Día de la madre, sin mamá

mamáEsta mañana, antes de despertarme totalmente pensé: me levanto, me ducho, desayuno y me voy a comprar el regalo para mamá…

Fue un flash… unos segundos y me dí cuenta que mañana, en este día de la madre,  por primera vez en 65 años, no tendré a quien agasajar.

Pasaron ya casi 6 meses desde el 1º de mayo, 1º de Yiar y sin embargo, en determinados momentos el dolor y la angustia aprietan como durante las primeras horas.

Es cierto, no tengo a quien agasajar, pero tengo una madraza para recordar.

Mi mamá no era una madre perfecta, ninguna lo es. La vida no la acarició, aunque ella estoicamente nunca lo quiso reconocer. Yo lo supe desde mi salida de la infancia porque  sus ojos con esa transparencia infinita relataban lo que ella no quería contar.

Apretaba fuerte los puños, sacaba fuerza,  no se donde, y salía  a ponerle el pecho a la adversidad. Aunque no era perfecta, es mi heroína favorita, la que  me supo mostrar que la batalla es día a día.

Mamá era una mujer sabia. Con esa sabiduría que le vida va forjando y que le permitía  brindarse a todos los que la rodeaban, tanto que se olvidaba de ella misma.

Nos cuidó y nos mimo, pero fundamentalmente nos enseñó a cuidarnos entre nosotros.

Sus manos hacían maravillas.

Siempre sus manos tendidas, sus manos ocupadas.

En el  momento mas duro que una madre puede transitar,   sus manos tomando dolorosamente un gajo de tierra para cumplir con el cruel e inexplicable deber de enterrar a un hijo, sus manos crispadas por el dolor, sus manos cerradas con fuerza conteniendo todas las lagrimas que no derramó,

Anteayer  nomás: sus manos cosiendo, cocinando, tejiendo,  juntando caracolitos en la playa junto a Ari, Pablo, Dani. Ayer: sus  manos en las de Mati y Caro, imaginando y dibujando con ellos pistas de carreras de autos  en los encuentros semanales  sobre ese mantel que ya no usamos, pero que guardo  porque tiene su huella.

El 21 de abril, 10 días antes del final, en el que estuvo acompañada por Gustavo , a quien mimó y quiso como a un hijo, cuando decidió que  tiraba  definitivamente  la toalla, que ya era suficiente, me lo hizo saber  con  sus manos elevándose para alcanzar mi brazo, cuando me estaba yendo a casa a descansar y ya le había dado ese  beso esperanzado  de las buenas noches con la promesa de volver temprano al otro día, sus manos ya cansadas abrazaron mi brazo  acompañando sus palabras: Gracias Beatriz por  todo.

Alcance a balbucear soy yo la que tiene tanto para agradecerte, y me fui llorando. Se empezó a despedir de mi con sus manos,  con su mirada profunda, con todo tu ser. Yo me fui despidiendo contándole y cantándole, como ella hacía conmigo cuando era pequeña.

En este día de la madre. el primero sin mamá, a pesar del enorme vacío que siento tengo que agradecerle por mi infancia,  por mi adolescencia (con su mirada siempre atenta y su actitud cómplice), por entenderme y acompañar mi adultez, por estar siempre. En este día de la madre me queda su amor, su dedicación,su alegría por las cosas mas pequeñas  y su mirada amorosa que esta impresa en mi corazón y en mi retina.

Te amo mamá, SIEMPRE!.

Carta a mis nietos en vísperas del viaje a Kiev e Israel – 2010

Muy queridos Mati y Carolina:

Mati: cuando, con tu maravillosa curiosidad, me preguntaste una vez: Babi, cuántos nombres tenés? Rápidamente te contesté: dos,  uno en español y uno en hebreo. Pero, ¿saben?,  ahora, mientras preparo mi viaje a Kiev y desde allí a Israel, la pregunta de Mati vuelve a mí, y yo quiero contarles. Quiero decirles que tengo muchos nombres. Beatriz Estela, Braindl, Esther, Batia …y desde el día en que nació Mati: BABI. Cada uno de ellos tiene para mi, ahora, un sentido y un significado especial. Pero no siempre fue así. Los primeros nombres que mis padres eligieron para mí, rubricados en la sinagoga Max Nordau, de la calle Murillo, cuando tenía muy pocos días de vida, fueron Braindl Esther – en memoria de dos de mis cuatro bisabuelas. Braindl de la casa de Nerzis, nacida en WOLBROM, Polonia; y Esther de la casa de Maniszovich nacida en un pueblito de Ucrania. Estos son los nombres de mi herencia . Sólo después de haber elegido estos nombres, mis padres eligieron mis nombres en español tratando de que sean similares en su sonido a los del patrimonio familiar. Los nombres en español son los que aparecen en el DNI, en el pasaporte, en la documentación oficial y son los que no me gustan especialmente. BEATRIZ ESTELA Cuando yo era pequeña y me preguntaban mi nombre, respondía: BEATRIZ ESTELA BRAINDL ESTHER DRAGOVETSKY. Realmente me cansaba y además me daba mucha vergüenza. Después de todo, todos nuestros vecinos tenían como máximo dos nombres. Batia es un nombre hebreo que adopté para reemplazar a Braindl. Lo recibí de uno de mis grandes maestros (Abraham Platkin z”l) cuando se dio cuenta que tenía un romance con el idioma hebreo y que mi nombre Braindl empezaba a molestarme porque “era demasiado galútico.” Batia es el nombre con el que estoy conectada a mi profesión, a mi vida cotidiana, al Estado de Israel. Batia es el nombre que elegí para mí. Y respecto de BABI, es mi título honorario, lo porto desde que soy abuela y me colma de orgullo.

