PINJAS. UNA PARASHA CON NOMBRE DE VARÓN , EN LA QUE SE DESTACAN 5 MUJERES.

En Parashat Pinjas, cinco hermanas se plantaron en el centro del campamento de Israel en el desierto, exigiendo a Moshé derechos que no les habían sido conferidos.
Lo hicieron porque fueron pioneras en reclamos feministas?
No lo creo.
Ostensiblemente, estamos ante un pedido simple y complejo al mismo tiempo. Solicitaban la parcela en la Tierra de los Patriarcas, que le hubiese correspondido a su padre, de no haber perecido en el desierto.

äåôòúï ùì áðåú öìåôçã.
Fue sólo una manifestación de intereses personales?
El Midrash interpreta la situación en aquellos tiempos: días de tristeza y desconsuelo prevalecen en el campamento. Los Hijos de Israel han estado vagando durante casi 40 años en el desierto. Están agotados, cansados y por momentos es la desesperación la que dicta sus acciones. La reciente muerte de dos de los líderes fundadores, Miriam y Aharón, no contribuye a mejorar la atmósfera y el estado de ánimo. Hay cierta incredulidad respecto de las posibilidades reales de abandonar en algún momento el desierto: el físico y el de sus problemas.
¿Es de extrañar, entonces, que la gente mire hacia atrás, hacia Egipto, con creciente nostalgia?
En este clima enrarecido, las hijas de Tselofhád aparecieron y exigieron derechos extraños. Los derechos a la tierra, en la Tierra de Canaán, que Israel veía como un sueño distante y poco realista.
El pedido de las 5 hermanas fue interpretado por nuestros sabios, como una reacción contra el resentimiento y el derrotismo que roía los corazones de los hombres. Solicitaban tener derecho al legado de su porción en la Tierra a la cual aún no habían ingresado.

“Se acercaron las hijas de Tselofhád – hijo de Héfer, hijo de Guilhád, hijo de Majir, hijo de Menashéh, de las famihas de Menashéh, hijo de Iosef- y estos son los nombres de sus hijas: Mahláh, Noliáh y Hogláh y Milkáh y Tirtsáh. Se presentaron ante Moshéh y ante Elhazár, el sacerdote, y ante los jefes y toda la asamblea, en la entrada de la Tienda de Reunión, diciendo: [“Nuestro padre ha muerto en el desierto, empero él no estaba entre la asamblea de los que se congregaron contra Adonai, en la congregación de Kóraj mas por su pecado él ha muerto, e hijos él no ha tenido. ¿Porqué habrá de ser suprimido el nombre de nuestro padre del seno de su familia – ya que él no tiene hijo-? Danos a nosotras posesión entre los hermanos de nuestro padre”.] Presentó Moshéh el caso de ellas ante Adonai. Dijo Adonai a Moshéh diciendo: [ “Lo correcto las hijas de Tselofhád están hablando, dar les habrás de dar a ellas posesión en herencia en el seno de los hermanos de su padre; y habrás de transferir la herencia de su padre, a ellas. . Y a los hijos de Israel hablarás diciendo: Un hombre cuando muriere, e hijo no tuviere, habréis de transferir su herencia a su hija. Más si no tuviere hija, habréis de dar su herencia a sus hermanos. Pero si no tuviere hermanos daréis su herencia a los hermanos de su padre. Empero si no hubiere hermanos de su padre, daréis su herencia a su consanguíneo, el cercano a él, de su familia y la poseerá. Y habrá de ser para los hijos de Israel por ley de derecho, como ha prescripto Adonai a Moshéh”. Números 27: 1-11

Lo interesante en este pasaje es que estas mujeres demuestran una “respetuosa jutzpah” para presentarse ante Moshé y hacer valer su particular situación en defensa de sus derechos.
En medio de los silencios del Midbar, se atreven a alzar sus voces. Si bien el entendimiento por defecto era que la propiedad pasaba de padres a hijos varones, ellas de alguna manera tienen la certeza y la fuerza para actuar según sus convicciones y pedir lo que saben que es correcto.
Y Moshé frente a este pedido-reclamo, lleva el caso directamente a la máxima autoridad, es decir a Dios, porque aunque el mandato que recibe nada dice respecto de la posibilidad de las mujeres de heredar, el atrevimiento de estas hermanas lo descoloca y lo deja sin respuesta.
El texto nos trae rápidamente la respuesta inequívoca de Dios : Si no hay herederos varones, heredan las mujeres.
Es una conquista de igualdad ante la Ley? No, es sólo un pequeño paso adelante. Si hay hermanos, en el contexto bíblico, los hermanos son los que heredarán. Las mujeres sólo heredan si no hay hombres que puedan hacerlo.
Y más aún, una vez que una mujer que hereda se casa, el legado recibido pasa a ser propiedad del hombre que la desposa. Por esta razón, y para que las tierras permanezcan dentro de las pertenencias de la tribu las hijas de Tselofhád deberán casarse con hombres de la tribu de su padre, la tribu de Menasche
El relato de las hijas de Tselofhád es una instancia temprana de lo que podríamos llamar una fibra de igualdad de género inserta en el texto de la Tora. Un antecedente destacable es que el Código de Hammurabi, el código de la ley babilónica escrito alrededor de 1750 A.E.C., protege el derecho de la mujer a poseer y heredar propiedades.
Leer la historia de las hijas de Tselofhád nos enseña que:
• Cuando consideramos algo injusto, vale la pena hablar.
• El camino hacia un mundo de justicia total es largo y tiene, lamentablemente, muchos vericuetos.
• En muchos casos las luchas de una generación deben ser retomadas por las siguientes.
• No debemos permitir que lo perfecto sea enemigo de lo bueno, debemos adoptar un cambio positivo siempre que podamos alcanzarlo.
• Nuestras distinciones o definiciones no son permanentes, y replantearlas una y otra vez agregan valor a nuestra conducta humana.
• Somos herederos de una rica y amplia tradición de interpretación en la cual podemos inspirarnos para tomar decisiones y posición ante los temas e interrogantes que nos plantean los tiempos y las sociedades en las que vivimos.
Y por último nuestra herencia, nuestro legado, a diferencia de las posesiones materiales, no espera la muerte del padre, sino que comienza desde el momento en que los hijos pueden comprender y pronunciar sus primeras palabras. Esta es una herencia adquirida a través de la escucha y el habla, a través de la comunicación fértil a lo largo de los años. Es una herencia que requiere un mundo entero de valores, de comunicación, de conversación entre generaciones y que nos demanda, muy especialmente, salir de nuestros propios climas internos desérticos y mudos y tener la Jutzpá y el atrevimiento de preguntar , plantear, dialogar y disentir

SHABAT SHALOM UMEBORAJ

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