NOMBRES DADOS…NOMBRES GANADOS. Betzalel, ” a la sombra de Dios”

Los capítulos referidos a la construcción del Tabernáculo, Mishkan, se destacan por contarse entre los pocos en que el Torá, Pentateuco,  coloca gran énfasis en la belleza externa – el arte, la artesanía, y estética.

Betzalel es el  arquitecto y  artesano magistral que, de acuerdo al relato del texto bíblico, fuera elegido por Dios para hacer el Tabernáculo, el arca, y las naves.  Betzalel Ben Uri.

Betzalel, arquitecto y constructor del Mishkán, es además poseedor de un nombre hebreo único. “A la Sombra de Dios”, tal es la traducción de su nombre, y es así como el Midrash se refiere a él. 

En “Tótem y Tabú”, Sigmund Freud escribió:  “El nombre de un ser humano es un componente principal de su persona, tal vez un pedazo de su alma.”  La aseveración de Freud nos lleva a analizar el nombre mismo de Betzalel, procurando descubrir un mensaje escondido.

El texto  lo  describe con la  capacidad de utilizar una gran variedad de habilidades asombrosas en términos de artes plásticas. El era un experto en  hacer hermosas tallas de madera , trabajar con una variedad de metales, piedras preciosas y semipreciosas, las telas , los cueros y las pieles, los petróleos y los perfumes .

Una habilidad adicional, con la que él y su ayudante Ohaliav  fueron agraciados, era la  de enseñar a los otros cómo llevar a cabo las tentativas artísticas asociadas con el Mishkan que había sido ordenado por Dios. Ambos tenían un don: sabían enseñar, sabían transmitir.

Se debe reconocer que cuando un artista puede trabajar expertamente en tantos medios diversos, necesita entender en gran profundidad las propiedades de cada sustancia y la materias individuales para llevar al máximo los efectos y las posibilidades estéticas que pueden contribuir a la tentativa artística.

Además de sensibilidades estéticas sumamente desarrolladas y habilidades extraordinarias es necesaria una  asociación  con la vista, con la destreza manual y con la técnica artística.   El conocimiento científico era también un requisito previo  imprescindible para la magistral  base de conocimiento del artista.

El Zohar ofrece una explicación del nombre de Betzalel que contradice la explicación del Midrash.   El Zohar sostiene que Betzalel, que traducido literalmente significa “a la sombra de Dios,” no es un nombre recibido por el artesano mayor al principio de los tiempos, sino más bien un título que se gana al completar su misión. 

Aplicando la explicación del Zohar a la presentación de Betzalel, leeríamos el versiculo como sigue:   “Ved, he dispuesto que el nombre de la persona que trabajará en este proyecto sagrado, cuando termine, deberá llamarse Betzalel… a la sombra de Dios.”

El final de la descripción de la tarea de Betzalel nos da una idea de cómo este artista y constructor se gana el “estado” de vivir “a la sombra de Dios.” 

La suposición que Betzalel no sólo poseyó las habilidades hasta aca descriptas, resuenan con la anécdota siguiente (relatada por Sra. Sylvia Hershkowitz, Directora del Museo de la UnivYeshiva University, en una conferencia titulada “La espiritualidad Creadora: la Educación judía y las Artes”, http://www.atid.org/publications/CreativeSpirituality.pdf).

Rav Kuk pasaba  algunos de los años de la primera Guerra Mundial en Londres. Visitó la Galería Nacional. Sobre la conclusión de su visita, él dijo, “Las pinturas que mas me gustaron son las  de Rembrandt. En mi opinión, Rembrandt era un tzadik (persona justa). Cuándo  vi por primera vez las pinturas de Rembrandt, ellas me recordaron   la postura Rabínica acerca de la creación de la luz. Cuándo Dios creó la luz,  la LUZ era tan fuerte y luminosa, que era posible ver de un confin in del mundo al otro. Y Dios temió que  la luz se utilice para el mal. ¿Qué hizo El? El escondió la luz para los justos en el Mundo por Venir (Breishit Rabba 3:6). Pero de vez en cuando, hay grandes hombres a quienes Dios bendice con una visión de esa luz escondida. Creo que Rembrandt era uno de ellos. Y la luz en sus pinturas es esa luz  que  Dios creó en Génesis  el  primer día” (Jewish Chronicle, 13 de septiembre de 1935).

 La Torá nos dice que Betzalel no es solamente responsable de dirigir la construcción,  sino también de enseñar a las cuadrillas.  Podríamos preguntarnos qué papel juega la enseñanza en el nombramiento de un artesano.

En palabras de Robert Maynard Hutchins, ex-presidente de la Enciclopedia Británica, “El objetivo de la educación es preparar a los jóvenes para que se puedan educar a sí mismos por el resto de sus vidas.”  A Betzalel se le pide servir como maestro con el fin de que los israelitas puedan aprender tanto del arte de la construcción como de la responsabilidad del líder para con su comunidad.  Por medio de la inspiración que da a sus oyentes para que saquen el máximo provecho de sus propios nombres, Betzalel se gana el cargo de trabajar “a la sombra de Dios.”

Anne Bernay, en su obra “El Lenguaje de los Nombres”, afirma:  “Nuestro nombre es nuestro pasaporte adondequiera que necesitemos ir.”   

Las circunstancias que rodean la presentación de Betzalel permanecen confusas, aunque su nombre verdaderamente articula la misión de un líder. 

Mientras Betzalel hace méritos sacándole el máximo provecho a su nombre al trabajar “a la sombra de Dios”, su verdadera misión es enseñarle a otros a encontrar refugio y algun vestigio de  la presencia de Dios,  viviendo al máximo sus propios nombres. 

Hoy, luchando por alcanzar nuestro potencial y sacar el máximo provecho de nuestros nombres como judíos,  cada uno de nosotros puede, como Betzalel, ganarse un nombre y poner su saber y su potencial, tanto como su capacidad de transmitir y de hacer, al servicio de su comunidad.