PURIM – EL RELATO DE UNA NACIÓN EN EL EXILIO

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Purim narra la historia de una nación en el exilio, un Dios que no aparece y los avatares de la bella y mansa concubina que no era todo lo que parecía. La Meguilá trata de cosas ocultas. Es el único libro en el canon de las escrituras judías que no menciona a Dios. Es un libro sobre vendettas secretas, intrigas palaciegas, intentos de asesinato discutidos al amparo de la oscuridad, una reina que oculta su origen. Pero también es una historia acerca de verdades. Porque algunas verdades no pueden ser reveladas a la luz. Porque a veces no es lo que se dice, sino lo que se omite lo que es realmente importante.

Nuestra heroína es mejor conocida como Reina Ester. Y aunque su esencia fue Hadassah a lo largo de su vida, no es una contradicción llamarla por su “título real”.
Purim parece una celebración sencilla y llana, pero de hecho puede ser el día más enigmático de todo nuestro calendario.

¿Qué es enigmático acerca Purim?

Con la bulliciosa lectura del rollo de Ester, los disfraces y su hilaridad general, no parece ser una celebración con significados y sentidos profundos. Sin embargo, hay un par de cosas que dice el Talmud que colocan a Purim como una celebración importante.
El Talmud declara que Purim es la única fiesta que se seguirá celebrando después de la llegada del mesías. La única por encima de los días mas sagrados del año. En otro comentario se señala en el Talmud que un nombre alternativo para Yom Kipur es Yom Hakipurim, que puede entenderse como “el día que es similar a Purim “, lo que nos lleva a la conclusión de que Purim es el día contra el cual se miden todos los demás días de celebración, incluido, y especialmente, Yom Kipur.

Otra muy inusual sentencia talmúdica establece que en Purim, uno debe beber hasta que sea incapaz de distinguir entre las frases “maldito sea Hamán” y “bendito sea Mordejai”.
Muchos de nosotros podemos tener animadversión respecto de un texto de nuestras fuentes que recomienda la intoxicación. Sin embargo, la enseñanza más profunda de esta advertencia es que Purim nos confronta con la tensión entre los opuestos y sus posibilidades de resolución.
Es el día en que nos enfrentamos al hecho de que a veces nos limitan los roles que desempeñamos.
Es el día en que se nos desafía a reconocer la artificialidad de las distinciones que creamos.

Cuatro cuestiones que surgen de Purim

1. La vida es aleatoria. Mucho en la vida es una cuestión de suerte.

Dónde nacemos, quiénes son nuestros padres,cómo nos vemos, son todas las cosas que están completamente o en su mayoría fuera de nuestro dominio. Trabajamos duro para ejercer control en las áreas que podemos, pero es igual de importante aprender cómo avanzar, a pesar de los golpes, en los caminos que nos toca transitar y a valorar nuestras pequeñas victorias.

2. Es importante disfrutar

Con Rosh Jodesh Adar, el comienzo del mes judío de Adar, se nos enseña que debemos aumentar mucho nuestra alegría.
La celebración de Purim siempre ha sido una oportunidad para que nos burlemos de aquellos que desean hacernos daño. Ya se trate de los pequeños tiranos que nos molestan en la oficina o de los fanáticos verdaderamente peligrosos del mundo. Tenemos en mente los nombres de personas reales mientras ahogamos el nombre de Hamán .
Purim nos recuerda que si podemos reírnos de estos villanos, podemos quitarles algo de su poder.

3. Solidaridad con nuestros hermanos

Ester nos enseña que nuestro poder y privilegio son protecciones sin sentido si no los utilizamos para garantizar la seguridad de nuestra gente. Ella reconoce que mientras los judíos estén oprimidos ella también está en peligro. Parte de nuestro desafío como judíos es descubrir qué significa proteger a nuestros hermanos judíos cuando están en peligro. Crear y sostener comunidades donde todos los judíos se sientan bienvenidos, es uno de los mensajes de la celebración.

