REFLEXIONES: PARASHAT TERUMA Y CONSTRUIR COMUNIDAD

Para que en una comunidad se desarrolle un real sentido de pertenencia y compromiso, cada uno de sus integrantes debería desempeñar un papel activo en la configuración de la imagen comunitaria. El reconocimiento de la fuerza conjunta y la capacidad de movilización que un número grande de personas diversas en sus ideas y en su manera de expresar el judaísmo, tiene, es sin lugar a dudas una de las condiciones necesarias para convertir visiones en realidad.
Parashat Teruma aborda este desafío como parte de la narrativa que nos pone en contacto con el esfuerzo por convertir a un grupo de esclavos en un pueblo de pie, por derecho propio. Durante su deambular a través del desierto, que se extiende a lo largo de todo el Libro de SHEMOT, los Hijos de Israel experimentan un “viaje” durante el cual aceptan leyes, practican la obediencia al liderazgo, tejen una historia común, y ahora en esta parashá se les indica construir el Mishkán y sus elementos.
Junto con la descripción técnica y detallada de cada uno de los elementos, el comienzo de la parasha contiene un principio rector en la creación de la pertenencia y el compromiso com
unales.

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Parashat Terumá abre con el mandato de Dios a los hijos de Israel, de tomar una Teruma,ofrenda, cuyo objetivo es

Veasu li mikdash, veshajanti betojam.
“Harán ellos 
, en mi nombre un santuario y yo residiré ente ellos.”

La primera institución comunitaria en la historia judía fue el Mikdash, el Santuario.
La Torá, habitualmente, sintética en sus descripciones dedica cuatro porciones a la construcción de este santuario. Nuestros sabios encuentran en esta sección del Éxodo sorprendentes paralelismos con el relato de la Creación en el Génesis.
En su interpretación, la creación ocurrió de nuevo, esta vez a través de las manos del hombre.
Los hombres creamos el universo social. Nosotros creamos y sostenemos las instituciones Comunitarias y es nuestro deber velar por la sana continuidad de cada una de ellas .
El mundo, nuestra sociedad puede verse caótica y cínica: según leemos en el talmud “olam ke minhago noheg”, la naturaleza del mundo sigue su propio curso.
Pero dentro de las paredes de nuestras comunidades, debemos tener incidencia plena y total responsabilidad. Este es el mundo que creamos.

La construcción real del Mishkan fue asignada a individuos, especialmente capacitados para ello, pero la recolección de materias primas fue un acto comunitario de primer orden. 

“Habla a los hijos de Israel y que tomen en mi nombre ofrenda, de todo hombre, a quien voluntariamente mueva su corazón habéis de tomar ofrenda para mi:
Y esta es la ofrenda que habéis de tomar de ellos; oro y plata y cobre: Y púrpura violácea y púrpura escarlata y carmesí, y lino fino y pelo de cabra: Y pieles de carnero teñidas de rojo y pieles de tehashim y maderas acacias:
Aceite para el alumbrado, especias para el óleo de unción y para el incienso aromático: Piedras de onix y piedras de engaste para el efod y para el pectoral”

La solicitud de una donación está dirigida al público en general sin especificar cantidades, montos o condiciones. Las donaciones requeridas incluyen una larga lista de productos que son adecuados para cada bolsillo. Se le pide a cada persona que dé de acuerdo a su conciencia, para que todas las personas se sientan parte del proceso de construcción.

Hemos vivido una semana difícil, critica, por la responsabilidad de un liderazgo que se mueve por intereses, deseos mezquinos y una inexplicable avidez de poder.

Parashat Teruma nos presenta la oportunidad de revisar nuestras propias actitudes a la hora de comprometernos comunitariamente. Sólo una base comunitaria sólida crea una sociedad sostenible. Sólo si nos involucramos todos, cada uno de acuerdo a sus posibilidades podremos re-crear una Comunidad de sentido, donde todas las expresiones del judaísmo se den cita.
Teruma es Ofrendar, es Dar, es comprometerse es elevarse por sobre el egoísmo para poder luego recibir.

Shabat Shalom Umeboraj!

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PARSHAT KORAJ, REFLEXIONES ACERCA DEL LIDERAZGO, LOS CELOS, EL EGO Y LA PETULANCIA

tierraEn el texto bíblico de Parashat Koraj y en gran parte de la tradición interpretativa judía, Koraj es un demagogo celoso, que provoca una rebelión contra Moisés y Aarón en el desierto. Después de desafiar a Moisés y al liderazgo de Aarón, él acepta el desafío de participar en una suerte de concurso de horneada, en el cual Koraj y sus seguidores deben ofrecer incienso en fuentes de fuego, junto con Moisés y Aarón, y la horneada que sea aceptada indicará quién es el líder elegido. No es sorprendente que Moisés y Aarón “venzan” y Koraj y sus seguidores, junto con Datan y Abiram y sus seguidores, o son consumidos por el fuego o se los traga la tierra.

Como muchos de los líderes de nuestro tiempo, Koraj pretende hablar en nombre de la gente cuando realmente está peleando, litigando por lograr mayor poder.

Koraj afirma haber alcanzado la perfección: “toda la comunidad es santa” (Números 16: 3). El filósofo israelí Yeshayahu Leibowitz señala acertadamente que Koraj confunde el logro con la aspiración; él no comprende que la santidad es un proceso, y que la perfección es como el horizonte, que se aleja cuando pensamos que ya lo alcanzamos.
Koraj está motivado por, y se nutre de, los celos que siente respecto de los roles centrales de liderazgo de Moisés y Aarón. Concibe el liderazgo más como un derecho que como una responsabilidad.

Es fácil demonizar a Koraj y valorizar a Moisés y Aarón. No debemos olvidar que en cada uno de nosotros se presenta a menuda el conflicto entre un Koraj, interno y un Moisés interno, entre la humildad y la arrogancia, la sencillez y la petulancia.

Koraj, nos recuerda que el amargo partidismo y las luchas internas que tipifican la escena política contemporánea son tan antiguos como la Biblia misma.

En este contexto¿cómo podemos decidir a quién debemos seguir o apoyar? La parashá nos demuestra que quienes decidieron seguir a Koraj, Datan y Abiram no solo terminaron en el lado equivocado de la historia, sino que también terminaron “tragados por la tierra misma”.

La historia de Koraj es fascinante. El tiene un argumento aparentemente legítimo respecto de la igualdad de cada uno de los miembros de la comunidad, pero él sabotea su propia premisa porque no está dispuesto, o no puede trabajar dentro del marco comunitario existente para generar un cambio.

¿Cuántas historias y episodios de nuestras propias vidas podrían haber sido diferentes si hubiéramos estado dispuestos a buscar la verdad parcial, incluso en el punto de vista de aquellos con los que no estábamos de acuerdo?

Parashat Koraj nos presenta a un testarudo Levita que paga un precio muy caro por poner su propia opinión y sus propios intereses por encima del bien de la comunidad. Koraj es culpable del pecado de un ego excesivo.7b993a1ebeb218fc79b759147436f6a6-dramas-ego

Podemos ser carismáticos, bien intencionados, incluso sabios e inteligentes, pero si caemos en la trampa de creer que nuestra excelencia personal nos califica para actuar unilateralmente, corremos el riesgo de perder la conexión con la comunidad a la que pertenecemos, a las raíces que tenemos y en ese caso no debería asombrarnos ni sorprendernos, si desde las entrañas mismas de la comunidad y de sus integrantes ya nada ni nadie nos da el sostén que necesitamos para mantenernos, con los pies en la tierra.
SHABAT SHALOM UMEBORAJ!

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