Miriam. De Cánticos, Panderos y Liderazgo

Hoy es Shabat Shira, así nombrado por los 19 versículos, dentro de la Parasha semanal –Beshalaj –miriam que contienen uno de los poemas más bellos de la Torá: Shirat Hayam, Cántico del Mar. Los versos posteriores a Shirat Hayam se denominan Shirat Miriam, Cántico de Miriam. Son en rigor sólo un estribillo del primer verso de Shirat Hayam, precedido por una introducción.
“Tomó Miriam, la profetisa, hermana de Aharón, el pandero en su mano, y salieron todas las mujeres en pos de ella con panderos y danzas. Cantó Miriam para ellas:
Entonad canción para Adonai, ya que él ha manifestado Su glorioso triunfo al caballo y a su jinete Él arrojó al mar” (Éxodo 15: 20-21).
Esto es todo lo que el texto nos dice acerca del cántico de Miriam. Si fue más extenso, si fue una repetición de la Shirá o Plegaria de Moshe… no lo sabemos.
La música es central para el pueblo judío. Nuestra liturgia es rica en melodías y cantilamos el texto del Pentateuco, los Profetas y los Escritos, para reforzar su sentido. Cuando escuchamos un nigun, una melodía sin palabras, nos concentramos en la oración o en el estudio.
La denominación para Cantor en hebreo es Jazan, que no significa cantante, ni proviene de la misma raíz. Significa visionario. Alguien que ve profundamente en el significado del texto y hace que esa profundidad sea accesible para cada uno de nosotros a través de la música. Miriam, además de ser considerada una profetisa, bien puede ser recordada como una Jazanit.
El hecho de que la Torá nos traiga la canción en una voz femenina permite interpretar que el liderazgo de Moshé no era suficiente; era necesario el liderazgo de Miriam a su lado.
Miriam toma la pandereta en la mano, la misma que la acompaña en su camino hasta convertirse en una líder, una líder que a través de la música y la alegría ejerce un liderazgo muy cercano a la gente, a su gente.
Moshe comienza su canción-plegaria en primera persona “Ashira” – “Cantaré”. Moshe es un líder distante, canta para el pueblo y ellos responden como en un eco. El estilo de liderazgo de Moshe es del que lleva la delantera y desea que se emulen sus acciones.
La canción de Miriam es diferente en su forma y en su contenido. Miriam se dirige a las mujeres, crea una conexión y una interacción con ellas. En su canción, “Shiru” – “cantad al Señor”, sencillamente anima a cada una de las mujeres a encontrar su canción singular y las habilidades especiales que están dentro de ella.
El estilo de Miriam, en consonancia con su personalidad en general, es conducir atrayendo a la gente a la acción. Ella es una facilitadora. Lo vimos cuando apoyó a su madre, cuando diligentemente estuvo cerca de la hija del Faraón para ofrecerle ayuda en la búsqueda de una nodriza para el bebé recogido del Nilo. De manera similar, ella llama y convoca a las mujeres para que canten, animándolas a expresarse.
En la Torá leemos acerca de la muerte de Miriam, la hermana de Moshe, en el versículo 1 del capitulo 20 del libro de Bemidbar. El versículo que continúa inmediatamente nos enfrenta a la falta de agua para beber (Números 20:2).
La asociación de estos dos acontecimientos proporcionó la base sobre la que los sabios del Talmud construyeron un hermoso MIDRASH acerca del abundante manantial o pozo de agua dulce que acompañó a Miriam en el trayecto con su pueblo a través del desierto.
Mientras Miriam vivió, esa fuente de agua viva sostuvo a las personas, les dio fuerza y esperanza para seguir. El texto nos sugiere que esta fuente, sin embargo, se secó con su muerte.

Miriam es una líder con los pies sobre la tierra. El agua de pozo no es como el agua de lluvia que llega como un regalo. El agua de pozo es agua para la que debemos laborar, trabajar duro y se necesita tener fe y confianza para cavar un pozo. Hay que tener visión, mirar la realidad superficial y comprender lo que está sucediendo por debajo de ella. Miriam, empodera a las personas para que manifiesten sus fortalezas a medida que el pozo genera agua.
Miriam representa un oasis espiritual en el desierto. Como el pozo que la acompañó era fuente de sostenimiento y como el agua, representaba la vida. Ella encontraba a través de la danza, la palabra y el canto la manera de inspirar al pueblo hebreo dándoles fe y confianza para superar las dificultades del éxodo.
La música es un lenguaje que conecta a las personas. Es un lenguaje más allá de las palabras y las divisiones, y la vivencia de cantar juntos, con el acompañamiento instrumental aumenta la fuerza de la experiencia. La música es un refugio en tiempos difíciles y una exteriorización de la alegría en tiempos de celebración.
En todas las épocas encontramos mujeres y hombres, que como Miriam toman un tambor, una pandereta y comienzan a balancearse, a bailar al compás y a relatarnos las memorias de nuestro Pueblo y de nuestros ancestros y así sus relatos e historias se transforman en canción, que al ser compartida es nuestra canción, nuestra historia, nuestra memoria.
Shabat Shalom Umeboraj!

 

 

 

 

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