Unidad de herencia – Unidad de destino

“Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida”.
Woody Allen

Leemos en Vaikra Raba: Rabi Iehoshua de Sajnin , en nombre de Rabi Levi Dijo: “ A Moshe el Eterno le mostró a cada generación con sus sabios, a cada generación con sus interpretes, a cada generación con sus jueces”.

En su libro “La civilización de Israel en la vida moderna” – Mordejai Kaplan expresa: “…todo el misterio de su perennidad radica en su inmenso poder de adaptación, en el incontenido empuje evolucionista que late en su doctrina. En esa elasticidad que es la esencia vital de su contextura, en esa capacidad de adaptarse a todas las épocas y circunstancias, reside también su poder creador.”

Cada época tiene y ha tenido sus desafíos para la Comunidad y para cada judío en particular.

Aquellos a los que se enfrentó Abraham nuestro patriarca, cuando con convicción respondió HINENi, heme aquí, no son los que tuvo que enfrentar Golda Meir quien dijo: «Nunca he sido partidaria de la inflexibilidad, excepto cuando la cosa atañe a Medinat Israel. Si se nos critica por que no nos doblegamos, por que no somos flexibles en la cuestión de “ser o no ser”, es por que hemos decidido que, sea como fuere, somos y seremos»

La DIVERSIDAD judía ha sido siempre la norma.
Abrazar concientemente esa diversidad, celebrando la variedad, nutriéndonos y consolidando nuestra propia identidad en las diversas maneras de expresar el judaísmo, es dar lugar al PLURALISMO.

En este sentido quisiera destacar que hay dos condiciones adecuadas para considerar la unidad judía:
Unidad de herencia,
Unidad de destino.
Nuestra herencia – los bloques del edificio a partir de los cuales construimos nuestra identidad judía – es idéntica.
La misma Tora, los mismos profetas, los mismos Salmos. Nos nutrimos en los mismos textos del Talmud, en el Midrash, en la rica filosofía que se desarrolla en el pensamiento judaico en constante evolución. Nos emociona la misma poesía.
Nuestras raíces son iguales, aun cuando filtramos nuestra comprensión de las mismas a través de lentes contemporáneos diferentes.
Con respecto a la unidad de destino. Compartimos un futuro común. Los desafíos serios con los que se enfrenta hoy el mundo judío: – la seguridad de un Israel vibrante y democrático, la supervivencia de la Diáspora judía, la lucha de los Judíos oprimidos, el fortalecimiento de la conexión entre los judíos y el judaísmo,- son todos ellos elementos que atraviesan a todas y cada una de las denominaciones dentro del amplio abanico de posturas que caracterizan a los integrantes de las Comunidades judías en el mundo, a los habitantes de Medinat Israel, y por ende también a nuestra Comunidad.
Ningún grupo dentro de nuestro Pueblo está exento de los desafíos y de las tensiones que caracterizan los tiempos en que vivimos.
Siempre tuvimos presente que o los enfrentábamos todos juntos o fallaríamos todos juntos. Nuestro destino permanece literalmente en nuestras manos y en las de los otros, que son parte de nosotros.

Una misma herencia, un mismo destino y la certeza absoluta de que la mayor irresponsabilidad de acuerdo a una genuina tradición religiosa judía, de acuerod a lo que aprendí de mis maestros,  es ser indiferentes a los grandes temas de nuestro tiempo.
Me esfuerzo por actuar de acuerdo a sus enseñanzas ya mis convicciones, por lo que en ciertas ocasiones parezco naif, porque el idealismo se confunde con ingenuidad en algunos círculos.

Unidad de herencia. Lo que heredamos corresponde a un pasado compartido.
Unidad de destino. El destino nos remite al futuro.
Porque tenemos pasado hay un presente. Y en ese presente , que ya fue…tenemos que tener claro que lo que hagamos hoy tiene un impacto importante hacia el futuro, que no sólo es el sitio en el que yo pasaré el resto de mi vida, tal como lo expresa el genial Woody Allen, sino que es el sitio en el que mis hijos y mis nietos lo harán.