Mamá, Abu, Rosita… tus manos

Photo21_20ASiempre: Las manos tendidas, las manos ocupadas, las manos crispadas por el dolor, las manos cerradas con fuerza conteniendo todas las lagrimas que aún no derramó (para que no la vean llorar).

Ayer nomás: las manos cosiendo, cocinando, tejiendo,  juntando caracolitos en la playa junto a sus nietos.

Hoy: las manos en las de sus bisnietos, imaginando y dibujando con ellos pistas de carreras de autos en el mantel; las manos conservando cada objeto que es un recuerdo.

Manos ya cansadas, pero con voluntad de hierro.

 Esas son las manos de “mi madre”.

Para esas manos y las de muchas madres que ya son abuelas y bisabuelas le pido prestada a Peteco Carabajal su poesía, homenaje a las manos de su madre.

“Como pájaros en el aire”

Peteco Carabajal

Las manos de mi madre

son como pájaros en el aire

historias de cocina

entre sus alas heridas

de hambre.

Las manos de mi madre

saben que ocurre

por las mañanas

cuando amasa la vida

hornos de barro

pan de esperanza.

Las manos de mi madre

llegan al patio desde temprano

todo se vuelve fiesta

cuando ellas vuelan

junto a otros pájaros

que aman la vida

y la construyen con el trabajo

arde la leña, harina y barro

lo cotidiano

se vuelve mágico.

Las manos de mi madre

me representan un cielo abierto

y un recuerdo añorado

trapos calientes en los inviernos.

Ellas se brindan cálidas

nobles, sinceras, limpias de todo

¿cómo serán las manos

del que las mueve

gracias al odio?

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