4. El mundo se ve diferente cuando está al revés

En Purim se supone que estamos tan borrachos (o nos comportamos como si estuviéramos tan borrachos) que no podemos distinguir la diferencia entre el héroe, Mordejai y el villano, Hamán .
Es probable que cuando estamos “algo tomados y todo nos da vuelta alrededor” somos concientes de las ambigüedades morales de la vida.
Hay en el mundo, maldad genuina, brutalidad e injusticia que nos interpelan a actuar como Ester.
Pero incluso cuando actuamos o hablamos, lo hacemos sabiendo que los héroes y los villanos a menudo están más definidos por la perspectiva que por los hechos.
A veces, sólo cuando nos ponemos en los zapatos de otra persona (como lo hacemos cuando nos disfrazamos en Purim) podemos apreciar las complejidades éticas de la vida.

Purim nos alienta a cambiar las cosas en “nuestros mundos” para que las mismas se vean “tan fuera de lo normal” como para suponer que estamos borrachos.
Esta “Borracheras” nos permite reconocer el absurdo en nuestras “vidas normales” y desplegar acciones para corregir y reparar.

Jag Purim Sameaj!

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T´RUMA – DAR LO MEJOR DE CADA UNO…

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Parashat T´rumá se ocupa de la construcción del Mishkan, el lugar en el que desarrollarán los hijos de Israel el culto durante la travesía en el desierto.

El mandamiento de comenzar la construcción llega al término de una serie de eventos que van transformando al grupo de personas que fueron esclavizadas durante cientos de años, en un colectivo con objetivos y fines comunes.

Estos eventos relatan las experiencias compartidas que dieron forma al grupo: el Éxodo de Egipto, el cruce del Mar Rojo, la aceptación de la Torá y el pecado del becerro de oro. Son además relatos acerca del establecimiento y aceptación de un conjunto de leyes y normas éticas, que constituyen la base y cimientos de un sistema moral.
La mayor parte de la actividad que se describen en el texto hasta ese momento se concentran en manos de líderes –conductores – que señalan e indican el camino y motivan a las masas a participar en él.
No sólo estamos ante la presencia de un conjunto de personas pasivas, es evidente además, la restringida libertad de elección que los integrantes del colectivo que salió de Egipto tienen hasta ese momento.
Si bien en Sinaí no había derecho al voto o a la réplica y las cuestiones operativas estaban limitadas al quehacer del liderazgo dominante; en la construcción del Mishkan,- el Tabernáculo – encontramos un patrón diferente, ya que el pueblo es llamado a participar y a elegir de qué manera hacerlo.

Hablo Adonai a Moshé diciendo:
“Habla a los hijos de Israel y que tomen en mi nombre ofrenda, de todo hombre, a quien voluntariamente mueva su corazón habréis de tomar ofrenda para mi”: (Éxodo 25: 1-3).

A continuación la Torá enumera trece tipos diferentes de elementos con los que se puede contribuir para la construcción del Tabernáculo.
“Y esta es la ofrenda que habréis de tomar de ellos; oro y plata y cobre: Y púrpura violácea y púrpura escarlata y carmesí, y lino fino y pelo de cabra: Y pieles de carnero teñidas de rojo y pieles de tehashim y maderas acacias:
Aceite para el alumbrado, especias para el óleo de unción y para el incienso aromático: Piedras de onix y piedras de engaste para el efod y para el pectoral” (Éxodo 25: 4-7)

La gran variedad de materiales permite que todas las personas dentro de los Hijos de Israel, independientemente de su situación económica, participen en la construcción del lugar común de culto.
De esta manera el Mishkan constituye un espacio de unidad que no está destinado sólo a una clase social privilegiada por su alcurnia o su riqueza.
Es el espacio por excelencia para promover la movilización conjunta de los integrantes del colectivo para el logro del objetivo planteado en el siguiente versículo:
“Harán ellos , en mi nombre un santuario y yo residiré entre ellos.” (Éxodo 25:8).