Hasta que su padre, el mayor de mis hijos, nació, en nuestra familia la elección de los nombres era una asunto muy importantes. Los nombres hasta ese momento, siempre señalaron la conexión con el pasado. Un pasado con orígenes en Polonia y Ucrania que hoy me trae a la memoria discusiones, imágenes, olores, sabores, canciones y juegos. Un pasado que me traslada a los momentos compartidos en casa de mis abuelos maternos. Me reactiva los recuerdos y las historias sobre las experiencias hermosas y dolorosas que el zeide Moishe, mi abuelo, trataba de transmitirnos acerca de la vida en el shtetl de Polonia.  Cuando supimos que íbamos a ser padres comenzamos a pensar acerca de los nombres. Puse una condición: nuestro hijo o hija tendría un solo nombre.  El mismo en español y hebreo. Al parecer, a los 24 años, todavía me pesaba mucho el hecho de haber recibido varios al momento de nacer.

Decidimos que nuestros hijos iniciarían una nueva tradición en la familia. Ellos portarían un nombre, su nombre, no el de algún familiar fallecido. Pero ciertamente ese nombre debía ser hebreo y de origen bíblico; un nombre a través del cual se podría conectar toda la belleza de las fuentes judías, con la promesa de un Israel próspero y en paz.  Mi bandera, mi banner por esos días era, no quiero mas un judaísmo de zis shver tzu zain a Yid.

Elegimos entonces dos nombres. Ariel y Daniela. Ariel es su padre. Y Daniela, la tía Dani, con quien tanto se divierten.

Cuando fuimos a invitar al zeide Moishe al brit milah de Ariel, nos preguntó: Como se llamará el niño?  ARIEL, le contestamos orgullosos de nuestra elección.

Mi zeide contestó: Vos far a Idish numen iz Ariel?  Nosotros no le respondimos. Esto no era una pregunta que requería una respuesta inmediata, era una pregunta retórica, mas aún era una advertencia: No se olviden de su herencia.

Pasó el tiempo, Ariel a su vez ha sido padre y estableció un hogar judío ejemplar. Cuando él y Daniela eran bebés yo les solía cantar antes de dormir, la canción que el zeide Moishe me cantaba a mi: Oifn Pripechok.  También a Uds. yo se las canto, y me emociono enormemente porque les gusta y recuerdan algunas de las frases. Mi Zaide decía fuerte, Guedenkshe taiere. Yo también lo hago.. Recuerden queridos, recuerden el árbol al que pertenecen. Pero háganlo con optimismo. El optimismo que está impreso como materia prima en cada uno de sus nombres. Mati, matana, Matityahu. En tu nombre se oculta el valor de asumir riesgos, de proteger las creencias y los ideales que tenemos como judíos y a partir de las cuales podemos hacer una contribución significativa, un regalo, para reparar el mundo. Tu nombre estará por siempre ligado a la epopeya de Hanukkah. Tu nombre tiene un profundo sentido de protección de la identidad.

Querido nieto, ojalá que el significado de tu nombre se refleja plenamente en tu vida. Que tengas siempre la capacidad de superar los obstáculos, la energía para desarrollar tu potencial, y puedas encontrar inspiración para cada una de las cosas que hagas en la historia de tu familia, una historia de nombres y personas honestas.

Caro, Meital, naciste en la misma semana en que leemos en la Torá la historia de Noé, el relato del Diluvio en el que se destaca la importancia del agua y la enorme energía que porta. Esa energía puede funcionar en dos direcciones opuestas: una – la de crear y proporcionar la vida, y la segunda la de destrucción y devastación. Pero al final del relato del mabul, aparece el arco iris. Una alianza, una promesa, y una bendición. En el judaísmo, el agua es fuente de bendición, y da vida al hombre y a todo lo que lo rodea.  Tu nombre hebreo porta una bendición: Meital: Agua de rocío, agua que refresca, agua que permite crecer, agua que enriquece la tierra.

36 años han pasado desde que recibimos la pregunta del zeide Moishe. Estoy segura que esta pregunta recibe respuesta todos los días, a través de Uds. y de los relatos y experiencias que juntos recreamos.

