EDUCACIÓN JUDÍA Y MILITANCIA.

Nací judía.  No nací ortodoxa,  laica, conservadora ni reformista. El haber nacido judía y mantener alguna forma de vida judía no me hace a diferente o especial y no me otorga el título de guardiana del “reino” del judaísmo todo.

Yo nací judía y decidí que dedicarme a la educación es mi estilo  de “militancia”.

Creo que no hay una  manera correcta o incorrecta de identificarse como judío, y la forma  de hacerlo de cada cual   es parte de una decisión personal, particular; por lo que   ningún camino puede considerarse mas o menos  eficaz que otro.

 Para mí, ser judía implica:

  • Hacer aportes para la reparación de este mundo roto y fragmentado en que vivimos.
  • Reconocer que esta es una tarea personal y colectiva de la cual soy responsable a lo largo de toda mi vida.
  • Afirmar la santidad de la vida de cada ser humano, para acercarme a la visión profética de un mundo en paz y en armonía.
  • Defender lo que es posiblemente el más simple y revolucionario concepto que surge de nuestros textos y abrazar el significado simbólico profundo que los rabinos dieron a la historia de Adán y Eva – que todos nosotros, cualquiera que sea nuestra raza, religión o etnicidad, compartimos un mismo árbol genealógico y que nadie puede reclamar superioridad sobre nadie más.
  • Celebrar el hecho de que en el judaísmo la pluralidad de ideas e interpretaciones forman parte inseparable de su esencia.
  • Celebrar SINAI y el relato que señala el  esfuerzo pionero de los judíos para establecer un Código de conducta moral universal.
  • Actuar como si ese código de conducta fuera mi GPS en mi permanente caminar- perseguir la justicia, tratar a mi prójimo como desearía ser tratado, acoger al extranjero en nuestro medio, ser sensible al medio ambiente y buscar siempre la paz.
  • Reconocer que soy  heredera y custodio de una civilización que tiene miles de años, y que tiene dentro de ella abundantes riquezas de filosofía y ética, música y arte, etnografía e historia, teología y Fe, y mucho más que es  suficiente para toda una vida de exploración y educación sin fin.
  • Apreciar la centralidad de la discusión y el debate sobre grandes cuestiones de la vida, el delicado equilibrio de la tradición y la modernidad, y rechazar opiniones impuestas o pensamiento doctrinal.
  • Tener un pasado al que estoy intensamente unida por las generaciones que me precedieron y un destino común;  un futuro que me une a los integrantes del pueblo todo.
  • Hacer de la MEMORIA un espacio de militancia y al mismo tiempo celebrar la vida
  • Afirmar el entrañable vínculo entre ISRAEL y el Pueblo Judío, celebrar junto a Medinat Israel,  estar expectante y atenta  ante los problemas que enfrenta y mantener y alentar el  contacto con sus habitantes.
  • Saber que en la lucha contra el antisemitismo y en la defensa del derecho de Israel a vivir en paz y seguridad, estoy afirmando los más altos valores de celebración de la diversidad, de la vida y de la democracia para todos.
  • Hacer orgullosamente contribuciones, desde el judaísmo, para la defensa de los derechos humanos
  • Comprender y aceptar que vivimos en un mundo que aún no ha sido creado totalmente, que a los hombres de cada época y de cada generación les cabe una gran responsabilidad en el proceso de creación continua; y en este punto, el tejido armonioso del entramado social tiene una profunda importancia.
  • Ser una permanente buscadora de la verdad y reconocer que ésta no es patrimonio de unos pocos o muchos iluminados.
  • Considerar a los judíos en Israel y en las Comunidades judías del mundo MISHPAJA (familia) y celebrar cuando la familia toda celebra y mantener con sus miembros conversaciones, aun cuando discrepemos…
  • Transmitir que como familia tenemos una Lengua que nos une, e insistir en la necesidad de que el IVRIT (lengua hebrea) tenga el lugar que le corresponde como “pegamento” de los judío todos, dondequiera se encuentren.

La DIVERSIDAD judía ha sido siempre la norma.

Abrazar concientemente esa diversidad, celebrando la variedad, nutriéndonos y consolidando nuestra propia identidad en las diversas maneras de expresar el judaísmo, es dar lugar al PLURALISMO.

Unidad de herencia – Unidad de destino.

Nuestra herencia – los bloques del edificio a partir de los cuales construimos nuestra identidad judía – es idéntica.

La misma Tora, los mismos profetas, los mismos Salmos. Nos nutrimos en los mismos textos del Talmud, en el Midrash, en la rica filosofía que se desarrolla en el pensamiento judaico en constante evolución. Nos emociona la misma poesía.

Nuestras raíces son iguales, aun cuando filtramos nuestra comprensión de las mismas a través de lentes contemporáneos diferentes.

Con respecto a la unidad de destino. Compartimos un futuro común. Ningún grupo dentro de nuestro Pueblo está exento de los desafíos y de las tensiones que caracterizan los tiempos en que vivimos.

Siempre tuvimos presente que o los enfrentábamos todos juntos o fallaríamos todos juntos. Nuestro destino permanece literalmente en nuestras manos y en las de los otros, que son parte de nosotros.

Estoy convencida que siempre y cuando me siga  preguntando  a mi misma por qué debo considerar  el ser judío una parte significativa de mi identidad y cuáles son los elementos constitutivos del Judaísmo que elijo para mi vida, estaré parada en la  misma página de la historia  con todos los demás judíos que  se preguntan  exactamente lo mismo.

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