , acerca del valor que en nuestra tradición  y para nuestro pueblo tiene el concepto de libertad;  si logramos ahondar en conversaciones en las que nos interroguemos acerca de la reiteración en nuestras plegarias cotidianas de la formulación  Zecherlitziat mitzraim, si pudiéramos destinar un  tiempo valioso para analizar en el Tanach que lugar les cupo a las mujeres en el Éxodo, podremos llegar  seguramente al estudio de los capítulos de Shmot, agregando a la experiencia de aprendizaje, significatividad, relevancia y autenticidad.

La enseñanza del Tanach  y la selección adecuada de qué y cómo enseñar continúa siendo una cuestión  importante para nuestro sistema educativo judío.

Durante gran parte del siglo XX, el objetivo manifiesto o latente de la educación judía  era hacer a los judíos más judíos. Mucho aprendizaje judío, incluida la selección de textos bíblicos que la escuela abordaba,  había  sido diseñado para motivar y equipar a los judíos para la práctica del judaísmo. Estos objetivos, no siempre respondían a las preguntas fundamentales que muchos judíos se formulan hoy:

¿Qué importancia tiene esto para mí? ¿Cómo puedo a través de mi judeidad añadir significado, propósito y plenitud a mi vida?

En una época de identidades globales, una educación judía “parroquial”, no va a favorecer la necesidad de que la tradición judía enriquezca y de sentido a nuestras vidas.(no sólo a las partes de ellas que tienen lugar en ambientes judíos).

Hoy tenemos la necesidad de generar una aproximación al judaísmo no como una posesión en peligro que debe ser protegida y acumulada. El judaísmo es un sistema rico, multidimensional que favorece el vivir una buena vida. Debe ser explorado desde muchos ángulos, enriquecido con nuevos aportes y perspectivas.

En líneas generales conocemos algunos  de las cuestiones que preocupan a los niños y jóvenes. Ellos están preocupados por la ecología, por la injusticia, por el horror de la guerra, por el hambre, los derechos de los más débiles  entre otros temas.

Acerca de cada uno de estos tópicos  tenemos una maravillosa oportunidad de  bucear en el texto bíblico realizar una selección adecuada de versículos,  e invitarlos a dialogar  y reflexionar con cada uno de ellos.

Con sensibilidad en la comprensión de quienes son nuestros alumnos y cuáles son sus intereses tenemos que buscar distintas puertas de entrada para incorporar los contenidos relevantes

Tomemos como ejemplo el tema de la sustentabilidad del planeta

Llevemos a la clase textos de distintas fuentes, periódicos, revistas, prosa y poesía que aborden,  por ejemplo,  el tema de la contaminación.

Propongo como ejemplo el siguiente texto de Ehud Banaí

 אהוד בנאי  I  יום כדור הארץ

 מדברים עכשיו לא מעט על מצבו העגום של כדור הארץ ואני שומע,כולם אומרים,חייבים בדחיפות לעשות משהו כמו: יום ללא מכוניות, יום ללא רכבות, יום ללא מטוסים, יום ללא אוטובוסים ואופנועים, יום ללא עישון, יום ללא עשן, יום ללא מכונות כביסה, יום ללא מיבשי כביסה ,יום ללא מדיחי כלים, יום ללא טלפונים, יום חיסכון באנרגיה, יום ללא בישול, יום ירוק, יום כחול, יום סגול, יום ללא תאונות, יום ללא עבודה, יום ללא לחץ, יום עגול.

ואני אומר:

יש לנו יום כזה מאז שאנחנו זוכרים את עצמנו כעם.
יש לנו יום כזה מאז ומתמיד. מאז שנברא העולם.

יש לנו את השבת, כן, שבת, רבותי, שבת!
שבת זה הרי היום הטוטאלי למען כדור הארץ.
זה טוב לאויר, זה טוב לאדמה, זה טוב לכביש, לים, למים,ולרוח לנשימה ולנשמה,זה זמן איכות לסביבה, זמן איכות למשפחה, זמן איכות למנוחה…

“ויברך אלוהים את היום השביעי ויקדש אותו
כי בו שבת מכל מלאכתו אשר ברא אלוהים לעשות

Promovamos un diálogo acerca de esta situación.  Propongamos buscar en el texto de Banai las referencia  tomadas del Tanakh.

Iniciemos nuestro recorrido por el relato de la armonía inicial de la creación, el séptimo día el Shabat,  destacamos el verbo LAASOT. Incorporemos la dimensión  de la responsabilidad del hombre: sobre la tierra “Leovdá uleshomrá.”

Sigamos recorriendo el Tanakh, haciendo hincapié en preceptos tales como Shmitá , Yovel y en versiculos como: Vehaaretz lo timaker litzmitut ki li kol haaretz.

Orientemos el trabajo en Javruta en torno a este último versículo.

Compartamos las reflexiones con el grupo total  escuchemos  los múltiples enfoques en  las interpretaciones de nuestros alumnos, a la luz de sus propias experiencias. Cuando hagamos el cierre sinteticemos las voces  de los Textos:

En primer lugar, nuestra tradición sostiene que la tierra y todo lo que ella alberga es una creación de Dios. La existencia de este mundo no ha sido determinada por los esfuerzos humanos, y tampoco existe sólo para nosotros. Dios creó este mundo y la vida que hay en él; y nosotros somos habitantes temporarios de este planeta.

 Nosotros, como criaturas con libre albedrío, somos los únicos responsables del orden establecido en la creación y nuestro deber es cuidarlo y trabajar por él. 

Replantear la enseñanza del Tanach  esencialmente sobre el significado, en lugar de centrarla sólo en conocimientos, rutinas y habilidades, será una de las llaves para  el logro de los objetivos generales de la Educación Judíaen la diáspora de forma tal que podamos pasar de la pregunta a la afirmación: “Ze hashir shesaba, shar etmol leaba, Vehaiom, Ani: ANI OD JAI”

El desafío mas grande y substancial que se nos plantea como educadores,  es el de   transformar a cada uno de nuestros alumnos  en socios verdaderos y co-creadores de sus experiencias educativas, para que puedan interrogar al texto, interrogarnos, compartir la comprensión de algunas respuestas en él encerradas, abrir la puerta a nuevas preguntas para que el canto, “Shira” de la Torá se vea enriquecido siempre por múltiples voces e interpretaciones, que permitan a cada generación encontrar espacios de inspiración entre sus versos.

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