No dice para que yo more, dice para residir entre ellos.
La construcción de Mishkan, no tiene que ver con un lugar para que Dios more, sino para que haya “presencia divina” dentro del Pueblo.
Los milagros que acompañaron a los Hijos de Israel hasta ese momento fueron efímeros y vinculados con situaciones o dificultades puntuales. La construcción del Mishkan no podía de ninguna manera estar vinculada con episodios milagrosos o mágicos.
El modelo que nos fue revelado para la construcción del Mishkan indica un principio fundamental en la consolidación de un colectivo. Es un modelo que privilegia la voluntad del individuo y del conjunto para llevar a cabo, a pesar de las diferencias o posiblemente nutrido en ellas, un noble ideal y colocarlo en el plano de lo real.

Dos elementos son fundantes de este modelo: la existencia de la libre elección, que no está influenciada por prácticas coercitivas y la movilización de todos y cada uno de una manera consistente con las habilidades, posibilidades y creencias de cada individuo.

Hoy, en este tiempo que nos toca transitar, no estamos convocados a tomar ofrenda para construir el tabernáculo.
Hoy somos todos convocados para cuidar, mantener y mejorar los que nos legaron, los que otros soñaron y levantaron para nosotros.
En el año 2018 para poder tener Shejina (presencia de lo divino) entre nosotros, deberíamos incluir algo de la dimensión espiritual que el Mishkan representa, en nuestros haceres y decires cotidianos.
Si queremos apuntar a un modelo comunitario sostenible y ponernos en contacto con la dimensión espiritual del Tabernáculo, no podemos seguir apostando a los “milagros que llegan de la mano de proyectos que se diseñan en otras latitudes”, ni tirar por la borda todo lo realizado a través de los años. Tendremos que asumir y aceptar que la responsabilidad y el compromiso interno de todos y cada uno de los miembros de la Comunidad, en su plural diversidad, son las claves para lograr la movilización en torno al logro de un ideal común.

Shabat Shalom Umeboraj! Jodesh Tov!

Parshat Mishpatim: una brújula para mejorar la fibra moral del Individuo y de la Sociedad.

mishpatimLa recepción de los 10 Mandamientos, a la que se refiere Parshat Itro, la porción de la Torá que hemos leído la semana pasada, constituye el pináculo de la experiencia judía.

Este acontecimiento es considerado como único en la historia espiritual de la humanidad.

Los Hijos de Israel presenciaron la revelación y vivenciaron  un evento espiritual casi indescriptible en palabras.

Concluido  el mismo,  los integrantes del Pueblo deben retomar su dimensión terrena, orientar su vida cotidiana, y bajar la Torá  desde las alturas del Sinaí a la arena de los hechos.

Es por eso que inmediatamente después de la revelación, el texto  nos pone en contacto –  a partir de la Parasha que leemos esta semana, Parshat Mishpatim – con la legislación que abarca los aspectos de la vida nacional, en lo civil, en lo religioso, en lo físico y en lo espiritual. Mishpatim son los mandamientos de carácter social, que regulan todo tipo de relaciones sociales,  las leyes racionales, es decir, comprensibles al intelecto humano. y es por ello que son manejadas o administradas por un juez

Una nación emergiendo de una brutal esclavitud, seguramente necesita un código claro y preciso para disciplinar su libertad.

Sin embrago no deja de  asombrar el orden de los preceptos tal como aparecen en esta porción de la Torá.

La primera norma el primer precepto dentro de una serie de no menos de 50 detallando casi todos los complejos aspectos que la cotidianeidad puede deparar, es el concerniente a la legislación relativa al Eved  Ivri, al esclavo hebreo.

Leemos en el segundo versículo de esta porción de la Torá:

 “Cuando comprares un esclavo hebreo, seis años habrá de servir, empero al séptimo saldrá en libertad, de gracia”.

 Es casi incomprensible! Los hijos de Israel, pasaron sus últimos 210 años esclavizados. ¿Podrían ellos esclavizar a otros?

¿No deberían las primeras leyes dictar compasión hacia todo ser humano?

