PARASHAT JUKAT – PARADOJAS DE LA VIDA

fe6ba28edee2d91b7a91fdf81a22a0c5--art-gallery-torahCuando estudiamos nuestros textos sagrados, narramos una y otra vez nuestros relatos, celebramos nuestros éxitos o lloramos nuestras pérdidas, procuramos establecer conexiones personales con la tradición y el legado de nuestro Pueblo.
Los judíos tenemos una relación viva con nuestro pasado. La historia judía, las costumbres y preceptos y las memorias judías no se colocan en museos y bibliotecas para ser investigadas por eruditos. Forman parte de la vida cotidiana de nuestra gente.
Por eso una de las fortalezas mas grandes que tenemos como colectivo, reside en nuestra capacidad de utilizar la tradición como una fuente renovadora de nuestra herencia, especialmente cuando la transmitimos de generación en generación.
Cada generación tiene la necesidades de renovar el judaísmo según su visión y sus preocupaciones.
Cada generación hace preguntas nuevas y trae sus propias preocupaciones y cuestionamientos al momento de interpretar y comprender la palabra escrita y las tradiciones, normas, decretos, y preceptos que de ella se desprenden. Este hecho, indudablemente genera una dinámica de diálogo permanente con el texto.
Jukat contiene ricos temas sobre los cuales reflexionar
Pará Adumah (La vaca Roja), la muerte de Miriam, el reclamo del pueblo por la falta de agua y la reacción de Moshe y Aarón, con sus consecuencias, los Edomitas rehusando permitirles a los hijos de Israel pasar por su territorio, la muerte de Aarón en la cumbre del Monte Hor, Israel desafiando al rey de Arad y destruyendo sus ciudades, la plaga que requirió de una serpiente de bronce para ser aplacada y finalmente la batalla entre los reyes de Sijón y Og.

El párrafo referente a la vaca roja, “Para Adumah” es quizás el ejemplo clásico de la tradición de un Jok: una ley cuyo propósito, orígenes y comprensión no son claros. 
Las cenizas de la novilla roja presentan la paradoja de hacer puros a los que son impuros, mientras que al mismo tiempo hacen a los que son impuros puros.

Las paradojas encarnan contradicciones que apuntan a tensiones importantes en nuestra comprensión del mundo, de la sociedad de nuestras propias sensaciones y sentimientos, y en este caso particular de los misterios de la teología.
Dios, quien es perfecto, crea un mundo imperfecto; mientras que los humanos, que somos imperfectos, tenemos como obligación perfeccionar el mundo. Somos nosotros mismos quienes con nuestras acciones y palabras podemos cada día consagrar lo profano ( purificar lo impuro) o profanar lo sagrado (impurificar lo puro)

Leemos acerca de la muerte de Miriam, la hermana de Moshe (Numeros 20:1).
El versículo que continua inmediatamente nos enfrenta a la falta de agua para beber (Numeros 20:2). La asociación de estos dos acontecimientos proporcionó la base sobre la que los sabios del Talmud construyeron una hermosa leyenda acerca del abundante manantial de agua dulce que siguió a Miriam en el trayecto con su pueblo a través del desierto.
Mientras Miriam vivió esta fuente de agua viva sostuvo a las personas, les dio fuerza y esperanza para seguir. El texto nos sugiere que esta fuente, sin embargo, se secó con su muerte (Rashi en Números 20:2; B. Ta’anit 9a; Shir Hashirim Rabba 4:14, 27). Esta leyenda acentúa la importancia de Miriam durante los cuarenta años que nuestro Pueblo vago por el desierto y la presenta como una socia plena de sus hermanos, Moshe y Aarón.
Su muerte constituyó un quebranto para nuestros antepasados y ¿para sus dos hermanos?.
La Torá subraya este punto diciéndonos que casi inmediatamente después de su muerte, Moshe y Aarón son agobiados por el desafío del Pueblo para proporcionarles agua para beber.
Hoy, las mujeres estamos trabajando y acompañando codo a codo a los hombres – como nunca antes – en tareas de liderazgo. 
Aun cuando los fundamentalistas de nuestra tradición no lo quieran reconocer: ¡Así es!

En la búsqueda de maneras de valorar esta nueva realidad y reflejarla en una tradición viva, la historia de Miriam y de la fuente de agua que la acompañó nos brinda una hermosa posibilidad.

En muchos Sedarim de Pesaj incorporamos una nueva costumbre. Colocamos sobre nuestras mesas una copa con agua, que representa la fuente de Miriam. Este símbolo nos proporciona la oportunidad de hablar acerca del significado de Miriam y del rol central que las mujeres desempeñaron en la historia del Éxodo, momento fundacional por excelencia de nuestro pueblo como tal y al que referimos en cada celebración.
Kos Miriam, la Copa de Miriam nos ayuda a revivir el relato recordándonos que personas reales y familias reales, experimentaron y protagonizaron la Salida de Egipto y la larga travesía por el desierto.
Vivimos en tiempos de cambios vertiginosos e increíbles.
Como judíos vivimos también en un período del crecimiento y de creatividad extraordinarios que nos convoca a enfrentar nuevos desafíos. Somos afortunados por poseer una herencia rica y profunda que a menudo, y de maneras sorprendentes, nos ayuda a ligar nuestras preocupaciones presentes con los manantiales de agua viva y fresca que emana de nuestros textos y de nuestra tradición.
Shabat Shalom Umeboraj!

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