Los adoro,

Babi Batia

…y la vida continúa

La muerte se lleva todo lo que no fue, pero nosotros nos quedamos con lo que tuvimos. Rabbi Mario Rojzman

Hoy hace  22 años, 24 de enero de 1988, era un domingo de mucho calor, estábamos en el club, el día radiante, y de repente, un llamado por altoparlante, correr a informaciones pensando que era una pavada… y en medio del hermoso día de sol, la oscuridad y la desolación. Raul, mi hermano, mi hermanito…

Así, de golpe, sin que podamos siquiera despedirnos. Así de repente en un minuto, su corazón colapsó.

Cuando terminamos de enterrarlo un día después, el 25 de enero, pregunté, me pregunté ¿y ahora cómo se sigue?

Uno de los rabinos que nos acompañó en el doloroso tránsito de tener que enterrar al padre de un pequeño de 4 años, al  hijo, al hermano (MI HERMANO!), al  cuñado,  al sobrino, al  primo, al amigo…, me dijo:  se toma aire … y la vida continúa.

Lo mismo contestó la Baba (que tenía 88 años) cuando, juntando fuerza, unos días después, fuimos a contarle.

¿La vida continúa?.  Si,  pero de otra manera.

De repente me convertí en hija única… Pesada carga.  Por un largo tiempo para mis padres parecía  ser  “transparente”. Sólo había espacio en sus palabras en sus acciones para el hijo que ya no  estaba. Cuando ya había pasado mas de un año un día tuve que decirles a los gritos: ” ¡Tienen una hija! Yo estoy viva!”

…y la vida continúa. Tratando de conciliar el dolor, con la bronca. Tramitando el duelo. 

Dolor: 

Por la vida truncada.

Dolió mucho contarle a Ariel , nuestro hijo de 14 años, que regresó el 26 de enero de un campamento, y con el que Raul construyó un vínculo de complicidades de tal  magnitud, que hasta el día de hoy  es hincha River como su tío, siendo su padre de Boca!

Dolió explicarle a Danu que tenía menos de dos años.

Dolió desarmar el departamentito que había alquilado…

Dolió?

MENTIRA,  ME  DUELE;  ME SIGUE DOLIENDO SU AUSENCIA.

 Y la bronca:

Bronca, porque con el tiempo fui sabiendo lo poco que se cuidó, a los 36 años tenés una vida por delante, ¡carajo!.

Bronca porque hacía un mes, casi, que no lo veía  por esas cosas de estar siempre a mil, y no supe descifrar algunos indicios.

Bronca porque no me pude despedir.

BRONCA PORQUE NO ERA “SU TURNO”

Tramitando el Duelo:

De repente descubrí en mí condiciones que me permitían no sólo seguir adelante,  sino encontrar fortaleza en medio del dolor y la bronca. Los meses que siguieron fueron parte de la etapa de mayor creatividad en mi carrera profesional. Una sensibilidad distinta, tan a flor de piel, me permitió desarrollar proyectos educativos interesantes, con mis propios recursos, de un modo especial.

Entendí que es la resiliencia.

Sigo aferrada a la firme determinación de  continuar reconfigurando cada día el relato de mi vida, que cambió repentinamente hace 22 años. La muerte de mi hermano detonó la construcción de una nueva narrativa en mi historia personal.

Como bien dijo Mario Rojzman: “nos quedamos con lo que tuvimos”.

 Tuve una infancia y una adolescencia llena de guiños, peleas  y complicidades. Un compinche que iba al frente para allanar el camino. Un partidario de muchas de mis causas. Un antagonista en otras.

TUVE UN HERMANO, y hoy ya se lo puedo explicar a mi nieto cuando pregunta acerca de su foto.

…Y LA VIDA CONTINÚA!

Mamá, Abu, Rosita… tus manos

Photo21_20ASiempre: Las manos tendidas, las manos ocupadas, las manos crispadas por el dolor, las manos cerradas con fuerza conteniendo todas las lagrimas que aún no derramó (para que no la vean llorar).

Ayer nomás: las manos cosiendo, cocinando, tejiendo,  juntando caracolitos en la playa junto a sus nietos.

Hoy: las manos en las de sus bisnietos, imaginando y dibujando con ellos pistas de carreras de autos en el mantel; las manos conservando cada objeto que es un recuerdo.

Manos ya cansadas, pero con voluntad de hierro.

 Esas son las manos de “mi madre”.

Para esas manos y las de muchas madres que ya son abuelas y bisabuelas le pido prestada a Peteco Carabajal su poesía, homenaje a las manos de su madre.

“Como pájaros en el aire”

Peteco Carabajal

Las manos de mi madre

son como pájaros en el aire

historias de cocina

entre sus alas heridas

de hambre.

Las manos de mi madre

saben que ocurre

por las mañanas

cuando amasa la vida

hornos de barro

pan de esperanza.

Las manos de mi madre

llegan al patio desde temprano

todo se vuelve fiesta

cuando ellas vuelan

junto a otros pájaros

que aman la vida

y la construyen con el trabajo

arde la leña, harina y barro

lo cotidiano

se vuelve mágico.

Las manos de mi madre

me representan un cielo abierto

y un recuerdo añorado

trapos calientes en los inviernos.

Ellas se brindan cálidas

nobles, sinceras, limpias de todo

¿cómo serán las manos

del que las mueve

gracias al odio?