¿No deberían los conceptos de amos y siervos ser totalmente ajenos y  despreciables para ellos, como grupo humano emergiendo hacia la libertad?

¿Porqué estas leyes primero?

El texto de la Ley Escrita, Tora Shebijtav, puede ser visto y analizado como los apuntes sintéticos que un estudiante toma de una clase magistral.

Cada palabra, línea, círculo, código, señalización dentro de sus notas tiene un cúmulo de sentidos a partir de los cuales el lector puede  reconstruir y resignificar el tema en su totalidad.

Iosef Albo, en el Sefer Haikarim, el Libro de los Principios,  escribe así:

En realidad, es imposible que la Ley Divina prevea las circunstancias de todos los tiempos, ya que son innumerables los casos nuevos que se presentan a diario en materia de Derecho y en otros campos, hasta el punto que ningún libro podría contenerlos, es por eso que determinadas reglas hermenéuticas, a las que la Tora Escrita hace alusión fueron transmitidas a Moshé en Sinaí para que los sabios de cada generación puedan deducir las reglas a observar en circunstancias nuevas.

 En las distintas generaciones nuestros sabios y maestros han sabido interpretar que los autores del texto bíblico  dan cuenta de una profunda comprensión de los sentimientos del pueblo frente a su propia experiencia, pero no desconocen la naturaleza humana.

Estamos ante un pueblo cuyos integrantes, todos y cada uno de ellos fue un esclavo; Un esclavo que al adquirir la libertad puede rápidamente sentirse seducido por la idea y el deseo de ser “amo”.

Sabemos, porque las noticias cotidianas dan cuenta de ello, que quien vivió atemorizado y ultrajado, y de pronto se ve liberado de aquello que lo oprimía puede llegar a desarrollar niveles de crueldad y humillación mucho más altos que los que él mismo tuvo que soportar.

La Torá  conoce el alma de la generación que salió de Egipto…

…Una generación que sufrió en sus espaldas el yugo del látigo del tirano…

…Una generación cuyas manos estaban atadas, cuyos pies paralizados, cuyas bocas cerradas…

Esa generación, una vez libre, podía llegar a ser muy cruel con los esclavos, podía llegar a dañarlos seriamente.

Por eso esta porción inicia la serie de leyes que regula el vínculo entre los seres humanos, justamente con una descripción detallada de los derechos del esclavo.

Mas adelante el texto alude a las cuatro figuras paradigmáticas que deben tomarse en cuenta para garantizar una real justicia social. El extranjero, el necesitado, la viuda y el huérfano.

En conjunto, esta serie de exhortaciones deja en claro que debemos ocuparnos de los individuos más vulnerables de nuestra sociedad: los marginados, los inseguros, los que carecen de redes de seguridad para apoyarse en tiempos difíciles. El Talmud señala que la prohibición de oprimir a un extraño se repite al menos 36 veces en la Torá (BT Bava Metzia 59b).

Vale la pena en este sentido repreguntarnos  hoy, acerca de los desafíos  y dilemas  a los que como humanidad, como Pueblo, como Nación,  nos confronta la crisis de los refugiados en todo el mundo.

La belleza de la parashá de esta semana está dada por el impulso que nos dá para analizar las cuestiones de la cotidianeidad, los problemas sociales de nuestros días, de todos los días, desde una perspectiva ética, en la que “el otro”, esté permanentemente en nuestras consideraciones.

Esta porción de la Torá es un claro ejemplo, que mirar a través de la lentes del Judaísmo, implica tener la capacidad de consagrar lo profano, a través de nuestras acciones.

A nuestra generación,  en la que ya no existe la esclavitud de acuerdo al modelo Egipcio, el texto bíblico que leemos esta semana nos dice:

Cuando quieras evaluar la fibra moral de la sociedad en la que vivís analizá la forma en la que son tratadas las minorías y los infortunados.

Sabrás entonces si esta sociedad está fundada sobre los valores de la dignidad humana y de los derechos del individuo.

 

 

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